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14/7/16

La costa “parda” de Jaquimeyes

El municipio barahonero tiene una hermosa línea de costa, de unos 22 kilómetros, frente a la bahía de Neiba. A su costado oeste, su único distrito municipal: Palo Alto.
El semicírculo de la bahía lo comparte hacia el suroeste con los distritos municipales Pescadería (Fundación) y Villa Central (Barahona). Entre Pescadería y Palo Alto desemboca el Yaque del Sur y al este de V. Central se encuentra el aeropuerto internacional María Montez.
En julio de 2004, cuando fue elevado de distrito municipal a municipio, la Cámara de Diputados destacó que Jaquimeyes poseía entonces “unas 20,000 tareas cultivables y una producción que sobrepasa las 80,000 unidades de plátanos, 25,000 racimos de guineo y 40,000 unidades de coco anualmente y produce además yuca, habichuela, maíz, ajíes, berenjena, auyama y cilantro, entre otros”.


Pero Jaquimeyes no es muy famoso por sus paisajes agrícolas y costeros, que digamos, sino por las revueltas por reivindicación de obras sociales que suceden a menudo en su centro urbano, partido en dos por la carretera Sánchez en el tramo que une Azua y Barahona.
Y sí que tiene una franja costera digna de explorar. Una franja que en el extremo este se junta con la loma El Curro y la sierra Martín García, separándolo de Azua; mientras el otro es una larga playa de arena entre gris y blanco pardo que ofrece lindos contrastes al unirse a los colores intensos del Caribe barahonero, al verde oscuro de la desembocadura del Yaque del Sur, al verde claro de los matorrales del bosque seco de la zona y al marrón de las salinas de Puerto Alejandro. 


Luego de playa Andina, frente a El Curro, la arena se torna más blanca y los colores se intensifican.
Y entre la carretera y la línea de agua: verdes plantaciones, el salado de los Cucuses, el manglar Atravesado, El Puertecito, los humedales del río y las aguas claras de la Laguna de la Sierra.
Toda esta costa que une Jaquimeyes, Pescadería y Villa Central forma parte del Refugio de Vida Humedales del Bajo Yaque del Sur. Una zona perfecta para hacer senderismo y dejarse llevar...

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P.D. Me cuenta don Tomás Aquino Méndez, jefe de información de Listín Diario, oriundo de Tamayo, que para finales de los años 70 los muchachos de su pueblo solían bajar temprano en la mañana hasta la playa de Jaquimeyes para recoger cangrejos. Y que había tantos para entonces que solían llenar sacos con estos crustáceos en una sola jornada. ¿Qué hacían con ellos? "Nos los comíamos", dice Aquino.
 Puerto Alejandro, en Jaquimeyes.




Puerto Alejandro
Salinas

2/2/14

Un país de humedales

Lago Enriquillo, sitio Ramsar
República Dominicana cuenta con el mayor sistema de humedales del Caribe: 4,196 kilómetros cuadrados de superficies que albergan todo tipo de vida.
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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
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¿Qué es un humedal? La Convención Ramsar, el único convenio ambiental que se ocupa de la conservación y el uso racional de los humedales en el mundo (Irán, 1971), lo define como una superficie cubierta de agua estancada, permanente o temporal, dulce, salobre o salada, natural o artificial que incluye marismas, pantanos, turberas y extensiones de aguas marinas o praderas de yerbas marinas con una profundidad inferior a seis metros.
Tomando en cuenta esta descripción, República Dominicana es un país de humedales. Según los últimos datos del Inventario Nacional de Humedades realizado por el Ministerio de Medio Ambiente, el país cuenta con alrededor de 2,298 kilómetros cuadrados de humedales naturales y 1,898 kilómetros cuadrados de humedales artificiales, sumando 4,196 kilómetros cuadrados llenos de biodiversidad y hermosas vistas panorámicas.
¿Qué importancia tienen para la vida? Lo explica el Atlas de Biodiversidad y Recursos Naturales de República Dominicana 2012: “Los humedales figuran entre los ecosistemas más productivos de la tierra y son fuentes de gran diversidad biológica, pues aportan el agua y la productividad primaria de la que innumerables especies vegetales y animales dependen para su supervivencia”.
Humedales en Laguna Bávaro y en Hoteles Barceló, La Altagracia

Naturales y artificiales
Los humedales naturales más importantes de República Dominicana son los de los parques nacionales Jaragua, Montecristi y lago Enriquillo e isla Cabritos; los de las lagunas Oviedo, Bávaro, Redonda, Limón y Cabral; y los humedales del Bajo Yuna y del caño Estero Hondo.
El humedal de agua dulce más grande es la laguna Cabral o Rincón.

Humedales en Estero Hondo, al oeste de Puerto Plata
En la llanura arrocera del pozo de Nagua (bajo la influencia del Yuna); en la parte baja del Yaque del Norte y en gran parte del valle de San Juan se localizan los principales humedales artificiales.

Sitios Ramsar
Dado su valor para la biodiversidad y las signifivativas poblaciones de especies que albergan, el lago Enriquillo y la laguna Cabral fueron declarados humedales de importancia internacional o Sitio Ramsar.
El país espera elevar esta categoría a cinco en los próximos años con la incorporación de los humedales del Ozama, del bajo Yuna y del Parque Nacional Jaragua.

Murallas naturales
Los humedales regulan las crecidas, retienen nutrientes, sedimentos y contaminantes; mantienen la cadena alimenticia, estabilizan las condiciones climáticas, controlan la erosión y protegen contra las tormentas.

Humedales de Nigua
Espacios de investigación y recreación

Los humedales son refugios de vida silvestre que atraen a turistas y viajeros amantes del ecoturismo y la observación de aves. La Convención Ramsar sobre los Humedales asegura que “constituyen un recurso de gran valor económico, científico, cultural y recreativo para la comunidad”.

En Nigua

Los siete kilómetros de humedales de Nigua, en San Cristóbal, constituyen el más grande sistema de humedales metropolitano del país. Fue declarado área protegida en 2009.

2/2/12

Hoy es el Día Mundial de los Humedales

Como cada 2 de febrero, el país se une a la celebración del Día Mundial de los Humedales. Este año la agenda la organizan en conjunto los Ministerios de Medio Ambiente y de Turismo porque el lema elegido para el 2012 ha sido “Turismo de humedales, una gran experiencia”. La actividad oficial será (o ya fue) a las 9:00 de la mañana en el Parque Ecológico Laguna de Nigua, en San Cristóbal, y entre las actividades a realizar figuran una jornada de reforestación en el entorno y la divulgación de materiales educativos sobre uno de los ecosistemas más productivos del mundo.
“Como parte de la aplicación de la Convención Ramsar, desde hace tres años el Ministerio de Medio Ambiente está implementando un agresivo programa de restauración de humedales degradados, lo que ha permitido recuperar unos 30 sitios”, informa Daneris Santana, viceministro de Áreas Protegidas.
Este proceso de restauración, sigue, está fundamentado en varias fases, entre ellas la designación de personal local con incidencia en el humedal para su acondicionamiento físico, protección y vigilancia y el establecimiento de senderos ecológicos interpretativos para promover su visitación. El país forma parte de la Convención Ramsar desde noviembre de 2001. Esta entidad, que se encarga de promover la conservación de estos ecosistemas, reconoció al lago Enriquillo y a la laguna Cabral o Rincón como humedales de importancia internacional.

30/11/09

¡Vi un jurón!



Hoy pediré momentáneamente perdón a los ambientalistas y ecologistas, a los redactores de los textos oficiales y a los periodistas (que repetimos lo que ellos dicen), porque siempre les echo en cara que escriban o digan cosas como: “Tal lugar posee una rica biodiversidad, es el hogar de miles de especies nativas… en él abundan… son comunes…”.
Y tú vas al sitio y nunca ves eso que dicen. No ves los nidos de las tortugas carey en Bahía de las Aguilas o Saona, no ves el selenodonte en el pico Nalga de Maco o en Los Haitises, ni los cocodrilos en el lago Enriquillo, ni los puercos cimarrones que “abundan” en la cordillera Central y que suelen “atacar” a los montañistas (eso es para que no nos separemos del grupo), ni al barrancolí en la sierra de Bahoruco…
¿Que muchos están en extinción? Es verdad. Pero igual. Te pintan miles de escenarios y cosas que no ves cuando llegas, ni siquiera buscándolos a propósito. A veces, si hay suerte, puede que notes algún movimiento raro.
Pues qué creen.
Hace unas semanas vi un jurón (hurón, en realidad) jugueteando por los humedales de Las Malvinas (Santo Domingo Norte, río Isabela). Nunca había visto uno. Parece un gato, con los ojitos chiquitos y la cola gorda y peluda.
Me dijo el presidente de la junta de vecinos de Las Malvinas, Heriberto Trinidad, que qué le hice al jurón, que se quedó quieto por varios segundos, posando para la Yalo, porque, asegura, es un animal que apenas se deja ver, y cuando sale a la luz se embala corriendo por cualquier bullita.
¿Será por eso que nunca lo vemos, ni a él ni a los demás animales, y la Yalo habla sin saber, descricajando a los pobres exploradores que se matan ubicando especies para que ella venga a decir, ligeramente, que va a los sitios y no los ve?