¿Dónde está Cayo Arena?


¿En Puerto Plata o Montecristi?
Según el Instituto Cartográfico Militar, 'geográficamente' Cayo Arena pertenece a Montecristi. Está a unos dos kilómetros y medio de su costa, en el extremo oriental de la provincia, en las coordenadas UTM 19Q258485.02ME y 2198774.91MN. El cayo tiene una altura aproximada de 5 a 6 metros sobre el nivel del mar (esto cambia según el humor de las olas).
Muchos creen que Cayo Arena pertenece a Puerto Plata (al municipio Villa Isabela). La confusión viene porque los botes hacia el cayo parten desde la playa más cercana, Punta Rucia (en Estero Hondo), un pueblito que sí pertenece a Puerto Plata y que, en cierta forma, sirve de límite a ambas provincias. En Punta Rucia, por supuesto, se quedan los beneficios económicos de las excursiones a Cayo Arena. Los botes no salen de Montecristi porque todo su litoral, frente al cayo, está ocupado por manglares.


-----
Relacionados:

Objetivo 2014: explorar RD (Tres en el Suroeste)

Isla Cabritos
Esta región, enigmática y ecoturística, seduce al viajero por las características extremas de sus principales atractivos. Aquí tres propuestas para empezar a descubrirla.

-----
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Continuando con la selección de destinos ecoturísticos inspiradores para aquellos que han decidido dedicar el 2014 a la aventura y a explorar República Dominicana, la recomendación de esta semana son tres de los enclaves que hacen del suroeste la región más enigmática del país.
Aquí se encuentran el punto más alto de las Antillas, las playas menos contaminadas del litoral sur y los bosques con la mayor biodiversidad de la isla.
Las tres escapadas propuestas tienen mucho de estos sugetivos atractivos: una playa codiciada por su belleza, limpia y con un entorno desértico; una de las islitas más peculiares del mundo y un valle de pinos y pajones que pone a prueba la resistencia al frío.
Usted sólo decide con cuál comenzar el recorrido y ¡a tomar carretera!

Diversidad de paisajes
Recuerde que, para garantizar una primera buena experiencia ecoturística, la selección incluye excursiones a lugares habilitados para visitas y programadas por agencias turísticas que se encargan de los pormenores del viaje (permisos, alimentación y hospedaje) y de ofrecer las informaciones oportunas a los viajeros.

Bahía de las Águilas, Pedernales
BAHÍA DE LAS ÁGUILAS
Hacer referencia a Bahía de las Águilas es, desde hace varios años, hacer alusión al paraíso playero en República Dominicana, a la playa que todos desean conocer algún día, a la playa que espera la “codiciada” explotación turística, la playa sin palmeras, la playa que deslumbra entre los farallones de Punta Chimanche y Punta Águila.
En la provincia de Pedernales, 323 kilómetros al oeste de Santo Domingo, son esos 7 kilómetros de arena blanquísima y agua transparente los que enamoran al bañista que prefiere no quejarse del abrasante sol y de las pocas facilidades de alojamiento que ofrece el entorno y disfrutar cuanto pueda de tan paradisiaco lugar. Un paseo a Bahía es la felicidad reducida a “estar ahí”, en sus aguas, a dejarse asar por el sol, a caminar entre cambrones, canelilla, cactus y guasábaras; a hacer esnórquel en las terrazas marinas, a contemplar el cielo azul...
Como si no hiciera falta nada más en esta vida. Bahía de las Águilas forma parte del Parque Nacional Jaragua, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2002. Iguanas, tortugas carey y tinglar, manatíes y palomas coronita son las especies que más se dejan ver en esta parte del litoral en el que está prohibido acampar y hacer fogatas.
A la playa se accede en vehículo o en bote desde La Cueva, un paraje conocido como el poblado de Los Pescadores. Los tours organizados a Bahía de las Águilas terminan en este lugar, con la degustación de comida criolla y visitas a la antigua cueva que alojaba a los pescadores y al mirador habilitado por Medio Ambiente en el farallón, justo encima de la cueva, con vistas a las playas de Cabo Rojo y de Bahía de las Águilas.

Isla Cabritos
ISLA CABRITOS, EN EL LAGO ENRIQUILLO
La isla Cabritos es la mayor de las tres islitas ubicadas en el interior del lago Enriquillo, el mayor del Caribe, compartido por las provincias Independencia y Bahoruco. Lo peculiar de este pedazo de tierra es que se trata precisamente de una isla localizada en el interior de un lago que está ubicado, a su vez, en otra isla (La Hispaniola).
El lago Enriquillo es, además, el único cuerpo de agua situado por debajo del nivel de mar que cuenta con islas en su interior. Ambos, la isla y el lago, conforman el Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos.
La isla tiene 12 kilómetros en su parte más larga y 2.5 en la más ancha, pero será necesario recalcular su tamaño debido a la elevación de las aguas del lago en los últimos años. Pese a la crecida, la isla continúa abierta a las visitas.
El bote para alcanzarla se toma a pocos metros del farallón de Las Caritas, en El Iguanario de La Descubierta, justo donde se encontraba el balneario La Azufrada. En la islita, en la que abundan los cactus “alpargatas”, la bayahonda y los robles petrificados, se pasean sin temor las iguanas rinoceronte (Cyclura cornuta) y ricord (Cyclura ricordi, endémica de República Dominicana) y en dos de sus playas anida el cocodrilo americano.

Valle del Tetero
EN EL VALLE DEL TETERO
San Juan cuenta con el privilegio de tener en su territorio el verde valle del Tetero. Al este de la provincia, llegar a la planicie de pajones y pinos ubicada a 1,562 metros sobre el nivel del mar es un reto ecoturístico para los que prefieren las caminatas, las excursiones monte adentro y la acampada.
El recorrido, en estos casos, es tan importante como la llegada. Saliendo desde la comunidad La Ciénaga de Manabao, en Jarabacoa (es la ruta más usada para llegar al valle), al cabo de 11 kilómetros y con el cuerpo a punto de desplomarse si el recorrido se hace a pie, el camino se divide y obliga al viajero a seguir una de dos direcciones: continuar a la derecha el ascenso hacia el pico Duarte, a 3,087 metros sobre el nivel del mar; o la bajada hacia el Tetero, ocho kilómetros hacia la izquierda. Al valle también se accede desde Padre las Casas, en Azua, y desde Constanza, en La Vega.
Al llegar al Tetero, en el Parque Nacional José del Carmen Ramírez, y luego de las exclamaciones típicas dedicadas a exaltar la belleza del valle situado a pocos metros del río Yaque del Sur, las horas se dedican a la contemplación y a la exploración, a jugar pelota, a escudriñar el cielo sobre la yerba, a conversar y a tomar brebajes alrededor de la fogata. Si desea, porque el frío es tan fuerte que una acción como esta le concederá el título de “valiente”, puede bañarse en las aguas del balneario La Ballena y contarlo más tarde como una odisea.
La excursión al valle del Tetero no es la más extrema ni la más retadora. Sin embargo, por alguna razón, los excursionistas que lo visitan regresan a sus casas con una visión de la vida diferente, más animados y positivos.

-----
Relacionados
Objetivo 2014: explorar República Dominicana (1)
¿Dónde está el valle del Tetero?
Las iguanas del lago Enriquillo
Bahía de las Águilas, la playa de moda

Objetivo 2014: explorar República Dominicana

Disfrutar cada rincón de República Dominicana como propósito de año nuevo -y cumplirlo- es una de esas decisiones que agradecerá, mientras viva, haber tomado.

-----
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Provincias
-----
Hay quienes se han propuesto, como meta para este 2014 que recién inicia, conocer los atractivos ecoturísticos del país y adoptar como estilo de vida la ‘monteadera’ responsable. Y se preguntan por dónde empezar, cuáles destinos visitar, qué llevar, qué hacer y no hacer en cada estación y quién les puede ayudar en este propósito.
¿Forma parte de este grupo y desea, desde el primer paseo, caer rendido ante los encantos naturales de República Dominicana? Le proponemos, para iniciar, tres destinos que le dejarán con el anhelo de seguir buscando y programando más escapadas ecoturísticas.

¡Que comiencen los recorridos!
Si desea iniciarse en el ecoturismo y comenzar a explorar los atractivos locales, lo ideal es realizar los primeros viajes con las agencias ecoturísticas de perfil ecológico que programan con regularidad excursiones a los principales destinos.
Ellas, las agencias, se encargarán del transporte, el hospedaje, la alimentación, los permisos a las áreas protegidas y privadas, de las emergencias y de la seguridad. De esta forma, su única preocupación será disfrutar al máximo y tomar buenas fotos. Luego puede hacer las exploraciones por su cuenta, a medida que va conociendo sobre las rutas de transporte, los centros de hospedaje, los guías y las costumbres de los habitantes de los pueblos cercanos al destino.
Los clústeres turísticos y ecoturísticos y las páginas digitales de las provincias y municipios son una fuente útil de información. Recurra a ellos para empaparse de los sitios que va a explorar, especialmente semanas o días antes del viaje.

Responsabilidades
Una de las principales iniciativas que adopta el viajero responsable es la protección del entorno que lo acoge. Procure no tirar basura (recoger los plásticos y fibras que encuentre), hacer fogatas sin la asesoría de los guías (apagarlas totalmente al retirarse) ni tirar colillas entre los matorrales (podría provocar un incendio).
Siga sin rechistar las intrucciones de los guías y de los organizadores y recuerde, además, denunciar ante las autoridades y guardaparques cualquier violación o amenaza al medio ambiente que contemple.


Mangles en Caño Hondo
Los Haitises
Empezar el recorrido ecoturístico por el Parque Nacional Los Haitises es garantía de que vendrán muchos más.
Cueva La Arena, Los Haitises
En el noreste dominicano, repartidos sus 3,600 kilómetros entre las provincias de Samaná, Hato Mayor, Monte Plata y Duarte, es la región cárstica más importante de las Antillas.
Si toma como punto de partida Sabana de la Mar, tras un recorrido entre manglares por el estrecho de Caño Hondo, la salida al mar en la Bahía de San Lorenzo le proporcionará una de las más hermosas panorámicas del territorio dominicano, al ver perfilarse entre las aguas los impresionantes cayos y mogotes característicos de su zona costera.
¿Qué sigue? El paseo en bote incluye recorridos entre los manglares y mogotes con paradas en playitas desiertas y cavernas de formaciones espectaculares en las que se conserva arte rupestre.
Verá tijeretas, pelícanos, cotorras y cangrejos durante todo el viaje y, si tiene suerte, también manatiés y jutías.
En el trayecto a pie, explorar el bosque húmedo subtropical de Los Haitises, sobre todo en la porción que corresponde a Monte Plata, con sus cascadas y plantas de hojas latifoliadas, es una grata experiencia ecoturística.


Playa Rincón, en Las Galeras
Rincón/Las Galeras
En la playa En la bahía de Rincón, entre los cabos Cabrón y Samaná, se encuentran las dos playas de moda para hacer camping en República Dominicana. Sí, un destino playero donde colocar la tienda de campaña y hacer catarsis física y emocional. De hecho, su concepto de playa no será el mismo cuando visite Rincón y Las Galeras, al noreste de la península de Samaná. Sol, sombra, agua dulce y salada, yerba y cocoteros lejos de los grandes enclaves turísticos que invitan al consumo masivo.
La ruta a seguir es llegar a Las Galeras desde Santa Bárbara de Samaná, disfrutar de sus aguas y cayos y seguir a pie o en bote hasta Rincón, en el fondo occidental de la bahía, donde le espera la desembocadura del arroyo Caño Frío y un paisaje de revista. Las facilidades aquí son modestas, por eso los viajeros prefieren acampar sobre la alfombra de hierba y soñar que están, como de verdad lo están, en el paraíso. Las acampadas suelen durar tres días y dos noches y, como no tiene grado de dificultad, es adecuada para toda la familia. ¿Qué hacer? Bañarse, tomar el sol, caminar, explorar los llanos costeros de los cabos, hacer buceo deportivo y terminar la noche alrededor de una fogata, con una taza de café, té o chocolate caliente en las manos.


Saltos de la Sabana
Saltos de la Sabana
¿Le inspiran los montes, el senderismo, el ecoturismo en todo su esplendor? Entonces le encantará explorar los Saltos de la Sabana, en la provincia Monte Plata, a 16 kilómetros del centro de Bayaguana. Hace apenas siete años que Miguel González decidió compartir con el público esta finca y los siete saltos que corren por uno de sus costados a lo largo del río Sabana.
Partidario de la ecología, González adecuó el lugar ubicado en la comunidad Sabana del Estado como centro ecoturístico y desde entonces la excursión para visitarlo es una de las favoritas de los monteros que prefieren el contacto con la naturaleza en su forma, podría decirse, más primitiva. Los chapuzones de agua fría y las caminatas comparten protagonismo con la gastronomía criolla y las actividades recreativas que el complejo ofrece a sus invitados, entre ellas recorridos en jeep con paradas en fincas de cacao y café, visitas a las cavernas y montañas de los alrededores, senderismo, ‘tubing’ sobre el río, ‘mountain bike’ y visitas a un huerto de plantas medicinales y un módulo apícola. El lugar es ideal para realizar actividades sociales.

Un reto cultural (y de observación)

Frente a la colorida iglesia, en uno de los principales parques del municipio cabecera de esta provincia se encuentra el conjunto escultórico de un artista plástico cuyas pinceladas evocan las lindas estampas del campo dominicano. Una ve los sombreros y los cuerpos encorvados de los sembradores entre los arrozales y las tierras y dice: “Ah, ese cuadro es de…”.
Pues bien, este señor es el autor de esta obra inaugurada en 2008 y dedicada a la música. ¿Pistas? La foto fue tomada desde la iglesia. Sobre la provincia, está en la región Sur. Sobre el artista, nació en la provincia. Sobre la plaza donde se alzan las esculturas, está cargada de historia. ¿De qué artista y de qué provincia hablamos?

Amanecer en el lago Enriquillo


Gri-Gri, la laguna

Al norte del casco urbano de Río San Juan, la laguna Gri-Gri es la anfitriona de un tour que muestra a los viajeros los encantos ecoturísticos del municipio costero.

-----
Yaniris López
Río San Juan

El cuerpo de agua rodeado de altísimos gri-gríes y botecitos multicolores aparece al final de la calle Duarte llenando todo el espacio que alcanzan a ver los ojos. Es uno de esos lugares que impactan al viajero porque, además de su evidente belleza, se trata de una laguna urbana que sirve de anfitriona a muchos otros atractivos terrestres y costeros de la provincia María Trinidad Sánchez. 
Unidas por un caño de aproximadamente un kilómetro, las aguas dulces del manantial se mezclan con las saladas del océano Atlántico y, en ese estrecho canal: un paseo en bote entre gigantescos mangles permite a las garzas, tijeretas, palomas, ciguas, pájaros bobos, carraos, cangrejos y otras especies observar a los humanos que ese día decidieron conocer el Monumento Natural Laguna Gri-Gri, un conjunto de 16.15 kilómetros cuadrados que incluye la ensenada y el estuario que dan nombre a la laguna, ciénagas, abrigos rocosos, dunas y vegetación costera.
El fondo del caño, incluso cuando alcanza el océano, es impresionantemente trasparente.

Mar afuera, en el recorrido por la zona costera de Río San Juan el viajero conocerá playitas de arena blancas y amarillas, entre ellas las famosas playas Caletón y Artificial; las cabezas y cuerpos sobre los farallones costeros que constituyen un homenaje a los aborígenes que poblaban la isla y la enigmática cueva de las Golondrinas, a la que se accede directamente en bote.
Son aventuras que merecen sus propias historias y que confirman por qué la costa norte entre Nagua, Cabrera y Río San Juan ofrece uno de los más placenteros recorridos ecoturísticos de República Dominicana.

De interés
El nombre de la laguna se debe a la abundancia en el lugar de gri-gri (Bucida buceras).
Ecoturismo. Ubicada 312 kilómetros al norte de Santo Domingo, en su entorno hay facilidades de hospedaje, alimentación y actividades ecoturísticas (buceo deportivo, surfing, vela y senderismo).
Ecología. Actualmente la laguna Gri-Gri se encuentra en un proceso de remozamiento que contempla la reubicación de las familias que viven en su entorno y de los botes que atracan en la alberca.
Para llegar. Desde Santo Domingo tome la autopista del Nordeste y continúe por la carretera Nagua-Cabrera-Río San Juan. (Ver mapa)

La bandera que arropó el féretro de Trujillo



Debajo del altar mayor de la iglesia Nuestra Señora de la Consolación, en la ciudad de San Cristóbal, reposaron hasta noviembre de 1961 los restos del dictador Rafael Leonidas Trujillo (octubre de 1891- mayo de 1961).
Esta iglesia, de hecho, fue construida en 1947 para ser el templo funerario de Trujillo y su familia.
Si un día bajan, podrán ver la cripta con sus doce nichos y las flores del pasillo confeccionadas en metal para que duraran mucho tiempo.
Allí, en ese sótano, se encuentra el ataúd (con manchitas de sangre y todo) del Jefe y la bandera que arropó su cuerpo durante los funerales y el entierro. Casi nadie visita la cripta porque, según nos dijo el párroco Miguel Ángel Ciaurriz, prefieren promover los murales que Vela Zanetti pintó en el edificio.
Ya. En realidad lo que quería mostrarles es el estado de la bandera.
Si Trujillo, tan nacionalista, reviviera y la viera moriría de pena.
Yalo podría entrar en controversias y herir la honra, la gallardía, la dignidad, la memoria y el ego de mucha gente si desde aquí pidiera que la rescaten, que “la curen”, que la pongan en una caja de vidrio y la conserven, que no se la dejen a los ácaros y al polvo. Pero no lo hace. No.
¿Por qué lo insinúa, entonces? Ah, bueno, porque al fin y al cabo es una bandera dominicana, y hay dominicanos (léase con sarcasmo) que pelean y matan por su bandera…


-----
Relacionados
Los murales de Vela Zanetti cobran vida en la Consolación
Nuestra Señora de la Consolación no es una catedral

¿Dónde te gustaría que se construyera un teleférico?

De las autoridades dominicanas decidirse a construir un nuevo teleférico en el país (el único funciona en Puerto Plata), a los usuarios del blog les gustaría que fuera uno que los llevara hasta la cima del pico Duarte, a 3,087 metros sobre el nivel del mar. Luego, y según los resultados de la última encuesta, hubieran preferido que fuera en el Hoyo de Pelempito, en Pedernales. Y en tercer lugar (17% de los votos) que lo construyeran en Constanza (La Vega). Empatados en cuarto y quinto lugar: Rincón (Samaná) y Jarabacoa (La Vega).
Lo malo de que hagan un teleférico en la cordillera Central que lleve al pico Duarte es que, paradojas de la vida, la verdadera gracia de visitar el pico Duarte la tiene el trayecto, el viaje, no la llegada...

Guardiana de las frutas en extinción

Doña Rita ha dedicado más de 40 años al cultivo de frutas amenazadas de extinción, un trabajo de enorme valor para la ciencia y la agricultura. 

-----
Yaniris López 
yaniris.lopez@listindiario.com
Najayo Arriba, San Cristóbal
-----

Doña Rita Montás Domínguez proviene de una familia que siembra y disfruta sembrar. Su padre, Luis Eduardo Montás, el primer dentista de San Cristóbal, tenía una manera muy peculiar de inculcar en los niños el interés por la agricultura. Con el patio lleno de muchachos decía: «Hmmm, un dulce de maní, ¿alguien quiere dulce de maní?”.
Cuando todos al unísono respondían que sí, les contestaba: “Ah, pues arriba, porque hay que sembrar la mata primero». Y, efectivamente, los motivaba a cultivarla.
Rita también pasó su niñez sembrando flores y desyerbando en los jardines de las casas de sus tías en una época en la que los jardines eran muy famosos en San Cristóbal, provincia donde nació hace 71 años.
El caso es que para nadie en la familia ha sido una sorpresa el hecho de que doña Rita convirtiera un antiguo y desolado campo de caña en una finca de casi 300 tareas donde crecen cientos de especies de frutas, vegetales, flores y árboles de todo tipo.
¿Cómo consiguió tanta tierra?
Detrás de la casita de campo que la familia Montás conservaba en la comunidad Lucía de Camba pasa un arroyo (Niza) que en sus años mozos Rita cebaba con dajaos, tilapias, jaibas y camarones que cargaba en latas de aceite desde la presa de Valdesia. Como la gente depredaba y contaminaba el río, para conservarlo Rita decidió comprar los pedacitos de tierra que lo rodeaban. Así creció la estancia, y allí vive con sus dos hijos.

Un trabajo modelo
Doña Rita le mostró su patio a LISTÍN DIARIO animada por un escrito de la folclorista Xiomarita Pérez que, en su columna “Folcloreando”, alertaba sobre la desaparición de muchas especies frutales y motivaba al público a cultivarlas.
¿Cómo imaginar que desde hace más de 40 años doña Rita se dedica precisamente a rescatar especies frutales endémicas y nativas del país y a sembrar todas aquellas que le regalan o que sabanea dentro y fuera de República Dominicana? Dado que este es el tipo de trabajo voluntario que siempre le había hecho ilusión, doña Rita inició su colección sin imaginar el futuro valor que ahora tiene su patio para la ciencia y la agricultura. ¿Qué o quién le inspiró lo suficiente para tomarse en serio un proyecto personal tan extraordinario?
Rafael Leonidas Trujillo, responde doña Rita, el dictador.
«Trujillo tenía frutas que uno no tenía pero no las compartía, eran sólo de él. Yo decía que quería tener algunas de esas plantas porque, como ya llevaba lo de sembrar prácticamente en la sangre, era como una ilusión. Y mira, así fue».
Las primeras frutas que sembró fueron cajuilitos solimán y ponseré o cereza manzana, una especie de la que se saca un licor muy preciado y que sólo tenía Trujillo. Siguió con naranjas, toronjas, nísperos, zapotes, aguacates, mandarinas y guanábanas. Luego decidió ponerle un interés especial a frutas que, como el jicaco, el anón o el caimoní, estuvieran en peligro de extinción.
No hay espacio para tantos nombres pero imagine una fruta, la que quiera, de las más raras, y es probable que doña Rita ya la tenga en algún rincón de su enorme patio: pindó, wanpi, jambolán o ciruela de Java, caimito de perros, jobo, abiu, toronchina, nuez africana...
«Yo misma no tengo idea de todo lo que he sembrado –confiesa–. Allí me salió una mata que es pura uva de playa pero es una ciruela color vino grande. Ni sé dónde encontré la semilla ni nunca había visto la mata, mucho menos la fruta que parió, y que nadie más tiene».
De dos o tres matas de mango banilejos que encontró cuando se mudó a la estancia (antes vivía en la ciudad de San Cristóbal), ahora tiene 14 variedades. Actualmente, en el patio crecen alrededor de 162 especies de frutas provenientes, entre otros países, de República Dominicana, Brasil, Paraguay, China, Argentina, Colombia, Costa Rica, Venezuela, México, Estados Unidos y algunas islas del Caribe.  

Agricultora, a mucha honra...

Aunque cuenta con la ayuda de dos trabajadores, doña Rita siembra, limpia y brega todo el tiempo con sus plantas. Las vigila y a veces no duerme esperando los frutos o preocupada porque se le olvidó revisar alguna palma azucarera o echarle agua y abono a un zapotillo. «Mira mis manos –sonríe–: son de obrero».
Es tan grande su pasión por la botánica que lamenta mucho la situación del campo dominicano.
«Los campesinos no quieren trabajar, no quieren estar en el campo. Les avergüenza decir que son agricultores. Sin embargo, yo voy a cambiar mi cédula ahora y le voy a poner que soy agricultora», dice doña Rita, que llegó a iniciar la carrera de Ingeniería Civil en la UASD al terminar el bachillerato.

Otros datitos
La quinta tiene nombre.
Se llama Estancia El Higüero porque así, le dijo a Rita la profesora Mencía Renville, se llamaba la estancia que alguna vez tuvo el cacique Enriquillo.
Pasión. Cuando sale, mientras sus acompañantes prefieren ir de compras y pasear, doña Rita se pregunta si no habrá cerca matas o alguna crianza de chivos y ovejos . «A veces le pagaba la gasolina a una persona para que me llevara a cualquier parte donde hubiera dos o tres matas que tuvieran semillas y, perdóname diosito, yo les pedía a los dueños que me las dieran, que me las vendieran, pero si no, buscaba la forma de llevarme dos o tres semillitas».
Orgánicos. Rita no usa fertilizantes en su finca. «La gente que tiene vacas cuando quiere limpiar me llaman y yo voy, recojo en una camioneta o en una carretilla el estiércol de las vacas y caballos y preparo abono con él».
Registro. Doña Rita ha iniciado la catalogación de las frutas de la estancia con los nombres comunes (a nivel local y de otros países) y científicos de los frutos.
Futuro: El sueño de doña Rita es hacer de la estancia un lugar educativo y construir un gran vivero donde el público adquiera plántulas de las frutas y flores que cultiva.

La piedra donde, dicen, se sentaba Anacaona

La reina taína, según los registros, nació en 1464 y murió en 1504, condenada a la horca por el entonces gobernador (e hijo de p...) Nicolás de Ovando.
Anacaona fue esposa de Caonabo y tras la muerte de su hermano Bohechío gobernó el cacicazgo de Jaragua.
La piedra donde, dicen, se sentaba, forma parte de la Plaza Ceremonial Indígena (también llamada Corral de los Indios) ubicada en el municipio Juan de Herrera, provincia San Juan.
El lugar, de forma circular y bordeado de caobas, es uno de los pocos monumentos precolombinos que se conservan en el Caribe. Es lindo, además.
Visitarlo, sobre todo cuando la hierba lo cubre casi por completo y las caobas están verdes, verdes, es realmente evocador.