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Saona y una historia nunca publicada (#tbt)

A veces te mandan a cubrir historias que nunca se publican. Entre las razones más ingenuas, para no entrar en asuntos internos del periodismo, figuran tres: poco espacio para el día o días siguientes a su cobertura, olvido por parte de los editores que deben pautarlas o poco interés en el tema por parte del medio.
El caso es que el 2 de mayo de 2009 viajamos hasta Saona porque los ministerios (entonces secretarías) de Medio Ambiente y Turismo querían anunciar el remozamiento de las viviendas de la isla y otras medidas que favorecían a sus habitantes. Escribimos la nota y la dejamos lista con todo y fotos, pero nunca la publicaron. Acá la dejo, en recuerdo de ese día, porque la tenía guardada y para sentir que, después de todo, no perdí el tiempo…


Anuncian el rescate de las viviendas y de los servicios turísticos en la isla Saona 


Yaniris López
Isla Saona

Las secretarías de Medio Ambiente (Semarena) y Turismo (Sectur), junto con el Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), anunciaron el rescate de las viviendas del poblado de Mano Juan, enclavado en la isla Saona, en el Parque Nacional del Este.
El proyecto de rescate también contempla la construcción de un nuevo embarcadero, la rehabilitación del sendero Catuano-Mano Juan y otras iniciativas sociales que mejoren la calidad de vida de los habitantes del área protegida más visitada del país, en la que residen aproximadamente 300 personas.
Durante una actividad encabezada por el secretario de Medio Ambiente, Jaime David Fernández; la directora general del INVI, Alma Fernández, y el gobernador de la provincia La Romana, Pedro Dennis Rosario, se informó que durante la primera parte del proyecto serán remozadas 25 de las 84 viviendas que hay en toda la isla, con una inversión de cuatro millones de pesos.

Se espera que los trabajos inicien esta semana con las viviendas ubicadas en la primera fila de la playa de Mano Juan.
Al presentar el proyecto, Ricardo Contreras, subsecretario administrativo y financiero de Semarena, explicó que se trata de un proyecto de largo alcance que no sólo implica la remodelación física de las viviendas de la isla Saona, sino que se trata de una renovación integral que haga más digna la vida de los lugareños.
En ese sentido, el secretario de Medio Ambiente anunció que todas las viviendas se reconstruirán siguiendo un modelo arquitectónico antillano que sirva para mostrar los valores culturales del dominicano. Para motivar el turismo sostenible en la zona, se anunció el diseño del sendero Capuano-Mano Juan, el que podrá ser recorrido a pie, en bicicleta o en burro.


Esta última opción, explicó Fernández Mirabal, representaría una buena fuente de ingresos para las familias de Mano Juan, pues hay una gran cantidad de burros domesticados en la isla.
“Hay que generarle valor agregado a lo que ya tenemos. Esos burros con una buena montura son un medio de vida. Cualquier familia que tenga un burro y lo alquile, con un par de viajes al día, ya se ganaría el sustento de su familia. ¿A cuántos turistas no les gustaría hacer ese trayecto montado en un burro?”, dijo Fernández Mirabal, quien agregó que además han sido identificados dos puntos en la isla donde serán construidos dos miradores.


Incentivos comunitarios 
Fernández Mirabal anunció que como parte del plan de rescate de la isla, que recibe un promedio de 300 mil visitas al año, una joven de Mano Juan fue enviada a la capital a estudiar enfermería con el fin de que más adelante se convierta en la enfermera de la pequeña clínica que funciona en la isla.
Igualmente, dos profesores del Cuerpo de Paz que trabajan voluntariamente en la Isla decidieron permanecer dos años más para enseñar inglés a los niños de la escuela, de manera que puedan integrarse a las labores de atención y recibimiento de los turistas.
A las familias con hijos bachilleres que viven en la isla se les prometió el pago de la universidad y de cursos técnicos en La Romana o en otros puntos del país.

Para mitigar el problema de la basura, destacó que una brigada trabaja desde hace varios meses en la recogida de plásticos, latas y botellas de la isla.
Sobre el atracadero, cuya remodelación esperan desde hace años los habitantes de Mano Juan, señaló: “Hemos hablado con el secretario de Obras Públicas para ver cómo hacemos un mejor embarcadero, pequeño pero cómodo, sencillo, pero que pueda darnos mejores resultados”.
El funcionario incentivó a los medios de comunicación a monitorear los trabajos cada cierto tiempo, a proponer acciones, a reclamar decisiones y a criticar lo que no se haga bien.


De su lado Alma Fernández, directora general del INVI, dijo que todas las instituciones involucradas en el plan de rescate de la isla Saona trabajarán para hacer una remodelación integral “que permita que el paisaje que se observa en la isla sea un paisaje que nos corresponda como país, que nos corresponda como región y que esté acorde con el flujo turístico que vendrá aquí y lo que viene a buscar el turista a la isla Saona”.
La arquitecta Maribel Villalona representó al secretario de Turismo, Francisco Javier García, y el contralmirante y subjefe de la Marina Guerra, Luis Lee Ballester, representó a esta institución.

                  Al terminar el acto, los representantes de las instituciones involucradas en el plan 
                  de rescate sembraron mangles, avellanos criollos y otras plantas típicas de la zona.

                Ricardo Contreras, subsecretario administrativo y financiero de Semarena; Pedro
                Dennis Rosario, gobernador de la provincia La Romana, y Jaime David Fernández,
                secretario de Medio Ambiente, muestran el modelo de casas que regirá en lo adelante
                en la isla Saona. Todas las casas dispondrán de un sistema para aprovechar el agua
                lluvia, única fuente de agua potable con la que cuentan los residentes de Mano Juan. 


                  Alma Fernández, directora general del INVI; el secretario de Medio Ambiente 
                  y Maribel Villalona, de la Secretaría de Turismo, siembran un mangle en la
                  isla Saona.

Payola para el Ministro

El Embajador y Carlos lo acribillaron a preguntas

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Aunque la gente cree que sí, yo no soy muy patriota, que digamos. No creo en las divisiones geográficas, políticas, religiosas y étnicas porque, tal y como le enseñó la mamá a Khan, el chico con problemas mentales de la película hindú Mi nombre es Khan, sólo existen dos tipos de personas: las buenas y las malas. Y para ser de un bando o de otro no es necesario haber nacido en un punto específico del planeta. Pero hace unas semanas me sentí orgullosa de que, por lo menos nuestro ministro de Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal, demostrara que conoce muy bien su país (malaya sea) y que así se lo hiciera ver a personalidades importantes que muchas veces nos ven como lo que muchas veces proyectamos ser: una linda república bananera. ¿Que a una le parezca que las autoridades de Medio Ambiente la cagan de vez en cuando? Es verdad, que ejemplos hay: no explicar toda la verdad sobre la Cementera; la inactividad en cuanto a resolver el problema de la contaminación provocada por la explotación de las minas en Cotuí o permitir que construyeran el trapo de centro para visitantes de Valle Nuevo detrás de Las Pirámides.

Pero na. Obviando los rencores, esta payola es para Jaime. Hace un tiempecito me di cuenta que Jaime distaba un poco del perfil del político dominicano cuando, en los recorridos que debemos hacer con el ministro (porque nos mandan del trabajo), en los montes más montes Jaime se le para a una al lado, señala cualquier planta o bejuco y dice: Mire, Yaniris, esa es una guayaba cimarrona, sirve para esto y aquello, se da de esta forma, así, asá... O tenga cuidado, Yaniris, que esa mata, que se llama Guao, le puede provocar picazón si la toca. Y así mismo habla de flora, fauna, cuevas, reforestación, cambio climático, fuegos forestales, situaciones... Sin dársela, sólo conversando. Es más, cuando inauguran un sendero monte adentro, por ejemplo, Jaime no se queda en la caseta como hacen los funcionarios que se creen gran cosa. El hace el recorrido con todo el mundo, no es allantoso ni se la da en vainas: si hay que enlodarse, se enloda; si hay que mojarse, se moja; si hay que sembrar, siembra; si hay que caminar, camina; si hay que sudar, suda.  Si una viaja con Jaime, además de aprender puede preguntarle lo que sea sobre el sitio o el tema que motiva el encuentro y él responde como lo haría cualquiera de los técnicos de Medio Ambiente, que dicho sea de paso saben muchísimo y son muy gentiles y atentos con la prensa (je). 
Pos bien. Hace unas semanas volábamos en helicóptero desde Santo Domingo hasta Pedernales: Jaime; el embajador español en República Dominicana, Diego Bermejo; el director técnico de Cooperación Española, Carlos Cano; el coronel Agramonte (técnico de Medio Ambiente) y una servidora, a la inauguración de unos proyectos construidos en el Sur con el apoyo de España. El embajador y Carlos acribillaron a Jaime con preguntas. Todo lo que veían les provocaba hacer una pregunta (muy bien).

Y cada vez que Jaime les explicaba con lujo de detalles cada cosa que se veía en el fondo: el nombre, tamaño, uso y situación de los ríos y embalses o de las zonas protegidas; los grupos económicos más influyentes en tal línea de playa o en tal punto; lo que se da en cada pueblito (nombres incluidos); cuáles eran zonas vulnerables y por qué; la flora y fauna de cada trocito, el origen e historia de cada lugar, los problemas pendientes con los campesinos, etcétera, etcétera, yo decía por dentro: ¡Guao!
De vez en cuando Jaime cortaba la conversación, se alarmaba y decía: Agramonte, fíjese allí donde hay humo, averígüeme eso y envíe una brigada a inspeccionar; Agramonte, veo un claro en la loma tal, a tantos metros del sitio tal, están sembrando en un área protegida. Y seguía con las explicaciones.
No me acribillen. Les advertí. Es una payola para Jaime. Y que conste que no tiene nada que ver el hecho de que la conciencia me remordiera un poco porque ese mismo día habíamos publicado en el Listín que Greenpeace le estaba reclamando al país que participara en la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que no fuéramos tan tacaños, caramba. Pero respiré aliviada cuando Jaime me dijo que, por haber salido tan temprano, aún no había leído los periódicos de ese día…

¡Ya están aquí! (2) Regulaciones

Los precios en Samaná rondan los 40 y 50 dólares, pero hay agencias que ofrecen el tour completo (trasporte, observación y almuerzo en Cayo Levantado) por menos de RD$3,000.

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El trabajo del biólogo Peter Sánchez como administrador del Santuario incluye crear las regulaciones de observación de ballenas y procurar su cumplimiento, dar entrenamiento a los capitanes de las embarcaciones y coordinar los monitoreos y las investigaciones científicas que se realizan en el santuario.
Incluimos algunas de las regulaciones que deberán ser tomadas en cuenta:
-- Al momento de pagar los 100 pesos por derecho a la observación de ballenas, al visitante se le colocará un brazalete, con el fin, informó Medio Ambiente, de “ir transparentizando las visitaciones a esta área protegida”.
-- La cantidad de licencias que se otorgan al año a los operadores de barcos está congelada en 43.
-- Está regulado el acercamiento de las embarcaciones a los animales, que debe ser 80 metros de distancia entre el barco y el animal si se observa una ballena con su cría, y 50 metros cuando hay un adulto o un grupo de adultos sin una cría. Eso puede variar en el momento de la observación si es el animal el que se acerca a la embarcación, dice Sánchez, como suele ocurrir.

-- El tiempo de observación está limitado a 30 minutos por grupo de ballenas. “Con esto estamos evitando que asedien al animal, que pasen el día completo con un grupo de animales”, explica Sánchez. Por esta misma razón, y para que la ballena no se sienta acorralada, sólo tres embarcaciones pueden observar ba- llenas al mismo tiempo, sin importar el tamaño de la embarcación.
-- Las embarcaciones que estén en línea de espera para observar ballenas deben permanecer a 250 metros del grupo de embarcaciones que están observando ballenas.
-- La temporada abarca 75 días: del 15 de enero al 30 de marzo.
-- La observación de ballenas está autorizada de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde, una hora prudente para que los turistas que llegan en masa desde otros puntos del país regresen con tiempo a sus destinos y para que las ballenas queden libres, “sin gente que las esté sofocando u hostigando”, explica Peter Sánchez.
Muchas de estas regulaciones, señala, son utilizadas en otros países que realizan observación de ballenas. El hecho de regular las licencias, dice, es ya una ventaja con relación a países como Sudáfrica, donde no existe esta norma y cientos de embarcaciones salen a las aguas por las ballenas.

Unas 300 visitas en fechas pico
Las visitas por día al Santuario Marino rondan los 350 visitantes en fechas pico. En los últimos tres años, el 60 por ciento de los visitantes ha sido extranjero y el 40 por ciento, local. “En el 2009 tuvimos casi 26,000 visitantes y en el 2010 casi 28,000; este año esperamos llegar a las 29,000 ó 30,000 visitas. Vamos rumbo a eso”, opina Sánchez.

Horarios
La observación de ballenas está autorizada de 8:00 de la mañana a 4:30 de la tarde, una hora prudente, dice Sánchez, para que los turistas que llegan en masa desde otros puntos del país regresen con tiempo a sus destinos y para que las ballenas queden libres de hostigamiento a partir de esta hora.

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¡Ya están aquí! (1)

¡Ya están aquí! (1)

Comenzó en el país la temporada de observación de ballenas jorobadas, los cetáceos más carismáticos del océano

Yaniris López

Para ellas, originalmente, fue creada el área protegida más grande de República Dominicana, el Santuario de Mamíferos Marinos del Banco de la Plata, Banco de la Navidad y Bahía de Samaná, con una extensión de 33,000 kilómetros cuadrados. Y aquí están, como cada año, de vuelta a casa. Llegaron para, como dice el viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad, Bernabé Mañón, aprovechar las aguas cálidas de la costa norte del país para enamorarse, aparearse, parir y amamantar a sus crías.
Este año, la temporada de observación de ballenas jorobadas, abierta desde el 15 de enero e inaugurada oficialmente el pasado lunes, trae nuevas regulaciones y una novedad: la inauguración de un observatorio terrestre en Punta Balandra.Con un promedio de 26,000 y 27,000 visitas por año en los últimos tres años, la proyección para este 2011 es que unas 30,000 personas se acerquen a observar a los cetáceos más carismáticos del océano, estima Peter Sánchez, administrador del santuario marino. La gente y las aguas de Samaná están listas para recibirlas.

Aquí nacen los ballenatos
Las ballenas no paren en el Atlántico Norte porque las crías “no tienen grasa suficiente para aguantar el frío y morirían”, explica Sánchez. Los ballenatos toman alrededor de 50 galones de leche a diario y aumentan alrededor de 100 libras cada día.
“La consistencia de la leche de la ballena es parecida al yogur, es muy grasosa”, señala el biólogo. Una cría de ballena mide al nacer entre 12 y 13 pies y pesa entre 2,000 y 3,000 libras.

Un observatorio terrestre para ver a las jorobadas

Junto con la inauguración de la temporada de observación de ballenas jorobadas, el Ministerio de Medio Ambiente dejó en funcionamiento un observatorio terrestre ubicado en Punta Balandra. Es perfecto para las personas que no vienen a observar las ballenas por temor al mar, dijo el ministro de Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal.
Las autoridades de Samaná esperan que alrededor del observatorio surja una industria local que favorezca a los habitantes de Punta Balandra, en Samaná.
“Este observatorio terrestre de ballenas es un símbolo de esperanza. Es una forma de proteger ese nido de amor de las ballenas, de nuestros mamíferos marinos, porque no sólo vienen ballenas”, dijo Fernández Mirabal.
El ministro destacó el apoyo de las alcaldías de Samaná y Las Galeras, de la comunidad y de los dueños y operadores de botes en la ejecución del proyecto, y anunció que el 30 por ciento de los beneficios generados por la observación de ballenas este año será destinado a una obra de la comunidad.

Costos y cómo llegar
Subir hasta el observatorio este año es gratis, informa Peter Sánchez, administrador del santuario marino, pero a partir de la próxima temporada se cobrará una pequeña cuota que servirá para mantener el espacio. La infraestructura fue construida en Punta Balandra, explica Sánchez, porque se estima que el 80 por ciento de las ballenas que nos visitan ha sido visto en sus alrededores.
Para ir al observatorio, tome la carretera Samaná- Las Galeras. Una vez recorridos 14 kilómetros, un letrero le indicará la entrada al sitio, al que se llega a través de un escarpado sendero de unos 250 metros. Ah, no olvide llevar binoculares.

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¡Ya están aquí! (2)
Regulaciones para ver a las ballenas

Por los senderos del río Socoa

Su habilitación para el ecoturismo permite recorrer y explorar el tupido corazón de un bosque húmedo

Yaniris López

Monte Plata.- El río Socoa y sus alrededores, desde su nacimiento hasta el gran Salto, están listos para recibir a científicos, turistas y aventureros que en lo adelante contarán con un espacio de 25,000 tareas habilitadas para la explotación ecoturística.
El Ministerio de Medio Ambiente puso en funcionamiento el centro de control y vigilancia del Parque de la Biodervisidad, ubicada a la altura del kilómetro 51 de la Autovía del Nordeste Juan Pablo II, y dos senderos para caminatas.
Y resulta que el río Socoa es el gran protagonista de este parque. Nace en las proximidades del Batey Santana, en Monte Plata, en la zona de incidencia de Los Haitises, y su curso medio está protegido dentro del Monumento Natural Salto Socoa.
Luis Crouch, ex vicepresidente del Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (Cedaf), fue quien animó a las autoridades a convertir la zona en área protegida y habilitarla para el ecoturismo.
Se trata de un bosque latifoliado húmedo formado por árboles, arbustos y herbáceas. Los árboles más altos pueden alcanzar hasta 25 metros de altura. El lugar, indican las informaciones de Medio Ambiente, conforma un ecosistema diverso con su bosque de galería en el que abundan la manacla, cabirma, hoja ancha, jina, guama y ceiba.
Algunos frutales (mango, guayaba de indio), varios tipos de palma, cedro y copey también se pueden apreciar. Entre los animales que viven en el bosque hay culebras, alacranes, ciguas palmeras, mariposas, perdices y pájaros carpinteros. José Manuel Mateo, director de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, dice que el lugar es idóneo para la investigación, por tratarse de un bosque virgen y por la enorme cantidad de especies que allí habitan.

Caminatas
Para conocer los trabajos de habilitación que se están realizado a lo largo del curso del Socoa, un grupo encabezado por el ministro de Medio Ambiente, Jaime David Ferñández, recorrió los aproximadamente dos kilómetros que llevan desde la caseta de vigilancia hasta el nacimiento del Socoa.
Allí es posible apreciar los tres puntos por donde salen las primeras aguas del río (incluida una gran cueva) y la poza donde se juntan los pequeños a los pocos metros, formando en su conjunto un espacio de gran belleza.

De interés para el viajero
Tiempo: un día es suficiente para recorrer ambos senderos. Se calcula que la distancia que separa la caseta de vigilancia (punto de partida) del nacimiento del río y del Salto de Socoa no alcanza los dos kilómetros.
Qué llevar: repelente, agua potable, si no piensa tomar la del río; ropa ligera y de baño y unas buenas botas o tenis.
Dificultad: media. Aunque hay pocas zonas escarpadas, el terreno se pone difícil si ha estado lloviendo.
Advertencia. Antes de internarse en el bosque solicite la mayor cantidad de información en la caseta.

Medio Ambiente en RD. Dos preguntas a Jaime David Fernández

"En nuestros países, el río es el camión de la basura más grande. Es más grande que una volqueta, porque todo el mundo tira la basura para el río, en funditas o como sea, y tiran no solo la basura que se ve, toda pipí y la caca, todo se va por ahí"

"La segunda amenaza es la inexistencia del funcionamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales, especialmente del Estado. Espero que ese no sea el titular, pero dígalo."

Yaniris López
Listín Diario
Fragmento de la entrevista publicada el sábado 5 de junio



Con motivo de celebrarse este sábado 5 de junio el Día del Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal, ministro dominicano de Medio Ambiente, conversa con LISTÍN DIARIO sobre los principales retos ecológicos que enfrenta el país en materia ecológica, entre ellos la necesidad de una ley de ordenamiento territorial, el manejo de las aguas residuales y de los desechos sólidos y la debilidad de la organización social para reclamar acciones que afectan el ambiente.

¿CUÁLES SON LOS MAYORES RETOS ECOLÓGICOS DEL GOBIERNO EN MATERIA DE MEDIO AMBIENTE?
La mayor amenaza es la inexistencia de una ley de ordenamiento territorial. Como no existe esa ley, aquí los asentamientos humanos se hacen donde quiera, es una amenaza para los humedades. Todo el mundo quiere rellenar un humedal, ricos y pobres. Quiero que usted vaya a ver el humedal de la Laguna de los Guaricanos, cómo está amenazada por un lado por los pobres y amenazada por el otro lado por los grandes ricos constructores de urbanizaciones, porque no hay una ley de ordenamiento. Pero qué resulta: una fábrica se instala en un lugar que es correcto, pero al otro día se le instalan cinco familias al lado en un área que es totalmente industrial y entonces hay una lucha entre lo residencial y lo industrial por esa inexistencia. La segunda amenaza es la inexistencia del funcionamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales, especialmente del Estado. Espero que ese no sea el titular, pero dígalo. Porque el vertido de aguas químicas y de aguas residuales que tienen todos esos componentes está yendo al subsuelo, al mar, y por eso usted ve que la barrera coralina del lado de Juan Dolio y Guayacanes se ha muerto, porque el agua que viene desde el Higüamo, por los vientos corre de Este hacia Oeste y el agua que viene desde La Romana corre desde La Romana hacia San Pedro y entonces el agua que corre desde el Ozama va hacia Güibia y hacia Haina; y el agua que sale del río Haina sigue más allá. Por eso es el que el Malecón sufre tanto, porque la barrera coralina de esa área prácticamente se ha muerto, y todo eso no es por las aguas residuales caseras, es por las aguas residuales de las industrias.

¿Y QUÉ HACE MEDIO AMBIENTE AL RESPECTO?
Lo que estamos haciendo es que tenemos proyectos en el río Haina, otro en el río Ozama, tratando de tener más control de la calidad del agua, pero si el principal violador es el propio Estado, que tiene las plantas de tratamiento... Vaya a ver la planta de Los tres Brazos, vaya a ver la planta de Villa Liberación, es más, si usted encuentra una sola planta que no sea la de Santiago, del sector público, que esté funcionando, yo le pagaría a usted.
No temo encontrar personas que lo refuten porque en el fondo esa es la realidad, pero ¿usted sabe por qué es esa realidad?, porque la clase política no le damos importancia a eso, porque la sociedad no nos reclama eso, porque la sociedad vive de espaldas a los desechos.
La sociedad es como cuando usted se sienta en el inodoro, que lo que tira para allá atrás usted no lo quiere mirar. Le da a la palanquita y adiós, a usted no le importa dónde va a ir a parar. En el fondo, así vive la sociedad. En los países avanzados, las aguas alrededor del río son las que más cuestan dinero. En nuestros países, el río es el camión de la basura más grande. Es más grande que una volqueta, porque todo el mundo tira la basura para el río, en funditas o como sea, y tiran no solo la basura que se ve, toda pipí y la caca, todo se va por ahí. En el fondo, ese es el reto que tenemos como sociedad, que la sociedad nos reclame, a la clase política, que tenemos que saber dónde estamos depositando los residuos, porque usted ve el sector turístico, puede ser una torre de Babel mañana. Si el sector turístico no se preocupa por lo que hacen con las aguas residuales, todo eso se nos puede ir abajo. Esas son las dos grandes amenazas: la inexistencia de una ley de ordenamiento territorial y el manejo de las aguas residuales y de los desechos sólidos y la debilidad de la organización social para reclamar el cumplimiento de eso.

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Fotos: (c) Yalo

Campaña contra incendios forestales en creóle

LOS FUEGOS FORESTALES CRIMINALES DEJARON PÉRDIDAS EN EL PAÍS POR MÁS DE 127 MILLONES DE PESOS EN EL AÑO 2009

La campaña publicitaria anunciada la semana pasada por Medio Ambiente a propósito del inicio de la temporada de incendios forestales (que va desde febrero a abril y de julio a agosto), constará de spots televisivo y radial, afiches y letreros en español y en creóle. ¿Por qué incluyeron el creóle en la campaña?, le preguntaron al ministro de Medio Ambiente, Jaime David Fernández, durante la rueda de prensa.
“La realidad es que uno de los puntos más vulnerables donde tenemos los fuegos es la frontera”, respondió el funcionario. “Y como en la frontera estamos trabajando dentro de lo que se llaman las brigadas binacionales(…) queremos involucrar a estas familias haitianas para que con su liderazgo puedan también promover que el fuego es criminal”.
El ministro también admitió que la mayoría de fuegos que se registran en Los Haitises, en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco y en otros parques son provocados por ciudadanos haitianos pagados por dominicanos “porque se supone que la ley sólo penalizaría al haitiano”, cuando el que debería ser penalizado es el dueño de la propiedad.
Al respecto, señala que las sanciones existentes que penalizan los fuegos criminales son variadas pero muy débiles, por lo que solicitan al Congreso Nacional la creación de la figura del ecocidio, para establecer mayores penalidades a los provocadores de incendio.

GRANDES PÉRDIDAS

Los fuegos forestales criminales dejaron pérdidas en el país por más de 127 millones de pesos en el año 2009 y le costaron al Ministerio de Medio Ambiente alrededor de 14 millones de pesos en equipo y personal para controlarlos.
En el país se producen aproximadamente 160 fuegos al año. ¿Causas? El conuquismo, la quema intencional para la reproducción y ampliación de pastos; el descuido de los campistas en el manejo de las hogueras y de los usuarios de bosques como cazadores, apicultores, pescadores y carboneros; las descargas eléctricas naturales y la caída de cables eléctricos.
Fuente: LD