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28/12/24

Tres senderos despejados para despedir el año monteando

Punta Balandra desde el mar

Como las temperaturas bajan un poco a finales de año, despidamos este 2024 paseando por tres senderos costeros – y despejados- en los que las protagonistas son las vistas espectaculares, amplias y a pleno sol que esperan al visitante cuando alcanza su destino.

¿Alguna zona especial para hacer los tres recorridos el mismo día? Samaná y María Trinidad Sánchez. ¿Algo en común? Los tres senderos llevan a lugares que invitan a desconectarse, hacer catarsis emocional por el año que termina y disfrutar de los encantos de estas dos provincias cibaeñas.

Sendero que lleva a punta Balandra

Punta Balandra. El inicio del sendero que lleva al observatorio terrestre para ver a las ballenas jorobadas se encuentra 14 kilómetros al este del centro de Santa Bárbara, tomando la carretera que conduce a Las Galeras. Este sendero de 250 metros de subidas suaves ofrece una vista panorámica amplísima de la bahía de Samaná y del Atlántico. La caminata se torna por momentos sobrecogedora, pues los ojos no pueden apartarse del fondo azul que rodea la escarpada colina. Además de agua, lleve binoculares porque, como cada año, las jorobadas ya comienzan a llegar a las aguas cálidas del Santuario para alimentarse, aparearse y parir a sus crías.

Samaná

Hacia cayo Vigía. De vuelta a la ciudad de Santa Bárbara y estando frente al malecón, tome la calle (antes era un camino rústico) que rodea la ensenada que lleva al emblemático puente de Samaná. La caminata desde la rotonda, primero en línea con el mar y luego sobre el puente, termina unos dos kilómetros más adelante bajando los peldaños del último islote (cayo Vigía). Desde aquí la vista se pierde entre los cerros del municipio de Samaná y los veleros que custodian la bahía. La imagen del puente en contrapicado, el azul del agua, el verde de las montañas y los puntos multicolores de la ciudad a lo lejos completan un paisaje que confirma todas las percepciones bonitas que se tienen de esta provincia costera.

Balneario La Boca

La Boca y Arroyo Salado. De Samaná tomamos rumbo al nordeste, hacia el municipio de Cabrera, en la provincia María Trinidad Sánchez. Objetivo: pasar un rato en el balneario formado por la desembocadura del río Arroyo Salado en la playa La Boca. Ahora bien, en lugar de llegar en vehículo hasta la despejada zona, caminaremos por un sendero que corre paralelo al camino principal y que comienza en la comunidad La Entrada, el mismo que conecta La Boca con playa Los Cocos, un paseo de 1.5 kilómetros entre cocoteros que augura una de las mejores aventuras acuáticas de la llamada Costa Verde.

28/9/19

El farallón de la playa El Bretón


Es la pared del cabo Francés Viejo.  El viento no permite que crezcan en su vertiente más que matorrales y yerbas largas. Una se imagina trepando por mar hasta la punta del farallón, por donde hay menos piedras, y lanzarse al vacío de agua, cada vez que una piensa que la ciudad de Santo Domingo está cada día más insoportable…





24/1/14

Objetivo 2014: explorar RD (Tesoros cibaeños)


Yalo en Cayo Arena
¿Qué busca en la región Norte? ¿Playas, montañas, buceo deportivo? ¿Qué tal un recorrido por Montecristi, La Vega y María Trinidad Sánchez?

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Yaniris López
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La región del Cibao es una especie de cofre del tesoro para los excursionistas. Con playas de arenas de todos los colores, cuevas, saltos de agua, ríos, formaciones rocosas espectaculares, cordilleras, valles y rutas culturales y agroturísticas, sus algo más de 19,000 kilómetros cuadrados asombran, retan y deleitan al viajero.
Agregue a sus maravillas naturales el espectáculo anual de observación de ballenas jorobadas, poseer el único teleférico del Caribe, ser el asiento americano “donde todo comenzó” y la afabilidad del cibaeño. Las opciones, entonces, para los que este año recorrerán el país para iniciarse en el ecoturismo y explorar cada rincón dominicano, son tantas que una selección de tres siempre resultará poca. Pero hay que hacerlo.
La sugerencia playera es un cayo sin vegetación frente a las costas de Montecristi. Para caminar por tupidos senderos en la montaña, la siempre verde Jarabacoa. Y para terminar prendados de la naturaleza, una ruta ecoturística en María Trinidad Sánchez, donde, como rezaba aquel eslogan de promoción turística, sus propuestas son “inagotables”.

El Norte que cautiva
El salto Jimenoa I, el montículo coralino Cayo Arena y la ruta de la Costa Verde (con Cabo Francés Viejo como atractivo principal) completan la selección de nueve enclaves propuestos por Listín Diario para iniciar un año donde el ecoturismo sirva de inspiración para explorar, disfrutar, proteger y promover los recursos naturales y culturales de República Dominicana. 
Estas recomendaciones, por supuesto, son apenas la chispa para desear conocer más.

Cayo Arena o Cayo Paraíso
CAYO ARENA
¿Le gusta el buceo deportivo? En la costa oriental de la provincia Montecristi tiene el lugar perfecto para comenzar a practicarlo. Allí le espera Cayo Arenao Cayo Paraíso, un montículo coralino de arena blanquísima que aparece como si flotara en las aguas azules del Atlántico, luego de un paseo de 20 minutos en bote.
Ese bote parte de la idílica playita de Punta Rucia, un pueblito pesquero ubicado en el extremo oeste de Puerto Plata, a 70 kilómetros del centro urbano de la Novia del Atlántico.
¿Qué tiene de especial el cayo? Arena, sol, agua salada y la oportunidad de conocer una de las terrazas marinas mejor conservadas del país.
Si teme nadar en mar abierto no se preocupe, una piscina natural divide el banco de arena del arrecife. En este pedacito el agua es tan clara que se pueden ver los peces incluso sin usar escafandra. Gracias a esta formación y a la buena salud de los arrecifes, Cayo Arena es visitado no sólo por turistas y seguidores novatos del “snorqueling”, sino por experimentados amantes del buceo deportivo e investigadores de la fauna marina.
Cuando la jornada en Cayo Arena termina, la aventura continúa con un recorrido en bote a través de los caños bordeados de mangles frente a la costa montecristeña. Y de nuevo a Punta Rucia. 
Muchas excursiones ofrecen un recorrido por el Parque Histórico La Isabela (el primer asentamiento europeo en América) antes de llegar a Punta Rucia. Los operadores turísticos que funcionan en el pueblito se encargan de organizar los paseos al cayo.

SALTO JIMENOA I
Dos saltos de agua conforman el Monumento Natural Salto de Jimenoa, en el municipio vegano de Jarabacoa. 

El de la foto, con 75 pies de altura, es el Jimenoa 1. Se encuentra a 6 kilómetros de Jarabacoa, en el área de amortiguamiento de la Reserva Natural Ébano Verde. 
De su co-manejo se encarga la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Comunidad El Salto y visitarlo es ser partícipe de un proyecto modelo de sostenibilidad.
¿Cómo llegar? Ya en el pueblo, en la carretera Jarabacoa-Constanza (por dentro), un sendero de 1.4 kilómetros sorteado por arroyos y paradores con vistas panorámicas del municipio lleva hasta el salto rodeado de grandes peñascos. 

Recorrer el sendero, bañarse en el playita de la cascada, recoger guijarros, subir de nuevo hasta la comunidad y disfrutar de la cocina campesina bien valen el viaje. Arriba, en lo alto de una meseta, hay un mirador para que las personas con discapacidad puedan ver el salto y disfrutar del verde paisaje.

LA COSTA VERDE
Frente al Atlántico, desde Nagua hasta Río San Juan, la provincia María Trinidad Sánchez va dejando de este a oeste una estela de encantadores rincones que han hecho de la Costa Verde la ruta ecoturística favorita de los últimos años.

Cabo Francés Viejo. Al fondo, los fa
Lagunas (Perucho, Gri-Grí), cenotes (El Dudú), playas (La Entrada, Diamante, El Bretón, Grande, Caletón), Saltos (El Saltadero) y peculiares balnearios (La Boca) hipnotizan al visitante. 
El enclave más visitado es, sin dudas, el Monumento Natural Cabo Francés Viejo, en el promontorio de Cabrera. Esta área protegida mide apenas 1.5 kilómetros cuadrados, pero ¡cuántos buenos momentos y recuerdos regala a quienes la visitan! 
Forman parte de sus atractivos tres faros llenos de historia, un bosque, una playa, un sendero de tierra, una cueva que espera ser explorada y un largo farallón que figura, por el contraste de su forma y colores, entre los puntos favoritos de los fotógrafos locales. Y es, también, una de las vistas panorámicas más bucólicas de la costa dominicana.

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8/4/13

Playa Caletón


Es en Caletón donde generalmente termina el tour que lleva a los viajeros a recorrer la Costa Verde

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Ni siquiera las extrañas cabezas de indios que sobresalen en su costado derecho le quitan una pizca de magia a playa Caletón.
Pequeñita y con forma de media luna, una tupida vegetación la protege de las miradas de los que transitan por la carretera Cabrera-Río San Juan, al oeste de la provincia María Trinidad Sánchez (ver mapa). Tan cerquita de la vía se encuentra que es una de las playas de más fácil acceso de la costa norte dominicana.
La rodean muchos atractivos. Al frente y a su izquierda, islotes y el caño que une el océano Atlántico con la laguna Gri-Gri; y a su derecha, enormes farallones que llevan hasta la cueva de Las Golondrinas y a la 'piscina natural'.
Es en Caletón donde generalmente termina el tour que lleva a los viajeros a recorrer la Costa Verde y Río San Juan (un recorrido que incluye visitas a la laguna Perucho, El Dudú, al balneario La Boca, al Monumento Natural Cabo Francés Viejo, a la playa El Bretón y a la laguna Gri-Gri).
Caletón, diferente a otras playas, parece un lago. Su franja de arena queda varios centímetros por encima del nivel del mar, lo que permite que las olas lleguen resignadas a la orilla y que se forme una especie de poza de agua salada que invita al baño.



30/12/11

Cabo Francés Viejo, el menos promocionado

Resultados de la última encuesta.
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El pico Duarte, el teleférico de Puerto Plata, Cabo Francés Viejo, la loma Quita Espuela y el Museo del Hombre son cinco grandes atractivos dominicanos. Preguntamos a los usuarios del blog cuál de ellos consideran es el menos promocionado y la mayor puntación (38%) ha sido para Cabo Francés Viejo, con 128 de los 331 votos registrados. Los otros votos se repartieron 104 para la loma Quita Espuela (31%), 43 para el Museo del Hombre (12%), 37 para el teleférico (11%) y 19 para el pico Duarte (5%).
Qué lectores tan inteligentes y con buen gusto se gasta el blog. Con apenas 1.5 kilómetros cuadrados, el Monumento Natural Cabo Francés Viejo, en la provincia María Trinidad Sánchez, es una delicia de paisaje creado área protegida en 1974. Lo saben bien quienes lo han fotografiado, los que han caminado por sus senderos, los que han visitado la playa El Bretón, los que han observado los tres faros de su punta y escuchado las historias que se tejen a su alrededor.
Aquí la brisa se siente y se mueve diferente a otros puntos del país. Aquí todo parece más bonito, todo es inspirador. Coincidiendo con el resultado de la encuesta, casi siempre el que lo visita por primera vez se pregunta por qué no aparece entre los principales atractivos del país, por qué no se le da más promoción. Esta (la promoción), con todo y todo, ha aumentado desde hace dos años, gracias a la creación de la Ruta Ecoturística de la Costa Verde. Aquí pueden leer más sobre él.

30/7/11

El Saltadero

Un monumento natural de 2.62 kilómetros cuadrados al norte de la provincia María Trinidad Sánchez, en el municipio de Cabrera

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Yaniris López
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En el corazón del Promontorio de Cabrera, protegido por un bosque húmedo, El Saltadero no aparece ante los ojos llenando un paisaje horizontal. Hay que llegar hasta el final de un camino vecinal que en verano se llena de coloridos topos y mirar hacia abajo para descubrir la cascada blanca del monumento natural creado en 2009 mediante decreto 571-09.
Es de los pocos saltos del país que permiten al visitante disfrutar de sus aguas frescas metros antes de que se precipite al vacío y por ello son comunes las imágenes de familias y amigos que llegan hasta aquí para armar un “cocinao” o refrescarse.
Para añadir otra experiencia al atractivo natural, un grupo organizado de jóvenes clavadistas hacen honor al nombre del salto y deleitan al viajero que los ve trepar con agilidad entre las rocas y tirarse en caída libre desde lo alto hasta el fondo de aguas verdes.
Según el artículo 18 del decreto 571-09, este monumento natural ubicado al norte de la provincia María Trinidad Sánchez fue creado “con el propósito de conservar uno de los saltos de agua más hermoso y singular del Promontorio de Cabrera y brindarle una protección especial al balneario de agua dulce más atractivo del municipio, cuya proximidad a los centros turísticos de la zona y la belleza del bosque muy húmedo que le sirve de alfombra y protección le confiere un potencial ilimitado para la práctica del ecoturismo, la recreación y la conservación de la biodiversidad”.

DE INTERÉS
• El área protegida inicia en la confluencia del arroyo Caya Clara con el río Sigua y abarca una superficie de 2.62 kilómetros cuadrados del municipio de Cabrera.
• Su cercanía al centro urbano permite al viajero abastecerse de provisiones y descansar en los hoteles de la zona.
• Aún no se ha establecido de manera oficial la altura del salto.
Para llegar. Si viaja desde Santo Domingo, tome la carretera Nagua-Río San Juan y al alcanzar el centro del municipio de Cabrera tome la carretera El Saltadero, en el lateral noroccidental. Ésta le llevará hasta el salto.

1/2/11

Playa Diamante

Ubicada en Cabrera, es ideal para los más chiquitos y para quienes le temen al agua

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Cuesta mucho elegir una favorita entre las muchas playas lindas que tiene el país. Una no se decide nunca. Un día el corazón dice que Rincón, en Samaná; otro, que Bahía de las Aguilas, con todo y su abrasante sol. La elección depende mucho del mes, el hambre, la época y hasta de las hormonas.
Estos meses la elegida es playa Diamante, en Cabrera, al norte de la provincia María Trinidad Sánchez.
Es perfecta para todo el mundo, especialmente para los chiquitos, tan perfecta para ellos que los más grandes podrían hartarse de caminar y caminar playa adentro y que el agua apenas les roce los tobillos. Pero una vez se avanza, comienzan varios niveles de honduras para que una decida el que mejor le convenga.

La playa, una ensenada hermosa, no se ve desde la carretera que une Nagua y Cabrera con Río San Juan; hay que adentrarse unos metros (a la derecha si viajamos de sur a norte) para que aparezca como un regalo ante nuestros ojos.
Los árboles de los extremos ofrecen mucha sombra y las piedras y raíces dejan colar las aguas de un río subterráneo que parece desparramarse por toda la playa, a juzgar por los minúsculos borbotones que brotan y hieren la arena.
Las olas llegan a la orilla de forma imperceptible, pero si una se queda mirándolas, nota que la marea las arrastra tierra adentro suavemente, como un lento, tierno y delicado beso… 









5/1/11

La Gran Laguna

Un refugio de vida silvestre al norte de Nagua, entre los ríos Bacuí y Boba, adecuado para actividades de recreación 
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Yaniris López
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La Costa Verde hace honor a su nombre incluso en las aguas de sus embalses.
En el refugio de vida silvestre La Gran Laguna o Perucho, al norte de la ciudad de Nagua, el verde claro de las palmeras y el verde oscuro de los mangles que rebotan en las aguas del lago y de la playa llenan las pupilas con este color.
Son 15.4 kilómetros (una franja marina de 5 kilómetros y una zona terrestre de 10.4) de humedales costeros entre la desembocadura de los ríos Bacuí y Boba que terminan formando una hermosa albufera frente al océano Atlántico.

Ecoturismo 

El área protegida, creada por decreto 309-95 en diciembre del 1995, fue recuperada por el Ministerio de Medio Ambiente y abierta al público a mediados del 2010.
Los vecinos de las comunidades cercanas esperan que se convierta en un completo centro ecoturístico donde se ofrezca al visitante, además de los actuales paseos en bote: observación de aves, cabalgatas y servicios de bar y restaurante.
Por el momento, hay mucho que contemplar y poco que hacer aquí: el plan perfecto para el viajero que sólo busca entregarse al placer que brinda la naturaleza en su estado puro.

Entre dos ríos y frente a la costa 
Con el río Bacuí al norte y el Boba al sur, la Gran Laguna de Boba, como también se le llama a Laguna Perucho, es uno de los principales rincones ecológicos de la provincia María Trinidad Sánchez que merecen ser tomados en cuenta en la ruta turística de la Costa Verde, que incluye atractivos como el Monumento Natural Cabo Francés Viejo, las playas de Cabrera y Nagua, el Saltadero, la laguna Gri-Grí (en Río San Juan) o El Dudú.
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Para llegar: tome la carretera Nagua-Cabrera hasta el poblado Los Naranjos y avance 400 metros hacia el este.

1/9/10

La Boca: río y playa

Un oasis gigante salado y dulce, de sombra y sol, que permite todos los cuadros fotográficos y acelera los deseos de darse un baño

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Yaniris López 
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La playa y el río se besan en La Boca, un balneario del distrito municipal La Entrada (Cabrera, María Trinidad Sánchez).
Descubrir el lugar llena los sentidos del visitante primerizo.
El meandro de Arroyo Salado, antes y después de tocar las aguas del Atlántico forma a su paso un oasis gigante, salado y dulce; de sombra y sol, que permite todos los cuadros fotográficos y acelera los deseos de darse un baño. Bajito aquí, algo profundo allá, ya sea que prefieran divertirse con juegos de mesa, tenderse al sol o jugar, niños y adultos encuentran en La Boca el espacio perfecto para recrearse, un rincón donde premiar y bendecir la existencia.
En uno de los costados, frente a la playa, sigue en pie el pequeño cementerio que, según los lugareños, dejó intacto aquel maremoto de 1946 que arrasó con varias comunidades de la Costa Verde.

UN RINCÓN PARADISÍACO EN LA COSTA VERDE
Ubicada a 8 kilómetros del centro de Cabrera y a 25 de Nagua, la playa La Boca recibe este nombre porque allí ‘desemboca’ el río Arroyo Salado.
El sitio es de fácil acceso y se presta para todo tipo de actividades recreativas. Una pequeña cafetería ofrece a los visitantes bebidas y picaderas.

PARA LLEGAR: Tome la carretera Nagua- Cabrera y un letrero le indicará la entrada al balneario, que se encuentra a kilómetro y medio de la vía.












8/8/10

El Dudú

Llegar hasta el distrito municipal La Entrada, en el municipio de Cabrera, y conocer las cavernas sumergidas tipo cenote que componen El Dudú es una de las excursiones favoritas de la costa norte. ¿Alguna vez soñó con tomar una liana o una soga, pegar un grito y, muy al estilo Tarzán, surcar los aires y caer desde lo alto de un barranco en un pozo de agua? Puede hacerlo aquí. Y si gusta de bucear y tiene la certificación apropiada, verá que pocos sitios en el país le ofrecen una experiencia de este tipo.

Yaniris López
Cabrera, Ma. Trinidad Sánchez


Un enorme pozo de agua llamado Dudú
Alrededor de 700 metros de túneles sumergidos conectados a dos lagos de agua dulce atraen a los buceadores hasta El Dudú, un espacio idóneo para este deporte que llama la atención por sus peculiares características geológicas conocidas como cenotes, depresiones originadas por un terreno que se hunde debido al colapso de una cueva, generalmente de forma circular y de embudo y paredes verticales.
En la laguna principal, El Dudú, el deleite es tirarse desde los barrancos en sogas, de cabeza o de pie, mientras que la poca profundidad del Pozo de los Caballos, en el otro extremo, ofrece la seguridad de un balneario de fácil acceso.

Algo de historia
De ser una finca privada donde pastaban las vacas, el lugar comenzó a ser explotado como sitio de buceo en 1993 por Michel Bonin. Entre 1995 y 1999, Horst Julius exploró el túnel principal, de 80 metros, y en abril de este último año Bobby Pritchett y Denis Bourret hicieron la conexión con la cueva de los Murciélagos o cueva de Horst, en la que se han registrado vestigios de arte rupestre.
Dos teorías explican el nombre del área, indica Gerard Alberty Martínez, encargado de operaciones de El Dudú, cuyo administrador es Martín Martínez. Unos dicen que en la cueva vivía un indio llamado Dudú, otros aseguran que le llaman así porque durante mucho tiempo se ‘dudaba’ de la profundidad de la laguna. Según Gerard, este es uno de los mitos sobre El Dudú que quisieran aclarar. La laguna tiene fondo: 22 metros, y no es cierto que comunique directamente, a través de un túnel, con el océano Atlántico.
“Hay conexión directa con la caverna sumergida y el Pozo de los Caballos y sí hay conexión con el mar pero no directa. Aún estamos trabajando, acondicionando e investigando”, asegura.
Las investigaciones indican que existe un túnel muy largo que casi llega al mar, pero los mejores buzos que han sorteado sus aguas aseguran que hay un punto en el que no se puede avanzar.
Gerard expresa que la habilitación con fines ecoturísticos de El Dudú ha dinamizado la zona norte porque ha provocado la creación de circuitos con más atractivos en la provincia María Trinidad Sánchez.
El 25% del agua de la laguna es salada y 16 ríos subterráneos le ceden agua dulce. “Cuando la marea está bajita algunos se pueden ver”, dice Gerard.

Previsiones
La entrada a El Dudú sólo cuesta 50 pesos. El permiso para bucear tiene un costo de 10 dólares y sólo se les permite hacerlo a personas que pertenezcan a escuelas de buceo certificadas. Es decir, no le dejarán bucear si se aparece allí porque sí.
En el sitio funciona un restaurante, pero es preferible llamar con antelación para la preparación de almuerzos para grupos. En todo caso, es permitido llevar alimentos.
HORARIO: todos los días de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde y unos minutos más.UBICACIÓN: Distrito municipal La Entrada, municipio Cabrera, al este de la provincia María Trinidad Sánchez. OTRAS FACILIDADES: el lugar puede ser alquilado para bodas, cumpleaños y celebraciones especiales. PROMOCIÓN: según Gerard, imágenes de la laguna Dudú se pueden apreciar en el filme “Love Wrecked” (2005).

26/6/10

Babunuco, mucho más que un bar-restaurante


(c) Yaniris López

Cabrera, María Trinidad Sánchez.- Juan Alberto estaba destinado a la cocina y al campo. Por más saltos que dio, no pudo escapar de sus orígenes. Nació en el municipio de Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez y, siendo un mozo, allá por el año 1988, estudió cocina en la Escuela Hotelera de Puerto Plata.
Luego se fue a la Capital y estudió contabilidad en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). A punto de terminar la tesis la dejó, se fue a trabajar a Santiago y después volvió a Cabrera.
“Yo no soporto mucho la ciudad -dice Juan Alberto como disculpándose-. Soy un campesino por naturaleza”. Pero se trata de una confesión que muchos, especialmente los que han probado su sazón, le agradecen.
En el 2003 Juan Alberto decide abrir un bar en un rancho ubicado en la carretera de El Saltadero, a un costado del camino estrecho y tupido que lleva a la famosa y visitada cascada del municipio de Cabrera. De vez en cuando le cocinaba a los invitados que pedían comer “algo más”, hasta que decidió agregarle al lugar, que se llama Babunuco, el apelativo de bar-restaurante. Y ahí está: lo conforman dos enramadas que sirven de comedores, una antesala y cocina que parecen un museo, una pequeña fábrica de cigarros y un patio verde y acogedor.

Campesino y gurmé
La especialidad de la casa son tres: mariscos, pastas y carnes. Todo fresco, señala Juan Alberto, porque la costa está cerquita y pueden darse el gusto de comer pescado de temporada (lambí, dorado, chillo). También prefiere utilizar ingredientes naturales y complacer los gustos de los clientes.
“Normalmente tengo un menú, pero es personal, trabajo con lo que tengo a mano, voy utilizando lo que más haya en el momento; como no puedo mantener un menú fijo trato de trabajar con lo más fresco”.
No es necesario que dé muchos detalles. Lo que sea que Juan Alberto le eche a las habichuelas, a las carnes o a las ensaladas, que le dan un sabor único, exquisito, es agradecido por los comensales. Debe ser que todo lo hace con pasión, humor y una energía que contagia a los que prueban su comida, pues siempre está contento, contando anécdotas y haciendo reír a los visitantes.

Mucho más que comida
Abierto de 12:00 del mediodía hasta las 12:00 de la medianoche(cerrado los martes), Babunuco (en honor al trapo enrollado que usan las mujeres de los campos en la cabeza para llevar cargas pesadas), es mucho más que un restaurante.
El lugar está lleno de utensilios viejos y huesos de animales.
“Son cosas viejas. Hay muchas cosas que perdemos a medida que nos modernizamos y he querido rescatarlas para el que no las conozca”, explica Juan Alberto. La colección incluye pilones, jaguaderas (aguaderas), andullos, calabazos, villoneras, placas, teléfonos, discos LP y una variedad de objetos que él llama del pasado reciente. De todos, llama mucho la atención los huesos de ballena y tiburón que adornan los pasillos. “Las ballenas pasan muy cerca y cuando algunas mueren los pescadores recogen los huesos, los adquirimos para tener de qué hablar con la gente”, sonríe Juan Alberto.

Y una pequeña fábrica de cigarros
Para entretenerse, y porque también es una de sus grandes pasiones, Juan Alberto fabrica cigarros. Son “hechos a mano para pedir”, es decir, mandados a hacer, de ediciones limitadas, porque el chef no los acumula. Puede hacer la cantidad que le pidan, en ocho variedades, pero no los guarda. “Es que todo aquí es fresco”, recuerda.
Tan frescos son también los cigarros que lo entregan en la puerta del solicitante en una caja original de madera de cedro, para que no pierdan la frescura y asegurar, de esta forma, una buena quemada y el máximo sabor.