Más allá del Parque Zoológico Nacional, ¿a dónde ir para ver muchos animales en República Dominicana, aprender sobre algunas especies en particular y, de paso, disfrutar del paisaje que involucra a la fauna local?
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30/11/24
31/10/22
“He dejado de darme los tratamientos del cáncer para alimentar a los animales”
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
El amor por los animales mantiene con vida a la antropóloga
dominicana Myriam Rodríguez, presidenta de la fundación Quisqueya en
Desarrollo.
Lo admite con una sinceridad asombrosa y un aliento inspirador.
Tiene ocho viviendo con cáncer. La metástasis afecta en estos momentos su
estómago y médula ósea.
Como consecuencia de la metástasis en los huesos, tiene en su cuerpo seis
vértebras de titanio, 40 clavos, dos placas y una varilla en la columna
vertebral, así como un reemplazo completo en su hombro izquierdo, con todo y
manguito rotador.
“El cáncer me comió la cabeza del omóplato, la cabeza del húmero y todo el
mango rotador, y me lo tuvieron que sustituir. Aparte de eso vivo con parches
de lidocaína en las costillas, para aliviar el dolor. Cuando el neurocirujano
me abrió dijo que comenzó a creer en Dios, porque yo no debería estar
caminando”.
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30/8/21
Lectura comprensiva…
La idea era explicar algunas situaciones que ocurren con ciertos animales en el Parque Zoológico Nacional que podrían pasar por negligencia cuando en realidad no es así.
Algunos usuarios veían el título, las imágenes y de una vez comenzaban a "depotricar" al Zoo. En fin...
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Empieza así:
Pasan cosas raras para los visitantes–no tanto para los
biólogos- en los parques zoológicos que invitan a descubrir y redescubrir, y
así una y otra vez, las singularidades del reino animal.
Como se trata de espacios para la investigación y protección de la fauna más
que lugares de exhibición, algunas situaciones podrían incluso
malinterpretarse, dando pie a cuestionamientos sobre el cuidado, la salud y el
bienestar de los animales.
Linda, por ejemplo, la chimpancé que nació el 23 de febrero de 1995 en el Parque Zoológico
Nacional (Zoodom), desarrolló una condición médica especial que altera su
sistema nervioso central.
Su cuidadora, la bióloga Sarah Pabón, explica que esta condición le causa
“problemas visuales, delgadez extrema, dermatitis y aumento anormal y doloroso
de la sensibilidad táctil y auditiva”.
Criada ‘artificialmente’ en la clínica veterinaria del zoológico, esto la hace
muy sensible a los gritos y otros ruidos.
12/9/16
Murió “de pie”…

Enorme, marrón, un típico maco pempén.
Cuando comenzó a pasearse y a esconderse entre las cosas de la galería entonces sí, había que hacer algo, echarlo más lejos, a algún espacio baldío lejos de la casa. Un carretero/frutero que pasaba, sorprendido por los gritos de ¡un sapo, un sapo!, se ofreció a sacarlo. Ya en la calle, con el jolgorio en sus buenas, le cayeron a pedradas y lo dieron por muerto. Lo tiraron a la cuneta para que el agua se lo llevara. Alguien que lo miraba fijamente dijo que estaba vivo, y como no le creían lo sacó a la calle y lo movió con un palo. Era verdad, estaba vivo. De poco sirvieron las voces que pedían dejarlo en paz.
Un vecino mandó a comprar trementina, otro buscó papel periódico y le prendieron fuego. Al contacto con las llamas, el sapo se remeneó como loco, se levantó en sus patas y ancas y allí se quedó, altivo, valiente, recibiendo el calor de las llamas, hasta ponerse negro.
Dice Ro que posiblemente ese gesto se debió a que hizo todo lo posible por aclimatarse al calor, como hacen otros animales y las brujas de los cuentos, que disfrutan del fuego y, contrario a lo que pudiera pensar el lector, les gusta que las quemen. También dijo que ojalá y todos los que disfrutaron del espectáculo tuvieran pesadillas por muchas noches.
El caso es que el sapo se quedó así, parado, consumido, hasta que lo movieron de nuevo a la cuneta. Murió de pie, petrificado, como los robles...

21/5/16
Mariposa Mirabal
Endémica de República Dominicana (hasta que se demuestre lo contrario), hay poca información sobre ella, pero la que encontramos en el mariposario de Rancho Baiguate, en Jarabacoa, es más que completa.
Por eso, con su permiso, la reproducimos tal cual:
Heraclides machanoides. Posee una envergadura de las alas de 51 a 61 mm. Esta mariposa es uno de los papiliónidos más grandes y vistosos del país. Se les ha acuñado el nombre de mariposa Mirabal en honor a las hermanas Mirabal debido a que el Banco Central tomó dicha especie como símbolo de estas heroínas en los billetes de 200.00 pesos dominicanos, por endémica, vistosa y carismática. Es muy común en el bosque húmedo de Jarabacoa; su gusano ataca los cítricos y no hay mucha información de su historia natural.
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P.D.: De todas las fotos que tomé en el mariposario, las de esta mariposa fueron las que quedaron más chuecas. Es un poco escurridiza. No se dejaba retratar.
6/10/15
Esas apariencias...
5/6/13
Mutual pillow...
Compartir “mutuamente” el cuerpo como almohada ―sin tomar en cuenta el posible daño físico que podría ocasionar una obvia “desventaja” ― es una incuestionable muestra de amistad…
10/1/12
Un perro fogonero...
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Así tituló Andrés Blanco su foto.
Al ver el perrito metido en la (suponemos que tibiecita) ceniza del fogón, dan ganas de meterse allí con él. Porque realmente hace frío estos días en Las Lagunetas, San José de Ocoa, a unos tres kilómetros del centro del pueblo.
Meternos con él en la ceniza del fogón para huirle al frío, a los malos pensamientos, a los discursos políticos, a la basura, al ruido y los tapones de la ciudad; a los bancos, a ciertos titulares…
Qué envidiada puede llegar a ser, a veces, la vida de un perro.









