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30/6/25

A veces...


 “También sientes que estamos en un maratón interminable, ¿verdad? Que ya comenzó, y hemos corrido mucho, pero al final nos damos cuenta de que no es el camino… De que ni siquiera es nuestra carrera”. 

Batu en El cuento de la isla (serie turca)

31/1/23

Manuel Peralta Ureña: un montero de corazón

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
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Manuel Peralta Ureña ha dedicado los últimos 25 años de su vida a explorar los montes dominicanos. Ha creado rutas y mostrado al público por primera vez charcos, cascadas, cañones y laderas de montañas.
Lo hace de forma discreta, sin ufanarse, tal vez sin darse cuenta de lo mucho que representan sus exploraciones para los amantes del senderismo y el turismo sostenible en República Dominicana.
Caminante incansable, es un montero auténtico, respetuoso del medio ambiente y defensor de las modestas comunidades que acogen y dan asistencia a los viajeros.
Ha visto ‘desaparecer’ paisajes verdes y secarse ríos. Esto le duele tanto que está dispuesto a mostrar a las autoridades ambientales zonas depredadas en rutas poco transitadas para que sean intervenidas. 

Hoy comparte con Listín Diario algunas impresiones sobre ese estilo de vida que comenzó con las excursiones de la iglesia y que hoy le han reservado un lugar especial entre los monteros locales.

 ¿Qué lugares visitaban en esas primeras excursiones?

 En esos primeros tiempos, por el año 1997, empecé a visitar Salto El Limón, el balneario La Fuente (en Sánchez), el Parque Nacional Los Haitises y la Laguna Gri-grí, entre otros.

 ¿Cuántas veces has subido al pico Duarte?

 Mi primera vez fue en enero del 2000, luego todos los años he seguido visitándolo sin fallar, a veces con dos subidas en un mes; en el recién pasado año 2022 dos veces entrando por la ruta Mataqrande. Realmente no llevo el conteo.

 ¿Qué lugar del país, al verlo por primera vez, casi te provoca el síndrome de Stendhal? (Sobredosis de belleza).  

 Esa primera impresión recuerdo que la tuve uniendo el Sur con El Cibao, subiendo hacia La Comunidad El Higuero, al ver desde arriba la presa de Sabaneta y sus paisajes circundantes.

 ¿Cuál ha sido la ruta más compleja? ¿La más cansona? ¿La más larga?

 La ruta más larga fue la de unir el Sur con el Norte, empezando en la comunidad La Higuera (SJM), pasando por la caseta La Cruz del Negro (SJM), la comunidad Francisco José (Santiago Rodríguez), Loma Florentino (llamada por algunos Loma La Hojaldra), la ladera de loma Nalga de Maco, Burende Arriba y finalmente la comunidad El Naranjito, en Santiago Rodríguez, distante a 21 kilómetros de Villa Los Almácigos. Fueron 54 kilómetros caminados en dos días sin descanso. Esta ruta nos tomó cuatro días. Actualmente tengo otra ruta más corta para unir estas dos zonas, atravesando el Parque Armando Bermúdez, de unos 31.5 kilómetros,  saliendo por la comunidad de La Lomita (tres días).

 ¿Has visto alguna vez cerdos cimarrones?

 Hace varios años, en los alrededores de La Compartición, pude ver uno pequeño. Los guías pudieron atraparlo. Tremendo locrio, ¡je je!

 ¿Qué sientes cuando “descubres” una ruta y luego esta se convierte en una excursión de moda?

 En mi interior siento satisfacción porque me gusta que los demás conozcan lugares nuevos. Aún hay rutas poco visitadas, bonitas y con suficiente agua.

 ¿Qué objetos no deben faltar en la mochila de un explorador?

 Un encendedor, un botiquín, foco, cuchillo, casa de campaña pequeña, calzado adicional, cantimplora, bolsa de dormir, plato y cuchara, capa impermeable…

 ¿Te has perdido monteando?

 Una vez y por poco tiempo, hoy en día las aplicaciones tecnológicas ayudan bastante para guiarse. 

¿Qué les pedirías a las autoridades con relación al turismo de aventura? ¿Qué hace falta mejorar?

 Hoy en día les pediría incrementar casetas  de guardaparques en algunas montañas, equipadas y con sistema de radio, y atenciones que motiven a los guardas al cuidado de las mismas y de sus bosques; estar atentos a cualquier signo de humo que puedan ver desde ellas, que haya un helicóptero u autoridad en la zona con el fin de atender la llamada de alerta a tiempo, y así evitar a tiempo incendios forestales por la práctica de los conucos. Además, reuniones con los moradores a fin de concientizarlos sobre la importancia de nuestros ríos y sus cuidados.

 ¿Has notado degradación de los bosques dominicanos en los últimos años?

 Claro, lo he notado bastante. Siento mucha pena al ver varias lomas peladas donde solo queda la marca del lugar por donde pasaba un arroyo o un río. Yo estaría en disposición de mostrar zonas con depredaciones por rutas poco transitadas en las que puede verse fácilmente la práctica del conuco cerca de ríos y arroyos.

 ¿Cuál ha sido el paisaje dominicano que más ha cambiado en estos últimos 20 años?

 Uno de los paisajes afectados que puedo mencionar es en la ruta de unir Neyba con San Juan, dentro del parque Sierra de Neyba. Esta zona debería estar llena de árboles y pinos. Hoy en día está muy deforestada, no veo que estén al cuidado de ella.

 Seguir leyendo en Listín Diario   

2/7/20

Ojos de poeta (Thunbergia alata)


Ojos de poeta (Thunbergia alata). ¿Por qué la llamarían así? Si hasta un chin de miedo dan al principio...
La mata de arriba la encontré en Jarabacoa (La Vega), en el patio del hotel Gran Jimenoa.
La de abajo, de color más intenso, estaba en Rancho Arriba (San José de Ocoa), en los alrededores de Café Samir.
Es una trepadora nativa de África y está considerada una gran invasora.




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Posdata agregada luego de la publicación

Mi amigo poeta (entre otras virtudes) Alex Solar tiene una teoría muy chula y acertada sobre el  nombre.
La comparto con su permiso: 
“¿Y te preguntas el porqué del nombre de esa curiosa flor? Pues... tiene las pupilas dilatadas, efecto de alguna droga o licor de absenta, que era el que bebían los ‘malditos’ (Baudelaire), y amarillos, de ictericia por insuficiencia hepática producto de los excesos”.



19/6/20

En un yaguacil...


Cada vez que veo esta foto, me imagino bajando por esa loma del medio en un yaguacil. Constanza. La Vega. Cordillera Central.

8/5/20

Un carpintero de verdad...


Para justificar su dramático asombro, Emely (siete años) dice que es que imaginaba que el pájaro carpintero era como los unicornios o como Papá Noel.
“Algo imaginario, tía, que no existe de verdad”.
Este llegó y se plantó sobre las ramas peladas de un jobo que se resisten a morir. Hace meses que las cortaron y siguen repollando en el suelo, una y otra vez, como si nada, alimentándose de la savia que acumulan y desacumulan, al parecer, ahí tiradas al lado de la mata madre.


Pero sin éxito, las pobres. Los cogollos no prosperan mucho y vuelven a secarse. Y así desde hace rato.
La mata madre se la pasa llena de ciguas palmeras, colibríes, palomas y tórtolas, pero cuando Emely vio al cabeza roja que llegó y comenzó a dar muchísimos picotazos a los tallos flacos de las ramas caídas, pegó un grito, llamó a todo el mundo y se acercó a verlo picotear.


Mucha hambre tenía el pájaro, que dejó que lo fotografiaran desde cierta distancia por unos minutos (hasta posó, directo al lente). Solo al ver las fotos supimos por qué ni se molestó en hacernos caso y alzar el vuelo: la cosa esa larga y gorda que sacó de uno de los tallos y que se comió en un santiamén.


¡Y buen provecho!

2/1/17

Diez años ya… (Monumento al ego 27)

Yalo en La Cortina, Jarabacoa.
Cómo pasa el tiempo. Con las prisas de fin de año olvidé contarles que el mes pasado Ningún lugar está lejos… en RD cumplió 10 años de andanza virtual. Diez años ya siendo el refugio receptor de esos lugares muy o poco conocidos de República Dominicana donde nos perdemos de vez en cuando.
La complicidad que inició el 5 de diciembre de 2006, con la crónica de un viaje subestimado al pico Duarte, se resume en 677 entradas publicadas y 2,451 comentarios compartidos.
Según Blogger, las entradas más populares han sido La casa de Tarzán (Barahona, con 25,724 visitas), De qué están hechas las gomitas (con 25,131) y Juan Dolio sin gente (San Pedro de Macorís, con 23,858). La entrada más comentada ha sido ¡Vi un jurón! (48), ¿la recuerdan?
El blog se dio a conocer en 2008 gracias a Remo (Remolacha.net), que enlazó la nota sobre el nacimiento de tortugas carey en la playa de Güibia.  Ya pasamos por mucho el millón de visitas (algo genial, porque nunca tuvimos grandes pretensiones).

¿Qué decirles que no sepan? Que el amor por la monteadera comenzó hace mucho, entre 1982 y 1983, cuando en el Hogar Escuela La Milagrosa de Moca (monjas, internado) nos llevaron a conocer el Monte de Oración, en San Víctor (Espaillat), y luego la playa Cofresí (Puerto Plata). Y que recuerdo todas las sensaciones que experimenté entonces al ver la naturaleza en su estado puro, y que si no fuera porque apenas comenzaba a aprender a leer y escribir, las habría dejado plasmadas en algún lugar.
Y que las vivencias nunca han parado, porque a partir de 1984, en las Aldeas SOS, la buena conducta y las buenas calificaciones eran premiadas con viajes ecoturísticos y culturales. Y como Yalo siempre se portó bien y sacaba muy buenas notas (ejem), le tocó conocer prácticamente toda la isla siendo muy chica. Sí, toda la isla. De hecho, la primera montaña que escalé, a mano pelá, fue el monte La Ferrière (La Citadelle, Cabo Haitiano, Haití).


Los veranos nos íbamos de campamento (Monción, Jarabacoa, Constanza, Hainamosa cuando era monte…). Conocimos el lago Enriquillo cuando los cocodrilos salían a tomar el sol y se nos permitía acercarnos un poquito, para luego salir corriendo ante el menor movimiento. Nos tocó dormir a orillas de La Confluencia (Jimenoa y Jaque del Norte) cuando eran ríos de verdad, y ‘marotear’ guayabas y naranjas en verdaderos bosques. Cocinamos a orillas de Masipedro; nos tiramos de cascadas que no recordamos el nombre.
Cuánto sol acumulado en la piel… Cuánto lodo en los caminos de Benedicto (La Romana). Cuántas patadas de caballo recibidas por querer ser ‘simpática’. Cuántas caídas en cuevas y orillas de ríos…
¿Y por qué un blog? Antes de 2006 creamos la página ViveDominicana para publicar fotos y crónicas viajeras, pero, por asuntos de manejo, decidimos que era más fácil un blog. Nunca pusimos la página en línea y dejamos perder el dominio.

Pero no nos arrepentimos. Escribir y compartir fotos por aquí es lo máximo. De vez en cuando, incluso, me gusta el blog. En esas ocasiones pienso que, si no lo administrara yo, sentiría mucha envidia de la persona que lo hace (doble monumento al ego, ¡jaaaaaa!).
Dice un amigo muy querido, también bloguero, que “las redes sociales han matado los blogs”. En cierta forma es verdad. Ya no existe ese anillo palaciego de amigos lectores que comentaba por placer y, aunque la gente sigue entrando y las visitas siguen creciendo, no es lo mismo. Se nos cuestiona la poca presencia en las redes, el poco interés en la parte comercial, el poco afán en promovernos como figuras, como marca.
Poca gente entiende que a los monteros de verdad solo les interesa el monte, la naturaleza… Y que si una decide compartir muchas cosas es porque nos da apuros que se queden guardadas por ahí, sin que otros las disfruten. Na, como le dije a mi amigo: sigamos alimentando eso que nos hace felices, aunque solo nos leamos nosotros. Gracias a los que siguen ahí…