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31/8/23

Por la Frontera

En marzo de este 2023, las organizaciones y comunitarios que participaron en el “Primer foro sobre desarrollo sostenible de la zona fronteriza sur”, organizado por la Fundación Frontera Sur y la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (Ucateba), concluyeron el encuentro con una invitación esperanzadora: la propuesta de un pacto social y político que proporcione soluciones reales a la situación socioeconómica en la frontera domínico-haitiana. 

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27/6/15

La Cueva de los Pescadores (Pedernales)

El paraje se llama La Cueva (Cabo Rojo, Pedernales) pero todos le conocen como el Poblado Cueva de los Pescadores. Y estas son las imágenes prometidas de la cueva actualmente.
Ubicada unos 28 kilómetros al sureste del centro de Pedernales, la historia que siempre nos han contado es que los pescadores se instalaron allí en la década del 60, frente al mar; se repartieron la cueva y separaron y cerraron los espacios con madera, zinc, palos y cartones. Que llegaron a ser más de 30 los inquilinos que allí vivían sin ningún tipo de servicio. Esta historia publicada por Diario Libre en 2007 les muestra cómo era la cueva y la convivencia entonces.
Aunque el ‘paisaje’ dentro y fuera de la cueva resultaba desagradable (al menos para la Yalo), el sitio se convirtió en una atracción por encontrarse frente al pequeño muelle desde donde zarpan los botes que llevan a Bahía de las Águilas y a Isla Beata.
Medio Ambiente desalojó a los pescadores en 2009, levantó a un costado varias casitas en las que viven algunos de estos y habilitó la cima del farallón como un mirador natural. A orillas de la playa funciona un comedor/restaurante/rancheta que brinda servicio a los turistas.
A veces vemos fotos tomadas en los alrededores de este rancho y en el muelle desde donde salen los botes con la etiqueta “Bahía de las Águilas”, haciendo referencia a la playa, pero es una etiqueta falsa. El rancho y el muelle se encuentran a unos 15 minutos en bote de la playa de Bahía; un largo y alto farallón los separa. Según el mapa geopolítico de Pedernales publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) en sus perfiles provinciales, gran parte de la bahía (el sur) no pertenece al municipio cabecera de la provincia, Pedernales, sino a Oviedo.


Las casitas construidas para los pescadores.


22/6/15

¿Qué tiene de especial Bahía de las Águilas?


Yaniris López

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Ni una sola palmera, ni árboles frondosos ni sillones donde tomar el sol. Tampoco se ven señales de las exóticas flora y la fauna que promueven los ecologistas como símbolos del Parque Nacional Jaragua. Sólo se advierte el sol abrasante de un mediodía que se alarga hasta las 4:00 de la tarde y caminos de arena que calientan los pies e impiden caminar.
Sólo se ven cactus, árboles que dejan pasar el sol y matorrales; sólo agua salada y un silencio sepulcral apenas perturbado por el rumor de unas olas minúsculas que se niegan a echar espumas. Es más, dicen que no es una bahía, sino una gran ensenada. Y de ecoturismo ni hablar: la Secretaría de Estado de Medio Ambiente prohibió acampar en la zona el año pasado.
Entonces llegan las preguntas: ¿qué tienen esos siete kilómetros de playa que enamoran al visitante? ¿Cuáles detalles la hacen irresistible? ¿Por qué se ha convertido en el destino de moda local que todos quieren visitar y los grandes empresarios turísticos se disputan? ¿Cuáles son los encantos de Bahía de las Águilas? Un pedazo virgen, todavía...
No hace falta decir el nombre completo. En los últimos años, al mencionar la palabra bahía la mente ya no viaja al norte del país. Decir bahía hoy día significa viajar al Suroeste, a la provincia de Pedernales, a 323 kilómetros de Santo Domingo.

Para encontrarla, enclavada en el Parque Nacional Jaragua, entre Punta Chimanche y Punta Águila, hay que salir rumbo a Pedernales y, 12 kilómetros antes de llegar a la ciudad, doblar hacia Cabo Rojo. Atravesar el paisaje estepario del parque, entre matorrales y guazábaras, entre grises y verdes, es de por sí una aventura, y no por las malas condiciones del camino. Enormes cactus y arbustos bajos en los costados, tierra roja en el suelo y una franja azul que aparece a intervalos acompañan a los visitantes que consideran esa zona “hermosa”.

TURISMO. Al llegar al pequeño poblado de Las Cuevas, famoso porque sus pocos habitantes viven en las cavernas de la zona –dicen que huyéndole al sol-, varios botes esperan a los visitantes que irán por mar hasta Bahía de las Águilas. Los que decidan viajar por tierra deben hacerlo en un vehículo 4 x 4 y poner un experto al volante. Por agua, el recorrido de unos 15 minutos se hace bordeando la costa.
Los enormes farallones que se alzan en el mar -algunos parecen verdaderos conos de helado- son los primeros en pronosticar un paisaje de ensueño. El bote se detiene, los pasajeros bajan.
Ahí está Bahía, tan grande que los ojos no la pueden abarcar, confirmando por qué los turistas criollos la han bautizado como una de las playas más bellas del país.
La vista justifica el viaje. Tan claras que permiten fotografiar la sombra, sus aguas son las más transparentes del país y sus arenas las más blancas.
No hay palmeras porque el paisaje no las necesita, ni sillones de playa porque el hotel más cercano está a kilómetros de distancia.
¿Qué tiene Bahía que enamora a la gente?
Aunque difíciles de ver, según las autoridades de Medioambiente, alrededor de la bahía, formando parte de los 1,374 kilómetros cuadrados del Parque Nacional Jaragua, se esconden unas 130 especies de aves de las que 10 son endémicas, 76 residentes y 47 migratorias. En sus aguas abundan los corales, las estrellas de mar, las gorgonias Pseudoterogorgia (invertebrados marinos que parecen esqueletos de arbustos) y las praderas marinas.
Si hay suerte, es posible ver tortugas carey, pues se dice que en estas playas se encuentra el mayor anidamiento del Caribe y la mayor cantidad de careyes jóvenes del mundo. Igualmente importantes son las poblaciones de iguana rinoceronte, paloma coronita, paloma ceniza, lambíes y manatíes. Plantas endémicas como la canelilla y el guanito conviven con el guayacán, el roble, el gayuco y la guazábara.
En el Parque Jaragua, establecido en 1983, también se han encontrado importantes yacimientos arqueológicos prehispánicos que registran asentamientos indígenas. En las cavernas El Guanal, La Poza y Mongó aún se pueden ver las pictografías realizadas por los taínos.
Por su gran biodiversidad, el parque fue declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera en el año 2002, junto con los parques Lago Enriquillo y Sierra de Bahoruco.

Y por otras razones -la belleza de los alrededores y las pocas precipitaciones- Bahía de las Águilas se debate desde hace años entre la lujuria de los grandes empresarios turísticos que desean construir infraestructuras permanentes en la zona y el celo de los grupos ecológicos que, como la Coalición para la Defensa de las Áreas Protegidas, aseguran que se trata de un ecosistema frágil “cuya conservación y uso público demanda de una visión de futuro y un alto sentido de responsabilidad ante la sociedad dominicana y ante el mundo”.
Por tratarse, además, de un área protegida, está prohibido acampar, hacer fogatas y dejar basuras entre la maleza. Por las fundas que cuelgan de los árboles y los palos secos que hay en la arena, es obvio que no todos obedecen las reglas.

EXCURSIONES. Para los que prefieren viajar solos, el alquiler de un bote desde Las Cuevas hasta Bahía de las Águilas ronda los 30 y 40 dólares para seis personas. Para los que prefieren hacerlo en grupos turísticos o en viajes privados, hay agencias que pautan periódicamente tours a Bahía de las Águilas.

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P.D.: Esta historia (con algunas fotos actualizadas) fue publicada en 2008 en LD, pero la repetimos aquí porque el lío por el caso de los terrenos en la playa está en sus buenas y tal vez quienes nunca la han visitado se pregunten qué tiene, efectivamente, de especial. Ya los pescadores no viven en la cueva, sino en casitas construidas a pocos metros por Medio Ambiente, que ya no es secretaría sino ministerio (prometo traerles fotos de cómo está el lugar ahora en la próxima entrada).

2/3/15

Laguna de Oviedo

En sus aguas habita el Cyprinodon nicholsi, un pececito que solo se ha visto en esta laguna

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Yaniris López
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Una delgada franja de arena y roca separa el agua salobre de la laguna de Oviedo del mar Caribe, al sureste de Pedernales.  La silueta de forma alargada,  de 28 kilómetros cuadrados y 1.5 metros de profundidad, es uno de los principales atractivos ecoturísticos del Parque Nacional Jaragua.
Una red de aguas subterránea que llega desde la Sierra de Bahoruco, más el agua que se introduce desde el mar, alimentan el cuerpo de agua.
Como los lugareños suelen comentar que el agua de la laguna de Oviedo es tres veces más salada que la del mar, una ¿mala? costumbre de algunos visitantes primerizos es llegar al muelle, acercarse a la orilla, introducir una mano y probarla: saladísima.
Con el sabor a sal en la boca inicia un recorrido en bote que consiste en ir bordeando la veintena de cayos e islotes del interior del lago (con paradas en el “cayo de las Iguanas” y “El Guanal”) mientras una cortina de aves, barcos y verdes paisajes se despliega en el horizonte.  

BIODIVERSIDAD. En los cayos y ribera de la laguna se observan cucharetas, yaguazas, flamencos, garzas, gaviotas y otras aves migratorias. También cangrejos, iguanas rinoceronte, murciélagos y, según los guías (es que son muy difíciles de ver, para qué mentirles), selenodontes y jutías.
El fondo de la laguna, registra el Ministerio de Medio Ambiente, está constituido por plantas fanerógamas y algas verdes y al norte se encuentra una importante población de manglares de la especie Rhizophora mangle.
En sus aguas habita el Cyprinodon nicholsi, un pececito que solo se ha visto en esta laguna y que, de acuerdo con el Grupo Jaragua, fundación que se dedica a investigar y promover la biodiversidad del parque, “es el mayor de todas las especies conocidas de este interesante grupo de peces”.   


El paseo es corto, de unas horas, pero sólo ir para conocer la biodiversidad de unos de los humedales más importantes del país, o contemplar desde el mirador el contraste de colores del agua, la maleza y la colonia de flamencos rosados (Phaenicopterus ruber) que se alimenta en la parte norte de la laguna, habrá valido la pena.

CARITAS EN EL LAGO. Una parada interesante en el recorrido norte-sur de la laguna ocurre en el cayo “El Guanal”, donde, tras desembarcar, un sendero lleva hasta un abrigo rocoso donde se pueden observar  petroglifos (caritas). Otros cayos: De Pei, Puerto Rico, Caliente, Los Mellizos, De Mosquea y De la Rabiza.

¿CÓMO LLEGAR? La laguna de Oviedo se encuentra en el límite noreste del Parque Nacional Jaragua, a pocos minutos del centro del municipio de Oviedo, y para visitarla se necesita un permiso del Vice-ministerio de Aéreas Protegidas.  En el poblado El Cajuil, en la carretera que une Juancho con Oviedo, se desprende el caminito que conduce al muelle. 

26/6/07

Bahía de las Aguilas (Monumento al ego 1)

¡Bahía es Bahía! Por algo todos se pelean por un pedacito aquí. Vamos, diviértete, Yalo.
Llegará el día (¿dos meses, tres, un año o dos?) cuando ya no podrás hacerlo, a menos que pagues 15,000 pesos a uno de los hoteles que construirán muy pronto en la zona. Eso dicen.
Entonces juega, báñate, respira profundo, soporta a María, toma fotos.
¿No dizque te gusta tomar fotos? Pues ¡venga! Aprevecha y toma todas las que quieras. Disfruta el Sur. ¿No dizque eres una de sus más fervientes defensoras? ¡Demuéstralo! Llegarán esos tiempos en los que soñarás que una vez estuviste aquí...

16/5/07

¡Ay, Bahía!

Conversación telefónica
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"Sí, corazón, es cierto, pero tampoco es para tanto, no te rajes a llorar. Yo te entiendo, vida. Sí, lo dijo la Secretaría de Medio Ambiente: no se puede acampar en bahía de las Águilas. Yo sé. Pero ellos dicen que son simples normas para regular las visitas a las zonas protegidas.
No, ya no puedes establecer casas de campaña, ni dormir, ni cocinar allí. Sí, es la única zona protegida donde no se puede acampar. Pero, cielo, no hay que llorar por eso. Ahí tienes el valle del Tetero, Constanza, Jarabacoa, el valle de Bao, el pico Duarte, La Pelona... Ahí tienes el "pobre" Este, que, aunque no es la gran cosa para acampar, tiene sus encantos.
Pero, chico, no te pongas así. También es cierto, sí.
El Parque Nacional Jaragua, donde está Bahía de las Aguilas, tiene su horario de visitas: lunes a viernes de 8 a.m. a 6:00 p.m. ¡Pues claro que hay gente que no lo sabe y sigue acampando en la zona! ¡Y otros que lo saben y lo hacen de todas formas!
Es más, me enteré que la verdadera razón de la prohibición es que se acercan grandes... ups, casi lo digo.
Sí, corazón, las agencias siguen programando viajes los fines de semana. No te aflijas, cosa bella. Ya veremos qué hacemos.
¿Qué todavía te resistes a la idea de no poder disfrutar como antes de tu Bahía, de tu rincón favorito, de tu playa sin palmeras, de tus verdes y tus azules, de lo más lindo que hay en Pedernales? Bueno... Ni pa’ tanto ni tan poco... Ok. Abur..."