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30/12/14

Acampar en República Dominicana

En la montaña, a orillas del mar, sobre hierba, arena o suelo rocoso, los viajeros que disfrutan del ecoturismo prefieren vivir la experiencia cada vez más en boga de las acampadas.
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©Yaniris López para la revista RT (Resumen Turismo)
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Todas las regiones de República Dominicana ofrecen al viajero espacios idóneos para la acampada recreativa. ¿Le gusta el frío? Instale una casa de campaña a casi 3,000 metros sobre el nivel del mar y déjese envolver por el verde y la neblina de las montañas más altas del Caribe. ¿O prefiere la playa y los llanos costeros? Los hay para elegir si desea pernoctar al mejor estilo nómada.
En los ochenta y noventa, el destino favorito para acampar y disfrutar de la naturaleza era Jarabacoa. Las tiendas multicolores se instalaban en las riberas de los ríos Yaque del Norte y Jimenoa (especialmente en los alrededores de La Confluencia) y en los patios de los centros vacacionales.
A medida que el ecoturismo va entusiasmando a locales y extranjeros, nuevos ambientes han sido conquistados por los amantes de la aventura al aire libre. ¿Dónde están?

Entre montañas. En la cordillera Central, las tres excursiones de montaña más solicitadas por los campistas a lo largo del año cuentan con albergues públicos donde estos pueden hospedarse; la mayoría, sin embargo, prefiere montar una tienda y pasar la noche a ras de tierra.
Es lo que ocurre en las paradas de descanso camino al pico Duarte, en el Valle del Tetero y en el Parque Nacional Valle Nuevo.
Allí, en enclaves ubicados entre los 1,500 y 3,087 metros sobre el nivel del mar, los paisajes de pinos y pajones acompañan a los excursionistas que descansan tras largas horas de caminata entre barrancos, empinadas laderas y estrechos senderos.
Amén del contacto con la naturaleza, lo mejor de las acampadas intramontanas son esos recuerdos de experiencias vividas alrededor de una fogata que quedan registrados por siempre en la memoria.


En la playa. Hasta el 2007, cuando la entonces Secretaría de Medio Ambiente prohibió acampar sin permiso en el Parque Nacional Jaragua, Bahía de las Águilas era el escape perfecto de los campistas locales que preferían estacionarse en una zona exótica y remota.
Hoy, el destino de moda del camping en República Dominicana es también un rincón playero al que todavía no llega el agobio del turismo masivo. Bajo los cocoteros, sobre la arena o sobre un tapiz de hierba, montar tienda en playa Rincón, al oeste de Las Galeras (en la Península de Samaná), es, por mucho, una experiencia inolvidable. Como también lo es dormir a orillas del mar en Punta Rusia, al oeste de Puerto Plata, arrullados por el rumor de las olas.

Centros ecoturísticos. Casi todos los centros y hoteles ecoturísticos del país disponen de áreas para camping, muchas de ellas espacios baldíos dentro de la propiedad. Son famosas las acampadas en Rancho Baiguate (Jarabacoa), en Paraíso Caño Hondo (uno de los puntos de embarque hacia el Parque Nacional Los Haitises, en Hato Mayor), en los tradicionales campamentos de verano de Monte Plata y, en los últimos años, en el centro ecoturístico de la comunidad de Cachote, en Barahona.


Áreas protegidas. Recuerde que para acampar en las zonas protegidas necesita un permiso del Ministerio de Medio Ambiente. Este permiso se obtiene en los centros para visitantes o en las casetas de vigilancia de estas áreas naturales. La mayoría de los operadores turísticos que ofrecen excursiones de acampada tanto en espacios públicos como en centros ecoturísticos privados incluyen en sus paquetes los permisos de entrada y hospedaje y las casas de campaña.

9/1/14

Objetivo 2014: explorar República Dominicana

Disfrutar cada rincón de República Dominicana como propósito de año nuevo -y cumplirlo- es una de esas decisiones que agradecerá, mientras viva, haber tomado.

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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Provincias
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Hay quienes se han propuesto, como meta para este 2014 que recién inicia, conocer los atractivos ecoturísticos del país y adoptar como estilo de vida la ‘monteadera’ responsable. Y se preguntan por dónde empezar, cuáles destinos visitar, qué llevar, qué hacer y no hacer en cada estación y quién les puede ayudar en este propósito.
¿Forma parte de este grupo y desea, desde el primer paseo, caer rendido ante los encantos naturales de República Dominicana? Le proponemos, para iniciar, tres destinos que le dejarán con el anhelo de seguir buscando y programando más escapadas ecoturísticas.

¡Que comiencen los recorridos!
Si desea iniciarse en el ecoturismo y comenzar a explorar los atractivos locales, lo ideal es realizar los primeros viajes con las agencias ecoturísticas de perfil ecológico que programan con regularidad excursiones a los principales destinos.
Ellas, las agencias, se encargarán del transporte, el hospedaje, la alimentación, los permisos a las áreas protegidas y privadas, de las emergencias y de la seguridad. De esta forma, su única preocupación será disfrutar al máximo y tomar buenas fotos. Luego puede hacer las exploraciones por su cuenta, a medida que va conociendo sobre las rutas de transporte, los centros de hospedaje, los guías y las costumbres de los habitantes de los pueblos cercanos al destino.
Los clústeres turísticos y ecoturísticos y las páginas digitales de las provincias y municipios son una fuente útil de información. Recurra a ellos para empaparse de los sitios que va a explorar, especialmente semanas o días antes del viaje.

Responsabilidades
Una de las principales iniciativas que adopta el viajero responsable es la protección del entorno que lo acoge. Procure no tirar basura (recoger los plásticos y fibras que encuentre), hacer fogatas sin la asesoría de los guías (apagarlas totalmente al retirarse) ni tirar colillas entre los matorrales (podría provocar un incendio).
Siga sin rechistar las intrucciones de los guías y de los organizadores y recuerde, además, denunciar ante las autoridades y guardaparques cualquier violación o amenaza al medio ambiente que contemple.


Mangles en Caño Hondo
Los Haitises
Empezar el recorrido ecoturístico por el Parque Nacional Los Haitises es garantía de que vendrán muchos más.
Cueva La Arena, Los Haitises
En el noreste dominicano, repartidos sus 3,600 kilómetros entre las provincias de Samaná, Hato Mayor, Monte Plata y Duarte, es la región cárstica más importante de las Antillas.
Si toma como punto de partida Sabana de la Mar, tras un recorrido entre manglares por el estrecho de Caño Hondo, la salida al mar en la Bahía de San Lorenzo le proporcionará una de las más hermosas panorámicas del territorio dominicano, al ver perfilarse entre las aguas los impresionantes cayos y mogotes característicos de su zona costera.
¿Qué sigue? El paseo en bote incluye recorridos entre los manglares y mogotes con paradas en playitas desiertas y cavernas de formaciones espectaculares en las que se conserva arte rupestre.
Verá tijeretas, pelícanos, cotorras y cangrejos durante todo el viaje y, si tiene suerte, también manatiés y jutías.
En el trayecto a pie, explorar el bosque húmedo subtropical de Los Haitises, sobre todo en la porción que corresponde a Monte Plata, con sus cascadas y plantas de hojas latifoliadas, es una grata experiencia ecoturística.


Playa Rincón, en Las Galeras
Rincón/Las Galeras
En la playa En la bahía de Rincón, entre los cabos Cabrón y Samaná, se encuentran las dos playas de moda para hacer camping en República Dominicana. Sí, un destino playero donde colocar la tienda de campaña y hacer catarsis física y emocional. De hecho, su concepto de playa no será el mismo cuando visite Rincón y Las Galeras, al noreste de la península de Samaná. Sol, sombra, agua dulce y salada, yerba y cocoteros lejos de los grandes enclaves turísticos que invitan al consumo masivo.
La ruta a seguir es llegar a Las Galeras desde Santa Bárbara de Samaná, disfrutar de sus aguas y cayos y seguir a pie o en bote hasta Rincón, en el fondo occidental de la bahía, donde le espera la desembocadura del arroyo Caño Frío y un paisaje de revista. Las facilidades aquí son modestas, por eso los viajeros prefieren acampar sobre la alfombra de hierba y soñar que están, como de verdad lo están, en el paraíso. Las acampadas suelen durar tres días y dos noches y, como no tiene grado de dificultad, es adecuada para toda la familia. ¿Qué hacer? Bañarse, tomar el sol, caminar, explorar los llanos costeros de los cabos, hacer buceo deportivo y terminar la noche alrededor de una fogata, con una taza de café, té o chocolate caliente en las manos.


Saltos de la Sabana
Saltos de la Sabana
¿Le inspiran los montes, el senderismo, el ecoturismo en todo su esplendor? Entonces le encantará explorar los Saltos de la Sabana, en la provincia Monte Plata, a 16 kilómetros del centro de Bayaguana. Hace apenas siete años que Miguel González decidió compartir con el público esta finca y los siete saltos que corren por uno de sus costados a lo largo del río Sabana.
Partidario de la ecología, González adecuó el lugar ubicado en la comunidad Sabana del Estado como centro ecoturístico y desde entonces la excursión para visitarlo es una de las favoritas de los monteros que prefieren el contacto con la naturaleza en su forma, podría decirse, más primitiva. Los chapuzones de agua fría y las caminatas comparten protagonismo con la gastronomía criolla y las actividades recreativas que el complejo ofrece a sus invitados, entre ellas recorridos en jeep con paradas en fincas de cacao y café, visitas a las cavernas y montañas de los alrededores, senderismo, ‘tubing’ sobre el río, ‘mountain bike’ y visitas a un huerto de plantas medicinales y un módulo apícola. El lugar es ideal para realizar actividades sociales.