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29/7/25

Las pozas claras de Guayabal: tinas y charcos que invitan al baño

La poza bajo el puente a la entrada de Guayabal

En el lecho del río Guayabal, a su paso por el costado oeste del municipio que lleva su nombre, en el noreste de Azua, se forman tinas de aguas transparentes que inspiran más que un viaje.

Las aguas poco profundas del río corren “a ras de tierra” a lo largo de unos 10 kilómetros, así que varias pozas terminan dibujadas con piedras de mediano tamaño que acorralan el agua y permiten el baño.

¿Algunas de las más grandes y visitadas? De sur a norte, caminando río arriba: el charco que da la bienvenida al pueblo, sobre el puente ubicado a unos 200 metros de la confluencia donde el río Guayabal entrega sus aguas al río Las Cuevas; el charco junto al puente de palos que enlaza el norte del centro urbano con la carretera que conduce a la comunidad El Palmar, a unos 700 metros de la confluencia; el Charco de los Granos, unos dos kilómetros más adelante; La Tina, siete kilómetros después si seguimos siempre sobre el lecho del río; y el charquito de las aguas termales, a unos nueve kilómetros de recorrido. 

Con sus minúsculas cascadas que emergen de las piedras, la pequeña poza de aguas calientes es uno de los mayores atractivos naturales del municipio azuano que vive una especie de bonanza económica gracias al aguacate. ¿Tendrá que ver que este cultivo, que necesita de tanta agua, con la disminución del cauce del Guayabal? 

DE INTERÉS.
-- El río Guayabal nace en el Parque Nacional Valle Nuevo. Según datos de Medio Ambiente, este parque abarca el 43.1 % del área del municipio.
-- La ruta ecoturística Guayabal-Valle Nuevo es una de las favoritas de los excursionistas locales más experimentados. En algunos puntos, las paredes de las montañas forman cañones de singular belleza escénica con el río a sus pies.
-- Los monteros suelen acampar en las playitas de piedras blancas que deja el cauce seco del río.
   






28/2/25

Una nutritiva y versátil enredadera

Yaniris López
Listín Diario

En El Palmar de Guayabal (noreste de Azua), a más de 1,100 metros sobre el nivel del mar, Ketsy nos enseñó la “Liann panye”, una enredadera que se consume como verdura muy popular en su natal Haití.
Se llama Trichostigma octandrum y es una planta perenne nativa de la América tropical y subtropical.
Kew Gardens la describe como un arbusto o árbol trepador que crece principalmente en el bioma tropical húmedo.
Por sus altos valores nutritivos, es incluida en programas de alimentación para tratar la desnutrición.

Se consume cruda, hervida o guisada como acompañante de víveres y carnes. Para mostrarlo, Ketsy no dudó en masticar varias hojas tiernas y hervir el resto con guineítos verdes.
La planta se usa también como fibra para tejer cestas y muebles y en la elaboración de artesanías. También en medicina popular para tratar heridas (cataplasma de sus hojas) y el asma (té).
Si Ketsy no hubiera decidido cocinar ante nuestros ojos el bejuco que llama “Liann panye”, fácil que la hubiéramos confundido con cualquier maleza, pues sus hojas son muy parecidas a las de la Rivina humilis. 




26/10/11

Perdón (Novela de una chica ilusa, cap. 12)

La Yalo jura que no lo vio ni lo escuchó. Estaban en lo alto de una loma en la comunidad de Los Taínos, en Guayabal, Azua, a unos 15 kilómetros de Padre Las Casas, esperando una demostración de los bomberos forestales de la zona. En lo que armaban la zanja y la cuestión de la yerba, ella aprovechó para entrevistar a uno de los voluntarios. Entonces vio de reojo que un señor muy mayor, que estaba próximo al grupo, se aleja. Una de las niñas de las que observaban todo sentadas en piedras grandes (qué lindo, el paisaje) le hace señas (a Yalo) para que lo mire. Ella lo ve medio guapo y como no sabe de qué va el asunto le alcanza a decir:
– Disculpe, ¿usted me quería decir algo?
Es común, cuando los fuc… periodistas llegan a un lugar, que los lugareños aprovechen para acercarse y enviar con ellos sus quejas y reproches al gobierno de turno. A veces una no sabe cómo decirles que lamentablemente escribir sobre determinados asuntos en los periódicos depende de muchas cosas, de mucha gente, de ciertas circunstancias, y por eso a la Yalo le da apuros cuando se le acercan suplicándole que le diga al Presidente que por favor no abandone el campo, que mire cómo están, pasando las de Caín; que no le quiten las tierritas, que les dejen sembrar en la loma, que se los está llevando quien los trajo.
Y hay que escucharlos, así una sepa que no puede hacer mucho. A lo mejor eso quería el señor que se alejaba, mandarle a decir dos o tres vainas a Leonel. Y por eso la Yalo se apresuró a preguntarle si le quería decir algo.
Y como todo quedó grabado, ella reproduce textualmente lo que respondió el señor Luis Morillo, todo un personaje en Los Taínos, al volverse:
– No, simplemente cumplía con los principios disciplinarios de saludarle.

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PD. Al parecer, por lo serio que dijo esta frase tan perfecta, tan dibujada, tan de esos tiempos en que la cortesía delataba la educación recibida, él pensó que la Yalo no le había hecho caso e ignoraba su saludo. Y como todo buen campesino orgulloso de la crianza que recibió, se alejaba en busca de mejores cosas que hacer.
¿Y qué hizo la Yalo? Nada, lo que se hace en estos casos: pedirle perdón.