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¡Hola, abril!

 

¡Hola, abril!


¡Hola, abril!


Mayo (Novela de una chica ilusa, cap. 19)

Ahorita, cuando caminaba al trabajo (igual que el capítulo anterior), una señora de aspecto humilde me intercepta (yo iba, ella venía).  Parece querer preguntarme algo. ¿O pedirme algo?
Ay, que no me pida dinero, fue lo primero que pensé, porque no tengo menudo.
Iba con una sombrilla bajo el brazo y no tenía cara de loca. Tengo una suerte increíble para encontrármelos en la calle. A algunos los aprecio mucho.

Me acerco y me pregunta, sonriendo:

—Ven acá, para mayo, ¿falta mucho?

 No me esperaba eso. ¿El qué?, pregunto.

—Para mayo, que si falta mucho...

 Sí, le respondo. Y cuento con los dedos de las manos frente a ella: diciembre, enero, febrero, marzo, abril, mayo…  Como seis meses. Claro que falta mucho, le digo.

Y me aparté. Ahora no puedo dejar de preguntarme qué planes tendría para mayo, por qué ese y no otro mes, por qué sonreía, la condená… 


¡Hola, abril!


¡Hola, abril!

 

Pese a todo: ¡Hola, abril!


¡Hola, abril!


¡Hola, abril!


“¿Por qué dejar el parque, si es abril?” #Perales

                                         Parque Eugenio María de Hostos. Santo Domingo

Los Tabebuia aurea se visten de amarillo


Poco a poco, para estas fechas, la ciudad comienza a llenarse del amarillo brillante de la Tabebuia aurea, un árbol ornamental originario de América del Sur que por su vistosidad, tamaño y adecuación al medio ha sido tomada en cuenta para el arbolado urbano. Pertenece a la familia de las Bignoniaceae y aquí le llaman roble amarillo. 
En “Árboles de Santo Domingo” (2010), Marianna Zsabó señala que es un árbol mediano (alcanza hasta 15 metros), caducifolio, que florece en primavera y tolera la sequía y el salitre. 
Sin embargo, apunta que debido a que su fuste es a menudo irregular “no es el mejor candidato para plantaciones en hilera” y que, según estudios realizados en Puerto Rico y Florida, no resiste bien a los huracanes. Sus raíces, además, son algo superficiales.
Al margen de las últimas observaciones, es un deleite contemplarlos por todos lados, alegrando con su floración el cada vez más ‘encementado’ paisaje citadino.


¡Hola, abril!


¡Hola, abril!



Abril que nos descansa de haber gastado el tiempo.
Mañana no seremos ya los mismos,
mañana no será esto lo que mire,
aire blando de abril para silbarlo,
para decir el día con palabras
y que sean felices de ser respiración de la memoria
y por debajo de los hechos nítidos,
entregados al fuego de la continuidad y de lo útil,
esa precisa combustión de nada
en busca siempre de algo que se quema también para ser algo,
como el tiempo, tú y yo,
lo que arde exacto en fuegos inexactos,
saber y no saber y ver las olas.
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Abril (fragmento). Álvaro García

¡Hola, abril!

Picoteando la cáscara
de algún viejo recuerdo
con la lluvia de abril
nacerá mi poema
le pondré mil colores
los más puros y claros
una música tenue
y el perfume de nardos.

Como una luciérnaga
brillará titilando
subirá por los aires
escapando de mi alma
se estirarán mis manos
sin poder alcanzarlo,
se quedarán mis labios
como siempre rogando:

Que una estrella lo guíe
que lo lleve a tu lado,
pues si tú lo encontraras,
y llegas a escucharlo
mi poema de abril
quizá viva... hasta mayo.


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Mi poema de abril
Ramón de Almagro (argentino).
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¡Hola, abril!

¡Abril!, el primer albor
de la mañana en el cielo;
¡abril!, el primer anhelo;
¡abril!, la primera flor.
...
Abril es por maravilla
flor de eterna juventud;
abril es fuerza y salud;
abril sabe a manzanilla.
...
Abril ama, sueña, engríe
canta, bulle y alborota;
abril es clavel que brota,
abril es boca que ríe.

¡Abril! ¿A quién no has dejado
el recuerdo de un amor
y las hojas de una flor
en el libro más preciado?

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Abril, fragmento (Joaquín y Serafín Álvarez Quintero)

¡Hola, abril!

Acuérdate de mí si te sorprende
el viento que otro abril trajera.
Acuérdate de mí si nunca sientes
un beso que a tu amor convenza.
...
Acuérdate de mí no me abandones
tan solo que este abril me desespera.
No olvides que el amor vuela de noche
y anida en otro abril cualquiera.

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Acuérdate de abril, fragmento (Amaury Pérez)

¡Hooola, abril!

Abril florecía frente a mi ventana, entre los jazmines y las rosas blancas. Entre los jazmines y las rosas blancas del balcón florido/me miré en la clara/ luna del espejo que lejos soñaba... Abril florecía frente a mi ventana. (Antonio Machado)

¡Hola, abril!




Debiéramos amarnos de verdad
Mi casa está vacía, ¡vamos ya!
que huele a primavera mi jardín...

Y el corazón se llena de ansiedad
Gritan al sol que es hora de vivir
Quieren dejar su mundo de cartón
Quien sentir amor, quieren sentir

...
Les oigo hablar
¿Por qué esconder la dicha en un jardín?
¿Por qué ocultar un beso y sonrojar?
Por qué dejar el parque, si es abril?

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(Adolescencia, Perales)