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7/2/18

Playa de los Muertos


En Río San Juan, a pocos metros de la desembocadura del caño de la laguna Gri-Grí.

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¿Por qué es un idílico rinconcito a descubrir en la provincia María Trinidad Sánchez?
Porque los lugareños la conocen muy bien, pero resulta que los turistas que llegan hasta la laguna Gri-Grí, en Río San Juan, y recorren parte del litoral, apenas obtienen una vista lejana de esta playa ubicada a un costado de la desembocadura del caño que conecta el charco redondo de la laguna con el mar.
Le llaman Playa de los Muertos porque allí estuvo el primer cementerio de la ciudad y porque aún quedan varias tumbas –algunas fechadas hasta mediados del siglo pasado- en representación de las almas que allí descansaron y que nadie reclamó para mudarlas a otro lugar.
El remozamiento de la playa hace unos seis años ha permitido que más personas se acerquen y disfruten de las aguas del Atlántico, de unos 180 metros de arena limpia y del verde entorno del Monumento Natural Laguna Gri-Grí, uno de los principales santuarios de observación de aves de la provincia.
La sombra de una abundante vegetación en la que priman los mangles, la uva de playa y los cocoteros permiten que la playa conserve ese halo de paraíso alejado y sí, algo misterioso. Tanto así que no parece que le quedaran tan cerca las muy concurridas playas urbanas de Río San Juan ni la siempre repleta de gente playa Caletón.

SI VAS… Es muy fácil llegar. Desde el centro, se accede a ella por un sendero que corre paralelo al caño y a la playa, o por mar. Pregunte en el pueblo y le orientarán.

10/11/14

El Bahía Príncipe San Juan no está en Puerto Plata

En asuntos geográficos no se vale mentir

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Algunos hoteles mienten sobre la ubicación exacta del lugar donde se encuentran por conveniencia, es decir, les conviene más decir que están en un lugar más famoso y accesible que en otro más lejano o menos famoso. Pero en asuntos geográficos no se vale mentir, porque es muy fácil comprobar la mentira. Algunos amigos y lectores extranjeros nos piden que les elaboremos rutas para visitar por su cuenta el país y al verificar las direcciones de los hoteles en las páginas web nos encontramos con que muchas veces sus administradores no tienen idea de la provincia o municipio donde se encuentran. O se hacen que no lo saben. Es lo que ocurre con el hotel Bahía Príncipe San Juan.
En su página web, en la pestaña de los resorts, dice que este hotel está en Puerto Plata, y así lo repiten otros sitios web, y así lo cree muchísima gente que seguro lo ha visitado. Sin embargo, el hotel está en Gaspar Hernández, provincia Espaillat (a 20 minutos del centro), y al oeste del municipio Río San Juan (a 10 minutos del centro), provincia María Trinidad Sánchez.
O sea, el hotel, ni por asomo, está en Puerto Plata. Pero claro, ¿quién conoce a Gaspar Hernández como un destino turístico? Cuando llamamos y les hicimos notar el error, nos dicen que lo venden así porque les es más conveniente. Y la Yalo, siempre entrometida, piensa: si les resulta tan fácil mentir sobre algo tan fácil de comprobar, ¿cómo saber que no lo hacen con otros aspectos del lindo resort? Con la decadencia del turismo en Puerto Plata, hasta les convendría decir que están en otro lugar. Al buscar en la página la dirección exacta del hotel (ver aquí), dice lo siguiente: Ubicado en Puerto Plata (con mapa incluido), pero con la siguiente dirección: Carretera Gaspar Hernández - Río San Juan, Km 18. República Dominicana. O sea…

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Publicado el 24 de enero de 2012 (estaba en borrador, ups). Suerte que existen los "caché"....

23/10/13

Gri-Gri, la laguna

Al norte del casco urbano de Río San Juan, la laguna Gri-Gri es la anfitriona de un tour que muestra a los viajeros los encantos ecoturísticos del municipio costero.

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Yaniris López
Río San Juan

El cuerpo de agua rodeado de altísimos gri-gríes y botecitos multicolores aparece al final de la calle Duarte llenando todo el espacio que alcanzan a ver los ojos. Es uno de esos lugares que impactan al viajero porque, además de su evidente belleza, se trata de una laguna urbana que sirve de anfitriona a muchos otros atractivos terrestres y costeros de la provincia María Trinidad Sánchez. 
Unidas por un caño de aproximadamente un kilómetro, las aguas dulces del manantial se mezclan con las saladas del océano Atlántico y, en ese estrecho canal: un paseo en bote entre gigantescos mangles permite a las garzas, tijeretas, palomas, ciguas, pájaros bobos, carraos, cangrejos y otras especies observar a los humanos que ese día decidieron conocer el Monumento Natural Laguna Gri-Gri, un conjunto de 16.15 kilómetros cuadrados que incluye la ensenada y el estuario que dan nombre a la laguna, ciénagas, abrigos rocosos, dunas y vegetación costera.
El fondo del caño, incluso cuando alcanza el océano, es impresionantemente trasparente.

Mar afuera, en el recorrido por la zona costera de Río San Juan el viajero conocerá playitas de arena blancas y amarillas, entre ellas las famosas playas Caletón y Artificial; las cabezas y cuerpos sobre los farallones costeros que constituyen un homenaje a los aborígenes que poblaban la isla y la enigmática cueva de las Golondrinas, a la que se accede directamente en bote.
Son aventuras que merecen sus propias historias y que confirman por qué la costa norte entre Nagua, Cabrera y Río San Juan ofrece uno de los más placenteros recorridos ecoturísticos de República Dominicana.

De interés
El nombre de la laguna se debe a la abundancia en el lugar de gri-gri (Bucida buceras).
Ecoturismo. Ubicada 312 kilómetros al norte de Santo Domingo, en su entorno hay facilidades de hospedaje, alimentación y actividades ecoturísticas (buceo deportivo, surfing, vela y senderismo).
Ecología. Actualmente la laguna Gri-Gri se encuentra en un proceso de remozamiento que contempla la reubicación de las familias que viven en su entorno y de los botes que atracan en la alberca.
Para llegar. Desde Santo Domingo tome la autopista del Nordeste y continúe por la carretera Nagua-Cabrera-Río San Juan. (Ver mapa)

8/4/13

Playa Caletón


Es en Caletón donde generalmente termina el tour que lleva a los viajeros a recorrer la Costa Verde

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Ni siquiera las extrañas cabezas de indios que sobresalen en su costado derecho le quitan una pizca de magia a playa Caletón.
Pequeñita y con forma de media luna, una tupida vegetación la protege de las miradas de los que transitan por la carretera Cabrera-Río San Juan, al oeste de la provincia María Trinidad Sánchez (ver mapa). Tan cerquita de la vía se encuentra que es una de las playas de más fácil acceso de la costa norte dominicana.
La rodean muchos atractivos. Al frente y a su izquierda, islotes y el caño que une el océano Atlántico con la laguna Gri-Gri; y a su derecha, enormes farallones que llevan hasta la cueva de Las Golondrinas y a la 'piscina natural'.
Es en Caletón donde generalmente termina el tour que lleva a los viajeros a recorrer la Costa Verde y Río San Juan (un recorrido que incluye visitas a la laguna Perucho, El Dudú, al balneario La Boca, al Monumento Natural Cabo Francés Viejo, a la playa El Bretón y a la laguna Gri-Gri).
Caletón, diferente a otras playas, parece un lago. Su franja de arena queda varios centímetros por encima del nivel del mar, lo que permite que las olas lleguen resignadas a la orilla y que se forme una especie de poza de agua salada que invita al baño.



25/11/12

La Cueva de las Golondrinas


Unos cinco kilómetros al este del casco urbano del municipio Río San Juan (al noroeste de la provincia María Trinidad Sánchez) hay una pequeña gruta llamada Cueva de las Golondrinas a la que se accede en bote desde el mar.
Visitar el hueco que se adentra unos pocos metros roca adentro es uno de los atractivos del Monumento Natural Laguna Gri-Gri, muy frecuentado por turistas locales y extranjeros. 

Los botes cargados de pasajeros zarpan desde la laguna Gri-Gri, realizan un recorrido de aproximadamente un kilómetro por el caño franqueado de tupidos gri-gríes y mangles que sirven de hogar a cientos de aves y cangrejos y salen al mar abierto frente a la Costa Verde.
Generalmente  giran a la izquierda para que los visitantes observen playitas desiertas y la desembocadura del río San Juan.  Luego regresan a la desembocadura del caño,  toman el lado derecho, bordean los cayos ubicados frente a playa Caletón, se paran un rato en un punto del Atlántico en el que se ven piedras y algas de muchos colores y siguen navegando hasta parar frente a la boca negra de la cueva de Las Golondrinas.
Allí se turnan para entrar y una vez en su interior permanecen flotando unos minutos, en un paseo corto pero sobrecogedor para los viajeros que consiste en mirar “embelesados” el fondo transparente lleno de piedras y el techo de rocas.
Ah, ese techo “rocoso”. Es probable que si visita la cueva nunca vea a las golondrinas, pero nunca olvidará ese techo. Parece como si las piedras hubieran sido pegadas artificialmente y estuvieran a punto de desprenderse, cosa que, por suerte, ocurrió hace mucho tiempo (el lecho marino, lleno de ellas, explica por sí solo el origen de la caverna).  

Las grietas entre las rocas son muy pronunciadas y por eso es el miedo, porque una espera que de un momento a otro estas se muevan, se deslicen, se caigan...  
“No piense en eso -dice el guía-, disfrute del viaje que eso nunca ha ocurrido”. 
 El marco de la entrada de la gruta dibujado en contraluz, la vista de los botes que esperan su turno para entrar, los altos farallones, los cayos verdes y las playas que esperan para cerrar con júbilo un viaje por la Costa Verde hacen que, efectivamente, salir de la cueva de las Golondrinas se haga, incluso, con cierta nostalgia.

¿Dónde tomar el tour?
 

Los guías y dueños de botes del Monumento Natural Laguna Gri-Gri están organizados. Son atentos y se encargan de que las visitas a todos los puntos turísticos ubicados alrededor del santuario transcurran con respeto al medio ambiente. Los encuentra en la laguna, al finalizar la calle Duarte, todos los días del año. 
Vista del océano desde la cueva.
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Nota: editado el 24 de noviembre de 2014

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24/1/12

El Bahía Príncipe San Juan no está en Puerto Plata

En asuntos geográficos no se vale mentir

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Algunos hoteles mienten sobre la ubicación exacta del lugar donde se encuentran por conveniencia, es decir, les conviene más decir que están en un lugar más famoso y accesible que en otro más lejano o menos famoso. Pero en asuntos geográficos no se vale mentir, porque es muy fácil comprobar la mentira. Algunos amigos y lectores extranjeros nos piden que les elaboremos rutas para visitar por su cuenta el país y al verificar las direcciones de los hoteles en las páginas web nos encontramos con que muchas veces sus administradores no tienen idea de la provincia o municipio donde se encuentran. O se hacen que no lo saben. Es lo que ocurre con el hotel Bahía Príncipe San Juan.
En su página web, en la pestaña de los resorts, dice que este hotel está en Puerto Plata, y así lo repiten otros sitios web, y así lo cree muchísima gente que seguro lo ha visitado. Sin embargo, investigamos y el hotel está en Gaspar Hernández, provincia Espaillat (a 20 minutos del centro), y al oeste del municipio Río San Juan (a 10 minutos del centro), provincia María Trinidad Sánchez.
O sea, el hotel, ni por asomo, está en Puerto Plata. Pero claro, ¿quién conoce a Gaspar Hernández como un destino turístico? Cuando llamamos y les hicimos notar el error, nos dicen que lo venden así porque les es más conveniente. Y la Yalo, siempre entrometida, piensa: si les resulta tan fácil mentir sobre algo tan fácil de comprobar, ¿cómo saber que no lo hacen con otros aspectos del lindo resort? Con la decadencia del turismo en Puerto Plata, hasta les convendría decir que están en otro lugar. Al buscar en la página la dirección exacta del hotel (ver aquí), dice lo siguiente: Ubicado en Puerto Plata (con mapa incluido), pero con la siguiente dirección: Carretera Gaspar Hernández - Río San Juan, Km 18. República Dominicana. O sea…

17/9/10

Las cabezas de los indios y otros cuerpos

Al salir a mar abierto aparecen ellas y ellos coronando los farallones del ahora Monumento Natural Laguna Gri-Gri
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Intenten imaginarse la escena los que no la han visto. Luego de navegar por 10 o 15 minutos sobre aguas verdes y fondos claros, entre mangles y aves lindas, cobijados por la altura impresionante de los árboles que cuidan el brazo de agua que conecta la laguna Gri-Gri (Río San Juan, María Trinidad Sánchez) con el mar inmenso que es el océano Atlántico, al salir a mar abierto aparecen ellas y ellos coronando los farallones del ahora Monumento Natural Laguna Gri-Gri: decenas de cabezas blancas a tamaño natural (algunas con penachos de coral) que no dejan de provocar asombro en los ojos que se estrenan en su mirada.
―¡¿Qué es eso blanco que se ve allí arriba?! ―pregunta la Yalo, incrédula.
―Son las cabezas de los indios ―responde el capitán del barco―. Las hizo un artista plástico de aquí de Río San Juan que se llama Persio Checo (defiéndete, Checo, si no es verdad).
Las cabezas salpican la orilla occidental del litoral, pero la mayor concentración se encuentra en un costado de Playa Caletón, muchísimas, formando, le pareció a la Yalo, un cementerio de cabezas de indios. Pero hay más que cabezas: en un costado se ve a una india que intenta deslizarse (o suicidarse) desde los farallones al mar, y en otro islote un indio que trepa por las piedras.
―Pero, señor, esas cosas asustan cuando se miran de repente, ¿no le parece? No le aportan nada al paisaje, al contrario, lo desfiguran, lo cargan, y con lo lindo que es no necesita de esas cabezas horrorosas. (Como arte, genial, venga, ¿pero ahí?).
La Yalo jura que el capitán se ofendió y por eso anotó su respuesta:
―A mí tampoco me gustan mucho, pero esas cabezas se pusieron allí para honrar la memoria de los indios.
― Pero ¿cómo permitieron Turismo y Medio Ambiente que se pusieran esas cosas allí? Esto es un área protegida― siguió enchinchando la Yalo.
Y el capitán respondió que las colocaron hace unos 6 u 8 años, antes de que la hicieran área protegida, en 2009. No encontró mucho coro la Yalo para seguir descricajando lo que vio, ni durante ni después del viaje. (No estás incluida, Avic).
La suerte le llegó un mes y medio después, cuando volvió a la zona acompañando a las autoridades de Medio Ambiente, pero ¡ja!, ni ellos coincidieron en las opiniones.
Ingenuamente, vaya ardid que funciona, le pregunté primero al capitán del barco qué opinaba y se fue en elogios, y luego al administrador del monumento natural, Domingo de León, que de quién había sido la idea de colocar cabezas de indios en los farallones, y él, muy amable, inteligente y conversador, dijo que esa obra maravillosa la había hecho el artista en cuestión y que mire qué lindas, que se hicieron en conmemoración de todos los indígenas del país, mártires y maltratados ellos.
A su lado iba Isabel Bonelly, encargada de Ecoturismo de Medio Ambiente, y a ella (¡viva, Yalo!), que no las había visto, sí que le parecieron fuera de tono y poco apropiadas para el paisaje. ¿Y saben lo que respondió don Domingo de León? Anoté la respuesta, por supuesto:
―¡Ahhhhh, que a ustedes no les haya gustado es otra cosa!
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P.D. Nada. A falta de consenso, juzguen ustedes, pues…