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29/11/25

Anuncian cierre temporal de las cuevas de El Pomier


Nota del MMRN 

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El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó que, a partir del lunes 1 de diciembre, el monumento natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier permanecerá cerrado durante seis meses, como parte de un proceso de reorganización y restauración integral, orientado a fortalecer la protección de su patrimonio arqueológico y su diversidad biológica. 
La entidad ambiental explicó que el cierre permitirá ejecutar trabajos especializados de conservación, adecuación de senderos, mejora de infraestructura esencial y ordenamiento del uso público. 
De acuerdo con el Ministerio, estas acciones forman parte de un modelo integral que busca garantizar un manejo responsable del área, dinamizar el desarrollo ecoturístico sostenible y reforzar la educación ambiental de las comunidades cercanas. 
La reserva antropológica, ubicada en San Cristóbal, constituye uno de los complejos cavernarios más relevantes del Caribe insular, albergando 54 cuevas con más de 4,000 pictografías y petroglifos, además de ser un refugio vital para diversas especies de murciélagos, plantas vasculares y aves. 
Debido a su sensibilidad ecológica y cultural, el Ministerio enfatizó la necesidad de controlar el acceso durante el proceso de restauración para garantizar la integridad del sitio. 
Los trabajos contemplan el acomodamiento de senderos, instalación de señalización interpretativa, mejoras en los accesos, construcción de casetas de protección y vigilancia, y el fortalecimiento de programas de educación e investigación. También se desarrollarán iniciativas comunitarias vinculadas al turismo sostenible y la protección del patrimonio natural y cultural.

30/6/20

Arena y caliza (paisajes que duelen…)


Si un día sobrevuelan el suroeste dominicano más cercano, al oeste de Santo Domingo y al oeste de Haina, y ven esas manchas amarillas que motean el paisaje verde, son las minas de arena de los municipios San Gregorio de Nigua y San Cristóbal (en la provincia San Cristóbal).
Se pueden ver claramente a ambos lados del río Yubazo.
Parecen la sangre amarilla de la tierra, brotando luego de varias estocadas.


“Mal contadas, entre las provincias de San Cristóbal y Peravia operan alrededor de 40 empresas dedicadas a la extracción de arena y agregados. La mayoría no observan respeto al medio ambiente ni a los núcleos humanos que las circundan, y más de la mitad se encuentran instaladas en San Cristóbal, y por años habían desarrollado la actividad bajo la lógica de la depredación de ríos y suelos, sin tomar en cuenta el daño ecológico que ocasionan”, publicó el periódico El Caribe en 2015, en una historia de Rafael Alonso Rijo.  Leer aquí.





Y LA EXPLOTACIÓN DE CALIZA 

Doce kilómetros más arriba en línea recta, en El Pomier, están las minas que explotan la caliza, un paisaje similar al primero, un poco más blanco, que hace poner en duda el verdadero interés ambiental de las autoridades.
Los grandes cráteres ya están a poco metros de la reserva antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier, uno de los principales sistemas de cavernas del Caribe.
Sobre la lucha de los ambientalistas y cuidadores de la cueva escribimos el año pasado, a propósito de la celebración allí de la XXIII Feria Ecoturística y de Producción 2019.
Na, que hay paisajes que duelen…






28/11/19

Si pasan por El Pomier...


Recuerden que la XXIII Feria Ecoturística y de Producción, actividad que organiza cada año la fundación Ciencia y Arte, continúa celebrándose en la comunidad de El Pomier (San Cristóbal) hasta el próximo domingo primero de diciembre.
Como parte de su programa científico, hoy a las 10:00 de la mañana se realizará en la sala de conferencias el conversatorio “El Pomier, un patrimonio bajo amenaza permanente”, con la coordinación de la Fundación Cuevas del Pomier, la Fundación Literaria Aníbal Montaño y el departamento de Cultura de la alcaldía de San Cristóbal.
Las cuevas del Pomier, uno de los más importantes sistemas cavernarios de República Dominicana, están rodeadas de minas y fábricas que explotan la piedra caliza y por ello se consideran en peligro.

Seguir leyendo en LD 

10/10/19

Pobre Cuco...


Él es Cuco, el guardaparques del Valle de Dios desde hace 10 años. Tiene seis hijos. Su vecino más cercano se encuentra a cuatro kilómetros.
Vive en una casita muy modesta cruzando el río Colorado, a unos minutos de la confluencia de este arroyo y el Blanco.
Dice que va por 70 y pico de años, que nació y vivió en la comunidad de Arroyo Colorado y que una vez el área fue convertida en zona protegida (“le ofrecieron casas y tierra a la gente para que se fuera”) él se quedó con su solarcito cuidando el área.
Era, además, el alcalde pedáneo de este paraje ubicado en Los Cacaos, San Cristóbal. El valle forma parte del Parque Nacional Montaña La Humeadora.
Cría algunas vacas. Cosecha yuca, yautía, guineos, café, chinolas, pera criolla, naranjas, limón...
Tiene una especie rarísima de café brasileño (las flores de la foto).
No gana mucho. Un racimo de guineo lo vende a ¡50 pesos! en la placita (mercadito) de Santana Abajo (el pueblito desde donde salen las excursiones al Valle de Dios) y todo lo otro prácticamente lo regala, “así de mal anda el campo”.


Les cuento todo esto para que vean cuán terrible fue lo que le pasó.
Él venía cruzando el río con un hermoso caballo y varios racimos de guineos. Como íbamos a visitarlo – a lo mejor pensó que brevemente-, les pidió a dos chicos que estaban en el río que le vigilaran el caballo y la carga.
El lío es que duramos muchísimo hablando con él, recorriendo la parcela, conversando con su mujer. Cuando volvimos, los chicos no estaban y el caballo se estaba zampando uno de los racimos de guineo. Miren nomás su hocico, por si pensaban que no.
Y se nos metió una tristeza enorme…
Pobre Cuco. Nosotros ya sabíamos del valor de esos guineos. 


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P. D.: Condena'os muchachos del…

31/3/19

La costa de Nigua


Luego de recorrer los senderos que serpentean entre manglares, mangos y uvas de playa (más una parada de cortesía para saludar al “Santo de los Humedales”), no se vale dejar el primer patrimonio natural del municipio San Gregorio de Nigua, en San Cristóbal, sin dar un paseo por su orilla costera y contemplar, a lo lejos, el horizonte de la ciudad de Santo Domingo.
Al norte de la reserva, después de la desembocadura del Haina, los edificios de la capital se perfilan algo borrosos sobre el mar Caribe.
Esa cercanía citadina convierte a Nigua en el sistema de humedales metropolitano más grande del país, inaugurado hace justo nueve años como el “Parque Ecológico de Nigua”, luego de ser convertida en área protegida mediante el decreto 571- 09.

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24/9/18

Ríos Blanco y Colorado


¿Notan la línea/corriente de agua que los separa? Aquí se juntan los ríos Blanco y Colorado en el Valle de Dios (Los Cacaos, San Cristóbal, Parque Nacional Montaña La Humeadora), a unos 10 minutos de caminata del área de acampada.
El Blanco desemboca en el Colorado y este, a su vez, en El Mahomita, kilómetro y medio más adelante, aproximadamente.
Son muy bajitos a esta altura. Los visitantes se introducen en sus aguas para tomarse fotos y refrescarse.
¿Los colores? Arena blanca en uno y arcilla roja, en el otro.

7/8/18

En sus marcas, listos…


Y se armó el bollo. Los gatitos se pelearon por el cable por varios segundos. Les gustó tanto la pelea que al final terminaron peleando por placer y se olvidaron del cable. Luego volvían y se cuadraban, volvían y armaban el bollo, pero ya lejos del cable. Si el cable seguía siendo el motivo de la pelea, cualquiera que dejara la pelea podía correr hacia él y declararse ganador. Pero los gatos, que suelen ser muy inteligentes, sabían que era más divertido ‘pelearse’ de a dos que jugar solo. Y el cable… Bueno, el cable solo era la excusa para hacerlo…



26/7/18

La verdadera historia del Valle de Dios y el río Colorado


Fuimos al Valle de Dios y conocimos el río Colorado el pasado fin de semana. Toda una aventura. De la historia que publicamos ayer en Listín Diario reproduzco tres partes que considero interesantes porque hay algunas informaciones falsas sobre estos lugares rodando por ahí. ¿Quién fue la primera persona que documentó el lugar (para tv)? ¿Cuándo se realizó la primera visita ecoturística abierta al público? ¿Por qué el río tiene este color y quién y por qué le puso el nombre al valle?

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El valle y el río de moda
Hace tres años, el explorador dominicano José Then invitó a otro gran aventurero, Manuel Peralta Ureña, a explorar la parte alta del río Mahomita, al noroeste de San Cristóbal. Querían ver si encontraban charcos y cascadas a su paso por el Parque Nacional Montaña La Humeadora.

Comenzaron la ruta el 29 de marzo de 2015 en la comunidad Santana Abajo (municipio Los Cacaos) con el guía Antonio Tejeda (El deportao). Luego de seis kilómetros de subidas y bajadas divisaron desde lo alto de una loma un área verde claro descampada que contrastaba con el verde oscuro de los bosques que la rodeaban y hasta allí los condujo Antonio. Llegaron a las 12:30 de la tarde.


El lugar tenía su letrero: El valle de Dios, y en medio una caseta usada por los trabajadores de las brigadas forestales de Medio Ambiente que todavía hoy laboran de lunes a viernes en la reforestación, cuidado y control de la zona. Los monteros publicaron fotos y datos del lugar en las redes sociales.

Peralta los compartió con Lotetta Jiménez, de la Brigada Ecológica Aniana Vargas, quien para mayo de ese mismo año organizó la primera excursión ecoturística abierta al público hasta el lugar.

Cuatro años antes, en 2011, la periodista Altagracia Salazar ya había realizado un documental sobre el valle luego de visitarlo en compañía de Julio César Domínguez Montás, entonces viceministro de Medio Ambiente y encargado del programa de rehabilitación de la cuenca del río Nizao.
Las visitas no han parado desde hace tres años. Entre 30 y 100 personas se acercan todos los fines de semana para conocer el valle y muchos de los atractivos diseminados en sus alrededores. Uno, en particular...

¿Qué tiene de especial la zona y por qué se ha convertido en la excursión ecoturística de moda?


EL RÍO COLORADO

Luego de 10 minutos de caminata suave desde el área de camping se encuentra el motivo que inspira muchos de los viajes al Valle de Dios: conocer el único (todavía) río rojo de República Dominicana, entrar a sus aguas, tocarlas, caminar por su lecho y preguntar, claro, por qué tiene ese color. La teoría más difundida sobre el color de las aguas es que en su nacimiento hay una mina de óxido de hierro.

El guía forestal Ramón Osiris Casado (Yaco) asegura que cuando llueve se pone todavía más rojo, que cerca de su nacimiento tiembla la tierra de manera constante y que “si metes una vara y la empujas se va hundiendo, hundiendo”.


Domínguez Montás, en cambio, explica que simplemente el río nace en un pozo de arcilla roja, muy abundante en toda la zona, y que por eso este color característico tan marcado en su nacimiento que se mantiene a veces incluso hasta su desembocadura en el río Mahomita, un kilómetro y medio más adelante.

“Es roja porque el manantial sale directamente de la arcilla, y a veces también tiñe el Mahomita”, sostiene Domínguez.

El punto de encuentro para los excursionistas ver el famoso río es la confluencia donde el arroyo Blanco le entrega sus aguas al Colorado, un espectáculo visual que hace olvidar el dolor en las piernas y todos los contratiempos de la subida, si los hubo.


¿POR QUÉ VALLE DE DIOS?
Cuenta Manolo (Tomás Santana, nuestro guía) que el paraje se llamaba Arroyo Colorado, y que el nombre “El valle de Dios” se lo puso en 2009 el entonces viceministro de Medio Ambiente Julio César Domínguez Montás en un encuentro en el que participaron unas 200 personas.

Ya en Santo Domingo, don Julio no solo corrobora esta historia, sino que nos narra cómo pasó. Dice que conoce bien el lugar desde hace muchísimo tiempo pues en 1994, siendo todavía gobernador de la provincia San Cristóbal, el presidente Joaquín Balaguer lo nombró supervisor de la zona.

Y sostiene que el 22 de marzo de 2009, estando en Arroyo Colorado con los comunitarios de Los Cacaos para firmar el convenio entre Medio Ambiente y la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid) que dejaría inaugurado el proyecto de rehabilitación de la cuenca del Nizao, los ríos bajaron de repente, rapidísimos, llenos agua, “una cosa tremenda”.


“Estando durmiendo en un pequeño rancho ya abandonado escuchamos un fuerte ruido y eran los ríos y arroyos bajando agua sin estar lloviendo en el área. Al otro día el valle lucía con una hermosa playa de arena y cubierto todo de una espesa y hermosa neblina”.

Al grupo le impactó tanto lo que pasó que Domínguez les pidió: “Levanten la mano, que hoy yo bautizo este valle como El valle de Dios. Y ahí mismo juramenté una comisión para que en lo adelante el valle fuera conocido de esta forma”.
Y así fue.

Cuando el ministro de Medio Ambiente Jaime David Fernández le dijo que todos los valles eran de Dios él respondió que sí, que podrían ser todos de Dios, pero que ese era “de nuestro Dios” y un lugar especial donde se conjugan todas las aguas de las montañas cercanas.

El letrero lo mandó a hacer con Luis Castillo, artesano oriundo de Baní ya fallecido que residía en La Colonia (Cambita). “Es una tabla de madera de melina (Gmelina arbórea) quemada con fuego”, explica Domínguez Montás.

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Más fotos de la aventura:



 





22/9/16

Del patio de doña Rita

Esta mañana (ya estaba claro) soñé que la Tierra giró 90 grados sobre su eje. Hacia la derecha. Los del sueño nos agarramos de donde pudimos mientras nos íbamos de lado pero al final nadie guindó o se cayó. Así se quedó por unos 10 segundos y luego volvió a su posición normal, lentamente. Al acotejarse se remeneó un poco, provocando un ligero sismo. Y ahí sonó el despertador.
Y entre las muchas cosas que una piensa cuando le pasa por la cabeza que eso puede ocurrir, por qué no, en cualquier momento, fue lo siguiente: Yalo, tienes miles de fotos por ahí de República Dominicana que, por haragana, nunca has enseñado o puesto en el blog. Mira que ocurra algo y la gente se quede sin verlas. Deberías actualizar más seguido, darle más calor a la página, tomártelo en serio, respetar al lector. Cosas así.
Y como creo en las cábalas, comenzaré por hacerle caso a mis propios pensamientos dejándoles esta belleza que encontré en el patio de doña Rita, en San Cristóbal: una hermosa planta cuyas ramitas paren flores de dos en dos: una blanca y una morada. Luego les paso el nombre, que no lo encuentro por parte…


17/11/14

La flor que cambia de color a medida que avanza el día (…y la noche)

Esta hermosa Hibiscus mutabilis que plantó y cuida doña Rita (la guardiana de las frutas en extinción) en su finca tiene una ‘particular característica que la hace superespecial.
Las flores, blanquísimas en la mañana, se van tornando rosadas con el paso de las horas hasta alcanzar el rosado intenso en la tarde y el rojo en la noche. 
Una piensa que debería ser al revés, por lo de la luz del Sol, ya saben. Algo así. ¿O será el cúmulo de calor lo que las hace cambiar de color?
Mi cámara ha registrado el cambio de color en varias ocasiones, pero como siempre dejamos el lugar antes de las 6:30 p.m., nunca he visto las flores de noche. Así que me traje varias semillas para fotografiar el ciclo en casa, cuando la planta crezca. 
Ah, es de la familia de las malváceas, tiene las hojas palmeadas y se da espigadita o en forma de redondo arbusto. Y dice doña Rita que crece rápido. Lamentablemente, la flor solo dura un día. Debe ser que no aguanta tanta metamorfosis.
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Continuará…

6/10/13

La bandera que arropó el féretro de Trujillo



Debajo del altar mayor de la iglesia Nuestra Señora de la Consolación, en la ciudad de San Cristóbal, reposaron hasta noviembre de 1961 los restos del dictador Rafael Leonidas Trujillo (octubre de 1891- mayo de 1961).
Esta iglesia, de hecho, fue construida en 1947 para ser el templo funerario de Trujillo y su familia.
Si un día bajan, podrán ver la cripta con sus doce nichos y las flores del pasillo confeccionadas en metal para que duraran mucho tiempo.
Allí, en ese sótano, se encuentra el ataúd (con manchitas de sangre y todo) del Jefe y la bandera que arropó su cuerpo durante los funerales y el entierro. Casi nadie visita la cripta porque, según nos dijo el párroco Miguel Ángel Ciaurriz, prefieren promover los murales que Vela Zanetti pintó en el edificio.
Ya. En realidad lo que quería mostrarles es el estado de la bandera.
Si Trujillo, tan nacionalista, reviviera y la viera moriría de pena.
Yalo podría entrar en controversias y herir la honra, la gallardía, la dignidad, la memoria y el ego de mucha gente si desde aquí pidiera que la rescaten, que “la curen”, que la pongan en una caja de vidrio y la conserven, que no se la dejen a los ácaros y al polvo. Pero no lo hace. No.
¿Por qué lo insinúa, entonces? Ah, bueno, porque al fin y al cabo es una bandera dominicana, y hay dominicanos (léase con sarcasmo) que pelean y matan por su bandera…


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21/9/13

Guardiana de las frutas en extinción

Doña Rita ha dedicado más de 40 años al cultivo de frutas amenazadas de extinción, un trabajo de enorme valor para la ciencia y la agricultura. 

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Yaniris López 
yaniris.lopez@listindiario.com
Najayo Arriba, San Cristóbal
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Doña Rita Montás Domínguez proviene de una familia que siembra y disfruta sembrar. Su padre, Luis Eduardo Montás, el primer dentista de San Cristóbal, tenía una manera muy peculiar de inculcar en los niños el interés por la agricultura. Con el patio lleno de muchachos decía: «Hmmm, un dulce de maní, ¿alguien quiere dulce de maní?”.
Cuando todos al unísono respondían que sí, les contestaba: “Ah, pues arriba, porque hay que sembrar la mata primero». Y, efectivamente, los motivaba a cultivarla.
Rita también pasó su niñez sembrando flores y desyerbando en los jardines de las casas de sus tías en una época en la que los jardines eran muy famosos en San Cristóbal, provincia donde nació hace 71 años.
El caso es que para nadie en la familia ha sido una sorpresa el hecho de que doña Rita convirtiera un antiguo y desolado campo de caña en una finca de casi 300 tareas donde crecen cientos de especies de frutas, vegetales, flores y árboles de todo tipo.
¿Cómo consiguió tanta tierra?
Detrás de la casita de campo que la familia Montás conservaba en la comunidad Lucía de Camba pasa un arroyo (Niza) que en sus años mozos Rita cebaba con dajaos, tilapias, jaibas y camarones que cargaba en latas de aceite desde la presa de Valdesia. Como la gente depredaba y contaminaba el río, para conservarlo Rita decidió comprar los pedacitos de tierra que lo rodeaban. Así creció la estancia, y allí vive con sus dos hijos.

Un trabajo modelo
Doña Rita le mostró su patio a LISTÍN DIARIO animada por un escrito de la folclorista Xiomarita Pérez que, en su columna “Folcloreando”, alertaba sobre la desaparición de muchas especies frutales y motivaba al público a cultivarlas.
¿Cómo imaginar que desde hace más de 40 años doña Rita se dedica precisamente a rescatar especies frutales endémicas y nativas del país y a sembrar todas aquellas que le regalan o que sabanea dentro y fuera de República Dominicana? Dado que este es el tipo de trabajo voluntario que siempre le había hecho ilusión, doña Rita inició su colección sin imaginar el futuro valor que ahora tiene su patio para la ciencia y la agricultura. ¿Qué o quién le inspiró lo suficiente para tomarse en serio un proyecto personal tan extraordinario?
Rafael Leonidas Trujillo, responde doña Rita, el dictador.
«Trujillo tenía frutas que uno no tenía pero no las compartía, eran sólo de él. Yo decía que quería tener algunas de esas plantas porque, como ya llevaba lo de sembrar prácticamente en la sangre, era como una ilusión. Y mira, así fue».
Las primeras frutas que sembró fueron cajuilitos solimán y ponseré o cereza manzana, una especie de la que se saca un licor muy preciado y que sólo tenía Trujillo. Siguió con naranjas, toronjas, nísperos, zapotes, aguacates, mandarinas y guanábanas. Luego decidió ponerle un interés especial a frutas que, como el jicaco, el anón o el caimoní, estuvieran en peligro de extinción.
No hay espacio para tantos nombres pero imagine una fruta, la que quiera, de las más raras, y es probable que doña Rita ya la tenga en algún rincón de su enorme patio: pindó, wanpi, jambolán o ciruela de Java, caimito de perros, jobo, abiu, toronchina, nuez africana...
«Yo misma no tengo idea de todo lo que he sembrado –confiesa–. Allí me salió una mata que es pura uva de playa pero es una ciruela color vino grande. Ni sé dónde encontré la semilla ni nunca había visto la mata, mucho menos la fruta que parió, y que nadie más tiene».
De dos o tres matas de mango banilejos que encontró cuando se mudó a la estancia (antes vivía en la ciudad de San Cristóbal), ahora tiene 14 variedades. Actualmente, en el patio crecen alrededor de 162 especies de frutas provenientes, entre otros países, de República Dominicana, Brasil, Paraguay, China, Argentina, Colombia, Costa Rica, Venezuela, México, Estados Unidos y algunas islas del Caribe.  

Agricultora, a mucha honra...

Aunque cuenta con la ayuda de dos trabajadores, doña Rita siembra, limpia y brega todo el tiempo con sus plantas. Las vigila y a veces no duerme esperando los frutos o preocupada porque se le olvidó revisar alguna palma azucarera o echarle agua y abono a un zapotillo. «Mira mis manos –sonríe–: son de obrero».
Es tan grande su pasión por la botánica que lamenta mucho la situación del campo dominicano.
«Los campesinos no quieren trabajar, no quieren estar en el campo. Les avergüenza decir que son agricultores. Sin embargo, yo voy a cambiar mi cédula ahora y le voy a poner que soy agricultora», dice doña Rita, que llegó a iniciar la carrera de Ingeniería Civil en la UASD al terminar el bachillerato.

Otros datitos
La quinta tiene nombre.
Se llama Estancia El Higüero porque así, le dijo a Rita la profesora Mencía Renville, se llamaba la estancia que alguna vez tuvo el cacique Enriquillo.
Pasión. Cuando sale, mientras sus acompañantes prefieren ir de compras y pasear, doña Rita se pregunta si no habrá cerca matas o alguna crianza de chivos y ovejos . «A veces le pagaba la gasolina a una persona para que me llevara a cualquier parte donde hubiera dos o tres matas que tuvieran semillas y, perdóname diosito, yo les pedía a los dueños que me las dieran, que me las vendieran, pero si no, buscaba la forma de llevarme dos o tres semillitas».
Orgánicos. Rita no usa fertilizantes en su finca. «La gente que tiene vacas cuando quiere limpiar me llaman y yo voy, recojo en una camioneta o en una carretilla el estiércol de las vacas y caballos y preparo abono con él».
Registro. Doña Rita ha iniciado la catalogación de las frutas de la estancia con los nombres comunes (a nivel local y de otros países) y científicos de los frutos.
Futuro: El sueño de doña Rita es hacer de la estancia un lugar educativo y construir un gran vivero donde el público adquiera plántulas de las frutas y flores que cultiva.