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23/10/10

Cuando Colón baje el dedo

No sé si mami sabía exactamente a lo que se refería, pero cada vez que le pedíamos algo que, para ella, era imposible de conseguir, nunca decía que no, sólo nos respondía con la misma frase: “Cuando Colón baje el dedo”.
De chiquitos qué sabe una quién fue Colón y qué sabe una por qué tiene que bajar el dedo. Luego aprendemos quién fue Colón, pero todavía no sabemos por qué tiene que bajar el dedo para que mami nos diera lo que le pedimos.
Hasta que la realidad te da de bruces en los ojos al toparte, así como si nada, con la primera estatua de Colón que vemos –es casi seguro- los que hemos crecido en Santo Domingo.
En medio de la plaza que lleva su nombre, frente a la Catedral, el navegante lleva una mano levantada, señalando al cielo, al infinito, y con el ademán de su dedo parece regodearse en ser la inspiración de las peticiones infantiles inalcanzables. Está hecho de bronce, de piedra, de algo duro, sabrá Dios, y está muy alto.
Es probable que sí, que tarde mucho tiempo en bajar el dedo…

10/9/10

Imaginando el futuro

A Xiomarita Pérez

Niño 1: Yo prefiero tocar ese que parece un guayo, porque suena como cuando llueve y estoy dentro de mi casa.
Niño 2 (el más pequeño): Sí, es verdad. Entonces cuando llueve es que mucha gente está tocando al mismo tiempo, ¿verdad?


Niño 3: A mí gusta el que tiene Lupe, el que parece un gusano. A veces suena alegre, como cuando me compran helado; y a veces suena triste, como cuando me dan una pela.
Niño 2: Sí, es verdad. A mí me duelen mucho las pelas.


Niño 1: Y la tambora, ¿quién tocará la tambora?
Niño 2: Yo puedo. Suena como el caballito de mi hermano Polo cuando sale corriendo.
Niño 3: Listo, con el dinero que ganemos podremos viajar a la capital y comprarle una casa grande a nuestras mamás…