A veces no queda de otra...
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Mostrando entradas con la etiqueta playas dominicanas. Mostrar todas las entradas
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21/5/26
11/12/25
Entre El Curro y el malecón de la ciudad de Barahona…
…hay un trozo de mar de 14 kilómetros en línea recta que conecta (no separa) el muro verde de la loma con la playa de piedras del centro urbano de la Perla del Sur.
Ese vínculo etéreo entre la silueta casi siempre oscura de El Curro y la línea costera del malecón de Barahona; esas aguas tranquilas que invitan a la contemplación más que al baño; ese paisaje multicolor acentuado por el arte pictórico de los botes pesqueros y el parque infantil, producen en el viajero una sensación de nostalgia y felicidad parecida -José Luis Perales lo diría mejor- a esa “sensación de libertad” que dejan las tardes de domingo.
¿El cuadro fotográfico? Al fondo, en tercer plano, la loma que alcanza los 1,300 metros sobre el nivel mar y que forma parte del parque nacional Sierra Martín García. Al frente, en segundo plano: el plato llano de las aguas de la bahía de Neiba. Y la primera línea, en primer plano: una franja blanca de 200 metros enclavada entre la desembocadura del río Birán y el mirador de El Curro. Loma y playa. Tierra y mar. Un paisaje completo.
31/7/23
10/7/22
28/9/19
El farallón de la playa El Bretón
Es la pared del cabo Francés Viejo. El viento no permite que crezcan en su vertiente más que matorrales y yerbas largas. Una se imagina trepando por mar hasta la punta del
farallón, por donde hay menos piedras, y lanzarse al vacío de agua, cada vez que
una piensa que la ciudad de Santo Domingo está cada día más insoportable…
29/5/19
Punta Popy, un trocito del paraíso en Las Terrenas
Punta Popy es, cuando de playas se trata, el Santo Grial encontrado de Las Terrenas.
Un triángulo ancho, ancho; de aguas claras y arenas amarillas, bajita y con –todavía- grandes manchas verdes que custodian su entrada.
La punta y sus laterales son la playa del pueblo, de las reuniones al aire libre, el sitio donde encuentras qué comer, qué beber y dónde tenderte sabiendo que estás a tres minutos del centro y custodiado por la anchura del espacio. Y lo mejor, un espacio público y por tanto libre de tumbonas y otras infraestructuras que le roban magia al paisaje.
¿Además del baño?
Frente al Atlántico, al noroeste de Samaná, Punta Popy es perfecta para la práctica de kite y surf de remo (paddle surf). Las terrazas marinas también permiten hacer buceo deportivo. Mejor si vas un día de semana, porque sentirás que el lugar es más grande y disponible para disfrutar.
Por estar enclavada en un destino turístico con muchas facilidades para el visitante, visitar Punta Popy puede ser el punto de partida para explorar muchos de los atractivos de Las Terrenas: galerías de arte, tiendas, mercadillos al aire libre y la hermana gemela de punta Popy, ubicada en su extremo oeste: Punta Bonita.
SI VAS. Se accede a la playa de Punta Popy por todo el borde costero que une las playas Ballenas y El portillo. O desde el centro del pueblo tomando directamente la carretera 27 de Febrero: la punta se encuentra a no más de 200 metros desde el pavimento.
11/7/18
Así de linda es Macao
Este promontorio rocoso distingue a Macao de las playas de largos kilómetros que se promocionan en los catálogos y revistas como representación turística de la línea costera oriental dominicana.
Entre Uvero Alto y Bávaro, a la derecha de la desembocadura del río Maimón, esta playa de aguas claras se está convirtiendo en una referencia del surf, sobre todo para principiantes, que prefieren aprender y practicar aquí antes de enfrentarse a las olas bravas de la costa Norte.
De fácil acceso, se llega a ella a pie, en vehículo privado o en bugui. La entrada principal es la carretera Higüey- El Macao.
A principios de junio, los ministerios de Turismo y Medio Ambiente desmintieron que se pretenda privatizar esta playa.
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#DescubreDominicana/LD
30/5/18
La línea de playas urbanas de Puerto Plata
El malecón de la ciudad de Puerto Plata posee la más grande y accesible línea de playas urbanas dominicanas. ¿Dónde? A lo largo de la avenida Gregorio Luperón, entre el fuerte de San Felipe y la punta de playa Dorada, casi cinco kilómetros de arena dorada y blanca (algunas fueron regeneradas hace algunos años) con paradas corridas en las playas de Acapulco, Long Beach, Cosita Rica, el Chaparral y Cano Grande, estas dos últimas ya en el área de los grandes complejos hoteleros.
Las vistas son impresionantes desde cualquier ángulo costero de la Novia del Atlántico, incluso desde las ventanas de los hoteles del centro de la ciudad. La más ancha de todas, Long Beach, se llena de visitantes de todas partes del país especialmente los fines de semana.
7/2/18
Playa de los Muertos
En Río San Juan, a pocos metros de la desembocadura del caño de la laguna Gri-Grí.
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¿Por qué es un idílico rinconcito a descubrir en la provincia María Trinidad Sánchez?
Porque los lugareños la conocen muy bien, pero resulta que los turistas que llegan hasta la laguna Gri-Grí, en Río San Juan, y recorren parte del litoral, apenas obtienen una vista lejana de esta playa ubicada a un costado de la desembocadura del caño que conecta el charco redondo de la laguna con el mar.
Le llaman Playa de los Muertos porque allí estuvo el primer cementerio de la ciudad y porque aún quedan varias tumbas –algunas fechadas hasta mediados del siglo pasado- en representación de las almas que allí descansaron y que nadie reclamó para mudarlas a otro lugar.
El remozamiento de la playa hace unos seis años ha permitido que más personas se acerquen y disfruten de las aguas del Atlántico, de unos 180 metros de arena limpia y del verde entorno del Monumento Natural Laguna Gri-Grí, uno de los principales santuarios de observación de aves de la provincia.
La sombra de una abundante vegetación en la que priman los mangles, la uva de playa y los cocoteros permiten que la playa conserve ese halo de paraíso alejado y sí, algo misterioso. Tanto así que no parece que le quedaran tan cerca las muy concurridas playas urbanas de Río San Juan ni la siempre repleta de gente playa Caletón.
SI VAS… Es muy fácil llegar. Desde el centro, se accede a ella por un sendero que corre paralelo al caño y a la playa, o por mar. Pregunte en el pueblo y le orientarán.
3/1/18
Desintoxicación frente al mar
El alma también necesita desintoxicarse del ruido, el jolgorio y el cúmulo de excesos gastronómicos y nocturnos arrastrados por las fiestas de Navidad y fin de año.
La brisa y los paisajes marinos se “ofrecen” gratis para complacer esta intención.
Si vive en la ciudad, la franja costera de Santo Domingo es un buen lugar para hacerlo.
Y si quiere mucha más tranquilidad, la encuentra en la playita Montesinos, frente al monumento dedicado al fraile español Antón de Montesinos, a un lado la avenida Paseo Presidente Billini.
El lugar es aseado casi todos los días, así que dispondrá de un lugar limpio y amplio (unos 200 metros) donde reflexionar y respirar a sus anchas mientras contempla los barcos que se alejan o se acercan al puerto, el faro de Punta Torrecillas y las dóciles olas que besan la arena amarilla.
25/9/17
23/1/17
5/1/17
Este sol tropical...
“…este sol tropical, que es ideal, cantado por los poetas, pero terrible cuando se le soporta de lleno”.
(Over, Ramón Marrero Aristy)
10/8/16
Palmilla, piscina natural
Se encuentra unos 20 kilómetros al sureste del centro de Bayahíbe, en medio del Caribe, frente a la costa oeste de la zona protegida más visitada de República Dominicana
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Hasta hace unos años, la piscina natural de playa Palmilla, frente a la costa oeste del Parque Nacional Cotubanamá (antiguo Parque del Este), no era un destino final, sino una parada intermedia y casi obligatoria en la ruta hacia Catuano, Mano Juan u otras playas de la paradisíaca isla Saona.
Zarpando del embarcadero público de Bayahíbe o de cualquiera de los hoteles de la zona, los botes y catamaranes echan anclas en medio del mar Caribe, a unos 200 o 300 metros de la línea de playa, y allí se quedaban media hora o cuantos minutos quisieran los turistas.
Ahora no. Aunque sigue siendo el “plus” de los tours hasta la islita adyacente más grande de República Dominicana, cada vez más turistas locales y extranjeros exigen una única parada para darse un baño en las aguas turquesas y transparentes de la poza de agua salada.
“Es exactamente como me imaginaba el Caribe”, se le escucha decir a un turista argentino, sorprendido que de que el agua apenas le llegue al pecho encontrándose tan lejos de la orilla.
Los bañistas tienen para disfrutar alrededor de 800 metros paralelos a la playa, entre la arena blanca y la enorme terraza coralina que separa la alberca natural del mar abierto y que hace posible esta maravilla geológica.
Todo el litoral hacia el sur, hasta el Canal de Catuano (el estrecho brazo de mar que separa la tierra firme de la provincia La Altagracia de la isla Saona), es una larga ribera de aguas claras y piscinas naturales a descubrir.
Por su impresionante belleza, Palmilla es una de las opciones que hacen del antiguo Parque Nacional del Este el área protegida más visitada de República Dominicana, con 631,102 visitantes en 2015.
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Hasta hace unos años, la piscina natural de playa Palmilla, frente a la costa oeste del Parque Nacional Cotubanamá (antiguo Parque del Este), no era un destino final, sino una parada intermedia y casi obligatoria en la ruta hacia Catuano, Mano Juan u otras playas de la paradisíaca isla Saona.
Zarpando del embarcadero público de Bayahíbe o de cualquiera de los hoteles de la zona, los botes y catamaranes echan anclas en medio del mar Caribe, a unos 200 o 300 metros de la línea de playa, y allí se quedaban media hora o cuantos minutos quisieran los turistas.
Ahora no. Aunque sigue siendo el “plus” de los tours hasta la islita adyacente más grande de República Dominicana, cada vez más turistas locales y extranjeros exigen una única parada para darse un baño en las aguas turquesas y transparentes de la poza de agua salada.
“Es exactamente como me imaginaba el Caribe”, se le escucha decir a un turista argentino, sorprendido que de que el agua apenas le llegue al pecho encontrándose tan lejos de la orilla.
Los bañistas tienen para disfrutar alrededor de 800 metros paralelos a la playa, entre la arena blanca y la enorme terraza coralina que separa la alberca natural del mar abierto y que hace posible esta maravilla geológica.
Todo el litoral hacia el sur, hasta el Canal de Catuano (el estrecho brazo de mar que separa la tierra firme de la provincia La Altagracia de la isla Saona), es una larga ribera de aguas claras y piscinas naturales a descubrir.
Por su impresionante belleza, Palmilla es una de las opciones que hacen del antiguo Parque Nacional del Este el área protegida más visitada de República Dominicana, con 631,102 visitantes en 2015.
14/7/16
La costa “parda” de Jaquimeyes
El municipio barahonero tiene una hermosa línea de costa, de unos 22 kilómetros, frente a la bahía de Neiba. A su costado oeste, su único distrito municipal: Palo Alto.El semicírculo de la bahía lo comparte hacia el suroeste con los distritos municipales Pescadería (Fundación) y Villa Central (Barahona). Entre Pescadería y Palo Alto desemboca el Yaque del Sur y al este de V. Central se encuentra el aeropuerto internacional María Montez.
En julio de 2004, cuando fue elevado de distrito municipal a municipio, la Cámara de Diputados destacó que Jaquimeyes poseía entonces “unas 20,000 tareas cultivables y una producción que sobrepasa las 80,000 unidades de plátanos, 25,000 racimos de guineo y 40,000 unidades de coco anualmente y produce además yuca, habichuela, maíz, ajíes, berenjena, auyama y cilantro, entre otros”.

Pero Jaquimeyes no es muy famoso por sus paisajes agrícolas y costeros, que digamos, sino por las revueltas por reivindicación de obras sociales que suceden a menudo en su centro urbano, partido en dos por la carretera Sánchez en el tramo que une Azua y Barahona.
Y sí que tiene una franja costera digna de explorar. Una franja que en el extremo este se junta con la loma El Curro y la sierra Martín García, separándolo de Azua; mientras el otro es una larga playa de arena entre gris y blanco pardo que ofrece lindos contrastes al unirse a los colores intensos del Caribe barahonero, al verde oscuro de la desembocadura del Yaque del Sur, al verde claro de los matorrales del bosque seco de la zona y al marrón de las salinas de Puerto Alejandro.

Luego de playa Andina, frente a El Curro, la arena se torna más blanca y los colores se intensifican.
Y entre la carretera y la línea de agua: verdes plantaciones, el salado de los Cucuses, el manglar Atravesado, El Puertecito, los humedales del río y las aguas claras de la Laguna de la Sierra.
Toda esta costa que une Jaquimeyes, Pescadería y Villa Central forma parte del Refugio de Vida Humedales del Bajo Yaque del Sur. Una zona perfecta para hacer senderismo y dejarse llevar...

P.D. Me cuenta don Tomás Aquino Méndez, jefe de información de Listín Diario, oriundo de Tamayo, que para finales de los años 70 los muchachos de su pueblo solían bajar temprano en la mañana hasta la playa de Jaquimeyes para recoger cangrejos. Y que había tantos para entonces que solían llenar sacos con estos crustáceos en una sola jornada. ¿Qué hacían con ellos? "Nos los comíamos", dice Aquino.
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| Puerto Alejandro, en Jaquimeyes. |

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| Puerto Alejandro |
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| Salinas |
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