Léanlo acá: https://listindiario.com/la-vida/vida-verde/20260924/setos-vivos-mejores-especies_923429.html
P.D.: El diseño es de Yalo, aunque no lo crean.
Léanlo acá: https://listindiario.com/la-vida/vida-verde/20260924/setos-vivos-mejores-especies_923429.html
P.D.: El diseño es de Yalo, aunque no lo crean.
Más que acertada es la elección del barrancolí como mascota
de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en Santo Domingo
del 24 de julio al 8 de agosto de 2026.
Su escogencia es idónea para concienciar sobre la importancia de la
biodiversidad y la conservación de los hábitats de las especies en peligro. ¿Lo conoces?
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A ti, que eres mi vida entera
la brisa de primavera
la claridad…
Brisa, primavera, claridad.
Todo lo que “pasaba” en ese momento hecho canción.
Luego escuché, sin saber que
era el mismo señor, el trozo de una canción que quedaría grabada de por vida en
mi cabeza y que no escuché entera hasta bien entrada la juventud.
Y se volvió soñador
y quiso ser amigo de la libertad
Soñador. Libertad.
Ese solo trocito se convirtió
en mi canción favorita. Ni Menudo, ni Los Chicos, ni Mermelada ni Los Chamos
pudieron destronar esos dos versos.
A los 9 volví a escuchar
Canción de Otoño y supe, gracias a Radio Mil, que esa y otras que le siguieron
las cantaba José Luis Perales. Mi mami de las Aldeas Infantiles S.O.S. colocaba
el radio en la meseta de la cocina y me dejaba pasar horas muertas tendida boca
arriba escuchando la programación de la emisora. Como Perales nunca perdió un
“Pídalo hoy y escúchelo mañana”, pronto me aprendí todas sus canciones.
Y me enamoré de él y de todas sus canciones. Lo adoraba, en verdad.
Un día, el profesor de canto nos dijo que teníamos que aprendernos la canción
Que canten los niños porque debíamos cantársela a gente importante que venía
para las aldeas. Y así me enteré que esa, y otras de sus más hermosas canciones
que vinieron luego, Perales las había compuesto para nosotros. Ahí supe de su
vínculo con la institución.
No puede ser. Qué coincidencia. Mi amor platónico había compuesto canciones
para mí.
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| El borrón es porque él pensaba que me llamaba Yanire, más común en España. |
Otro día, leyendo el diccionario, ‘descubrí’ que el Guadalquivir no era un mar,
sino un río. Pensar que me bañé mentalmente miles de veces en ese río/mar. Porque
es verdad que vivía, por así decirlo, en el universo lúdico, geográfico y sensorial
de Perales.