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Mostrando entradas con la etiqueta fauna de La Española. Mostrar todas las entradas
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30/1/25

Una boa enana en las Cuevas de El Pomier


Su cuerpo negro resaltaba sobre la piedra caliza de la cueva No.1 de El Pomier, el sistema de cavernas más importante de República Dominicana, en la provincia San Cristóbal. 
José Corporán, guía veterano de la reserva antropológica, dice que nunca la había visto en la cueva. “Eso es huyéndole al frío”, aseguró, porque se encontraba en un recodo cerca de la salida.  
La ayuda para identificarla nos la ofrece Sixto J. Incháustegui, reconocido herpetólogo dominicano. 
“Es Tropidophis haetianus, conocida popularmente como boa enana. Es común, con una distribución amplia. Nocturna”, dijo el biólogo a LISTÍN DIARIO al reconocer las manchas del réptil. 
Endémica de La Española, es una culebra pequeña y crece poco más que el tamaño de la que muestra la foto, agregó don Sixto. 
Ya la conocen, por si la ven ‘paseando’ por ahí. 

30/11/24

En estos lugares brilla la fauna dominicana

Más allá del Parque Zoológico Nacional, ¿a dónde ir para ver muchos animales en República Dominicana, aprender sobre algunas especies en particular y, de paso, disfrutar del paisaje que involucra a la fauna local? 

Leer en Vida Verde de Listín Diario 

30/9/24

Antillena miguelangeli, la nueva especie de araña endémica de La Española

Ejemplar de individuo macho  de Antillena miguelangeli. 


Yaniris López 
yaniris.lopez@listindiario.com 
Santo Domingo

Antillena miguelangeli. Así se llama la nueva especie de araña endémica de La Española que desde su publicación en la revista científica Zootaxa, el pasado mes de agosto, entró a formar parte de la lista de invertebrados de la fauna dominicana.
La segunda tarántula arborícola de República Dominicana fue descrita por los aracnólogos Gabriel de los Santos, del Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” (República Dominicana), y Rogério Bertani, del Instituto Butantan (Brasil).  
La araña habita en el Refugio de Vida Silvestre El cañón del río Gurabo o Furnia de Gurabo, en la provincia Valverde.

Seguir leyendo en Listín Diario  


 

 

30/1/24

Mariposa colibrí

Un falso colibrí se paseó a sus anchas por la doña sanica (Lantana). Duró mucho tiempo sorbiendo el néctar de sus miles de florecillas. Sí que parecía un colibrí, pero en realidad es una mariposa. La ciencia dice que es nocturna, un lepidóptero de nombre Aellopos tantalus, pero eran las 5:17 cuando visitó el jardín. Ahora entendemos por qué: dicen que también vuela en el día, pero solo en las horas crepusculares. 

Esto publicó el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) en su página web sobre este tipo de insectos:

“Los esfíngidos son una familia de polillas (Lepidópteros), comúnmente conocidas como polillas colibrí, polillas de halcón, polillas esfinge y gusanos de cuerno. Se reportan 52 especies para la Hispaniola, de las cuales tres son endémicas de República Dominicana”. 

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P.D.: Es m
uy parecida a la Aellopos titan, a la Aellopos clavipes y a la Aellopos fadus. ¡Qué confusión!






16/12/20

La araña de huerto


Esta araña de huerto (Leucauge venusta) se adueñó del espacio aéreo entre el pronto alivio, el limoncillo dulce y el girasol mexicano. Ahí tejió una enorme telaraña. 
Ayer atrapó una mosca, hoy se la zampó.  
Su cuerpo parece de goma: gira, se encoge, cuelga, baila, corre…  
Leí en este sitio que se distingue del resto “por tener el cuerpo, las patas y las piezas bucales muy largas”.  
Eso explica por qué la mitad de la mosca estaba en su boca. Ni la desmenuzó.  
Corre rapidísimo cuando le tocan la telaraña y es muy colorida. 





8/5/20

Un carpintero de verdad...


Para justificar su dramático asombro, Emely (siete años) dice que es que imaginaba que el pájaro carpintero era como los unicornios o como Papá Noel.
“Algo imaginario, tía, que no existe de verdad”.
Este llegó y se plantó sobre las ramas peladas de un jobo que se resisten a morir. Hace meses que las cortaron y siguen repollando en el suelo, una y otra vez, como si nada, alimentándose de la savia que acumulan y desacumulan, al parecer, ahí tiradas al lado de la mata madre.


Pero sin éxito, las pobres. Los cogollos no prosperan mucho y vuelven a secarse. Y así desde hace rato.
La mata madre se la pasa llena de ciguas palmeras, colibríes, palomas y tórtolas, pero cuando Emely vio al cabeza roja que llegó y comenzó a dar muchísimos picotazos a los tallos flacos de las ramas caídas, pegó un grito, llamó a todo el mundo y se acercó a verlo picotear.


Mucha hambre tenía el pájaro, que dejó que lo fotografiaran desde cierta distancia por unos minutos (hasta posó, directo al lente). Solo al ver las fotos supimos por qué ni se molestó en hacernos caso y alzar el vuelo: la cosa esa larga y gorda que sacó de uno de los tallos y que se comió en un santiamén.


¡Y buen provecho!

19/4/19

Qué triste –y chulo- es visitar el Zoológico Nacional


Triste porque, por más que una disfrute conocer animales exóticos que probablemente nunca tendría la oportunidad de ver, no deja de causar dolor ver a tantas criaturas cuya existencia/destino viene delimitada por las rejas de una jaula o un pozo profundo.
Es una emoción bipolar: 1) qué lindo está el parque, bien cuidado, con vigilancia, buenas atenciones y muchos animales… y 2) qué pena ver a los animales como objeto de exhibición, encerrados, tirados ahí. Snif…
Algunos tienen más suerte que otros. Los monos araña no se pueden quejar (menos el del zoo infantil), pues tienen un islote grande para hacer de las suyas. Las garzas son “almas” libres y nadie se mete con ellas. Pero ay...
Nada. Aquí va mi recuento turístico de Semana Santa por uno de los zoo más grandes de América Latina (1,250,000 metros cuadrados y 8 kilómetros de carretera, inaugurado el 5 de julio de 1975).


La entrada es genial, porque el primer encuentro es con los flamencos (comparten laguna con patos, cisnes y peces) y no hay forma de no enamorarse de su color.
Eso sí, vayan temprano si quieren fotografiarlos en todo su esplendor, porque después del mediodía se les mete una modorra tremenda y se tiran a un lado donde es casi imposible “captarlos”.


Luego tienes que decidir si sigues el recorrido a pie o en tren. 
En esta ocasión nos fuimos en tren, que bastante lo hemos caminado ya. Y comienza el desfile de emúes, avestruces, camellos (sí, tres camellos), un tigre, un león, lémures, rinocerontes, monos, chimpancés, bisontes, venados, hipopótamos, cebras, una hiena y muchas aves. La colección la pueden ver en la página del zoo.


El tren para en el punto donde se encuentran el serpentario y el anfibiario, el área para picnic y juegos infantiles, la caballeriza del poni y el zipline.
Para los amantes de las culebras, el serpentario es un lugar muy bonito y cumple sus expectativas.
No vimos ranas ni sapos.
La chica guía dice que a cinco minutos de caminata más adelante está el lugar desde donde partió el tren y la salida.



Y acá vienen algunas notitas



¿Hay un zoo para adultos y otro para niños en el mismo zoo? La entrada general cuesta 150 adultos y 100 niños, pero si quieres ir al zoo infantil son 30 más por persona, a pagar en la entrada del pequeño. En el parque infantil están los burros, diferentes tipos de aves (domésticas y exóticas, como el pavo real y el faisán), las iguanas rinoceronte, las cabras enanas, los conejillos de Indias, el canguro, las cotorras y pericos, el mapache, la lechuza de cara ceniza, el cocodrilo americano, el buitre rey, la cacatúa, papagayos, tortugas y otros animales. Y hay juegos infantiles, claro.


Eso da risa, porque se supone que si pagas 150 y 100 para ver los animales del zoo, es para ver toooodos los animales del zoo, no un grupo en un lugar y luego pagar para ver el resto, así sean repetidos. En realidad, a los chicos hay que arrastrarlos y amenazarlos para que vean a los animales, porque solo quieren estar en los juegos.


La lechuza cara ceniza, endémica de La Española y en peligro crítico de extinción, ¡tenía polluelos! 



Algunos hijos de p… tiran basura en los estanques y en las orillas del bosque ¿húmedo? La cañada también tiene mucha basura (foto de ayer).  En la entrada, a una chica no le permitieron pasar con una botella de vidrio. La seguridad le señala otra botella grande de plástico y le dice: “Esta es la buena”. La chica y otros que estábamos ahí, de metiches, le respondimos que la entendíamos, pero que se supone que debería ser al revés, que el Zoo no debería fomentar el uso de plásticos. 


La cara del mapache, pobrecito, como diciendo: Por fis, sácame de aquí. 



“¡Harta! ¡Harta de que me visiten, me fotografíen, me vigilen! ¡Harta!”



Las iguanas rinoceronte parecen contorsionistas. Estas están en una especie de ladera, encima.

La cotorra de la Española (Amazona ventralis). El zoo inició hace unos años un proyecto de rehabilitación que ha dado buenos resultados.


Ella es la tortuga de espolones africana (Geochelone sulcata), una de las tres más grandes del mundo.

La señora hiena duerme en ese rincón casi todo el día. De hábitos nocturnos, ¿qué puede hacer allí de noche?

El tigre rota la siesta todo el día para que coincida con la sombra de la enramada.

¡Qué lindos son el buitre rey y el mutón pico amarillo! Lástima…

Las cabras enanas. 


El parque está lindo, verde. ¿Ven lo que les digo de las emociones bipolares? Ahora, si me ponen una pistola en la cabeza, voto porque el zoo sea un lugar de recreación y un centro para programas de conservación y rehabilitación de nuestra fauna. La nuestra. Y luego los sueltan.... Dejar solo los animales que se adapten -por el tamaño del lugar y hábitos- a determinados espacios, como los flamencos y los peces, por ejemplo...