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31/7/26

Colí, la mascota de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, es un barrancolí

Más que acertada es la elección del barrancolí como mascota de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en Santo Domingo del 24 de julio al 8 de agosto de 2026. 
Su escogencia es idónea para concienciar sobre la importancia de la biodiversidad y la conservación de los hábitats de las especies en peligro. ¿Lo conoces?

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11/3/26

Tu último espectador (a José Luis Perales) (Monumento al ego 32)


Amo a Perales. Y no porque me haya dedicado varias canciones.

Solía pensar que me hubiera gustado nacer en Cuenca, a mediados de los años 40, y haber sido Manuela. 
Luego entendí que no era un amor “así” el que sentía por Perales. Que era otra cosa. Algo difícil de explicar.
Con él aprendí, todavía muy pequeña, que una hilera de vocales y consonantes pueden provocar sensaciones que te hacen reír, llorar, temblar, soñar, amar...
Que las palabras eran capaces de dar vida a lo incorpóreo, a lo inmaterial.

Creo que Perales es el culpable de que haya estudiado una carrera tan cercana a las letras. Y también de que viva siempre en Limbolandia. 
Todavía no cumplía siete años cuando escuché esa voz por primera vez.
Tendida en el piso de una terraza de campo, contemplando las sombras que dejaban sobre el suelo las ramas de un piñón, a esa hora después del mediodía en que el sopor te obliga a entornar los ojos cuando se topan con el resplandor de la calle, lo oí:

A ti, que eres mi vida entera
la brisa de primavera
la claridad…

Brisa, primavera, claridad. Todo lo que “pasaba” en ese momento hecho canción.

Luego escuché, sin saber que era el mismo señor, el trozo de una canción que quedaría grabada de por vida en mi cabeza y que no escuché entera hasta bien entrada la juventud.

Y se volvió soñador
y quiso ser amigo de la libertad

Soñador. Libertad.

Ese solo trocito se convirtió en mi canción favorita. Ni Menudo, ni Los Chicos, ni Mermelada ni Los Chamos pudieron destronar esos dos versos.
A los 9 volví a escuchar Canción de Otoño y supe, gracias a Radio Mil, que esa y otras que le siguieron las cantaba José Luis Perales. Mi mami de las Aldeas Infantiles S.O.S. colocaba el radio en la meseta de la cocina y me dejaba pasar horas muertas tendida boca arriba escuchando la programación de la emisora. Como Perales nunca perdió un “Pídalo hoy y escúchelo mañana”, pronto me aprendí todas sus canciones.
Y me enamoré de él y de todas sus canciones. Lo adoraba, en verdad.

Un día, el profesor de canto nos dijo que teníamos que aprendernos la canción Que canten los niños porque debíamos cantársela a gente importante que venía para las aldeas. Y así me enteré que esa, y otras de sus más hermosas canciones que vinieron luego, Perales las había compuesto para nosotros. Ahí supe de su vínculo con la institución.
No puede ser. Qué coincidencia. Mi amor platónico había compuesto canciones para mí.

El borrón es porque él pensaba que me llamaba Yanire, más común en España. 

💖 Otro día, leyendo el diccionario, ‘descubrí’ que el Guadalquivir no era un mar, sino un río. Pensar que me bañé mentalmente miles de veces en ese río/mar. Porque es verdad que vivía, por así decirlo, en el universo lúdico, geográfico y sensorial de Perales.
He chismeado con doña Asunción. He paseado no sé cuántas veces en coche por el parque María Luisa. He sentido celos (literal) de su guitarra y sentí también lástima cuando veía pasar a María, y por las samaritanas del amor, y por la loca de la playa, y por la tabaquera. Y por Andrés… Y por la chica que al casarse en lugar de decir que no, dijo que sí.  
En los 90, siendo misionera en Monte Bonito (una Semana Santa con las Hijas de Jesús, en el bachillerato), Alejandra y yo recompusimos Balada para una despedida y m…, quedó hermosa.


Lo primero que compré con mi primer sueldo como asistente de preescolar fue el casete de Gente Maravillosa. En la tienda de CD de El Conde.  

Con Perales entendí que hay formas infinitas de abordar poéticamente el suicidio, la infidelidad, la corrupción, el desamor, la depresión, el dolor y la soledad. 
Que puedes, en un mismo verso, manifestar dicha, tristeza, temor, angustia, felicidad, ganas de llorar…  

💓Algunas palabras no tienen para mí la misma connotación que les adjudica la RAE. Los tópicos de Perales tienen su propia definición: abril, el mar, la brisa, Sevilla, un sillón, el otoño, el color gris, el jardín, el tiempo, la soledad, el cielo de abril, la lluvia en la ventana, un camino, un sauce, la niñez… son lienzos pictóricos que llenas con todas las tonalidades de tu imaginación. 

Escucharlo es un bálsamo. Disfrutar de su voz, darle vida a sus historias y seguir el compás de las melodías de sus canciones es lo más parecido a la felicidad.  
Y nada. Escribo esto tan largo para, si Perales lo lee un día, que sepa que aquí en Santo Domingo está, y siempre estará, su último espectador...  

28/2/26

Hasta siempre, sultana...

Se nos fue la reina de la salve. Mucho que decir. Mucha tristeza también. Una fecha para marcar en el calendario folclórico dominicano. Hasta siempre, Enerolisa (1952-2026).

26/2/26

Rosa de Bayahíbe hembra


Son más comunes las “macho”, por eso hacemos una algarabía cada vez que encontramos una rosa de Bayahíbe hembra (Leuenbergeria quisqueyana / Pereskia quisqueyana), con sus pequeños tentáculos amarillos que parecen retorcerse como si les obligaran a salir. 
Este ejemplar crece en la plaza central del Jardín Botánico Nacional, en Santo Domingo.

31/1/26

Pauer: jabones artesanales

Esta fue una linda entrevista. Repartimos jabones entre amigos y les pedimos su opinión antes de escribir la historia. Todos los testimonios fueron positivos. 

Leer en https://listindiario.com/la-vida/vida-verde  


 

11/12/25

Entre El Curro y el malecón de la ciudad de Barahona…


…hay un trozo de mar de 14 kilómetros en línea recta que conecta (no separa) el muro verde de la loma con la playa de piedras del centro urbano de la Perla del Sur. 
Ese vínculo etéreo entre la silueta casi siempre oscura de El Curro y la línea costera del malecón de Barahona; esas aguas tranquilas que invitan a la contemplación más que al baño; ese paisaje multicolor acentuado por el arte pictórico de los botes pesqueros y el parque infantil, producen en el viajero una sensación de nostalgia y felicidad parecida -José Luis Perales lo diría mejor- a esa “sensación de libertad” que dejan las tardes de domingo. 


¿El cuadro fotográfico? Al fondo, en tercer plano, la loma que alcanza los 1,300 metros sobre el nivel mar y que forma parte del parque nacional Sierra Martín García. Al frente, en segundo plano: el plato llano de las aguas de la bahía de Neiba. Y la primera línea, en primer plano: una franja blanca de 200 metros enclavada entre la desembocadura del río Birán y el mirador de El Curro. Loma y playa. Tierra y mar. Un paisaje completo. 






29/11/25

Anuncian cierre temporal de las cuevas de El Pomier


Nota del MMRN 

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El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó que, a partir del lunes 1 de diciembre, el monumento natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier permanecerá cerrado durante seis meses, como parte de un proceso de reorganización y restauración integral, orientado a fortalecer la protección de su patrimonio arqueológico y su diversidad biológica. 
La entidad ambiental explicó que el cierre permitirá ejecutar trabajos especializados de conservación, adecuación de senderos, mejora de infraestructura esencial y ordenamiento del uso público. 
De acuerdo con el Ministerio, estas acciones forman parte de un modelo integral que busca garantizar un manejo responsable del área, dinamizar el desarrollo ecoturístico sostenible y reforzar la educación ambiental de las comunidades cercanas. 
La reserva antropológica, ubicada en San Cristóbal, constituye uno de los complejos cavernarios más relevantes del Caribe insular, albergando 54 cuevas con más de 4,000 pictografías y petroglifos, además de ser un refugio vital para diversas especies de murciélagos, plantas vasculares y aves. 
Debido a su sensibilidad ecológica y cultural, el Ministerio enfatizó la necesidad de controlar el acceso durante el proceso de restauración para garantizar la integridad del sitio. 
Los trabajos contemplan el acomodamiento de senderos, instalación de señalización interpretativa, mejoras en los accesos, construcción de casetas de protección y vigilancia, y el fortalecimiento de programas de educación e investigación. También se desarrollarán iniciativas comunitarias vinculadas al turismo sostenible y la protección del patrimonio natural y cultural.

30/9/25

Camino en Bahía de las Águilas

 

Era un día nublado. 

Tengo un nombre racista (Novela de una chica ilusa, cap. 21)

“El señor (…) te busca en recepción”, me dice Alex. 
No, pero, pero… No tengo nada pautado para hoy. Qué querrá. Sin cita. Así porque sí. No, es que…  Por qué hacen eso. No, pues… Ya. ¿Y entonces? Pero es que no tengo...

“Dice que es a entregarte una nota de prensa”, sigue Alex tras largos segundos de titubeos. 

Ah, bueno. Si es eso, está bien. 

Salgo, digo su nombre y se acerca.
Extiendo la mano, él la toma y lo primero que dice es: 
—Ah, pero yo pensé que usted era blanca.  
Abro los ojos y empiezo:
—Cómo así…
Otro señor que lo acompaña como que le dio vergüenza y le reclama que cómo dice eso, que qué tiene que ver.   
—Hay nombres que son de gente blanca —responde el señor como si nada. 

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P.D.  Así que hay nombres racistas, ¿eh? Vaya. Qué se le va a hacer.

29/7/25

Las pozas claras de Guayabal: tinas y charcos que invitan al baño

La poza bajo el puente a la entrada de Guayabal

En el lecho del río Guayabal, a su paso por el costado oeste del municipio que lleva su nombre, en el noreste de Azua, se forman tinas de aguas transparentes que inspiran más que un viaje.

Las aguas poco profundas del río corren “a ras de tierra” a lo largo de unos 10 kilómetros, así que varias pozas terminan dibujadas con piedras de mediano tamaño que acorralan el agua y permiten el baño.

¿Algunas de las más grandes y visitadas? De sur a norte, caminando río arriba: el charco que da la bienvenida al pueblo, sobre el puente ubicado a unos 200 metros de la confluencia donde el río Guayabal entrega sus aguas al río Las Cuevas; el charco junto al puente de palos que enlaza el norte del centro urbano con la carretera que conduce a la comunidad El Palmar, a unos 700 metros de la confluencia; el Charco de los Granos, unos dos kilómetros más adelante; La Tina, siete kilómetros después si seguimos siempre sobre el lecho del río; y el charquito de las aguas termales, a unos nueve kilómetros de recorrido. 

Con sus minúsculas cascadas que emergen de las piedras, la pequeña poza de aguas calientes es uno de los mayores atractivos naturales del municipio azuano que vive una especie de bonanza económica gracias al aguacate. ¿Tendrá que ver que este cultivo, que necesita de tanta agua, con la disminución del cauce del Guayabal? 

DE INTERÉS.
-- El río Guayabal nace en el Parque Nacional Valle Nuevo. Según datos de Medio Ambiente, este parque abarca el 43.1 % del área del municipio.
-- La ruta ecoturística Guayabal-Valle Nuevo es una de las favoritas de los excursionistas locales más experimentados. En algunos puntos, las paredes de las montañas forman cañones de singular belleza escénica con el río a sus pies.
-- Los monteros suelen acampar en las playitas de piedras blancas que deja el cauce seco del río.
   






29/6/25

Esto estuvo bueno...

 El tema fue debatido en la conferencia “Pasado, presente y futuro de las áreas protegidas: una mirada hacia la conservación y sostenibilidad del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) de República Dominicana”.