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29/6/26

15 años de Vida Verde (Monumento al ego 33)


Celebramos hace unas semanas los 15 años de Vida Verde plantando seis ejemplares de rosa de Bayahíbe (Leuenbergeria quisqueyana)
 en el patio del Listín.  Teníamos el árbol nacional, nos faltaba la flor. 
Gracias al Jardín Botánico Nacional (JBN) por la donación, por acompañarnos antes y durante la siembra y por ser fuente 1-A de muchas de las historias que publicamos en este espacio ecológico que nació en abril de 2011. A don Miguel, a don Fabio, a Cele, a Cora, a Thomas, a Aquino y a Yudelka por unirse a la jornada y por estar siempre “ahí”. 
Y bueno, como son muchos años ya, a todos los biólogos, científicos, investigadores, ambientalistas, exploradores, monteros, campesinos y defensores de los animales que nos honran con sus colaboraciones, denuncias y entrevistas. En serio, gracias. 
A doña Yvonne, bióloga fuera de serie, coordinadora de los Encuentro Verde. A los chicos talentosos como Oliver que confían en que cuidaremos sus historias cuando nos las comparten para publicación. 
A tooodas las familias y amigos de las comunidades que nos acogen cuando nos mudamos al monte para promover el desarrollo comunitario y el turismo sostenible. 
A los fotógrafos que dan siempre lo mejor. 
A Joni, a Ste, a Ana, a Lidia, por tantos diseños bonitos (y por mantener la complicidad cuando rompemos alguna regla).   
A Deya, por dar visibilidad a los temas ambientales en el espacio digital. 
A Solde, editora brillante, primera en confiar en que el proyecto sería exitoso cuando gestó y aprobó su creación. 
A la fundación Propagás, los patrocinadores más chulos y fieles que hemos tenido todos estos años.

En fin, que viva la ciencia y la curiosidad. 

_______ 

P.D.:
Tomando en cuenta que son las páginas más lindas que se publican en LD, sentiría mucha envidia por la persona que coordina, edita, escribe y toma fotos para Vida Verde. Pero, qué suerte, esa soy yo.

11/3/26

Tu último espectador (a José Luis Perales) (Monumento al ego 32)


Amo a Perales. Y no porque me haya dedicado varias canciones.

Solía pensar que me hubiera gustado nacer en Cuenca, a mediados de los años 40, y haber sido Manuela. 
Luego entendí que no era un amor “así” el que sentía por Perales. Que era otra cosa. Algo difícil de explicar.
Con él aprendí, todavía muy pequeña, que una hilera de vocales y consonantes pueden provocar sensaciones que te hacen reír, llorar, temblar, soñar, amar...
Que las palabras eran capaces de dar vida a lo incorpóreo, a lo inmaterial.

Creo que Perales es el culpable de que haya estudiado una carrera tan cercana a las letras. Y también de que viva siempre en Limbolandia. 
Todavía no cumplía siete años cuando escuché esa voz por primera vez.
Tendida en el piso de una terraza de campo, contemplando las sombras que dejaban sobre el suelo las ramas de un piñón, a esa hora después del mediodía en que el sopor te obliga a entornar los ojos cuando se topan con el resplandor de la calle, lo oí:

A ti, que eres mi vida entera
la brisa de primavera
la claridad…

Brisa, primavera, claridad. Todo lo que “pasaba” en ese momento hecho canción.

Luego escuché, sin saber que era el mismo señor, el trozo de una canción que quedaría grabada de por vida en mi cabeza y que no escuché entera hasta bien entrada la juventud.

Y se volvió soñador
y quiso ser amigo de la libertad

Soñador. Libertad.

Ese solo trocito se convirtió en mi canción favorita. Ni Menudo, ni Los Chicos, ni Mermelada ni Los Chamos pudieron destronar esos dos versos.
A los 9 volví a escuchar Canción de Otoño y supe, gracias a Radio Mil, que esa y otras que le siguieron las cantaba José Luis Perales. Mi mami de las Aldeas Infantiles S.O.S. colocaba el radio en la meseta de la cocina y me dejaba pasar horas muertas tendida boca arriba escuchando la programación de la emisora. Como Perales nunca perdió un “Pídalo hoy y escúchelo mañana”, pronto me aprendí todas sus canciones.
Y me enamoré de él y de todas sus canciones. Lo adoraba, en verdad.

Un día, el profesor de canto nos dijo que teníamos que aprendernos la canción Que canten los niños porque debíamos cantársela a gente importante que venía para las aldeas. Y así me enteré que esa, y otras de sus más hermosas canciones que vinieron luego, Perales las había compuesto para nosotros. Ahí supe de su vínculo con la institución.
No puede ser. Qué coincidencia. Mi amor platónico había compuesto canciones para mí.

El borrón es porque él pensaba que me llamaba Yanire, más común en España. 

💖 Otro día, leyendo el diccionario, ‘descubrí’ que el Guadalquivir no era un mar, sino un río. Pensar que me bañé mentalmente miles de veces en ese río/mar. Porque es verdad que vivía, por así decirlo, en el universo lúdico, geográfico y sensorial de Perales.
He chismeado con doña Asunción. He paseado no sé cuántas veces en coche por el parque María Luisa. He sentido celos (literal) de su guitarra y sentí también lástima cuando veía pasar a María, y por las samaritanas del amor, y por la loca de la playa, y por la tabaquera. Y por Andrés… Y por la chica que al casarse en lugar de decir que no, dijo que sí.  
En los 90, siendo misionera en Monte Bonito (una Semana Santa con las Hijas de Jesús, en el bachillerato), Alejandra y yo recompusimos Balada para una despedida y m…, quedó hermosa.


Lo primero que compré con mi primer sueldo como asistente de preescolar fue el casete de Gente Maravillosa. En la tienda de CD de El Conde.  

Con Perales entendí que hay formas infinitas de abordar poéticamente el suicidio, la infidelidad, la corrupción, el desamor, la depresión, el dolor y la soledad. 
Que puedes, en un mismo verso, manifestar dicha, tristeza, temor, angustia, felicidad, ganas de llorar…  

💓Algunas palabras no tienen para mí la misma connotación que les adjudica la RAE. Los tópicos de Perales tienen su propia definición: abril, el mar, la brisa, Sevilla, un sillón, el otoño, el color gris, el jardín, el tiempo, la soledad, el cielo de abril, la lluvia en la ventana, un camino, un sauce, la niñez… son lienzos pictóricos que llenas con todas las tonalidades de tu imaginación. 

Escucharlo es un bálsamo. Disfrutar de su voz, darle vida a sus historias y seguir el compás de las melodías de sus canciones es lo más parecido a la felicidad.  
Y nada. Escribo esto tan largo para, si Perales lo lee un día, que sepa que aquí en Santo Domingo está, y siempre estará, su último espectador...  

31/1/26

Pauer: jabones artesanales

Esta fue una linda entrevista. Repartimos jabones entre amigos y les pedimos su opinión antes de escribir la historia. Todos los testimonios fueron positivos. 

Leer en https://listindiario.com/la-vida/vida-verde  


 

31/12/25

Despedida de año en La Sal


Yaniris López 
La Vega 
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A unos 1,060 metros sobre el nivel del mar, rodeado de pinos, hierba y flores silvestres, el centro de visitantes de la montaña La Sal, en Jarabacoa, promete y cumple una acampada que reaviva el espíritu montero y al mismo tiempo frena y aleja, así sea por un día y una noche, el estrés y las preocupaciones.
No hay prisas. Solo dejarse llevar. Caminar. Explorar. Sentir el frío de la montaña. Capturar imágenes y vivencias mientras se cuaja un sancocho, te pones al día con amigos de aventuras pasadas y conoces gente maravillosa. 
Hay dos opciones para llegar. La primera es recorrer a pie los 10 kilómetros que unen la caseta con El Arroyazo, punto de partida del más exigente circuito de senderismo que ofrece la reserva científica Ébano Verde. Como El Arroyazo se encuentra en Constanza, la caminata “Sendero al Centro La Sal” une los dos municipios veganos a lo largo de las laderas de loma La Golondrina y en su ruta panorámica regala al viajero todos los tonos de verde del bosque húmedo dominicano.


La otra opción es tomar la carretera La Sal, siguiendo un sendero sombreado de unos 10 kilómetros que inicia en la comunidad Paso Bajito y atraviesa el río Jimenoa y su emblemático puente colgante. 

Punete colgante sobre el río Jimenoa.

Marotear lulo, toronja, naranja y candongo forma parte de las delicias del recorrido.
Así, próximo al arroyo La Sal, sobre la grama o al calor del fuego de la chimenea, rememorando viajes y aventuras en los montes dominicanos, los chicos y chicas que recorren la geografía nacional con Manuel Peralta Ureña (@MonteroDeCorazón) eligieron este punto del macizo oriental de la cordillera Central para despedir el año y desear, para todos los viajeros y amantes de la naturaleza, un 2026 cargado de nuevas y fascinantes andanzas. 

Acogedor. El centro cuenta con baño y cocina. 







En El Arroyazo, Constanza, inicia y termina el sendero dentro de la reserva que lleva a loma La Sal. En la imagen: Chiara.

11/12/25

Entre El Curro y el malecón de la ciudad de Barahona…


…hay un trozo de mar de 14 kilómetros en línea recta que conecta (no separa) el muro verde de la loma con la playa de piedras del centro urbano de la Perla del Sur. 
Ese vínculo etéreo entre la silueta casi siempre oscura de El Curro y la línea costera del malecón de Barahona; esas aguas tranquilas que invitan a la contemplación más que al baño; ese paisaje multicolor acentuado por el arte pictórico de los botes pesqueros y el parque infantil, producen en el viajero una sensación de nostalgia y felicidad parecida -José Luis Perales lo diría mejor- a esa “sensación de libertad” que dejan las tardes de domingo. 


¿El cuadro fotográfico? Al fondo, en tercer plano, la loma que alcanza los 1,300 metros sobre el nivel mar y que forma parte del parque nacional Sierra Martín García. Al frente, en segundo plano: el plato llano de las aguas de la bahía de Neiba. Y la primera línea, en primer plano: una franja blanca de 200 metros enclavada entre la desembocadura del río Birán y el mirador de El Curro. Loma y playa. Tierra y mar. Un paisaje completo. 






30/10/25

29/8/25

Del Informe Geo-2024


El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MMARN) presentó el Informe GEO-2024, un diagnóstico nacional sobre el estado y perspectivas del medio ambiente. 
Como se publica 15 años después del primer informe (según la Ley 64-00 debe hacerse cada dos años), el resultado es un extenso compendio de información actualizada en todas las temáticas ambientales. 
¿Lo mejor? Es un informe basado en estudios y estadísticas, realizado sin prejuicios ni sesgos políticos, indica Mariana Pérez, directora de Información Ambiental y de Recursos Naturales del MMARN. 


En Listín Diario: 
Informe GEO-2024 sobre el estado del medio ambiente en RD: “Un informe muy transparente que nos permite orientar o diseñar nuevas políticas ambientales”  


29/7/25

Las pozas claras de Guayabal: tinas y charcos que invitan al baño

La poza bajo el puente a la entrada de Guayabal

En el lecho del río Guayabal, a su paso por el costado oeste del municipio que lleva su nombre, en el noreste de Azua, se forman tinas de aguas transparentes que inspiran más que un viaje.

Las aguas poco profundas del río corren “a ras de tierra” a lo largo de unos 10 kilómetros, así que varias pozas terminan dibujadas con piedras de mediano tamaño que acorralan el agua y permiten el baño.

¿Algunas de las más grandes y visitadas? De sur a norte, caminando río arriba: el charco que da la bienvenida al pueblo, sobre el puente ubicado a unos 200 metros de la confluencia donde el río Guayabal entrega sus aguas al río Las Cuevas; el charco junto al puente de palos que enlaza el norte del centro urbano con la carretera que conduce a la comunidad El Palmar, a unos 700 metros de la confluencia; el Charco de los Granos, unos dos kilómetros más adelante; La Tina, siete kilómetros después si seguimos siempre sobre el lecho del río; y el charquito de las aguas termales, a unos nueve kilómetros de recorrido. 

Con sus minúsculas cascadas que emergen de las piedras, la pequeña poza de aguas calientes es uno de los mayores atractivos naturales del municipio azuano que vive una especie de bonanza económica gracias al aguacate. ¿Tendrá que ver que este cultivo, que necesita de tanta agua, con la disminución del cauce del Guayabal? 

DE INTERÉS.
-- El río Guayabal nace en el Parque Nacional Valle Nuevo. Según datos de Medio Ambiente, este parque abarca el 43.1 % del área del municipio.
-- La ruta ecoturística Guayabal-Valle Nuevo es una de las favoritas de los excursionistas locales más experimentados. En algunos puntos, las paredes de las montañas forman cañones de singular belleza escénica con el río a sus pies.
-- Los monteros suelen acampar en las playitas de piedras blancas que deja el cauce seco del río.
   






31/3/25

Un duro, José Mercedes

Yaniris López
Listín Diario
La explotación de los recursos forestales con fines comerciales no es uno de los temas más queridos en el área ambiental, pero la percepción cambia cuando lo explica un experto como el ingeniero agrónomo dominicano José Mercedes.
En una larga conversación con Listín Diario, el especialista en administración de recursos forestales, cálculo de emisión y remoción de gases de efecto invernadero, adaptación y mitigación al cambio climático, plantea que no existe un plan agroforestal diseñado apropiadamente para República Dominicana, que el Estado no tiene tierra para plantar y que hace falta fomentar la industria forestal “en lugares donde se puede hacer”.

Aquí la entrevista 

28/2/25

Una nutritiva y versátil enredadera

Yaniris López
Listín Diario

En El Palmar de Guayabal (noreste de Azua), a más de 1,100 metros sobre el nivel del mar, Ketsy nos enseñó la “Liann panye”, una enredadera que se consume como verdura muy popular en su natal Haití.
Se llama Trichostigma octandrum y es una planta perenne nativa de la América tropical y subtropical.
Kew Gardens la describe como un arbusto o árbol trepador que crece principalmente en el bioma tropical húmedo.
Por sus altos valores nutritivos, es incluida en programas de alimentación para tratar la desnutrición.

Se consume cruda, hervida o guisada como acompañante de víveres y carnes. Para mostrarlo, Ketsy no dudó en masticar varias hojas tiernas y hervir el resto con guineítos verdes.
La planta se usa también como fibra para tejer cestas y muebles y en la elaboración de artesanías. También en medicina popular para tratar heridas (cataplasma de sus hojas) y el asma (té).
Si Ketsy no hubiera decidido cocinar ante nuestros ojos el bejuco que llama “Liann panye”, fácil que la hubiéramos confundido con cualquier maleza, pues sus hojas son muy parecidas a las de la Rivina humilis. 




30/1/25

Una boa enana en las Cuevas de El Pomier


Su cuerpo negro resaltaba sobre la piedra caliza de la cueva No.1 de El Pomier, el sistema de cavernas más importante de República Dominicana, en la provincia San Cristóbal. 
José Corporán, guía veterano de la reserva antropológica, dice que nunca la había visto en la cueva. “Eso es huyéndole al frío”, aseguró, porque se encontraba en un recodo cerca de la salida.  
La ayuda para identificarla nos la ofrece Sixto J. Incháustegui, reconocido herpetólogo dominicano. 
“Es Tropidophis haetianus, conocida popularmente como boa enana. Es común, con una distribución amplia. Nocturna”, dijo el biólogo a LISTÍN DIARIO al reconocer las manchas del réptil. 
Endémica de La Española, es una culebra pequeña y crece poco más que el tamaño de la que muestra la foto, agregó don Sixto. 
Ya la conocen, por si la ven ‘paseando’ por ahí. 

28/12/24

Tres senderos despejados para despedir el año monteando

Punta Balandra desde el mar

Como las temperaturas bajan un poco a finales de año, despidamos este 2024 paseando por tres senderos costeros – y despejados- en los que las protagonistas son las vistas espectaculares, amplias y a pleno sol que esperan al visitante cuando alcanza su destino.

¿Alguna zona especial para hacer los tres recorridos el mismo día? Samaná y María Trinidad Sánchez. ¿Algo en común? Los tres senderos llevan a lugares que invitan a desconectarse, hacer catarsis emocional por el año que termina y disfrutar de los encantos de estas dos provincias cibaeñas.

Sendero que lleva a punta Balandra

Punta Balandra. El inicio del sendero que lleva al observatorio terrestre para ver a las ballenas jorobadas se encuentra 14 kilómetros al este del centro de Santa Bárbara, tomando la carretera que conduce a Las Galeras. Este sendero de 250 metros de subidas suaves ofrece una vista panorámica amplísima de la bahía de Samaná y del Atlántico. La caminata se torna por momentos sobrecogedora, pues los ojos no pueden apartarse del fondo azul que rodea la escarpada colina. Además de agua, lleve binoculares porque, como cada año, las jorobadas ya comienzan a llegar a las aguas cálidas del Santuario para alimentarse, aparearse y parir a sus crías.

Samaná

Hacia cayo Vigía. De vuelta a la ciudad de Santa Bárbara y estando frente al malecón, tome la calle (antes era un camino rústico) que rodea la ensenada que lleva al emblemático puente de Samaná. La caminata desde la rotonda, primero en línea con el mar y luego sobre el puente, termina unos dos kilómetros más adelante bajando los peldaños del último islote (cayo Vigía). Desde aquí la vista se pierde entre los cerros del municipio de Samaná y los veleros que custodian la bahía. La imagen del puente en contrapicado, el azul del agua, el verde de las montañas y los puntos multicolores de la ciudad a lo lejos completan un paisaje que confirma todas las percepciones bonitas que se tienen de esta provincia costera.

Balneario La Boca

La Boca y Arroyo Salado. De Samaná tomamos rumbo al nordeste, hacia el municipio de Cabrera, en la provincia María Trinidad Sánchez. Objetivo: pasar un rato en el balneario formado por la desembocadura del río Arroyo Salado en la playa La Boca. Ahora bien, en lugar de llegar en vehículo hasta la despejada zona, caminaremos por un sendero que corre paralelo al camino principal y que comienza en la comunidad La Entrada, el mismo que conecta La Boca con playa Los Cocos, un paseo de 1.5 kilómetros entre cocoteros que augura una de las mejores aventuras acuáticas de la llamada Costa Verde.

31/10/24

Le dicen “el banquito de la comunidad”

El dinero en efectivo se guarda en una caja de madera con tres candados. Las llaves que abren los candados permanecen en lugares diferentes. El original método de ahorro que mejora la calidad de vida en comunidades pobres de la región Suroeste.  Es una idea del Centro de Promoción Campesina Lemba. #VidaVerde 


Leer en Listín Diario 

30/9/24

Antillena miguelangeli, la nueva especie de araña endémica de La Española

Ejemplar de individuo macho  de Antillena miguelangeli. 


Yaniris López 
yaniris.lopez@listindiario.com 
Santo Domingo

Antillena miguelangeli. Así se llama la nueva especie de araña endémica de La Española que desde su publicación en la revista científica Zootaxa, el pasado mes de agosto, entró a formar parte de la lista de invertebrados de la fauna dominicana.
La segunda tarántula arborícola de República Dominicana fue descrita por los aracnólogos Gabriel de los Santos, del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” (República Dominicana), y Rogério Bertani, del Instituto Butantan (Brasil).  
La araña habita en el Refugio de Vida Silvestre El cañón del río Gurabo o Furnia de Gurabo, en la provincia Valverde.

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