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Una alianza para proteger nuestros mamíferos marinos


Yaniris López
Santo Domingo

Dos santuarios se asocian para aunar esfuerzos en la conservación y protección de los mamíferos marinos que viven y visitan el Caribe.
Los Bancos de La Plata y de La Navidad, de República Dominicana, y el santuario Agoa de las Antillas Francesas (Guadalupe, Martinica, San Martin y San Bartolomé) establecieron oficialmente relaciones hace dos semanas con el interés de abordar estrategias conjuntas que ayuden a concienciar sobre la importancia de conservar la biodiversidad en las aguas caribeñas.
Para formalizar la relación, una delegación del Agoa visitó hace dos semanas República Dominicana. Yvon Combes y Sabine Garnier, presidente y encargada de proyectos internacionales del santuario Agoa, respectivamente; y Ferdy Louisy, vicepresidente de la Agencia Francesa para la Biodiversidad, visitaron durante cuatro días la provincia de Samaná (Santa Bárbara y Las Terrenas) y Santo Domingo y establecieron relaciones con las autoridades locales y las instituciones involucradas en la observación de ballenas jorobadas.

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Punta Balandra, para ver a las jorobadas desde tierra


En la punta de este saliente fue inaugurado, en 2011, el primer observatorio terrestre de ballenas jorobadas en la bahía de Samaná. Como cada año, entre diciembre y marzo, los cetáceos llegan a las aguas cálidas del Atlántico para reproducirse y aparearse, ofreciendo un espectáculo que atrae a locales y extranjeros.
Punta Balandra está ubicada a unos 14 kilómetros del centro de Santa Bárbara, tomando la carretera Samaná- Las Galeras.

¿Por qué lo construyeron allí? Porque, como escribimos en ocasión de su inauguración, se estima que el 80 por ciento de las ballenas que nos visitan ha sido visto en sus alrededores.
Además de observar a las jorobadas, el lugar es perfecto para tomar fotos del litoral sur de la península, tanto desde la punta como a lo largo del estrecho camino de tierra que conduce a ella.


La temporada de observación de ballenas jorobadas en República Dominicana inició formalmente ayer. El año pasado, alrededor de 55,000 personas vivieron la experiencia en las costas de Samaná, El Seibo, Hato Mayor y María Trinidad Sánchez.




Buscando jorobadas 2016

Tienes hasta mediados de marzo para verlas. ¿Desde dónde? ¿Cuánto cuesta? ¿La mejor hora? ¿Quién es el nuevo administrador del santuario? 


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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Samaná
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Este 2016 se cumplen 30 años de la creación del Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y de La Navidad. Inaugurado en 1986 y convertido más tarde en reserva científica, es uno de los princiaples lugares de América Latina (y el mejor del Caribe) para observar ballenas jorobadas.
Se espera que entre 40,000 y 50,000 turistas vivan la experiencia esta temporada de avistamiento, informó Medio Ambiente.
Las jorobadas bajan del Atlántico Norte a las aguas cálidas del norte y el nordeste dominicano para reproducirse y aparearse. Aquí permanecen entre diciembre y marzo.
Al santuario llegan entre 2,500 y 3,000 cetáceos, según los últimos registros, tomados en 2005. Si deseas verlas, ármate de paciencia, porque igual un día se esmeran en dar saltos y sacar las aletas y las colas frente a los espectadores y al siguiente ni se dejan ver.

¿Qué hacer?
Hay agencias y operadores turísticos que se encargan de organizar el viaje. Si no quieres usarlos, llegas a Samaná y te diriges a uno de los puntos de embarque: el muelle público de Santa Bárbara, el de Villa Clara, Carenero o Las Galeras. En la provincia Hato Mayor salen barcazas desde Las Cañitas y Sabana de la Mar y en la provincia El Seibo los barcos zarpan desde Miches.


Jimmy Núñez, administrador del santuario, explica que este año fueron concedidos 42 permisos: 39 para embarcaciones fijas y tres permisos rotativos para 11 embarcaciones. También comenta que las relaciones entre el Ministerio de Medio Ambiente y los dueños de barco mejoraron.
“Hemos establecido nuevos mecanismos para darles facilidades y que se sientan a gusto. Las discrepancias de años anteriores se debían a falta de comunicación”, dice.
Ahora, ¿has visto ya muchas veces las ballenas en Samaná y quieres vivir otra experiencia? En el banco de La Plata, en la costa norte, se realiza otro tipo de visita. Aquí las personas pueden hacer filmaciones bajo el agua y nadar con las ballenas.
¿Y por qué no en Samaná? “Por regulación –responde Núñez-. En el banco de La Navidad no se puede nadar con ellas porque el agua es turbia. Además, aquí tienes muchas embarcaciones. ¿Te imaginas las embarcaciones con turistas observando ballenas y gente nadando? Es un accidente seguro”.

¿Cuánto cuesta? Las tarifas son de libre mercado, señala Jimmy. Lo único fijo son los 100 pesos que debes pagar al Ministerio de Medio Ambiente como permiso para verlas.


¿Cómo hacerlo?

“Ellos (los dueños de barcos) pueden negociar contigo para que seas tú quien pagues la tarifa de acceso o ellos te lo incluyen en el viaje”. Un viaje “todo incluido” con las agencias puede rondar entre los 1,900 y 3,000 pesos. La tarifa con los barcos pequeños tipo “concho” depende de la cantidad de personas que lo aborden (más barato mientras más lleno). El observatorio terrestre sobre Punta Balandra es gratis.

¿La mejor hora?
La mañana, si no te gusta el sol. Los viajes organizados suelen salir a partir de las 9:00 a.m. y el resto de las embarcaciones pautan salidas desde las 8:30 a. m. durante el día. “La última hora para salir del muelle es a las 4:00 de la tarde, y deben retornar a los puertos a las 5:00”, apunta Núñez.

¿Hasta cuándo? La temporada de avistamiento termina a mediados de marzo. ¿Qué llevar?
Ropa fresca, bloqueador solar y agua. Si te mareas con facilidad, tómate un anticinetósico (medicamentos que controlan el mareo) media hora o 15 minutos antes de zarpar.


Nuevo administrador
Tras la partida del biólogo Peter Sánchez a finales de 2014, el joven Jimmy Núñez asumió la administración del Santuario de Mamíferos Marinos Banco de La Plata, Banco de La Navidad y Bahía de Samaná. Núñez tiene una licenciatura en Ciencias Navales y otra en Administración de Empresas y una maestría en Negocios y Relaciones Económicas Internacionales. Ha sido administrador del Parque del Este, los cabos Samaná y Cabrón y el salto El Limón y director provincial en La Romana y Peravia. Esta es su segunda temporada de observación de ballenas al frente del santuario.

¡Llegaron las jorobadas!

Ya llegaron las ballenas jorobadas a reproducirse y aparearse al Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad, en el Atlántico norte dominicano. Los municipios de Samaná, Sabana de la Mar y Miches están listos para recibir a los visitantes que embarcan en sus muelles para observarlas mar adentro.
Recuerda, si este año decides vivir la experiencia, seguir las reglas de observación, entre ellas solo viajar en las embarcaciones registradas, respetar los horarios (de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde), exigir que se respeten las distancias entre los animales y los botes (80 metros de una ballena con su cría y 50 metros de un adulto o de un grupo de adultos sin crías) y no tirar basura al agua. Y recuerda, además, si no te gustan las embarcaciones, que hay un mirador en tierra sobre la loma de Punta Balandra, en Samaná, desde donde puedes verlas nadar, saltar y jugar con el uso de binoculares.
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Acá la guía para verlas (las reglas no cambian). Este año (2016), según informó el Ministerio de Medio Ambiente, se esperan más de 60,000 visitantes. La temporada concluye el 15 de marzo.

Buscando jorobadas...


Por la conservación de las ballenas jorobadas

Richard, Alicia, Gaston, Ileana, Peter, Kari y Javan en Samaná.
Una delegación de San Vicente y Las Granadinas, único país del Caribe donde está permitida la caza de ballenas, estuvo de visita en Samaná interesada en aprender sobre la observación de jorobadas con fines turísticos.

Santa Bárbara de Samaná
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San Vicente y Las Granadinas (SVG) es el único país del Caribe donde está permitida la caza de ballenas, una actividad a la que se oponen países que, como República Dominicana, promueven el uso no letal de los mamíferos marinos y apoyan la observación de cetáceos con fines turísticos.
La caza en estas islas ubicadas en el arco de las Antillas Menores, al norte de Venezuela, se realiza de manera exclusiva en la isla granadina de Bequia, donde, además de jorobadas, reciben la visita anual de cachalotes y delfines.
En Bequia, la caza es realizada por unos 14 pescadores que utilizan dos botes a vela y es apoyada por unas 1,000 personas de las casi 6,000 que habitan el territorio insular de 18 kilómetros cuadrados.
En 2012, durante la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) celebrada en Panamá, la directora de la organización conservacionista St. Vincent and the Grenadines National Trust, Louise Mitchell Joseph, le comunicó al comisionado alterno de República Dominicana ante la CBI y administrador del Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y de La Navidad, Peter Sánchez, su interés en que ambos países intercambiaran experiencias, especialmente en lo relacionado con la industria de la observación de ballenas. Sánchez les indicó que, si visitaban el país, con gusto les entrenaban.
El intercambio se concretó y con el patrocinio de SVG National Trust, que costeó el viaje, una delegación de SVG estuvo de visita en Samaná del 12 al 19 de marzo.
La delegación estuvo conformada por Kari Da Silva, del Ministerio de Agricultura, Foresta, Pesca, Transformación Rural e Industria de San Vicente y Las Granadinas y directora del departamento encargado de conectar el turismo con la pesca en SVG; Gaston Bess, excazador de ballenas (arponero) y responsable de la caza de unas ocho ballenas en los últimos años; Javan Stowe, nativo de Bequia e hijo de un capitán de uno de los botes cazadores de ballenas actuales; y Alicia Lavia y Richard Olivierre, miembros activos de la Academia de Navegación a Vela Tradicional, la cual utiliza veleros que anteriormente fueron empleados para la caza de ballenas.

¿Qué hicieron?
La agenda de los invitados incluyó tres observaciones de ballenas en diferentes tipos de embarcaciones: a bordo de un barco grande con guía especializada, en una yola de 23 pies saliendo desde el muelle de Carenero, y a bordo de un catamarán de 60 pasajeros con almuerzo en Cayo Levantado. 
La delegación sostuvo una reunión con los guías locales Wilfredo Benjamín y Carlos Ramírez en la que aprendieron cómo se organiza un día de excursión para observar ballenas; visitaron el Museo de la Ballena del Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (Cebse) y se reunieron con los dueños de barcos de Samaná, quienes les expusieron sobre los inicios de la observación de ballenas en el país y el mercadeo de esta actividad.
Sánchez, como administrador del Santuario, les habló sobre la valoración económica de estos animales y del valor de la industria de observación de ballenas a nivel nacional.

Impresionados
El pasado lunes, la delegación de SVG compartió con LISTÍN DIARIO sus impresiones del viaje y los resultados fueron más que halagüeños para el futuro de las ballenas jorobadas en Bequia. Los chicos contaron lo emocionante que fue para ellos vivir por primera vez la experiencia de observar ballenas con un fin ecoturístico y alabaron la receptividad con que los recibieron los dominicanos.
Kari Da Silva afirmó que lo mejor del viaje es que todo cuanto vieron y aprendieron en Samaná les servirá de guía para comenzar en San Vicente y Las Granadinas iniciativas de conservación y observación con propósitos turísticos.
Gastón no sólo expresó su alegría por todo lo aprendido en Samaná sino “que nos comunicó su asombro por el nivel de organización de la industria de observación de ballenas”, expresa Peter Sánchez.
Javan Stowe, cuyo padre de 60 años se mantiene activo en la caza de ballenas, dijo que en el momento en que Bequia decida no cazarlas y, en cambio, opte por la observación, él participará en la nueva industria porque confirmó que resulta muy lucrativa.
Sánchez considera que la visita fue todo un éxito gracias también a la colaboración de Ileana González, veterinaria local  involucrada en la industria de observación de ballenas y quien fungió como edecán de la delegación; de Kim Beddall, Nadim Peguero y Augusto González, que brindaron  parte de su tiempo para conversar y exponer ante la delegación; del apoyo del Cebse y del Moto Marina Yacht Club.

Una actividad no sostenible
Peter Sánchez explica que actualmente Bequia tiene autorización de cazar cuatro ballenas jorobadas por año por los próximos 6 años bajo los lineamientos de caza aborigen de la CBI.
“Estos lineamientos impiden la comercialización de la carne de ballena y sus derivados como también la utilización de equipos modernos, debido a que sólo debería ser autorizada a poblaciones autóctonas, las cuales necesitan de la carne de ballena para cumplir con los requerimientos nutricionales de sus poblaciones”.
En Bequia, además, sigue el biólogo marino, se ha comprobado la caza de crías de ballenas jorobadas, “en total infracción a las normativas de la CBI”.

Más beneficios para SVG

Peter Sánchez señala que las islas de San Vicente y Las Granadinas reciben alrededor de 200 cruceros al año. “Como el turismo de cruceros tiene menos intermediarios y allí la temporada de ballenas es más larga que en República Dominicana, ellos pudieran sacarle muchísima ventaja a la observación y parar la caza de ballenas en sus aguas”.
 

Guía para ver las jorobadas

Las juguetonas y simpáticas ballenas jorobadas ya están en casa, en el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de la Plata y la Navidad. La temporada para observarlas comienza este mes y se extiende hasta finales de marzo. Como cada año, regresan a su nido de amor para aparearse, parir y amamantar a sus crías. Y también para dejarse ver mientras se deslizan con calma sobre la superficie del agua o elevan por los aires sus pesados cuerpos. Unas 35 mil personas deciden, cada año, no perderse este espectáculo.
Varias instituciones firmaron este año un ‘Memorándum de Entendimiento’ para procurar que se respeten el hábitat de las ballenas y las regulaciones para su observación. El compromiso lo hicieron los ministerios de Medio Ambiente y Turismo, la Marina de Guerra, la Alcaldía de Samaná, el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (CEBSE), Atemar, Fundemar y la Asociación de Dueños de Barcos de la Bahía de Samaná. Mientras ellos trabajan, miles de viajeros intentarán ver de cerca los mamíferos marinos más carismáticos del océano y participar de una experiencia que dura 75 días.

Excursiones
Si visita el Santuario por primera vez, es preferible que aparte uno de los muchos tours que organizan viajes para ver las jorobadas. Todos incluyen el pago de la entrada al santuario y tras la observación ofrecen un almuerzo en Cayo Levantado y un recorrido por el muelle de Samaná, incluidas visitas a Pueblo Príncipe y al famoso puente de la bahía.

Embarcaciones
Si no aparta un tour y decide aparecerse en el muelle de Samaná, sólo viaje con las embarcaciones registradas en el Ministerio de Medio Ambiente con permiso para movilizar a los visitantes, una tarea que estará supervisando la Marina de Guerra.

Horario
La observación de ballenas va de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde. A partir de esta hora se debe dejar libres a las jorobadas para que disfruten a sus anchas y sin curiosos de las aguas cálidas del océano. La temporada concluye el 30 de marzo.

El observatorio
Recuerde que el año pasado fue inaugurado un observatorio terrestre en Punta Balandra, a unos 14 kilómetros del centro de Santa Bárbara tomando la carretera Samaná- Las Galeras. Se construyó en este sitio porque, según estimaciones, el 80 por ciento de las jorobadas que nos visitan ha sido visto por sus alrededores. Lleve binoculares para verlas mejor.

¿Mareos?
Que esta molestia no le impida disfrutar del espectáculo de las jorobadas. Adquiera en la farmacia una pastilla para las náuseas y el mareo un día antes (son muy baratas) y tómela 15 minutos antes de subirse al bote.

Reglas
Como viajero responsable, observe que se cumplan las regulaciones de observación de ballenas. El barco debe permanecer a 80 metros de distancia de una ballena con su cría y a 50 metros de un adulto o de un grupo de adultos sin crías. La regla cambia un poco si es el animal el que se acerca a la embarcación. Está prohibido que los barcos emitan humareda, ruidos de motores innecesarios y toques de bocinas.

El reloj
Como el mar es inmenso y las jorobadas pueden aparecer por cualquier lado, los guías y capitanes de barco usan y ensayan un método para que todos los visitantes tengan la oportunidad de observar los cetáceos. Lo hacen haciendo referencia a las horas que marcan las manecillas de un reloj. Cuando alguien grita: “¡Veo una ballena a la una en punto!”, todos sabrán hacia dónde dirigir la vista.

Inversión
Este año, el Ministerio de Medio Ambiente informó que invertirá parte de los ingresos de la temporada de observación de ballenas en el mejoramiento de la gestión del Santuario de Mamíferos Marinos, mientras que el Ministerio de Turismo se encargará de promocionar la observación como una actividad ecoturística y de evaluar los niveles de satisfacción de los turistas.

¡Disfrútelo!
Lleve bloqueador solar y consuma mucha agua. No arroje basura al mar. No se impaciente si las jorobadas tardan en aparecer. Siga las reglas y ¡no olvide la cámara!

Cayo Ballena

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Sí que parece una jorobada, la roca esa… 

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Es tal la relación entre los cetáceos más carismáticos del océano y Samaná que la provincia tiene su propio monumento natural para honrarlas: nada más y nada menos que un promontorio llamado Cayo Ballena, frente a las costas de Las Terrenas.
Al principio, antes de conocerlo, cuando su existencia es sólo un rumor a punto de confirmarse, una dice: “Sí, claro, cómo no, una roca con forma de ballena, anjá, vaya coincidencia, y justo en medio de los bancos de la Plata y de la Navidad, creados para proteger a las ballenas jorobadas”.
Hasta que aparece él, así de flamante, ante nuestros ojos: el cuerpo de la ballena, su cola y un puntito que en nuestra imaginación puede pasar por un ballenato.
Y luego una piensa ¿por qué no? Con tantos cayos que bordean la península, alguno tenía que parecerse a sus más viejos y fieles visitantes…

Niños colectan $ para que RD defienda a las ballenas

Greenpeace nos hace llegar esta linda información (editada):
Alumnos del colegio Carol Morgan realizaron una colecta para que el gobierno dominicano pueda estar presente en la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), en junio de este año, defendiendo a las ballenas.
En una actividad en la que no faltaron los disfraces de ballenas, los alumnos hicieron entrega al representante del Ministerio de Medio Ambiente de un cheque por valor de 2,000 dólares. El Gobierno se comprometió a cancelar el resto de la deuda. “Nos comprometemos a pagar la cuota pendiente”, fueron las palabras del representante del gobierno. La cuota anual que se debe pagar a la CBI, de la que RD es miembro, asciende a 10,000 dólares.
“El hecho de que los niños hayan hecho una campaña para salvar a las ballenas es un ejemplo movilizador para nosotros los adultos”, manifestó Milko Schvartzman, coordinador de la campaña de Océanos en Latinoamérica, desde Santo Domingo.
“En Greenpeace somos optimistas que el mensaje ha llegado a los funcionarios y el anhelo de los niños será realidad”.
Como parte de sus asignaturas socio-ambientales, los alumnos del Carol Morgan se informaron sobre la situación de las ballenas a nivel global y local, y, al advertir, por medio de artículos periodísticos que su gobierno adeudaba la cuota que le permitiría la participación activa ante la CBI, iniciaron una campaña para concientizar y colaborar con su Gobierno.
En diciembre de 2010 Greenpeace visitó el país caribeño para hacer un llamado a las autoridades de la importancia de su participación en la CBI, por el bienestar de las ballenas en todo el mundo.

¡Ya están aquí! (2) Regulaciones

Los precios en Samaná rondan los 40 y 50 dólares, pero hay agencias que ofrecen el tour completo (trasporte, observación y almuerzo en Cayo Levantado) por menos de RD$3,000.

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El trabajo del biólogo Peter Sánchez como administrador del Santuario incluye crear las regulaciones de observación de ballenas y procurar su cumplimiento, dar entrenamiento a los capitanes de las embarcaciones y coordinar los monitoreos y las investigaciones científicas que se realizan en el santuario.
Incluimos algunas de las regulaciones que deberán ser tomadas en cuenta:
-- Al momento de pagar los 100 pesos por derecho a la observación de ballenas, al visitante se le colocará un brazalete, con el fin, informó Medio Ambiente, de “ir transparentizando las visitaciones a esta área protegida”.
-- La cantidad de licencias que se otorgan al año a los operadores de barcos está congelada en 43.
-- Está regulado el acercamiento de las embarcaciones a los animales, que debe ser 80 metros de distancia entre el barco y el animal si se observa una ballena con su cría, y 50 metros cuando hay un adulto o un grupo de adultos sin una cría. Eso puede variar en el momento de la observación si es el animal el que se acerca a la embarcación, dice Sánchez, como suele ocurrir.

-- El tiempo de observación está limitado a 30 minutos por grupo de ballenas. “Con esto estamos evitando que asedien al animal, que pasen el día completo con un grupo de animales”, explica Sánchez. Por esta misma razón, y para que la ballena no se sienta acorralada, sólo tres embarcaciones pueden observar ba- llenas al mismo tiempo, sin importar el tamaño de la embarcación.
-- Las embarcaciones que estén en línea de espera para observar ballenas deben permanecer a 250 metros del grupo de embarcaciones que están observando ballenas.
-- La temporada abarca 75 días: del 15 de enero al 30 de marzo.
-- La observación de ballenas está autorizada de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde, una hora prudente para que los turistas que llegan en masa desde otros puntos del país regresen con tiempo a sus destinos y para que las ballenas queden libres, “sin gente que las esté sofocando u hostigando”, explica Peter Sánchez.
Muchas de estas regulaciones, señala, son utilizadas en otros países que realizan observación de ballenas. El hecho de regular las licencias, dice, es ya una ventaja con relación a países como Sudáfrica, donde no existe esta norma y cientos de embarcaciones salen a las aguas por las ballenas.

Unas 300 visitas en fechas pico
Las visitas por día al Santuario Marino rondan los 350 visitantes en fechas pico. En los últimos tres años, el 60 por ciento de los visitantes ha sido extranjero y el 40 por ciento, local. “En el 2009 tuvimos casi 26,000 visitantes y en el 2010 casi 28,000; este año esperamos llegar a las 29,000 ó 30,000 visitas. Vamos rumbo a eso”, opina Sánchez.

Horarios
La observación de ballenas está autorizada de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde, una hora prudente, dice Sánchez, para que los turistas que llegan en masa desde otros puntos del país regresen con tiempo a sus destinos y para que las ballenas queden libres de hostigamiento a partir de esta hora.

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¡Ya están aquí! (1)

¡Ya están aquí! (1)

Comenzó en el país la temporada de observación de ballenas jorobadas, los cetáceos más carismáticos del océano

Yaniris López

Para ellas, originalmente, fue creada el área protegida más grande de República Dominicana, el Santuario de Mamíferos Marinos del Banco de la Plata, Banco de la Navidad y Bahía de Samaná, con una extensión de 33,000 kilómetros cuadrados. Y aquí están, como cada año, de vuelta a casa. Llegaron para, como dice el viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad, Bernabé Mañón, aprovechar las aguas cálidas de la costa norte del país para enamorarse, aparearse, parir y amamantar a sus crías.
Este año, la temporada de observación de ballenas jorobadas, abierta desde el 15 de enero e inaugurada oficialmente el pasado lunes, trae nuevas regulaciones y una novedad: la inauguración de un observatorio terrestre en Punta Balandra.Con un promedio de 26,000 y 27,000 visitas por año en los últimos tres años, la proyección para este 2011 es que unas 30,000 personas se acerquen a observar a los cetáceos más carismáticos del océano, estima Peter Sánchez, administrador del santuario marino. La gente y las aguas de Samaná están listas para recibirlas.

Aquí nacen los ballenatos
Las ballenas no paren en el Atlántico Norte porque las crías “no tienen grasa suficiente para aguantar el frío y morirían”, explica Sánchez. Los ballenatos toman alrededor de 50 galones de leche a diario y aumentan alrededor de 100 libras cada día.
“La consistencia de la leche de la ballena es parecida al yogur, es muy grasosa”, señala el biólogo. Una cría de ballena mide al nacer entre 12 y 13 pies y pesa entre 2,000 y 3,000 libras.

Un observatorio terrestre para ver a las jorobadas

Junto con la inauguración de la temporada de observación de ballenas jorobadas, el Ministerio de Medio Ambiente dejó en funcionamiento un observatorio terrestre ubicado en Punta Balandra. Es perfecto para las personas que no vienen a observar las ballenas por temor al mar, dijo el ministro de Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal.
Las autoridades de Samaná esperan que alrededor del observatorio surja una industria local que favorezca a los habitantes de Punta Balandra, en Samaná.
“Este observatorio terrestre de ballenas es un símbolo de esperanza. Es una forma de proteger ese nido de amor de las ballenas, de nuestros mamíferos marinos, porque no sólo vienen ballenas”, dijo Fernández Mirabal.
El ministro destacó el apoyo de las alcaldías de Samaná y Las Galeras, de la comunidad y de los dueños y operadores de botes en la ejecución del proyecto, y anunció que el 30 por ciento de los beneficios generados por la observación de ballenas este año será destinado a una obra de la comunidad.

Costos y cómo llegar
Subir hasta el observatorio este año es gratis, informa Peter Sánchez, administrador del santuario marino, pero a partir de la próxima temporada se cobrará una pequeña cuota que servirá para mantener el espacio. La infraestructura fue construida en Punta Balandra, explica Sánchez, porque se estima que el 80 por ciento de las ballenas que nos visitan ha sido visto en sus alrededores.
Para ir al observatorio, tome la carretera Samaná- Las Galeras. Una vez recorridos 14 kilómetros, un letrero le indicará la entrada al sitio, al que se llega a través de un escarpado sendero de unos 250 metros. Ah, no olvide llevar binoculares.

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¡Ya están aquí! (2)
Regulaciones para ver a las ballenas

Por las ballenas, por el turismo...


Greenpeace solicita a República Dominicana participar en la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI)
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Yaniris López
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Santo Domingo.- Dos propósitos trajeron la semana pasada a República Dominicana a Milko Schvartzman, coordinador de la campaña de océanos en América Latina de la organización ecologista Greenpeace. Uno es felicitar al pueblo y el gobierno dominicano por haber reconocido la importancia que tiene para el país el haber pasado a formar parte en 2009 de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), el organismo que se encarga de regular el manejo de las poblaciones de ballenas a escala global y que cuenta con 88 miembros.
El otro es presentar su preocupación debido a que el país no estuvo presente en la última reunión del organismo que se celebró en Marruecos y en la que fue aprobada a favor de Dinamarca la cacería de 9 ballenas jorobadas por tres años en Groenlandia.
“Como no estuvo presente, no pudo manifestarse ni representar la opinión de los dominicanos con respecto a la protección de las ballenas”, dijo Schvartzman, argentino y activista social, a LISTÍN DIARIO.
Schvartzman se reunió con el ministro de Medio Ambiente para conocer las razones que impidieron la presencia de República Dominicana en la reunión de Marruecos y para solicitarle la posibilidad de que asista a la del 2011, en Londres.



El motivo de la ausencia dominicana es que el país no pagó la cuota por membresía que deben abonar los países a la CBI. Jaime David Fernández admitió que cuando ratificaron su adhesión a la CBI ya habían enviado el presupuesto al Congreso y que la partida, de unos 12,000 dólares, no estaba contemplada.
Jaime David aseguró a Greenpeace que República Dominicana estará presente en la próxima reunión de CBI con voz y voto, defendiendo a las ballenas.
La información agradó a Milko Schvartzman, coordinador de la campaña de Océanos de la organización ecologista, la más grande del mundo, porque la ONG considera que la cacería de jorobadas en el Atlántico Norte afectará el turismo de avistamiento que se desarrolla en el país.
“Cada año habrá algunas menos porque las va a estar cazando un país que dice que lo hace con fines de subsistencia o de alimentación pero que en realidad las vende en los supermercados. Dinamarca es uno de los países más ricos del mundo; no tiene ninguna necesidad alimenticia, es mucho más importante la necesidad de nuestros países latinoamericanos de que nuestras comunidades costeras puedan tener acceso a actividades económicas como es el turismo de observación de ballenas”, dice Schvartzman.

Un miembro clave

Para Greenpeace, República Dominicana no es un miembro más en la CBI. Según estimaciones, al país llega el 95% de las ballenas jorobadas del Atlántico Norte, que tiene una población aproximada de 900 ballenas. Alrededor de 35,000 personas las observan cada año en las costas dominicanas. Comparado con el tamaño del oceáno, “mil ballenas en el Atlántico Norte es casi nada”, señala Schvartzman, sobre todo porque las ballenas son especies que requieren mucho tiempo de recuperación cuando son cazadas.
“Por eso es importante que el país esté presente en las reuniones de la CBI no sólo porque representa un voto, sino porque es el país más importante en conservación y avistamiento de ballenas en el Caribe, es un país referente, es un miembro muy importante y el único del Caribe que estaría en la CBI defendiendo las ballenas”, opina.
Según Schvartzman, República Dominicana tiene el privilegio de tener a las ballenas jorobadas, la especie más emblemática, reconocida y popular del mundo porque se acerca a las embarcaciones y con sus brincos y piruetas deleita a los observadores.

Campañas globales

Greenpeace promueve el aprovechamiento sostenible de las ballenas.
De acuerdo con Schvartzman, vale mucho más avistar una ballena durante sus 50 años de vida y llevar turistas todos los años a verla que matar miles en un solo día. La ONG, que nació en 1961 y defiende a las ballenas desde 1974, fue la primera organización que en 1975 se enfrentó a balleneros soviéticos y desde entonces realizan novedosas -y a veces arriesgadas- campañas de sensibilización. Las defienden, indica Schvartzman, porque revelan cómo la sobreexplotación de una especie las lleva al borde de la extinción.“Es un desafío para la humanidad poder salvar a las ballenas. Si no podemos salvar uno de los animales más reconocidos, más carismáticos y pacíficos que tiene el mar, el animal más grande que existe en el planeta tierra, si no podemos salvar a las ballenas, muy poco vamos a poder hacer con el cambio climático, con la contaminación y con otros problemas gravísimos que nos afectan”.

Es difícil llegar a un acuerdo

La cacería de bellenas es, según Greenpeace, uno de los problemas más simples relacionados con estos cetáceos que tiene pronta solución, ya que bastaría con que varios países se pongan de acuerdo y la paren. “No es una necesidad alimenticia ni cultural la de estos países que aún siguen cazando ballenas”. Esos países son Japón, Islandia, Noruega y ahora Dinamarca, apenas cuatro de los 88 miembros de la CBI. Eso también tiene su explicación, señala Schvartzman.
La CBI fue creada en 1946 por países cazadores de ballenas, con reglamentos que observaban esta práctica y por ello es difícil alcanzar medidas de conservación.
“En ese momento no existía el turismo de avistamientos.
Geenpeace fue una de las organizaciones, entre muchas otras en todo el mundo y ciudadanos, que logramos el mayor hito en la conservación de ballenas, y tal vez de los mares: poner en vigencia, en 1986, la moratoria a la caza comercial de ballenas. Si bien ahora hay tres o cuatro países que cazan entre todos casi 3 mil ballenas al año, en el momento de la moratoria había una docena de países que cazaban miles y miles de ballenas”.
Visto desde esa perspectiva, ha habido un avance. En el caso de las jorobadas, sigue, hubo temporadas en las que se cazaban hasta 10 mil ejemplares, “prácticamente la cantidad de ballenas que queda en la actualidad”.

Una ballena no hace turismo

El permiso para la captura de 27 jorobadas en Groenlandia en los próximos tres años afectará el turismo de avistamiento de ballenas en Centroamérica

Yaniris López

Santo Domingo.- La Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA, por sus siglas en inglés) calificó el pasado 25 de junio como un día trágico para las ballenas jorobadas. Ese día, durante la 62 reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), celebrada del 21 al 25 de junio en Agadir, Marruecos, fue aprobada la propuesta de Dinamarca para la caza en Groenlandia de 27 ballenas jorobadas en los próximos tres años (nueve por año), aludiendo motivos de subsistencia o caza de cuota aborigen.
Se trata de una noticia terrible para países que, como República Dominicana, han hecho de la observación de ballenas una de sus principales actividades turísticas. De muy poco sirvieron las manifestaciones de la sociedad civil y de muchas organizaciones ecológicas internacionales que se oponen a la cacería de ballenas. Según un comunicado de la WSPA, el vice presidente de la CBI, Antony Liverpool, pidió a los países oponentes no bloquear la propuesta de Dinamarca.

Consecuencias para Centroamérica
“Las ballenas no pertenecen particularmente a un país, sino a todo el mundo. La caza de ballenas jorobadas que Groenlandia planea realizar en sus costas migran a las costas alrededor del Caribe y América Central donde se encuentra una floreciente industria de avistamiento de ballenas”, fue la respuesta de Marcela Vargas, encargada de este programa de la WSPA en Latinoamérica, a la decisión de la CBI.
Esta medida, dijo Vargas, afectará seriamente el sustento de las personas en el Caribe y América Central que dependen de las ballenas para el turismo de avistamiento. Una investigación de la WSPA realizada en 2008 demostró que el consumo de la caza que se realiza en Groenlandia es comercial.

Valen más vivas que muertas
Las disputas entre los países cazadores y los países protectores de ballenas matizan cada año las reuniones de la Comisión Ballenera Internacional (CIB), el organismo internacional creado en 1946 que regula la cacería de ballenas y que cuenta con 88 países miembros.

Los países protectores exigen a la CBI que mantenga la prohibición de la pesca comercial de ballenas, vigente desde 1986, mientras que los países cazadores (liderados por Japón, Noruega e Islandia) piden levantar esta medida. En la última asamblea, debido a la falta de consenso entre las partes, la reforma de la moratoria de caza de ballenas fue pospuesta para el 2011.
Para los defensores de los derechos de los animales, las ballenas valen más vivas que muertas y observarlas representa mayores beneficios económicos que cazarlas. Sólo en el año 2009, más de 13 millones de personas en 119 países avistaron ballenas y la actividad movió alrededor de 2,000 millones de dólares.

Los operadores turísticos
Durante la reunión de la CBI, 75 operadores turísticos de avistamiento de ballenas de América Latina y el Caribe, entre ellos 13 dominicanos, pidieron a la CIB que se mantenga la prohibición a la caza comercial de estos animales.
Los operadores turísticos destacaron en un documento el auge constante que ha tenido la observación de ballenas en Latinoamérica, registrando a la fecha 1.4 millones de observadores y generando más de 278 millones de dólares.
“El avistaje de ballenas conducido de manera responsable es una alternativa que demuestra que no es necesario infligir crueldad a estos bellos animales para generar beneficios”, afirmó Marcela Vargas, de la WSPA.

Desde Dominicana
En República Dominicana tiene lugar el mayor turismo de observación de ballenas de la región del Caribe, dijo, a través de la WSPA, Liliana Betancourt, investigadora científica del Centro para la Conservación de Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su entorno (CEBSE). “En la Bahía de Samaná operan 43 embarcaciones y unos 10 operadores de turismo que ofrecen viajes a más de 25,000 turistas por año que llegan de diferentes partes del mundo durante la temporada. El impacto de la actividad de observación de ballenas es esencial en el país y ofrece importantes beneficios socioeconómicos para las comunidades costeras”, indicó.

Posición de la WSPA sobre la caza de ballena
"Las ballenas son criaturas extraordinarias e inteligentes con complejas redes sociales. Ellas comparten esta tierra desde hace 50 millones de años. En este sentido, el ser humano tiene la responsabilidad de velar por su conservación y bienestar. No existe ninguna justificación para matar a las ballenas. Y más aún, no existe una forma humanitaria de matar ballenas. Es por esto que la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA) aboga por un cambio de timón en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para que esta se convierta en una instancia de conservación de cetáceos. Asimismo, la WSPA promueve el uso no letal de cetáceos a través de la industria de avistamiento de cetáceos. Esta actividad manejada de manera responsable brinda beneficios para las comunidades costeras alrededor del mundo y los cetáceos." (Marcela Vargas para Listín Diario)