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28/12/24

Tres senderos despejados para despedir el año monteando

Punta Balandra desde el mar

Como las temperaturas bajan un poco a finales de año, despidamos este 2024 paseando por tres senderos costeros – y despejados- en los que las protagonistas son las vistas espectaculares, amplias y a pleno sol que esperan al visitante cuando alcanza su destino.

¿Alguna zona especial para hacer los tres recorridos el mismo día? Samaná y María Trinidad Sánchez. ¿Algo en común? Los tres senderos llevan a lugares que invitan a desconectarse, hacer catarsis emocional por el año que termina y disfrutar de los encantos de estas dos provincias cibaeñas.

Sendero que lleva a punta Balandra

Punta Balandra. El inicio del sendero que lleva al observatorio terrestre para ver a las ballenas jorobadas se encuentra 14 kilómetros al este del centro de Santa Bárbara, tomando la carretera que conduce a Las Galeras. Este sendero de 250 metros de subidas suaves ofrece una vista panorámica amplísima de la bahía de Samaná y del Atlántico. La caminata se torna por momentos sobrecogedora, pues los ojos no pueden apartarse del fondo azul que rodea la escarpada colina. Además de agua, lleve binoculares porque, como cada año, las jorobadas ya comienzan a llegar a las aguas cálidas del Santuario para alimentarse, aparearse y parir a sus crías.

Samaná

Hacia cayo Vigía. De vuelta a la ciudad de Santa Bárbara y estando frente al malecón, tome la calle (antes era un camino rústico) que rodea la ensenada que lleva al emblemático puente de Samaná. La caminata desde la rotonda, primero en línea con el mar y luego sobre el puente, termina unos dos kilómetros más adelante bajando los peldaños del último islote (cayo Vigía). Desde aquí la vista se pierde entre los cerros del municipio de Samaná y los veleros que custodian la bahía. La imagen del puente en contrapicado, el azul del agua, el verde de las montañas y los puntos multicolores de la ciudad a lo lejos completan un paisaje que confirma todas las percepciones bonitas que se tienen de esta provincia costera.

Balneario La Boca

La Boca y Arroyo Salado. De Samaná tomamos rumbo al nordeste, hacia el municipio de Cabrera, en la provincia María Trinidad Sánchez. Objetivo: pasar un rato en el balneario formado por la desembocadura del río Arroyo Salado en la playa La Boca. Ahora bien, en lugar de llegar en vehículo hasta la despejada zona, caminaremos por un sendero que corre paralelo al camino principal y que comienza en la comunidad La Entrada, el mismo que conecta La Boca con playa Los Cocos, un paseo de 1.5 kilómetros entre cocoteros que augura una de las mejores aventuras acuáticas de la llamada Costa Verde.

24/11/14

La playita del cayo (Samaná)

En este cayito de forma alargada terminan las escalinatas del famoso puente peatonal de Santa Bárbara de Samaná, un símbolo de esta ciudad costera dominicana construido en los años 70 del siglo pasado.
Al frondoso montículo le llaman “Cayo del puente” y a la playita que se forma en uno de sus costados, frente al puerto del centro urbano, los lugareños le dicen “La playita del cayo”.
Desde allí se obtiene una hermosa vista del puerto de Samaná a ras de agua y también del emblemático puente. Esta parte de la bahía parece un lago o, más bien, un balneario de aguas interiores de esos que aparecen en las películas románticas.
Los niños disfrutan pasear en bicicleta entre piedras y guijarros, batear piedrecitas y tirarse al agua desde los árboles y desde el muelle.
No es raro ver personas pescando con anzuelos.
Como las olas de verdad aquí solo se forman en tiempos de tormenta, la experiencia de bajar hasta la playa y zambullirse en las quietas aguas está más que recomendada para toda la familia.
Hay, además, otro atractivo que llega por sorpresa pero muy seguido. Por algún motivo científico en espera de confirmación, los viajeros fieles a los cayos de Santa Bárbara notan que esta zona de la bahía de Samaná es uno de los lugares del país donde con mayor frecuencia se forman arcoíris. Un paisaje de una belleza irresistible.





18/1/12

Guía para ver las jorobadas

Las juguetonas y simpáticas ballenas jorobadas ya están en casa, en el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad. La temporada para observarlas comienza este mes y se extiende hasta finales de marzo. Como cada año, regresan a su nido de amor para aparearse, parir y amamantar a sus crías. Y también para dejarse ver mientras se deslizan con calma sobre la superficie del agua o elevan por los aires sus pesados cuerpos. Unas 35 mil personas deciden, cada año, no perderse este espectáculo.
Varias instituciones firmaron este año un ‘Memorándum de Entendimiento’ para procurar que se respeten el hábitat de las ballenas y las regulaciones para su observación. El compromiso lo hicieron los ministerios de Medio Ambiente y Turismo, la Marina de Guerra, la Alcaldía de Samaná, el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), Atemar, Fundemar y la Asociación de Dueños de Barcos de la Bahía de Samaná. Mientras ellos trabajan, miles de viajeros intentarán ver de cerca los mamíferos marinos más carismáticos del océano y participar de una experiencia que dura 75 días.

Excursiones
Si visita el Santuario por primera vez, es preferible que aparte uno de los muchos tours que organizan viajes para ver las jorobadas. Todos incluyen el pago de la entrada al santuario y tras la observación ofrecen un almuerzo en Cayo Levantado y un recorrido por el muelle de Samaná, incluidas visitas a Pueblo Príncipe y al famoso puente de la bahía.

Embarcaciones
Si no aparta un tour y decide aparecerse en el muelle de Samaná, sólo viaje con las embarcaciones registradas en el Ministerio de Medio Ambiente con permiso para movilizar a los visitantes, una tarea que estará supervisando la Marina de Guerra.

Horario
La observación de ballenas va de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde. A partir de esta hora se debe dejar libres a las jorobadas para que disfruten a sus anchas y sin curiosos de las aguas cálidas del océano. La temporada concluye el 30 de marzo.

El observatorio
Recuerde que el año pasado fue inaugurado un observatorio terrestre en Punta Balandra, a unos 14 kilómetros del centro de Santa Bárbara tomando la carretera Samaná- Las Galeras. Se construyó en este sitio porque, según estimaciones, el 80 por ciento de las jorobadas que nos visitan ha sido visto por sus alrededores. Lleve binoculares para verlas mejor.

¿Mareos?
Que esta molestia no le impida disfrutar del espectáculo de las jorobadas. Adquiera en la farmacia una pastilla para las náuseas y el mareo un día antes (son muy baratas) y tómela 15 minutos antes de subirse al bote.

Reglas
Como viajero responsable, observe que se cumplan las regulaciones de observación de ballenas. El barco debe permanecer a 80 metros de distancia de una ballena con su cría y a 50 metros de un adulto o de un grupo de adultos sin crías. La regla cambia un poco si es el animal el que se acerca a la embarcación. Está prohibido que los barcos emitan humareda, ruidos de motores innecesarios y toques de bocinas.

El reloj
Como el mar es inmenso y las jorobadas pueden aparecer por cualquier lado, los guías y capitanes de barco usan y ensayan un método para que todos los visitantes tengan la oportunidad de observar los cetáceos. Lo hacen haciendo referencia a las horas que marcan las manecillas de un reloj. Cuando alguien grita: “¡Veo una ballena a la una en punto!”, todos sabrán hacia dónde dirigir la vista.

Inversión
Este año, el Ministerio de Medio Ambiente informó que invertirá parte de los ingresos de la temporada de observación de ballenas en el mejoramiento de la gestión del Santuario de Mamíferos Marinos, mientras que el Ministerio de Turismo se encargará de promocionar la observación como una actividad ecoturística y de evaluar los niveles de satisfacción de los turistas.

¡Disfrútelo!
Lleve bloqueador solar y consuma mucha agua. No arroje basura al mar. No se impaciente si las jorobadas tardan en aparecer. Siga las reglas y ¡no olvide la cámara!

21/9/11

Cosón, una playa para perderse

Su nombre nunca falta en la lista de las mejores playas dominicanas

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Llega un momento en que el hastío que deja la faena diaria y aquel que producen las malas noticias le exigen al cuerpo huir de las grandes ciudades. Un día basta para desintoxicarse si decide hacerlo en playa Cosón, a unos 6 kilómetros al oeste de Las Terrenas, entre Punta Bonita y Bahía Escocesa.
Es poco lo que se puede decir de este lugar que no incluya las palabras más cursis del diccionario, en sus mejores acepciones. Hay sitios así, como Cosón, que no provocan hablar ni escribir sobre ellos, que dejan al viajero mudo, con ganas sólo de disfrutarlo y no contárselo a nadie.
Por algo está incluida en la lista de las mejores playas dominicanas. Lo ratifican sus cinco kilómetros de arena amarilla franqueados por cocoteros de troncos blancos, su certificación azul que motiva a bañarse con gusto, los manantiales con mangles que contrastan con el paisaje playero y su cercanía a uno de los pueblitos pesqueros más hermosos del Atlántico dominicano.

En la playa
Sus olas son mansas, pero no tanto, por lo que Cosón se presta para la práctica del surf y el bodyboard. El espacio se ensancha justo en la desembocadura del río Cosón, el punto favorito de los perros que aprovechan los primeros rayos del sol para calentarse el cuerpo.
Desde esta playa, además, se pueden ver perfectamente las siluetas del promontorio Cayo Ballena, unas rocas en medio del mar que parecen esculpidas en honor a la relación que mantienen los cetáceos más carismáticos del océano con la provincia de Samaná.

La nueva carretera El Catey-Samaná promete dinamizar el sector turístico e inmobiliario a largo de esta costa en los próximos años, así que si tiene tendencias bohemias, no le gusta el molote de gente y Cosón siempre ha estado en la mira de sus vacaciones, aproveche que aún es certificada bandera azul, que las aguas del río Cosón llegan límpidas hasta la playa y que hay mangles en los alrededores y apresúrese a visitarla pronto.

Cómo llegar
Cosón se encuentra en el extremo noroeste de la península de Samaná. Se accede a ella desde Las Terrenas, pero próximamente podrá hacerse desde el este cuando terminen los trabajos del Bulevar Turístico del Atlántico.

11/9/11

¿Puede el turismo generar pobreza? (1)

Abundan los análisis de preferencias del turista, y nada sobre el impacto social de las actividades turísticas en las comunidades donde se desarrollan.

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Yaniris López
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Alrededor de 1.6 mil millones de personas seremos turistas en el 2020. El turismo se perfila como la gran esperanza del futuro, motor del crecimiento socioeconómico y de la reducción de la pobreza, según la Organización Mundial del Turismo (OMT). No parece ni se espera que pudiera ser al revés, es decir, que en lugar de generar riqueza termine llevando carencias a las comunidades. Aunque…
Cuando el turismo de masas llegó a la isla Saona (sureste dominicano) a mediados de los años 70 del siglo pasado, el lugar fue convertido en área protegida y a sus cerca de 700 habitantes se les prohibió cultivar la tierra. Con el turismo ya no necesitarían labrar, se les dijo, todo cambiará en lo adelante.
Efectivamente, la más grande de las islas adyacentes de República Dominicana, con 110 kilómetros cuadrados de paisajes paradisíacos, es el área protegida más visitada del país, con más de 250 mil visitas al año, pese a que sus pobladores -hoy reducidos a menos de 200- apenas reciben dos horas de energía eléctrica al día, pese a que las plagas de mosquitos en tiempos de lluvia les asa la piel, pese a que el agua potable la obtienen llenando tanques y pozos cuando llueve. Juaniquito, de 75 años, el último de los colonos que poblaron la isla en 1944 y fundaron el poblado de Mano Juan, abrió un colmadito para subsistir. Y con los ojos llorosos se queja de que los clientes no llegan, de que ahora es más pobre que antes, cuando quemaba carbón y sembraba.
Por tratarse de un área protegida, los turistas no amanecen en la isla porque deben partir antes de las 5:00 de la tarde. Apenas tienen contacto con los lugareños. Las mujeres de Mano Juan comparten las cabezas de las chicas que deciden trenzar sus cabellos y las niñas aprenden desde pequeñitas a elaborar pulseras y collares.
Los recién llegados adoran tomarse fotos en las casetas repletas de pinturas naif y artesanías, pero casi nadie compra. Las autoridades les han prometido un muelle, una plaza artesanal, el arreglo de las casitas y capacitación.
Cierto, las mujeres aprendieron artesanía, pero dicen que deben salir a venderlas a las playas cercanas y a tierra firme, en La Romana, porque los turistas llegan a Mano Juan, toman el sol y se marchan a otra playa de la isla donde les espera un buffet costeado por su plan todo incluido. No les interesa comprar. Sólo les interesa el sol y la playa. La lancha que lleva a las mujeres hasta La Romana les cobra 300 pesos (unos siete dólares). La venta del día llega, si hay suerte, a 100 ó 200 pesos.

¿Turista o local?
Las autoridades se ponen felices cuando las cifras anuncian el aumento de turistas. Realizan congresos cuando las cifras bajan y se alarman si en los medios de comunicación aparecen noticias que desacreditan su gestión. La imagen creada fuera es más importante que la local. Parece que el turista es el personaje que hay que proteger y cuidar. Es el que trae el dinero. En un segundo plano quedan los trabajadores de los grandes complejos hoteleros que a menudo se quejan de las muchas labores que deben realizar por un salario. En un tercer lugar habría que ubicar al resto de la población que, sin participar de la industria, sabe que mientras más turistas lleguen mejor le irá al país.
Abundan los análisis de preferencias del turista, y nada sobre el impacto social de las actividades turísticas en las comunidades donde se desarrollan. El paraíso existe dentro del resort, en sus jardines amurallados. Si el turista desea ponerse en contacto con los dominicanos, debe reservar un tour que lo paseará por sus principales atractivos. Y luego volver al resort.
Las ganancias se registran en el Producto Interno Bruto del país (PIB) porque cada vez llegan más turistas, casi cinco millones en el 2009. Con todo y la crisis. Sin embargo, se trata de un progreso que, desde mi percepción personal, no se nota en las comunidades ni se refleja en el bienestar de su gente. Y entonces llega la pregunta: ¿puede el turismo generar pobreza? Claro, sobre todo en la población que no se beneficia de sus ganancias y que tampoco tiene alternativas cuando ve cómo desmantelan su espacio para dar paso a grandes proyectos en los que no puede decidir, en los que no le dan participación. Les dicen que el turismo genera riquezas, trabajo, bienestar. Y es cierto, ¿pero quién se queda con esa riqueza, adónde va, por qué no se refleja en la población, por qué no puedo saber yo en qué se invierte el dinero que genera el turismo?
A Lidia Josefa Maloon (doña Fefa, 83 años) la desalojaron hace 17 años de sus tierras ubicadas en el área de incidencia del Parque Nacional Los Haitises con la promesa de una indemnización que aún espera en su casita del barrio Altamira en Sánchez, Samaná.
Doña Fefa echa de menos la abundancia de comida que tenía entonces (de reses y pescados) y la tranquilidad del campo. Ahora su casa es una de las muchas afectadas por los deslizamientos de tierra que frecuentemente sacuden Sánchez y asegura que a duras penas consigue para comer.

La industria de los cruceros ha dinamizado la economía de Samaná y la observación de ballenas atrae a casi 35 mil turistas cada año hasta sus costas. Hay que pagar 100 pesos para verlas.
El gobierno se ufana de las buenas entradas, de lo bien que marcha el turismo en la zona. Las autoridades locales, en cambio, dicen que no tienen recursos para mover el ya tapado vertedero de la ciudad, ubicado a menos de un kilómetro del centro. Las cañadas y la basura causan estragos cuando llueve y la población no se queja, no actúa aunque le afecta la situación. Tiene fama de ser paciente. Y aquí, para ser imparciales, nos preguntamos hasta qué punto son también responsables los pueblos del desarrollo de su comunidad.

Desarrollo sostenible
Como la mayoría de los grandes complejos hoteleros está en manos de extranjeros (la oferta hotelera, que llega a más de 60 mil habitaciones, incluye 10 de las 50 mayores cadenas hoteleras del mundo), es frecuente escuchar que el turismo es la industria que genera más empleo en el país, como si el progreso estuviera determinado por la cantidad de ingresos de una persona más que por las facilidades de servicios (educación, salud, diversión) a la que pueda acceder.  
Por suerte, el ecoturismo ha venido en auxilio del sector.
Los proyectos ecoturísticos que ven en el desarrollo sostenible el punto social del turismo comienzan a poblar los lugares apartados y menos agraciados con el turismo de masas y les está yendo bien, y los turistas más exigentes, esos que no se conforman con el paraíso llamado resort, lo consumen con agrado.
Las comunidades están comprendiendo que pueden hacerse cargo del desarrollo de su localidad y repartirse entre ellos los beneficios. Entienden que pueden transformar para bien su calidad de vida y vivir en armonía con el medio ambiente. Y están comprobando que, manejado de esta forma, el turismo sí puede generar riqueza.

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Febrero, 2010

10/7/11

Oro y Nessa (Monumento al ego 24)

Esta pareja israelí ha adoptado la empobrecida comunidad de Agua Sabrosa, en Las Terrenas.

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Estos chicos israelíes son grandiosos. Artistas plásticos y consultores, hace varios años, mientras se bañaban en una playa de Las Terrenas (buscaban un lugar en el país donde establecerse lejos de los conflictos bélicos), les robaron sus pertenencias y en lugar de salir de RD decidieron conocer la comunidad más cercana al lugar donde estaban. Descubrieron que se trataba de una de las localidades más necesitadas de El Limón y decidieron ayudar a los niños. Comenzaron enseñándoles arte pero eran tantas sus carencias (analfabetismo, pobreza y falta de cariño) que crearon la fundación Marlee-Jo y les ofrecieron todo tipo de asistencia. Desde entonces han adoptado Agua Sabrosa. Todas sus entradas las invertían en la comunidad hasta que, como dicen, perdieron la vergüenza y comenzaron “a pedir”. Construyeron una especie de escuela (todavía no está terminada) donde esperan seguir asistiendo a los pequeños. Son los padrinos del paraje. Oro es una especie de maestro-papá (regaños incluidos) y Nessa, entre muchas otras cosas, se ha encargado de enseñarles a las niñas que no tienen que casarse a los 14 años para resignarse a vivir como ha sido la costumbre, que todo un mundo de estudio y preparación les espera a partir de esa edad. Acá un poco de lo que hacen. Cualquier colaboración, incluyendo aquellas relacionadas con compartir talentos, será más que bien recibida. Los encuentran también en Facebook

8/6/11

Cayo Ballena

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Sí que parece una jorobada, la roca esa… 

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Es tal la relación entre los cetáceos más carismáticos del océano y Samaná que la provincia tiene su propio monumento natural para honrarlas: nada más y nada menos que un promontorio llamado Cayo Ballena, frente a las costas de Las Terrenas.
Al principio, antes de conocerlo, cuando su existencia es sólo un rumor a punto de confirmarse, una dice: “Sí, claro, cómo no, una roca con forma de ballena, anjá, vaya coincidencia, y justo en medio de los bancos de la Plata y de la Navidad, creados para proteger a las ballenas jorobadas”.
Hasta que aparece él, así de flamante, ante nuestros ojos: el cuerpo de la ballena, su cola y un puntito que en nuestra imaginación puede pasar por un ballenato.
Y luego una piensa ¿por qué no? Con tantos cayos que bordean la península, alguno tenía que parecerse a sus más viejos y fieles visitantes…

19/3/11

Anadel

Una apacible playa en Samaná que marca su propio ambiente

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Desde el municipio de Sánchez hasta Punta Balandra, decenas de pequeñas y románticas ensenadas bordean la costa sur de la península de Samaná. Una de ellas es Anadel. A sólo seis kilómetros del centro de Santa Bárbara, se accede a esta playa tomando la carretera Samaná-Las Galeras.
Para los que piensan que esa cercanía con la capital de la provincia le resta tranquilidad y romanticismo: nada que ver. Anadel se perfila apacible y solitaria, como si su propio ritmo geográfico no admitiera intromisiones ajenas a su sereno y plácido ambiente.

Un rincón frente al mar
Las olas llegan suaves hasta las arenas doradas de Anadel, un nombre que ya forma parte de la historia dominicana gracias al libro homónimo del escritor dominicano Julio Vega Batlle, que se inspiró en esta zona costera para escribir su “novela de la gastrosofía”, descrita por el novelista Manuel Salvador Gautier como “las vicisitudes de unos franceses en la bahía de Samaná para saber cómo ha comido la humanidad en sus cinco mil años de registro histórico”.
Para hacer honor a la historia, la playa es adecuada para camping y picnics porque además de arena tiene buenos pedazos de césped donde tender un mantel. Y también tiene buena sombra, porque no todos los que buscan playa son amantes del sol.

En los últimos años, los samanenses que le huyen al molote de gente que se forma en las playas del Puente y en Cayo Levantado (las más visitadas de la ciudad) recurren a Anadel para realizar sus actividades sociales o pasar un día relajado frente al mar.
Si ya conoce los alrededores de Santa Bárbara y no le apetece cargar con mochilas y bultos mientras explora las playas, puede aparecerse con toda la familia en Anadel y sólo llevar trajes de baño, porque allí funciona el restaurante y club de playa privado Cayenas del Mar.
Expertos en mariscos y buenas atenciones, además de ofrecer tumbonas y deportes acuáticos en Anadel, Cayenas del Mar ofrece tours a los principales atractivos de Samaná, incluyendo la observación de ballenas en los meses de diciembre hasta marzo.

19/1/11

¡Ya están aquí! (2) Regulaciones

Los precios en Samaná rondan los 40 y 50 dólares, pero hay agencias que ofrecen el tour completo (trasporte, observación y almuerzo en Cayo Levantado) por menos de RD$3,000.

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El trabajo del biólogo Peter Sánchez como administrador del Santuario incluye crear las regulaciones de observación de ballenas y procurar su cumplimiento, dar entrenamiento a los capitanes de las embarcaciones y coordinar los monitoreos y las investigaciones científicas que se realizan en el santuario.
Incluimos algunas de las regulaciones que deberán ser tomadas en cuenta:
-- Al momento de pagar los 100 pesos por derecho a la observación de ballenas, al visitante se le colocará un brazalete, con el fin, informó Medio Ambiente, de “ir transparentizando las visitaciones a esta área protegida”.
-- La cantidad de licencias que se otorgan al año a los operadores de barcos está congelada en 43.
-- Está regulado el acercamiento de las embarcaciones a los animales, que debe ser 80 metros de distancia entre el barco y el animal si se observa una ballena con su cría, y 50 metros cuando hay un adulto o un grupo de adultos sin una cría. Eso puede variar en el momento de la observación si es el animal el que se acerca a la embarcación, dice Sánchez, como suele ocurrir.

-- El tiempo de observación está limitado a 30 minutos por grupo de ballenas. “Con esto estamos evitando que asedien al animal, que pasen el día completo con un grupo de animales”, explica Sánchez. Por esta misma razón, y para que la ballena no se sienta acorralada, sólo tres embarcaciones pueden observar ba- llenas al mismo tiempo, sin importar el tamaño de la embarcación.
-- Las embarcaciones que estén en línea de espera para observar ballenas deben permanecer a 250 metros del grupo de embarcaciones que están observando ballenas.
-- La temporada abarca 75 días: del 15 de enero al 30 de marzo.
-- La observación de ballenas está autorizada de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde, una hora prudente para que los turistas que llegan en masa desde otros puntos del país regresen con tiempo a sus destinos y para que las ballenas queden libres, “sin gente que las esté sofocando u hostigando”, explica Peter Sánchez.
Muchas de estas regulaciones, señala, son utilizadas en otros países que realizan observación de ballenas. El hecho de regular las licencias, dice, es ya una ventaja con relación a países como Sudáfrica, donde no existe esta norma y cientos de embarcaciones salen a las aguas por las ballenas.

Unas 300 visitas en fechas pico
Las visitas por día al Santuario Marino rondan los 350 visitantes en fechas pico. En los últimos tres años, el 60 por ciento de los visitantes ha sido extranjero y el 40 por ciento, local. “En el 2009 tuvimos casi 26,000 visitantes y en el 2010 casi 28,000; este año esperamos llegar a las 29,000 ó 30,000 visitas. Vamos rumbo a eso”, opina Sánchez.

Horarios
La observación de ballenas está autorizada de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde, una hora prudente, dice Sánchez, para que los turistas que llegan en masa desde otros puntos del país regresen con tiempo a sus destinos y para que las ballenas queden libres de hostigamiento a partir de esta hora.

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¡Ya están aquí! (1)

¡Ya están aquí! (1)

Comenzó en el país la temporada de observación de ballenas jorobadas, los cetáceos más carismáticos del océano

Yaniris López

Para ellas, originalmente, fue creada el área protegida más grande de República Dominicana, el Santuario de Mamíferos Marinos del Banco de la Plata, Banco de la Navidad y Bahía de Samaná, con una extensión de 33,000 kilómetros cuadrados. Y aquí están, como cada año, de vuelta a casa. Llegaron para, como dice el viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad, Bernabé Mañón, aprovechar las aguas cálidas de la costa norte del país para enamorarse, aparearse, parir y amamantar a sus crías.
Este año, la temporada de observación de ballenas jorobadas, abierta desde el 15 de enero e inaugurada oficialmente el pasado lunes, trae nuevas regulaciones y una novedad: la inauguración de un observatorio terrestre en Punta Balandra.Con un promedio de 26,000 y 27,000 visitas por año en los últimos tres años, la proyección para este 2011 es que unas 30,000 personas se acerquen a observar a los cetáceos más carismáticos del océano, estima Peter Sánchez, administrador del santuario marino. La gente y las aguas de Samaná están listas para recibirlas.

Aquí nacen los ballenatos
Las ballenas no paren en el Atlántico Norte porque las crías “no tienen grasa suficiente para aguantar el frío y morirían”, explica Sánchez. Los ballenatos toman alrededor de 50 galones de leche a diario y aumentan alrededor de 100 libras cada día.
“La consistencia de la leche de la ballena es parecida al yogur, es muy grasosa”, señala el biólogo. Una cría de ballena mide al nacer entre 12 y 13 pies y pesa entre 2,000 y 3,000 libras.

Un observatorio terrestre para ver a las jorobadas

Junto con la inauguración de la temporada de observación de ballenas jorobadas, el Ministerio de Medio Ambiente dejó en funcionamiento un observatorio terrestre ubicado en Punta Balandra. Es perfecto para las personas que no vienen a observar las ballenas por temor al mar, dijo el ministro de Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal.
Las autoridades de Samaná esperan que alrededor del observatorio surja una industria local que favorezca a los habitantes de Punta Balandra, en Samaná.
“Este observatorio terrestre de ballenas es un símbolo de esperanza. Es una forma de proteger ese nido de amor de las ballenas, de nuestros mamíferos marinos, porque no sólo vienen ballenas”, dijo Fernández Mirabal.
El ministro destacó el apoyo de las alcaldías de Samaná y Las Galeras, de la comunidad y de los dueños y operadores de botes en la ejecución del proyecto, y anunció que el 30 por ciento de los beneficios generados por la observación de ballenas este año será destinado a una obra de la comunidad.

Costos y cómo llegar
Subir hasta el observatorio este año es gratis, informa Peter Sánchez, administrador del santuario marino, pero a partir de la próxima temporada se cobrará una pequeña cuota que servirá para mantener el espacio. La infraestructura fue construida en Punta Balandra, explica Sánchez, porque se estima que el 80 por ciento de las ballenas que nos visitan ha sido visto en sus alrededores.
Para ir al observatorio, tome la carretera Samaná- Las Galeras. Una vez recorridos 14 kilómetros, un letrero le indicará la entrada al sitio, al que se llega a través de un escarpado sendero de unos 250 metros. Ah, no olvide llevar binoculares.

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¡Ya están aquí! (2)
Regulaciones para ver a las ballenas

9/11/09

Aceptaron a Samaná en el club de las bahías más bellas

Las bahías de Samaná y Rincón fueron aceptadas en el Club de las Bahías Más Bellas del Mundo.
La información fue dada a conocer el pasado sábado 7 durante una reunión del comité directivo del club en la ciudad de Santander, España.
El Club de las Bahías Más Bellas del Mundo, creado en 1997, con sede en Francia y apadrinado por la UNESCO, procura la preservación, valorización y promoción de las riquezas naturales, culturales y económicas que poseen las bahías.
Treinta 30 bahías de 20 países son oficialmente miembros, entre ellas la bahía de San Francisco (Estados Unidos), la bahía de Ha Long (Vietnam), la bahía des Chaleurs (Quebec – Canadá), el Golfo de Morbihan y la bahía del Mont Saint-Michel (Francia), la bahía de Santander (España) y la bahía de Bodrum (Turquía).

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Relacionado: ¿Logrará Samaná entrar al Club de las Bahías más bellas del Mundo?

14/5/09

¿Logrará Samaná entrar al Club de las Bahías más Bellas del Mundo?

¡Qué bien! Comprendo y aplaudo que las autoridades de Samaná y del país anhelen que este pedazo de la –quizá- más hermosa y prometedora provincia del país pertenezca al Club de las Bahías más Bellas del Mundo. Se lo merece. Con el propósito de hacer una postulación oficial, una comisión local asiste al V Congreso Mundial que este club celebra del 14 al 18 de mayo en Setúbal, Portugal.
Ahora, para que no pasemos vergüenza, ¿por qué primero no limpiaron y desarrabalizaron su entorno? Santa Bárbara de Samaná es un basurero, un solo hoyo. Once cañadas vierten sus aguas negras en el río Pueblo Viejo, que a su vez tapa con porquerías y desechos sólidos su desembocadura en el malecón. El drenaje es un tormento: como la casa-bomba lleva más de 20 años dañada (ya la están arreglando), la m.. se está devolviendo a los inodoros de muchas casas (en serio, pregunten y verán). Los cayos del puente son utilizados como espacio de prostitución y las barandas del puente más fotografiado del país se están cayendo a pedazos, dejando enormes huecos por donde podrían caer esos pequeños juguetones que se les sueltan a los padres para corretear.
Por último (para no señalar cosas peores), hay que alumbrar el malecón (el síndico dice que se roban las bombillas), dotar de mejores barcos (y organizar) a los yoleros que asedian y acorralan a las pobres ballenas jorobadas y falta, también, que un espíritu emprendedor, ecológico y concienzudo se adueñe de todos los que viven y visitamos Samaná.
¡Y caray, samanenses, no sean tan pasivos, tan conformistas! ¡No dejen que les roben y les pudran la ciudad! ¡Quéjense! ¡No permitan que el Presidente diga que sólo faltan “detallitos” para que la ciudad sea un paraíso cuando todos sabemos que no es así! ¡Invítenlo a un paseo por los hoyos de Villa Salma, díganle que se baje del helicóptero y que recorra en vehículo la carretera Samaná-Las Galeras, que se acerque al tapado basurero, que se dé un baño en playa Carenero (cuya limpieza dejaron por mitad), o que almuerce en el comedor de Milagros cuando las aguas de las alcantarillas están en sus buenas! Será toda una aventura para él confirmar que el corazón de la auyama sólo lo conoce el cuchillo.
Cuenten con una servidora cuando se harten de que los j… y sea necesario amarrarse a un árbol para protestar...

15/4/09

Los cayos dominicanos: paraísos en miniatura (2)

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Yaniris López
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La diversidad geológica de los cayos que bordean las costas dominicanas nos permiten encontrar en ellos playas, formaciones rocosas, aves, pinos, mangles o nada de vegetación, como ocurre con Cayo Arena, un montículo coralino formado sólo por arena cuyo tamaño varía según el humor de las olas.

Cayos Los Frailes.
Le llaman así porque a la distancia parecen frailes vestidos de blanco. Están ubicados 18 kilómetros al noroeste de la isla Beata y al norte de la isla Alto Velo. Forma parte del Parque Nacional Jaragua y es de difícil acceso. Las observaciones, según recomiendan las autoridades, deben hacerse desde el bote.

 La Matica.
Famoso promontorio ubicado en la playa de Boca Chica, a 500 metros de la costa. Con 200 metros de largo y 50 de ancho, la islita solía albergar una gran cantidad de palomas y durante mucho tiempo se le llamó así: isla Paloma. Hoy día, las garzas pueblan el lugar. Próximo a La Matica está la isla La Piedra, de 780 metros de largo y 330 de ancho. En los alrededores de ambas islitas se practica buceo y deportes acuáticos.

Cayo Levanado, en la costa sur de la Bahía de Samaná
Cayo Levantado. Es el más grande de los cayos que bordean las costas interiores de la bahía de Samaná y el más explotado del país en el área turística. Antiguo refugio de piratas y corsarios, cuenta con 8 kilómetros cuadrados y unos 450 metros de costa arenosa, así como una atractiva plataforma de arrecifes y yerbas marinas. Cientos de turistas lo visitan cada año y muchos más en los últimos meses, con la llegada de cruceros semanales a sus aguas cristalinas y playas paradisíacas. Las caminatas y la práctica de snorkell forman parte de las actividades que se pueden realizar en la zona, que cuenta con facilidades de hospedaje y restaurantes. Las agencias de viajes programan excursiones regulares a la isla.

Cayitos en la bahía y Cayo del Puente en Santa Bárbara; Cayo Ballena en Las Terrenas .
Cayo del Puente. Localizado frente a la ciudad de Santa Bárbara de Samaná, es el único de los cayos dominicanos que se comunica con tierra firme a través de un puente. Su silueta y la del puente forman parte de las postales de la bahía de Samaná y desde su playa, de suave oleaje, se obtiene una hermosa vista de la bahía y de la ciudad.

Montículo frente a la Ciudad de Puerto Plata, con la estatua de Neptuno. Foto tomada en 2007.

De interés.
Los cayos son islas pequeñas casi siempre deshabitadas y arenosas. En el país hay más de 100, entre cayos e islotes, distribuidos en todas las regiones: norte, sur y este. La mayor cantidad se concentra en la bahía de Samaná y el noroeste de la provincia Montecristi. ¿Te interesa el tema? La guía “Islas, cayos e islotes de República Dominicana”, editada por la Secretaría de Estado de Turismo, con datos e investigaciones del periodista Geraldino González, contiene muchas informaciones de interés.

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Cayos dominicanos: paraísos en miniatura (1)

31/3/09

Cuando Samaná era una isla

La península de Samaná, la más codiciada del siglo XIX en el Caribe, era una isla. Se puede ver a la perfección en este grabado que hizo un francés muy famoso apellido Blondeau.
“Se trata de una reproducción actual de un mapa francés, probablemente perteneciente a un Atlas de finales del S. XVIII y principios del XIX”, se lee en el pie de foto donde aparece la imagen, en el libro “Imágenes insulares: cartografía histórica dominicana”, de José Chez Checo.

El libro es una joya para los amantes de la geografía pues va mostrando, con sus respectivos mapas, cómo ha ido cambiando la geología de la isla de Santo Domingo, especialmente la del lado oriental.
Mapa actual
Lo que más llama la atención de la imagen es que justo donde pasa el brazo de mar, pero al suroeste, es el punto donde está ubicado hoy día el centro de la ciudad de Sánchez (segunda foto).
A veces me pregunto si no tiene algo que ver con los derrumbes y deslizamientos de tierra en este municipio...

24/3/09

El último coco (Cayo del Puente, Samaná)

Lleva años allí arriba. Solito. Parece que le dejaron una difícil y triste misión: ser testigo de la decadencia de un punto único en la península, de esos que daban ganas visitar. Vigilante de una playa sin olas que más que mar parece el brazo de un río, le tocó nacer en el último cayo, último enclave de un puente emblemático que se cae a pedazos y que los chicos lo toman para jugar y “quererse”.
Por suerte, la basura y el descuido no empañan la vista de su querida bahía. Pero en el fondo, yo creo que se quiere morir, y, por desgracia para él, ya no pasan barcos tan grandotes que le vuelen “la cabeza”, ni huracanes tan poderosos que saquen la mata de raíz.