Buscar en el blog

Mostrando entradas con la etiqueta flora del Caribe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta flora del Caribe. Mostrar todas las entradas

28/2/25

Una nutritiva y versátil enredadera

Yaniris López
Listín Diario

En El Palmar de Guayabal (noreste de Azua), a más de 1,100 metros sobre el nivel del mar, Ketsy nos enseñó la “Liann panye”, una enredadera que se consume como verdura muy popular en su natal Haití.
Se llama Trichostigma octandrum y es una planta perenne nativa de la América tropical y subtropical.
Kew Gardens la describe como un arbusto o árbol trepador que crece principalmente en el bioma tropical húmedo.
Por sus altos valores nutritivos, es incluida en programas de alimentación para tratar la desnutrición.

Se consume cruda, hervida o guisada como acompañante de víveres y carnes. Para mostrarlo, Ketsy no dudó en masticar varias hojas tiernas y hervir el resto con guineítos verdes.
La planta se usa también como fibra para tejer cestas y muebles y en la elaboración de artesanías. También en medicina popular para tratar heridas (cataplasma de sus hojas) y el asma (té).
Si Ketsy no hubiera decidido cocinar ante nuestros ojos el bejuco que llama “Liann panye”, fácil que la hubiéramos confundido con cualquier maleza, pues sus hojas son muy parecidas a las de la Rivina humilis. 




29/10/24

La verdadera saona


Ziziphus rignonii. Sarcomphalus domingensis. Nativa del Caribe. Fruto comestible. Melífera. Abunda en los bosques secos. En la isla Saona, por ejemplo :)
La de estas fotos crece en las Dunas de las Calderas, Baní, provincia Peravia.


6/9/22

Un laberinto de plantas vivas en la Ciudad Corazón

Al principio.

Lo que esconden los muros de cipreses del Jardín Botánico de Santiago: una invitación a la exploración y al disfrute de la flora caribeña

_______ 

Yaniris López para Aldaba
______

Un túnel de tumbergias moradas (Thunbergia grandiflora) da paso al laberinto del Jardín Botánico de Santiago Prof. Eugenio de Jesús Marcano Fondeur. 
Parece fácil no perderse, pero una vez los cipreses cierran el paso y el visitante comienza el recorrido, la búsqueda de la salida se convierte en un reto que tiene mucho de turismo botánico, ciencia y exploración.
Ubicado al lado del rosedal, en el costado derecho de la vía central, es uno de los muchos ‘grandes rincones’ repartidos en los 650,000 metros cuadrados del arboreto cibaeño inaugurado en 2018.
¿La primera impresión de quienes se internan en los túneles verdes? La acertada combinación de especies florales usadas en el paisajismo del laberinto. 
Porque el paseo es mucho más que recorrer los senderos de piedra y grama hasta encontrar el hueco del escape.
Entre los muros de pinos (Cupressus sempervirens) y los montículos de piedras los ojos se pierden –o se detienen- en los círculos repletos de lenguas de vaca (Sansevieria trifasciata), en las largas hileras de amaranto (Gomphrena globosa) y maguey (Agave mexicana) y en los parchos de trinitarias (Bougainvillea), Isabel Segunda (Plumbago capensis), kalanchoes y campanitas (Ruellia simplex) repartidos por doquier. 


 Cada especie aporta tonalidades al diseño floral, desde el verde intenso del fukien tea (Carmona retusa) al morado de la cucaracha (Tradescantia spathacea).
Pequeños jardines con tinajas o piedras a modo de asientos ‘acorralan’ al visitante cuando menos lo espera y le obligan a parar, respirar el aire puro del parque y tomar fotografías.
Y así, entre parterres y flores el tiempo pasa y solo cuando las imágenes se repiten y los meandros de los senderos parecen alargarse demasiado te das cuenta que, efectivamente, te perdiste…

Del espacio 
Se trata del primer laberinto de especies vivas de República Dominicana. Ocupa unos 3,600 metros cuadrados y para los muros o setos vivos se usaron más de 2,000 cipreses. 










 

16/7/21

Passiflora biflora

Esta curiosa enredadera se llama Passiflora biflora.
Le dicen alas de murciélago. 
De la misma familia de la chinola. 
La pueden ver en el mariposario del Jardín Botánico Nacional, en Santo Domingo.  


11/1/21

Begonias en San José de Ocoa


Se estima que hay alrededor de 1,500 especies de begonias en el mundo.
Esta, de colores tan peculiares, crece en las lomas de San José De Ocoa.





13/11/20

¡La encontré! ¿Cómo habrá llegado a RD?


¡Hooola! Ya di con el nombre científico de este arbusto.  
¿Recuerdan que preguntaba por su nombre? Google Images decía que es una Zinnia, pero no, porque es que sus hojas son como las del girasol. Así que, aunque no aparece tan fácilmente, algo tenía que ver con la Helianthus.  
Ajá. Le dicen girasol mexicano y su nombre es Tithonia rotundifolia
Dice Wiki que es endémica de México, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá. ¿Cómo habrá llegado aquí?


La primera plantita apareció de la nada en el jardín. Sospechamos que la semilla vino con la tierra que les compramos a los carreteros. 
Como tenía las hojas raras la dejamos subir para ver qué era y luego apareció una flor rojo/naranja intenso. Echó dos flores. Como estaba debajo de un pino, la primera planta no llegó a los 60 centímetros.
Pero regamos las semillas para ver qué pasaba y a los pocos meses salieron los retoños. El pino ya no estaba, así que las nuevas plantas comenzaron a subir y a subir y a llenarse de flores. 
  
Es mielítica, por eso los colibríes, las abejas y las mariposas no se le despegan. 










31/8/20

Arquitectura vegetal (anón)

Anón (Annona squamosa). Nativo. Está en peligro crítico de extinción y por eso una hasta como que celebra encontrar una mata por ahí.
El árbol de la foto está en Paraíso, Barahona.
Una vez Xiomarita Pérez escribió (2009) que en Venezuela vio que los vendían en la calle por montones. Y que aquí, en cambio: “Solo veo el anón en la fiesta de San Martín de Porres, en Las Tablas de Baní y aprovecho para comprarlo”.
A raíz de esta historia que publicó en su columna del Listín fue que conocimos a doña Rita, la guardiana de las frutas en extinción. Doña Rita la invitó para que viera que, por lo menos en su finca, muchas frutas (endémicas, nativas y exóticas) crecían saludables y a sus anchas, protegidas de los depredadores. Más que una hermosa persona, doña Rita.

28/7/20

La mata vivaporú


Esta linda aromática se llama Plectranthus tomentosa. Le dicen la mata Vaporub o simplemente planta Vick. Ya se imaginarán por qué. Huele a eso, a mentol, a alcanfor…
De hecho, hasta creí que era alcanfor. Pero no. El alcanforero es un árbol bien grande.
Luego pensé que era algún tipo de orégano. Incluso veo en algunos sitios que la llaman de todas estas formas: alcanfor, mentolada, Vick, orégano cubano… O sea, es lo que una quiera que sea.


Hasta que por fin le hice caso a mi hermana y la busqué por “la mata vaporub” (vivaporú, si castellanizamos el término y la marca). Efectivamente. Hay variedades: Plectranthus Purpuratus, Plectranthus hadiensis
Fue Xiomarita Pérez quien me regaló un tallo hace unos meses largos. A ella se le secó la suya.
Esta, en cambio, no para de echar hojas y flores.
Se usa como ornamental y para aliviar, con su aroma mentolado, las vías respiratorias, así que la recomiendan para tratar el asma y la sinusitis. En este estudio publicado en scielo.org.mex hablan de ella.
Ya saben, si quieren que les prenda un ramito, me dicen…









25/6/19

Para los amantes de los topos


En realidad se llaman zinnias (familia de las Asteraceae), pero en muchos campos dominicanos les decimos topos y celias. Los persigo, además de bonitos, para ver si encuentro alguno cuyo centro tenga un color diferente (casi todos son amarillos) o alguna combinación visual rara. Como casi todas las florecillas de los centros son amarillas, encontrar un topo de pétalos y centro amarillos como el de arriba alegra la vista y da una linda fotografía.
Hasta hace unos años (¿o siguen allí?), el atractivo principal de la entrada a San José de Ocoa era un hermoso campo de topos.
Los hay sencillos y de pétalos dobles. Ah, algunos centros son planos; otros presentan formas de sombrilla, totumas, jardín. Lindos, los topos…









1/3/11

Tiempo de carolinas, amapolas y piñones en flor

¡Qué gusto viajar en febrero y marzo por los campos y carreteras dominicanos! Qué lindos se ven los montes salpicados con el mamey y rojo de las amapolas, el rosado de los piñones y el fucsia de las carolinas. Las amapolas y carolinas se sabe que son bonitas, pero es muy grato detenerse a observar de cerca la forma de las flores del piñón. ¿Quién diría que la cerca viva más usada del país da flores tan lindas? Qué pena que no se coman. En fin...
Si deseas fotografiar amapolas, las hay por montones en las montañas de Polo, Barahona; camino a Bonao, La Vega y Santiago y en toda la cuenca del río Jamao. Si deseas fotografiar carolinas, hay muchísimas a lo largo de la avenida Quinto Centenario; si no quieres vehículos alrededor, hay algunas en el Jardín Botánico. Y, para retratar piñones, ¡toma la carretera que quieras y allí los encontrarás! Están, como Duarte, en todas partes.