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Las Terrenas, Samaná
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Yaniris López. Periodista (Listín Diario). Algo misántropa. Prefiero leer a otros, tomar fotografías e imaginarme un mundo tan lindo como una postal de Las Terrenas. Quizá por eso me deprime cualquier cosa. No me gustan los vegetales, y no soporto el ruido...
Diez años ya… (Monumento al ego 27)
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| Yalo en La Cortina, Jarabacoa. |
La complicidad que inició el 5 de diciembre de 2006, con la crónica de un viaje subestimado al pico Duarte, se resume en 677 entradas publicadas y 2,451 comentarios compartidos.
Según Blogger, las entradas más populares han sido La casa de Tarzán (Barahona, con 25,724 visitas), De qué están hechas las gomitas (con 25,131) y Juan Dolio sin gente (San Pedro de Macorís, con 23,858). La entrada más comentada ha sido ¡Vi un jurón! (48), ¿la recuerdan?
El blog se dio a conocer en 2008 gracias a Remo (Remolacha.net), que enlazó la nota sobre el nacimiento de tortugas carey en la playa de Güibia. Ya pasamos por mucho el millón de visitas (algo genial, porque nunca tuvimos grandes pretensiones).
¿Qué decirles que no sepan? Que el amor por la monteadera comenzó hace mucho, entre 1982 y 1983, cuando en el Hogar Escuela La Milagrosa de Moca (monjas, internado) nos llevaron a conocer el Monte de Oración, en San Víctor (Espaillat), y luego la playa Cofresí (Puerto Plata). Y que recuerdo todas las sensaciones que experimenté entonces al ver la naturaleza en su estado puro, y que si no fuera porque apenas comenzaba a aprender a leer y escribir, las habría dejado plasmadas en algún lugar.
Y que las vivencias nunca han parado, porque a partir de 1984, en las Aldeas SOS, la buena conducta y las buenas calificaciones eran premiadas con viajes ecoturísticos y culturales. Y como Yalo siempre se portó bien y sacaba muy buenas notas (ejem), le tocó conocer prácticamente toda la isla siendo muy chica. Sí, toda la isla. De hecho, la primera montaña que escalé, a mano pelá, fue el monte La Ferrière (La Citadelle, Cabo Haitiano, Haití).
Los veranos nos íbamos de campamento (Monción, Jarabacoa, Constanza, Hainamosa cuando era monte…). Conocimos el lago Enriquillo cuando los cocodrilos salían a tomar el sol y se nos permitía acercarnos un poquito, para luego salir corriendo ante el menor movimiento. Nos tocó dormir a orillas de La Confluencia (Jimenoa y Jaque del Norte) cuando eran ríos de verdad, y ‘marotear’ guayabas y naranjas en verdaderos bosques. Cocinamos a orillas de Masipedro; nos tiramos de cascadas que no recordamos el nombre.
Cuánto sol acumulado en la piel… Cuánto lodo en los caminos de Benedicto (La Romana). Cuántas patadas de caballo recibidas por querer ser ‘simpática’. Cuántas caídas en cuevas y orillas de ríos…
¿Y por qué un blog? Antes de 2006 creamos la página ViveDominicana para publicar fotos y crónicas viajeras, pero, por asuntos de manejo, decidimos que era más fácil un blog. Nunca pusimos la página en línea y dejamos perder el dominio.
Pero no nos arrepentimos. Escribir y compartir fotos por aquí es lo máximo. De vez en cuando, incluso, me gusta el blog. En esas ocasiones pienso que, si no lo administrara yo, sentiría mucha envidia de la persona que lo hace (doble monumento al ego, ¡jaaaaaa!).
Dice un amigo muy querido, también bloguero, que “las redes sociales han matado los blogs”. En cierta forma es verdad. Ya no existe ese anillo palaciego de amigos lectores que comentaba por placer y, aunque la gente sigue entrando y las visitas siguen creciendo, no es lo mismo. Se nos cuestiona la poca presencia en las redes, el poco interés en la parte comercial, el poco afán en promovernos como figuras, como marca.
Poca gente entiende que a los monteros de verdad solo les interesa el monte, la naturaleza… Y que si una decide compartir muchas cosas es porque nos da apuros que se queden guardadas por ahí, sin que otros las disfruten. Na, como le dije a mi amigo: sigamos alimentando eso que nos hace felices, aunque solo nos leamos nosotros. Gracias a los que siguen ahí…
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Yaniris López
Yaniris López. Periodista (Listín Diario). Algo misántropa. Prefiero leer a otros, tomar fotografías e imaginarme un mundo tan lindo como una postal de Las Terrenas. Quizá por eso me deprime cualquier cosa. No me gustan los vegetales, y no soporto el ruido...
Barahona y sus hermosos acantilados
La vía panorámica Carretera Barahona-Paraíso incluye tres de los más atractivos acantilados de República Dominicana.
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A sur de la ciudad de Barahona, entre Playa Azul, Quemaíto y La Meseta, tres paredes verticales “siluetean” a intervalos la costa caribeña de la Perla del Sur.
A lo largo de unos 15 kilómetros, las paredes desnudas forman una cadena de verdes, marrones, amarillos, blanco calizo y grises dignos de ver y de fotografiar.
En los huecos del terreno se forman ensenadas, pequeños montículos con yerba y maleza, poblaciones de palmas y cocoteros y las inconfundibles playas de olas bravas y arena gruesa que caracterizan la costa barahonera.
Algunos acantilados no se ven desde la carretera. Las mejores vistas se obtienen de los hoteles que usan precisamente como patio las mesetas de estos despeñaderos que, sin alcanzar los 30 metros, se alzan imponentes desafiando los vientos y recibiendo las aguas marinas de un prometedor destino ecoturístico frente al mar.
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A sur de la ciudad de Barahona, entre Playa Azul, Quemaíto y La Meseta, tres paredes verticales “siluetean” a intervalos la costa caribeña de la Perla del Sur.
A lo largo de unos 15 kilómetros, las paredes desnudas forman una cadena de verdes, marrones, amarillos, blanco calizo y grises dignos de ver y de fotografiar.
En los huecos del terreno se forman ensenadas, pequeños montículos con yerba y maleza, poblaciones de palmas y cocoteros y las inconfundibles playas de olas bravas y arena gruesa que caracterizan la costa barahonera.
Algunos acantilados no se ven desde la carretera. Las mejores vistas se obtienen de los hoteles que usan precisamente como patio las mesetas de estos despeñaderos que, sin alcanzar los 30 metros, se alzan imponentes desafiando los vientos y recibiendo las aguas marinas de un prometedor destino ecoturístico frente al mar.
| Las primeras luces de la mañana bañan el acantilado del patio trasero del hotel Playa Azul, en su extremo izquierdo. Césped, palmas y una tupida vegetación costera cobijan la meseta. |
| Grises y blancos. La escarpada pared que se avista desde el hotel Pontevedra corre paralela a la playa La Meseta. |
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Yaniris López
Yaniris López. Periodista (Listín Diario). Algo misántropa. Prefiero leer a otros, tomar fotografías e imaginarme un mundo tan lindo como una postal de Las Terrenas. Quizá por eso me deprime cualquier cosa. No me gustan los vegetales, y no soporto el ruido...
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