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El farallón de la playa El Bretón


Es la pared del cabo Francés Viejo.  El viento no permite que crezcan en su vertiente más que matorrales y yerbas largas. Una se imagina trepando por mar hasta la punta del farallón, por donde hay menos piedras, y lanzarse al vacío de agua, cada vez que una piensa que la ciudad de Santo Domingo está cada día más insoportable…





Por eso le llaman “La costa verde”


Objetivo 2014: explorar RD (Tesoros cibaeños)


Yalo en Cayo Arena
¿Qué busca en la región Norte? ¿Playas, montañas, buceo deportivo? ¿Qué tal un recorrido por Montecristi, La Vega y María Trinidad Sánchez?

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Yaniris López
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La región del Cibao es una especie de cofre del tesoro para los excursionistas. Con playas de arenas de todos los colores, cuevas, saltos de agua, ríos, formaciones rocosas espectaculares, cordilleras, valles y rutas culturales y agroturísticas, sus algo más de 19,000 kilómetros cuadrados asombran, retan y deleitan al viajero.
Agregue a sus maravillas naturales el espectáculo anual de observación de ballenas jorobadas, poseer el único teleférico del Caribe, ser el asiento americano “donde todo comenzó” y la afabilidad del cibaeño. Las opciones, entonces, para los que este año recorrerán el país para iniciarse en el ecoturismo y explorar cada rincón dominicano, son tantas que una selección de tres siempre resultará poca. Pero hay que hacerlo.
La sugerencia playera es un cayo sin vegetación frente a las costas de Montecristi. Para caminar por tupidos senderos en la montaña, la siempre verde Jarabacoa. Y para terminar prendados de la naturaleza, una ruta ecoturística en María Trinidad Sánchez, donde, como rezaba aquel eslogan de promoción turística, sus propuestas son “inagotables”.

El Norte que cautiva
El salto Jimenoa I, el montículo coralino Cayo Arena y la ruta de la Costa Verde (con Cabo Francés Viejo como atractivo principal) completan la selección de nueve enclaves propuestos por Listín Diario para iniciar un año donde el ecoturismo sirva de inspiración para explorar, disfrutar, proteger y promover los recursos naturales y culturales de República Dominicana. 
Estas recomendaciones, por supuesto, son apenas la chispa para desear conocer más.

Cayo Arena o Cayo Paraíso
CAYO ARENA
¿Le gusta el buceo deportivo? En la costa oriental de la provincia Montecristi tiene el lugar perfecto para comenzar a practicarlo. Allí le espera Cayo Arenao Cayo Paraíso, un montículo coralino de arena blanquísima que aparece como si flotara en las aguas azules del Atlántico, luego de un paseo de 20 minutos en bote.
Ese bote parte de la idílica playita de Punta Rucia, un pueblito pesquero ubicado en el extremo oeste de Puerto Plata, a 70 kilómetros del centro urbano de la Novia del Atlántico.
¿Qué tiene de especial el cayo? Arena, sol, agua salada y la oportunidad de conocer una de las terrazas marinas mejor conservadas del país.
Si teme nadar en mar abierto no se preocupe, una piscina natural divide el banco de arena del arrecife. En este pedacito el agua es tan clara que se pueden ver los peces incluso sin usar escafandra. Gracias a esta formación y a la buena salud de los arrecifes, Cayo Arena es visitado no sólo por turistas y seguidores novatos del “snorqueling”, sino por experimentados amantes del buceo deportivo e investigadores de la fauna marina.
Cuando la jornada en Cayo Arena termina, la aventura continúa con un recorrido en bote a través de los caños bordeados de mangles frente a la costa montecristeña. Y de nuevo a Punta Rucia. 
Muchas excursiones ofrecen un recorrido por el Parque Histórico La Isabela (el primer asentamiento europeo en América) antes de llegar a Punta Rucia. Los operadores turísticos que funcionan en el pueblito se encargan de organizar los paseos al cayo.

SALTO JIMENOA I
Dos saltos de agua conforman el Monumento Natural Salto de Jimenoa, en el municipio vegano de Jarabacoa. 

El de la foto, con 75 pies de altura, es el Jimenoa 1. Se encuentra a 6 kilómetros de Jarabacoa, en el área de amortiguamiento de la Reserva Natural Ébano Verde. 
De su co-manejo se encarga la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Comunidad El Salto y visitarlo es ser partícipe de un proyecto modelo de sostenibilidad.
¿Cómo llegar? Ya en el pueblo, en la carretera Jarabacoa-Constanza (por dentro), un sendero de 1.4 kilómetros sorteado por arroyos y paradores con vistas panorámicas del municipio lleva hasta el salto rodeado de grandes peñascos. 

Recorrer el sendero, bañarse en el playita de la cascada, recoger guijarros, subir de nuevo hasta la comunidad y disfrutar de la cocina campesina bien valen el viaje. Arriba, en lo alto de una meseta, hay un mirador para que las personas con discapacidad puedan ver el salto y disfrutar del verde paisaje.

LA COSTA VERDE
Frente al Atlántico, desde Nagua hasta Río San Juan, la provincia María Trinidad Sánchez va dejando de este a oeste una estela de encantadores rincones que han hecho de la Costa Verde la ruta ecoturística favorita de los últimos años.

Cabo Francés Viejo. Al fondo, los fa
Lagunas (Perucho, Gri-Grí), cenotes (El Dudú), playas (La Entrada, Diamante, El Bretón, Grande, Caletón), Saltos (El Saltadero) y peculiares balnearios (La Boca) hipnotizan al visitante. 
El enclave más visitado es, sin dudas, el Monumento Natural Cabo Francés Viejo, en el promontorio de Cabrera. Esta área protegida mide apenas 1.5 kilómetros cuadrados, pero ¡cuántos buenos momentos y recuerdos regala a quienes la visitan! 
Forman parte de sus atractivos tres faros llenos de historia, un bosque, una playa, un sendero de tierra, una cueva que espera ser explorada y un largo farallón que figura, por el contraste de su forma y colores, entre los puntos favoritos de los fotógrafos locales. Y es, también, una de las vistas panorámicas más bucólicas de la costa dominicana.

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Playa Caletón


Es en Caletón donde generalmente termina el tour que lleva a los viajeros a recorrer la Costa Verde

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Ni siquiera las extrañas cabezas de indios que sobresalen en su costado derecho le quitan una pizca de magia a playa Caletón.
Pequeñita y con forma de media luna, una tupida vegetación la protege de las miradas de los que transitan por la carretera Cabrera-Río San Juan, al oeste de la provincia María Trinidad Sánchez (ver mapa). Tan cerquita de la vía se encuentra que es una de las playas de más fácil acceso de la costa norte dominicana.
La rodean muchos atractivos. Al frente y a su izquierda, islotes y el caño que une el océano Atlántico con la laguna Gri-Gri; y a su derecha, enormes farallones que llevan hasta la cueva de Las Golondrinas y a la 'piscina natural'.
Es en Caletón donde generalmente termina el tour que lleva a los viajeros a recorrer la Costa Verde y Río San Juan (un recorrido que incluye visitas a la laguna Perucho, El Dudú, al balneario La Boca, al Monumento Natural Cabo Francés Viejo, a la playa El Bretón y a la laguna Gri-Gri).
Caletón, diferente a otras playas, parece un lago. Su franja de arena queda varios centímetros por encima del nivel del mar, lo que permite que las olas lleguen resignadas a la orilla y que se forme una especie de poza de agua salada que invita al baño.



Cabo Francés Viejo, el menos promocionado

Resultados de la última encuesta.
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El pico Duarte, el teleférico de Puerto Plata, Cabo Francés Viejo, la loma Quita Espuela y el Museo del Hombre son cinco grandes atractivos dominicanos. Preguntamos a los usuarios del blog cuál de ellos consideran es el menos promocionado y la mayor puntación (38%) ha sido para Cabo Francés Viejo, con 128 de los 331 votos registrados. Los otros votos se repartieron 104 para la loma Quita Espuela (31%), 43 para el Museo del Hombre (12%), 37 para el teleférico (11%) y 19 para el pico Duarte (5%).
Qué lectores tan inteligentes y con buen gusto se gasta el blog. Con apenas 1.5 kilómetros cuadrados, el Monumento Natural Cabo Francés Viejo, en la provincia María Trinidad Sánchez, es una delicia de paisaje creado área protegida en 1974. Lo saben bien quienes lo han fotografiado, los que han caminado por sus senderos, los que han visitado la playa El Bretón, los que han observado los tres faros de su punta y escuchado las historias que se tejen a su alrededor.
Aquí la brisa se siente y se mueve diferente a otros puntos del país. Aquí todo parece más bonito, todo es inspirador. Coincidiendo con el resultado de la encuesta, casi siempre el que lo visita por primera vez se pregunta por qué no aparece entre los principales atractivos del país, por qué no se le da más promoción. Esta (la promoción), con todo y todo, ha aumentado desde hace dos años, gracias a la creación de la Ruta Ecoturística de la Costa Verde. Aquí pueden leer más sobre él.

Monumento Natural Cabo Francés Viejo

El parque nacional creado el 2 de mayo de 1974 es, desde 2009, el Monumento Natural Cabo Francés Viejo. Aunque pequeñito −mide apenas 1.5 kilómetros cuadrados−, es uno de los enclaves favoritos de fotógrafos y viajeros que encuentran en el lugar todos los paisajes del trópico: playas, acantilados, ensenadas, aves, flores, románticos caminos vecinales bordeados de flamboyanes y húmedos bosques.

Por Yaniris López

Ecoturismo en la Costa Verde
De cara al Atlántico, al norte de la provincia María Trinidad Sánchez, el promontorio de Cabrera constituye una de las principales regiones cársticas del país. Sus terrazas escalonadas, formadas por rocas calizas emergidas del fondo marino en la era terciaria, son de poca altura y de fácil exploración, pero un tanto peligrosas, debido a las rocas que se desprenden de los farallones y que, vistas desde lo alto, sobrecogen momentáneamente el corazón.

La playa El Bretón, el cabo Francés y las puntas costeras del promontorio, ubicadas al noroeste del centro del municipio de Cabrera, son los principales atractivos del Monumento Natural Cabo Francés Viejo. Todo junto conforma un destino que, por sus peculiares vistas panorámicas, bien merece anotarse en la ruta de todo viajero.
Miguel Gil, guardaparques del área protegida desde hace 10 años, es el encargado de contar a los visitantes el origen del nombre del cabo y de la playa. Francés fue un señor que vivió en la zona en el siglo XVII y francés era el barco que encalló en estas aguas en un año que Gil no recuerda. El nombre del barco, dicen, era Bretón, y por eso la playa y la comunidad adoptaron el mote.

Los faros y la playa
Una vez en la caseta de Medio Ambiente, se baja a la playa por un sendero de piedras; otro sendero, de tierra, comunica con los faros. Se supone que la entrada debe pagarse, pero qué va. Gil se conforma con lo que la gente pueda dar y con que mantengan limpio el lugar. Responde amablemente a las preguntas de los curiosos mientras señala los bosques de penda en flor, javillas, guásima y caoba recién sembradas que anteceden a la punta de los faros y a un mirador. Gil admite que sí, que el lugar estuvo mucho tiempo impresentable pero que las cosas han cambiado mucho.
Los tres faros, con todo y el abandono en que se encuentran, dan lucimiento al lugar. El primero, construido con hierro y granza, debe tener entre 100 y 150 años, explica Gil; el segundo, construido durante la era de Trujillo, anda por los 65. El tercero lo tumbó el salitre y en su lugar fue levantado otro de hierro, durante el gobierno de Hipólito Mejía, en cuya construcción participó Gil. Los faros no funcionan porque la fotocelda del único que alumbraba se dañó y nadie se atreve a subir a cambiarla. Y porque la Marina de Guerra tampoco le da mantenimiento, se queja Gil.
Y luego está la playa El Bretón. Dando por sentado que muchas veces la belleza de un paisaje es muy difícil de describir, nos quedamos con sus colores y los chorros de agua de un río subterráneo que desemboca en una de las terrazas que le sirven de límite.

Cómo llegar
Tomando la carretera Nagua-Cabrera-Río San Juan, Cabo Francés Viejo se encuentra a unos 3 kilómetros después del centro de Cabrera, en la comunidad El Bretón. Aunque conocer todo el parque se toma unas horas, el Ministerio de Medio Ambiente permite acampar en los alrededores de la caseta para visitantes. Detrás de la caseta hay una cueva poco explorada por donde pasa un arroyo de agua dulce y en la que, dijo Gil, abundan las culebras. Si desea visitar el monumento natural con un grupo organizado, la agencia ecoturística Explora Dominicana programa viajes regulares a la zona como parte de su excursión “Explora la Costa Verde”.