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26/2/26

Rosa de Bayahíbe hembra


Son más comunes las “macho”, por eso hacemos una algarabía cada vez que encontramos una rosa de Bayahíbe hembra (Leuenbergeria quisqueyana / Pereskia quisqueyana), con sus pequeños tentáculos amarillos que parecen retorcerse como si les obligaran a salir. 
Este ejemplar crece en la plaza central del Jardín Botánico Nacional, en Santo Domingo.

31/12/24

La flor del caimito rubio


Esta belleza llamada Goetzea ekmani
es la flor del caimito rubio. 
De la familia de las solanáceas, es una especie endémica de la Española y su estado de conservación es “peligro crítico”. El Jardín Botánico Nacional (JBN) destaca que tiene un gran potencial como ornamental. Allí, en el JBN, hay ejemplares que alcanzan entre los 10 y 12 metros de alto.
¿Directo a verla? En el Sendero Taíno. 

Sello postal de República Dominicana donde aparece el caimito rubio. 

A ambos lados de este sendero, en el Jardín Botánico Nacional, hay ejemplares hermosos de caimito rubio.


Goetzea ekmani 


Árbol de caimito rubio en el JBN.

30/5/24

Más orquídeas para el bosque seco

Foto del JBN

El Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael M. Moscoso (JBN) informó que, por tercera vez y a través de su equipo del laboratorio de Cultivo In vitro, realizó una reintroducción de orquídeas en un área protegida, como parte del proyecto “1000 Orquídeas para el Bosque Seco”.
En esta ocasión, 500 plántulas fueron introducidas en el Refugio de Vida Silvestre Cañón del Río Gurabo, entre las provincias Valverde y Santiago Rodríguez.
Las especies escogidas fueron Tolumnia henekenii, Tolumnia variegata, Broughtonia dominguensis, y Psychilis truncata.
El objetivo: aumentar el número de individuos y su población, debido a que se encuentran amenazadas de extinción. Estas plántulas fueron reproducidas en la sección de Cultivo In vitro del departamento de Horticultura del JBN.

7/3/24

El rincón de las orquídeas


Se acerca el Festival de Orquídeas 2024.

“El rincón de las orquídeas” es el nombre que lleva este año el evento anual organizado por la Sociedad Dominicana de Orquideología (SDO) y el Jardín Botánico Nacional (JBN).
Se trata de la exposición de orquídeas número 51, la edición 41 del concurso local y la versión 4 del concurso de la Sociedad Americana de la Orquídea (AOS, en inglés).
El evento tendrá lugar en el JBN los próximos días 21, 22, 23 y 24 de marzo de 9:00 de la mañana a 6:00 de la tarde. 
El nombre elegido para esta edición es una referencia a los recuerdos alegres que giran alrededor de las plantas.
“El rincón nos trae recuerdos de las abuelas, de los abuelos, de los padres, aquellos rincones que hacían hermosos con flores, con tinajas”, dice a Listín Diario la presidenta de la Sociedad, Maritza Camacho.


Un segmento especial

El costo de entrada a la actividad es de 200 pesos, menos para los adultos mayores de 65 años, que pagarán solo 100 pesos.
A partir de este año, explica Camacho, la institución hace énfasis en la importancia de la inclusión de los adultos mayores en las actividades recreativas; en este caso, el cultivo de orquídeas.
“Estamos buscando que los adultos mayores tengan un hobbie, una manera de entretenerse, de vivir la vida, de ocio”, sostiene.
Para ellos se realizará una charla especial el jueves 21.
También este año, adelanta Camacho, habrá mejores ofertas en los precios de las plantas que ofrecen los vendedores.
Y también estarán presentes los jueces internacionales de la AOS “para que puedan juzgar nuestras orquídeas y que sigan los dominicanos incluyéndose en el Libro Mundial de las Orquídeas”.
Como siempre, además de la gran exhibición en el domo grande del  jardín y de la venta de orquídeas en los espacios exteriores del parque, habrá charlas, talleres y actividades especiales para aprender sobre el cuidado de las orquídeas y para disfrutar la velada al máximo.
“Y también como siempre, el mismo ánimo y deseo para recibir y dar lo que nosotros cultivamos”, comenta Camacho en alusión al esfuerzo que hace la SDO para llevar a los usuarios una de las actividades más esperadas del año.

Leer en Listín Diario 

13/10/23

¡Comienza el 20!

Crossandra infundibuliformis


El festival anual de plantas y flores del Jardín Botánico Nacional (JBN) comienza la próxima semana.
Del 20 al 22 de octubre, el programa de este año promete un festín didáctico con talleres, conversatorios y charlas sobre la flora nativa y endémica de La Española, técnicas de jardinería, manejo de plagas y consejos para el cuidado y mantenimiento de plantas ornamentales.
El viernes 20, por ejemplo, de 3:00 a 5:00 de la tarde, el conversatorio “Importancia de las plantas autóctonas con potencial ornamental” será impartido por Ángela Guerrero, Adolfo Gottschalk, Francisco Jiménez, Milcíades Mejía, Teodoro Clase, Moisés Montero, Máximo Peña y Zoilo Richardson. Para no perdérselo.

Seguir leyendo en Vida Verde de Listín Diario…   

14/10/21

Para no perdérselo: octubre de orquídeas en el JBN


¡Floración de orquídeas en el Botánico!

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Este año, debido a la pandemia del coronavirus, no se pudo celebrar la tradicional exposición (y concurso) de orquídeas que organiza cada año la Sociedad Dominicana de Orquideología (SDO) en el Jardín Botánico Nacional (JBN). 
Pero los amantes de estas flores saben que, además de la floración primaveral, hay una segunda muy esperada que alcanza su esplendor entre septiembre y octubre. 
Así que, ¿por qué no aprovechar la ocasión para visitar el pabellón de orquídeas del parque urbano mejor conservado de Santo Domingo?
“Les queremos compartir lo hermoso que está nuestro pabellón de orquídeas”, publicó el Jardín Botánico en su cuenta de Instagram.
“Las orquídeas se han robado el show y están todas mostrando su mejor floración, como si de una competencia o certamen de belleza se tratara”, compartió el JBN junto a una galería de fotos. 

Del pabellón Elsa Isa De Subero

En este espacio del jardín dedicado al cultivo y a la exposición de orquídeas endémicas, nativas y exóticas en un ambiente controlado puedes observar especies como Catleyas, Vandas, Psychilis, Dendrobium y Phalaenopsis y, en representación de las nativas y endémicas de la isla: cañuela (Crytopodium punctatum), angelito (Tolumnia variegata), flor de mayo (Broughtonia dominguensis) y la Tolumnia henekenii. 

15/8/21

Jardín Botánico Nacional: ¡45 años ya!

El espacio verde más hermoso de Santo Domingo cumple 45 años hoy. El botánico Francisco Jiménez nos dice por qué “los jardines botánicos son como los buenos vinos...” 

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

El botánico Francisco Jiménez es el empleado más antiguo del Jardín Botánico Nacional (JBN), al que ha dedicado 38 de los 45 años que cumple hoy domingo el parque urbano. 

La ceiba de la foto es un verde testimonio de su paso por el JBN: casi cuatro décadas estudiando y promoviendo la conservación de la flora de La Española.

Llegó en 1983, el mismo año que ingresó el exdirector Ricardo García. 

Cambió la Biología por la Ingeniería Forestal y se formó como botánico de la mano de quien considera su mentor, el botánico estadounidense Thomas Zanoni.
Comenzó, le cuenta a Listín Diario, “montando especímenes de plantas en el departamento de Botánica”. De ahí pasó a manejar las colecciones del Herbario, siguió como técnico en Taxonomía y Exploraciones y luego como curador y encargado del Herbario, dirigió el departamento de Botánica y hoy es el subdirector técnico de la institución. 

La Ceiba pentandra es apenas una referencia visual de esos comienzos en el Botánico. 
La 'conoció' pequeñita, de apenas centímetros, y la vio crecer en su camino diario hacia Botánica, mientras atravesaba el área dedicada a las plantas nativas y endémicas de República Dominicana. 
“La veía todos los días y hoy es un árbol gigantesco, de más de 20 metros”, expresa Jiménez. 


6/10/16

Una catedral de ‘bambús’

Uno de los lugares menos conocidos y visitados del Jardín Botánico de Santo Domingo es el patio de bambúes del Jardín Japonés. Es poco conocido porque los visitantes entran al jardín y, deslumbrados por su belleza y el afán de recorrerlo, no reparan en una pared de maleza vertical que, ubicada en el costado derecho de la entrada, antes del caminito de piedra que lleva hasta el famoso árbol de anacahuita, separa la grama verde y los pinos budistas de las altas ramas del rincón de las Bambusoideae.

El lugar es enorme. Parece una catedral de largos arcos que se entrecruzan y en determinados puntos apenas dejan pasar la luz. Por el suelo, una espesa alfombra amarilla de hojas, corre un discreto y silencioso arroyo/fuente artificial. El sitio es perfecto para picnics, tomarse fotos y realizar actividades sociales, dice Pedro de Jesús de García, director del departamento de Horticultura del Jardín. Y también para meditar, respirar aire puro, huir del ruido y las prisas citadinas y disfrutar de los pequeños placeres que ofrece la naturaleza en el centro de la ciudad.



Exterior

10/5/16

Flora dominicana: más de 1,300 especies tienen algún grado de amenaza

En 10 años, si no se toman medidas, muchas podrían desaparecer producto de la destrucción de los ambientes y de la expansión urbana, de la agricultura, la extracción para comercializarlas y por efectos del cambio climático.

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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
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La cantidad de especies nativas y endémicas de República Dominicana que están bajo algún grado de amenaza es mucho más alta de la registrada oficialmente.
 En 2011, de las aproximadamente 6,000 especies de plantas vasculares reportadas en el país, el Ministerio de Medio Ambiente incluyó 547 en la Lista Roja de especies en peligro de extinción, amenazadas o protegidas.
Pero este número se quedó corto, explica a LISTÍN DIARIO el director del Jardín Botánico Nacional (JBN), Ricardo García.
 “Esa lista que nosotros habíamos ayudado a elaborar es muy preliminar. En una última evaluación, realizada con los criterios de la Ordenanza ICM, hemos encontrado que más de 1,300 especies tienen algún grado de amenaza y, de esas, más de 600 se encuentran en estado de peligro crítico”.
Estas cifras fueron confirmadas y analizadas por representantes de las instituciones involucradas en los programas de conservación de la biodiversidad local, durante un taller realizado a finales de octubre en el JBN.
“En los últimos cinco años hemos estado evaluando la flora nativa y endémica de las especies en peligro, con el apoyo de Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyts). En esta reunión quedamos muy preocupados porque la cantidad de especies bajo algún grado de amenaza es muchísimo más alta de lo que nosotros pensábamos”, dice García.
¿Consecuencias? Probablemente en un período de 10 años, si no se toman medidas, las de estado muy crítico podrían desaparecer producto de la destrucción de los ambientes, de la expansión urbana, de la agricultura, la extracción para comercializarlas y algunas por efectos del cambio climático, sostiene el biólogo botánico.

Especies amenazadas
Entre las especies más amenazadas están las palmas. De las 26 especies entre nativas y endémicas que crecen en el territorio, muchas han desaparecido por la destrucción de sus hábitats o porque sus poblaciones nunca fueron abundantes, asegura.
“Hay un elemento adicional y es la extracción de las poblaciones silvestres para comercializarlas. Esto lo hace personas que se dedican a la jardinería. Si un cliente les dice que quiere un yarey (Copernicia baileyana), se van a Azua o a Santiago Rodríguez, donde aparecen, y les pagan a los campesinos para que las busquen, y estos campesinos, que no tienen conocimiento del daño que están haciendo, las sacan”.
Lo peor de esta acción, agrega García, es que la mayoría de los individuos muere por mal manejo y porque el comerciante no se encargó de su propagación.
“Eso está pasando incluso con la palma real, que es una de las más abundantes y con todo tiene cierto grado de amenaza. La gente que trabaja jardinería se compromete en el contrato a reponer esas plantas que se mueren, ¿y qué hacen? Vuelven a buscar más. Como el compromiso con el cliente a veces es de un año, a partir de ahí viene otro mal manejo y otra mortandad”.

Otro grupo que preocupa a los botánicos es el de las orquídeas, debido también a la destrucción de su hábitat. Dado que la mayoría de las orquídeas crece en lo alto de los árboles de bosques maduros, al cortarse los árboles o destruirse el bosque las orquídeas desaparecen, porque no logran reproducirse en el suelo.
“De ahí el problema de que muchas de ellas son exclusivas de un área determinada, o su área de distribución es muy limitada”.

¿Y ahora? Nueva lista
Los resultados del taller celebrado en el JBN servirán para ampliar la Lista Roja nacional de especies en peligro de extinción.
“Esta nueva lista será una herramienta para que, sobre todo el Ministerio de Medio Ambiente, elabore los planes de manejo en las áreas protegidas donde están esas especies y proteger las que están fuera de estas zonas aplicando la ley 64-00 y los convenios internacionales que tenemos y que incluyen algunas de esas especies”, opina García.
Además del JBN y Medio Ambiente, en este proyecto de conservación participan el Museo de Historia Natural, el Zoológico Nacional, Plan Sierra, la Sociedad Ecológica del Cibao, el Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Coniaf), la Sociedad Ecológica de Mao, la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Grupo Jaragua.

Ceiba
“Es una participación amplia de instituciones que tienen que ver con el tema ambiental y la protección y manejo de la diversidad biológica, tanto plantas como animales”, afirma García. Ahora que, gracias a la evaluación en el campo se sabe cuántos individuos quedan y dónde están, el JBN se ha encargado de recolectar semillas o esquejes y traerlas al banco de semillas y al vivero de la institución para aumentar la colección nacional de plantas vivas de especies raras.
“Las que se puedan, porque las que son de zonas altas y ambientes especiales no es posible tenerlas aquí, pero podemos colaborar con instituciones que trabajan en esas zonas (Constanza y Bahoruco, por ejemplo) y facilitarles la información y las semillas que podamos”.

Ecología de las plantas 
El JBN recomienda a los paisajistas, viveristas y jardineros que se dedican a la comercialización de plantas que conozcan las especies que están en algún grado de amenaza y se orienten sobre su manejo eficiente.
En esta tarea, dice Ricardo García, el JBN les puede asesorar, sobre todo en la mejor forma de extraer una planta en su medio silvestre, siempre que tengan los permisos previos de Medio Ambiente.
“Si ellos autorizan, entonces nosotros podemos orientarles de cómo hacer el manejo para que la planta no muera, porque lo lamentable de extraer una planta que está en su ambiente natural, y que está cumpliendo una función y un servicio ambiental importantes, es sacarlo para que se muera. Es una barbaridad”.

El vivero del JBN
Ricardo García comenta que en este trabajo de conservación de especies nativas y endémicas juega un papel importante el vivero del JBN, como centro de producción y propagación de plantas y como enlace entre las instituciones que realizan programas de reforestación, educación, defensa y protección de las especies en peligro.
Moisés Montero Gómez, ingeniero agrónomo encargado del vivero, dice al LISTÍN que en el espacio acogen alrededor de 276 especies diferentes entre plantas frutales, forestales, ornamentales y medicinales, especialmente de especies raras.
“Entre todas reunimos unas 38,000 plantas, pero en realidad tenemos capacidad para producir un millón y medio de plantas anualmente”, expresa Montero.
Para los botánicos, las especies raras son aquellas que tienen una distribución restringida, que son escasas y endémicas de un lugar.
“La rosa de Bayahíbe es rara en el sentido de que su distribución está muy restringida. Hoy es ya conocida, pero se considera todavía rara. En el JBN hemos producido unas 5,000 plantitas”, sostiene García.

Vivero del JBN
El vivero ofrece al público plantas a bajo costo como una forma de obtener recursos para sostener el programa de conservación de plantas nativas y endémicas en peligro. Santiago. García destaca que en Santiago se está estableciendo una colección de conservación en el campus de la UASD y que el JBN será la fuente principal de suministro de especies que le darán valor al Jardín Botánico de Santiago.
La sede de la Universidad Católica Madre y Maestra, en esta provincia, ya cuenta con una considerable de especies raras, apunta.

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Publicado en LD, noviembre 2015

29/10/15

Tremendo regalo de Balaguer al Jardín Botánico

La curiosidad te regala a veces reliquias artísticas/culturales/botánicas como esta.
Fíjense que nunca –y eso que vamos a cada rato- nos habíamos detenido a observar esta rama/árbol que adorna una de las esquinas de la sala de espera del pabellón que aloja las oficinas administrativas del Jardín Botánico Nacional.
Eso que ven ahí es un regalo que le hizo el entonces presidente Joaquín Balaguer al Jardín, nos dice su director, Ricardo García. El regalo está fechado en 1974. Recuerden que el parque comenzó a construirse en 1972 y fue inaugurado en 1976.
Se trata de una escultura hecha con 96 especies arbóreas de RD. ¡96!
Dice el pie de la obra: “Colección especies arbóreas dominicanas. Obsequio del Sr. Presidente Constitucional de la República Dr. Joaquín Balaguer al Jardín Botánico de Santo Domingo”. Más abajo se lee que la escultura fue donada a su vez a Balaguer por la Escuela Nacional Forestal de Jarabacoa. Hay algo parecido a una firma con el nombre Tomás M.
Fue un gran regalo. En serio. Sobre todo porque cada hoja (más la flor y el tallo, si es un árbol) fue tallada usando tablitas/trocitos/láminas de madera de estas especies.
En cada tablita aparece el nombre común de la especie usada y un número escritos en bajorrelieve. En algunas hojas fueron usadas hasta ocho especies.
La flor de arriba es caoba (95) y el tallo del centro de la rama es ébano (96). El número uno se lo dieron al guayacán.
¿Quién la hizo? No lo dice por parte. O no se ve.
Lo divertido del regalo son los benditos nombres comunes que quien sea que haya asesorado a Balaguer le puso a muchas de las especies: rarísimos. Y no es que una tenga que conocerlos todos, qué va, es que… ¿Conocen a primera lectura algunos de estos árboles? Vean: mala mujer, Ramón, guanábana de perro, palo de leche, jobobán, sangre de toro, auquey, c. de buey, quebrahacha, ciguamo, pino de teta, candongo, cigua, caya, lana, ozúa, corbano…

16/8/12

El copey de Duarte

Ya ven que no solo parques, autopistas, calles, un pico y centros culturales llevan el nombre del Padre de la Patria.
En el Jardín Botánico de Santo Domingo, frente a las oficinas administrativas (a la izquierda de la entrada principal), se levanta este lindo copey, bautizado Clusia duartei por el botánico norteamericano Bassett Maguire en honor al patricio Juan Pablo Duarte.
El árbol, de la familia de las clusiáceas, es originario de Río Negro, Venezuela, y fue plantado en el Botánico el 26 de enero (Día de Duarte, dice la tarja) de 1980.

26/12/11

Cualquiera que la ve...

Es una peligrosa invasora. Y la tenemos por montones aquí.
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Es una de esas fotografías de la que te sientes orgulloso. De la que muestras a todo el mundo. De la que te gusta el ángulo, porque muestra el objeto hermoso, en todo su esplendor, con todos sus detallitos. Una foto para mostrársela al profesor de fotografía, tomada en Jarabacoa, con el Jimenoa atrás. Qué lindas flores, piensa una al verlas, formando bosques tanto a orillas de este río como en la parte alta del Yaque del Norte. Las hay por montones en Los Dajaos, por ejemplo, antes de llegar a Manabao.
Hasta que lees algo que hace que ya no las veas tan bonitas, sino con rencor. Algo que te provoca, cuando te las topas de nuevo, arrancarlas con todo y rama de la mata.
Porque la Caliandra, esa que ven ahí (Calliandra calothyrsus), sólo es bonita en apariencia. Al menos aquí, no nos sirve para nada. Es, y copio textualmente del folleto “Paremos las plantas invasoras antes que sea tarde”, elaborado por el Jardín Botánico y el Centro Atabey:
“Un arbusto o arbolito nativo de Centroamérica de crecimiento muy rápido. Llegó al país para programas de conservación de suelos en montaña, ya que crece bien en alturas de hasta 1,800 metros. Es una colonizadora muy agresiva, forma rodales de alta densidad desplazando las especies nativas. Invade a menudo las áreas ribereñas. Tiene un consumo elevado de agua y nutrientes, compite con los cultivos cuando es sembrado cerca. Al cortarlo brota vigorosamente”.
¿Esa cosa tan linda es tan peligrosa?, le pregunto luego a Mariana Szabó, coordinadora del Centro de Información de la Dirección de Gestión Ambiental del Ayuntamiento del Distrito Nacional. “Y de las peores”, responde.

5/11/11

Tú y yo: flores que paren flores

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La Yalo está acostumbrada a pasar vergüenza, pero esta le dolió de verdad. Le dolió tanto que esta entrada va dedicada a alguien muy chévere, pero culpable de haberle provocado el dolor.
A ver, resulta que la práctica de una de las clases del Diplomado Internacional en Periodismo Ambiental la hicimos en el Jardín Botánico (JB). Al terminar, cuando el grupo de comunicadores salía del jardín de plantas endémicas y nativas, luego de unas explicaciones realmente maravillosas, el director del JB le enseña al grupo la “tú y yo” (Euphorbia milii), una flor muy linda formada por dos pétalos que parecen encontrarse (mirarse, besarse, abrazarse) y que por eso le llaman así. Y la Yalo, de presentá, le dice al director que en su casa hay florecitas de "tú y yo" que nacen directamente del centro de otra flor, y que del medio de esa nueva flor, a su vez, salen otras flores. Y que del centro de una sola flor salen a veces hasta dos y tres flores.
Y él dice que no, que eso no es posible. Así. A lo mejor no entendió, porque la Yalo habla medio enredao. Y ella vuelve y le dice que sí, y él vuelve y dice que no. Y la Yalo se queda callada. A lo mejor son especies diferentes, piensa. De chiquitas ella y sus hermanas usaban como aretes unas "tú y yo" pequeñitas, muy rojas (Euphorbia milii), que se daban por todos lados.

Y entonces promete vengarse, y le dio por retratar "tú y yo" de las que le decía al director del JB, con tan buena suerte que del medio de una de las flores que retrató había brotado no otra flor, sino otra matita (un hijito) de “tú y yo” (je). Como se ve en las fotos, las flores no comparten el mismo tallo, sino que éste sale del centro de la flor ya formada.
Sin privar en botánica, su teoría es que el tallo sigue creciendo a través del centro negro de la flor una vez esta se ha formado y se une al estigma, sabrá ¿Dios?, pero de que la flor sale de otra flor es verdad. Seguro habrá que repasar las clases esas de biología donde tratan las partes de la flor y hablan de carpelo, estigmas y otras palabras raras.
Algunas de las del Botánico, luego vi en mis fotos, salen todas de un tronco común, formando un capullo, y tienen en el centro florecillas amarillas (ver foto más abajo). Las "Tú y yo" que "paren flores" caen en forma de ramillete y el centro de algunas, cuando se seca la florecilla amarilla, se pone negro y pegajoso. Según otra teoría del repertorio personal de la Yalo, la cosa esa negra del centro de la flor, al tornarse pegajosa crea las condiciones para que se forme otro tallo y nazca una nueva flor, pero también vio otras cuyos centros nunca se ponen negros (última flor).
Nada. A lo mejor son especies diferentes del género Euphorbia, pero para los fines, "tú y yo". La ciudad está llena de ellas. Los hijitos que han salido de las flores de las matas de la Cafetería 2000 (ensanche Miraflores) están tan grandes que Rafaela no encuentra ya qué hacer con las matitas. Hasta risa da justificar con tantas explicaciones lo que las fotografías muestran de manera tan obvia.



6/1/11

La inspiradora anacahuita


De todos los árboles que crecen en suelo dominicano, ninguno es tan bucólico como la anacahuita (Sterculia apetala). Tiene algo esa mata que obliga a fijarse en ella. Si fuera necesario darles a las plantas alguna cualidad, la elegancia sería para la palma y el pino y la belleza para el framboyán, la jacaranda y la cañafístula cimarrona. El roble inspira rectitud y la ceiba y el álamo se quedan con la frondosidad. Pero la anacahuita puede ser todo eso y, además, bucólica. Una la mira y le da con soñar.
Si la vemos de repente, la mente viaja por instinto al jardín japonés del Botánico Nacional y obliga al cuerpo a sentarse sobre la yerba o sobre una piedra, dichoso de contemplarla, dichoso de, por unos segundos, sentirse libre y capaz de hacer poesía. Para los que alguna vez la maroteamos, llega también la imagen de la tostadera y comedera de sus semillas con todo y las manos llenas de minúsculas espinitas. Tardan años en ponerse tan grandes y tan lindas, es cierto. Muchísimos. Por eso no se ven por todos lados. Pero vale la pena verlas crecer y hacerse viejo con ellas sólo para contemplar el hermoso espectáculo de sus formas.

2/2/10

El desquite...

-¡Oh, oh, oh, pero miren nomás quién anda por aquí! La chica de las fotos. Conque descansando, ¿eh? ¡Ahora o nunca, camaradas!

-¿Pero qué es esto? ¿Qué les he hecho? ¡No me golpeeeeeen! ¿Qué les pasaaaa?
-¡Esto es por ser tan entrometida, por meter las narices en todas partes, por tomarnos fotos sin permiso, etc., etc., etc.!

- ¡Ayyyyyyyyy! ¡Noooooooo! ¡Perdóoooonnnn! ¡Clemencia!
- Hasta tonta es. ¿No ves que nadie vendrá en tu auxilio? ¡Crucio!