En esta foto, el lago Enriquillo no se parece al lago Enriquillo. Las laderas peladas de las montañas que lo rodean, entre las provincias Independencia y Bahoruco, no inspiran lástima. Parece nieve. El espejo azul rosado de las aguas de esa mañana limpia de diciembre tiene grabada la palabra melancolía. Por un momento, por un breve y lacónico momento, piensas que estás en los Alpes, en algún lugar de los Grandes Lagos, o en alguna islita del mar de Barents. En fin…
Buscar en el blog
Mostrando entradas con la etiqueta provincia Independencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta provincia Independencia. Mostrar todas las entradas
29/2/24
25/7/20
31/10/17
12/2/16
Las Barías, el bosque urbano del Sur
Es el monumento natural de La Descubierta, un espeso bosque urbano en el que
brotan 48 norias de aguas tan frías que al menor contacto hacen tiritar
Si en las fotos la piscina se ve casi siempre vacía, no es por falta de bañadores o de que escaseen las ganas de darse un baño. Es que son pocos los que aguantan más de 10 minutos dentro del embalse de Las Barías, el balneario de La Descubierta.
Ese frío del agua, las venas de los manantiales discurriendo entre los troncos y la sombra de las barías, ceibas, guamas y otros árboles de gran tamaño hacen de este bosque urbano del suroeste dominicano, al noroeste de la provincia Independencia, un lugar perfecto para compartir, pasear, respirar aire puro y disfrutar de la naturaleza.
El balneario fue convertido en monumento natural en 2009, con un espacio de 1.23 kilómetros cuadrados, para proteger y conservar los manantiales que vienen no se sabe de dónde pero que brotan aquí, en el centro urbano del municipio, y se desparraman por todo el entorno.
En el lugar, administrado por el ayuntamiento de La Descubierta en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente, se han documentado 48 norias o pozas que salen a la superficie.
Gran parte del agua es represada en una piscina y de ahí discurre por el canal Las Barías, explica el presidente del ayuntamiento de La Descubierta, Freddys Méndez.
¿Por qué Las Barías?
Las Barías hace referencia al nombre común de la especie Calophyllum calaba, los árboles más abundantes (90 %) del bosque. Hay también muchas ceibas, guamas, helechos y un par de framboyanes.
La promoción ecoturística y el mejoramiento físico del Monumento Natural Las Barías están contemplados en el Plan Municipal de Desarrollo 2014-2016 de La Descubierta. Al municipio le llaman La Novia de la Frontera.
¿Dónde comer?
-----
-----
Si en las fotos la piscina se ve casi siempre vacía, no es por falta de bañadores o de que escaseen las ganas de darse un baño. Es que son pocos los que aguantan más de 10 minutos dentro del embalse de Las Barías, el balneario de La Descubierta.
Ese frío del agua, las venas de los manantiales discurriendo entre los troncos y la sombra de las barías, ceibas, guamas y otros árboles de gran tamaño hacen de este bosque urbano del suroeste dominicano, al noroeste de la provincia Independencia, un lugar perfecto para compartir, pasear, respirar aire puro y disfrutar de la naturaleza.
El balneario fue convertido en monumento natural en 2009, con un espacio de 1.23 kilómetros cuadrados, para proteger y conservar los manantiales que vienen no se sabe de dónde pero que brotan aquí, en el centro urbano del municipio, y se desparraman por todo el entorno.
En el lugar, administrado por el ayuntamiento de La Descubierta en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente, se han documentado 48 norias o pozas que salen a la superficie.
Gran parte del agua es represada en una piscina y de ahí discurre por el canal Las Barías, explica el presidente del ayuntamiento de La Descubierta, Freddys Méndez.
Antes de “morir” en el lago Enriquillo, las aguas de este canal riegan, a lo
largo de unos 12 kilómetros, todas las tierras de La Descubierta y parte de
Boca de Cachón Viejo.
En meses muy fríos, la temperatura del agua de la piscina ha llegado a los ¡seis grados Celsius!
Pero lejos de ahuyentar al visitante, ese reto de tirarse al agua, presumir de valiente y ver cuánto se puede aguantar el frío en el cuerpo es uno más de sus atractivos.
“El agua de las norias sale del subsuelo. A veces se pone turbia debido al
desprendimiento de tierra en las lomas, pero todavía no sabemos de qué loma
llegan (los manantiales). Hemos hecho investigaciones y pruebas en las lomas
que pertenecen a nosotros y todavía no damos con ese dato”, dice Méndez a
LISTÍN DIARIO.
Las Barías siempre ha sido un balneario muy popular en la región Sur, incluido en los destinos a visitar de la ya famosa ruta alrededor del lago Enriquillo.
En meses muy fríos, la temperatura del agua de la piscina ha llegado a los ¡seis grados Celsius!
Pero lejos de ahuyentar al visitante, ese reto de tirarse al agua, presumir de valiente y ver cuánto se puede aguantar el frío en el cuerpo es uno más de sus atractivos.

Las Barías siempre ha sido un balneario muy popular en la región Sur, incluido en los destinos a visitar de la ya famosa ruta alrededor del lago Enriquillo.
¿Por qué Las Barías?
Las Barías hace referencia al nombre común de la especie Calophyllum calaba, los árboles más abundantes (90 %) del bosque. Hay también muchas ceibas, guamas, helechos y un par de framboyanes.
La promoción ecoturística y el mejoramiento físico del Monumento Natural Las Barías están contemplados en el Plan Municipal de Desarrollo 2014-2016 de La Descubierta. Al municipio le llaman La Novia de la Frontera.
¿Dónde comer?
Por los alimentos
no hay que preocuparse. Dentro del bosque natural tiene la opción de probar la
rica comida criolla que prepara desde hace muchísimos años Estanila de Óleo
Medina en el comedor ubicado al fondo del costado derecho de Las Barías. Y si
no, en los alrededores hay pequeños hoteles y comedores que con gusto les
ofrecen sus delicias.
¿Horario, costos? La entrada al lugar ha sido siempre gratis y nunca cierra.
Para llegar. Una vez en La Descubierta, tome la avenida Joaquín Aybar, la principal del pueblo y la misma que comunica a La Descubierta con Bartolomé (al sur) y Las Caritas de los Indios y Postrer Río (al este).
¿Horario, costos? La entrada al lugar ha sido siempre gratis y nunca cierra.
Para llegar. Una vez en La Descubierta, tome la avenida Joaquín Aybar, la principal del pueblo y la misma que comunica a La Descubierta con Bartolomé (al sur) y Las Caritas de los Indios y Postrer Río (al este).
| Los niños son los que más duran en el agua. |
| Las barías son los árboles más abundantes en este bosque. |
| Entre árboles: el comedor de doña Estanila. |
Etiquetas:
balnearios de República Dominicana,
La Descubierta,
Las Barías,
manantiales,
Monumento Natural Las Barías,
norias,
provincia Independencia,
región Sur,
Yalo,
Yaniris López
5/2/15
Las venas de agua de La Descubierta
El arroyito que transcurre paralelo al charco de La Descubierta (Monumento Natural Las Barías) pasa casi inadvertido para la mayoría de los visitantes.
Pero las miradas más cursis (ejem) no pasan por alto el espectáculo que su vena de agua va dejando entre los árboles y la placita del balneario.
Su corriente, clara, gris, bajita y revoltosa, serpentea entre las matas, las sillas de los ventorrillos de comida, las piedras, los bultos y los pies de quienes lo ignoran y lo saltan porque no les interesa su curso sino la piscina, una de las pozas más frías del Sur y del país, en la provincia Independencia.
A veces el hilo de agua se parte discretamente en dos, o en tres, y cierra de nuevo en un punto de su recorrido. A su paso va dejando pequeñas riadas o minúsculas cascadas en algún trozo inclinado del terreno.
Y así, alegre, ajeno al jolgorio de los niños que tiritan de frío, de los adultos que comen moro, pescado y fritos verdes y de las vendedoras que ofrecen a los viajeros sombreros de colores, ignora también a todos y se pierde entre la maleza, sabrá quién hacia dónde…
Pero las miradas más cursis (ejem) no pasan por alto el espectáculo que su vena de agua va dejando entre los árboles y la placita del balneario.
Su corriente, clara, gris, bajita y revoltosa, serpentea entre las matas, las sillas de los ventorrillos de comida, las piedras, los bultos y los pies de quienes lo ignoran y lo saltan porque no les interesa su curso sino la piscina, una de las pozas más frías del Sur y del país, en la provincia Independencia.
A veces el hilo de agua se parte discretamente en dos, o en tres, y cierra de nuevo en un punto de su recorrido. A su paso va dejando pequeñas riadas o minúsculas cascadas en algún trozo inclinado del terreno.
Y así, alegre, ajeno al jolgorio de los niños que tiritan de frío, de los adultos que comen moro, pescado y fritos verdes y de las vendedoras que ofrecen a los viajeros sombreros de colores, ignora también a todos y se pierde entre la maleza, sabrá quién hacia dónde…
9/11/13
31/12/12
24/7/11
Y el lago sigue "creciendo"
Cómo se nota que el Presidente no tiene familiares que vivan cerca del lago Enriquillo.
-----
Qué triste lo que está pasando en el lago Enriquillo y sus alrededores. El pasado martes atravesamos la carretera que comunica la ciudad de Jimaní (municipio cabecera de la provincia Independencia) con el distrito municipal Boca de Cachón y ese de la imagen es el panorama. A unos cinco kilómetros del centro de Jimaní, las aguas que ya cubren ambos lados de la carretera siguen subiendo. El asfalto ha comenzado a despegarse, las zonas de cultivos se han perdido y los riachuelos de aguas limpias se unen al lago. Niños y jóvenes se pasan el día en las aguas sucias para ayudar a pasar a los vehículos que se quedan varados y así ganarse unos chelitos.
Los geógrafos y geólogos más realistas insisten en que la situación es irreversible a menos que se ejecute una enorme obra de ingeniería y que lo único que le queda a las autoridades es comenzar a pensar qué harán con/y en las comunidades afectadas. ¿Por qué no les hacen caso? El alerta de la subida del nivel del agua en el lago comenzó a finales de 2007 y es como si no estuviera pasando nada. ¿Qué esperan las autoridades para, por lo menos, dar indicios de que el tema les importa un poco? Cómo se nota que el Presidente no tiene familiares que vivan cerca del lago. Cómo se nota…
-----
Qué triste lo que está pasando en el lago Enriquillo y sus alrededores. El pasado martes atravesamos la carretera que comunica la ciudad de Jimaní (municipio cabecera de la provincia Independencia) con el distrito municipal Boca de Cachón y ese de la imagen es el panorama. A unos cinco kilómetros del centro de Jimaní, las aguas que ya cubren ambos lados de la carretera siguen subiendo. El asfalto ha comenzado a despegarse, las zonas de cultivos se han perdido y los riachuelos de aguas limpias se unen al lago. Niños y jóvenes se pasan el día en las aguas sucias para ayudar a pasar a los vehículos que se quedan varados y así ganarse unos chelitos.
Los geógrafos y geólogos más realistas insisten en que la situación es irreversible a menos que se ejecute una enorme obra de ingeniería y que lo único que le queda a las autoridades es comenzar a pensar qué harán con/y en las comunidades afectadas. ¿Por qué no les hacen caso? El alerta de la subida del nivel del agua en el lago comenzó a finales de 2007 y es como si no estuviera pasando nada. ¿Qué esperan las autoridades para, por lo menos, dar indicios de que el tema les importa un poco? Cómo se nota que el Presidente no tiene familiares que vivan cerca del lago. Cómo se nota…
27/9/10
Las iguanas del lago Enriquillo
______
Debe ser que se saben reinas y soberanas del cuerpo de agua más salado del Caribe y de las únicas islas ubicadas bajo el nivel del mar en todo el mundo. Debe ser que sospechan que están en peligro de extinción para posar con tanta altivez frente a las cámaras y vigilar el entorno como si realmente les perteneciera. Debe ser que los humanos saben que son animales especiales, tanto que, a la larga, poco les importa su evidente fealdad. Si no, ¿cómo explicar que tanta gente intente robarlas cada año, que tanta gente quiera tener semejantes ejemplares entre sus manos, llevárselos a sus casas, cuidarlos y mimarlos como si fueran mascotas?
_________
Yaniris López
Para Tu Aventura ¨
El lago Enriquillo y su entorno, uno de los puntos turísticos más visitados del suroeste dominicano, es la casa de dos especies de iguana en peligro de extinción: la iguana rinoceronte y la iguana ricord (Cyclura cornuta y Cyclura ricordi).
Las rinoceronte son enormes (pueden alcanzar hasta 1,8 metros), con pequeños cuernos en las caras y, según los ecologistas, la mayor cantidad de ejemplares se encuentra precisamente aquí. Las ricord son endémicas de República Dominicana, no tienen cuernos pero sí unos ojos muy rojos y anillos espinosos en las colas.
El lago alberga en su interior tres islas también peculiares: son las únicas ubicadas dentro de un cuerpo de agua que se encuentra situado por debajo del nivel del mar. Se llaman Cabritos (la mayor), Barbarita e Islita.
Alrededor del lago, que mide 265 kilómetros cuadrados, hay balnearios de aguas azufradas, borbollones, playas, montañas, petroglifos prehispánicos y aves raras. Pero nada suscita más interés que conocerlas a ellas, a las iguanas que habitan alrededor del cuerpo de agua más grande de las Antillas.
PARA VERLAS
El iguanario es una parada obligada de la ya famosa “Vuelta al lago Enriquillo”, una de las excursiones favoritas de locales y extranjeros en el país. Está ubicado en el mismo lugar desde donde zarpan las lanchas que llevan a los viajeros hasta la isla Cabritos, a orillas de un famoso balneario de aguas azufradas.
No más llegar a la entrada, las iguanas, como buenas anfitrionas, salen despacito de entre los matorrales y tantean el ambiente.
Si hay movimiento de manos, se lanzan sobre los visitantes como si éstos estuvieran obligados a llevarles algo, un regalo, preferiblemente comida.
Al poco tiempo, más de 40 iguanas de todos los tamaños rodean a los visitantes. No hay problemas si quien las visita no les teme.
Aunque la tenencia de iguanas está prohibido por tratarse de un animal en peligro de extinción, hay quienes pagan grandes cantidades de dinero por un ejemplar, otros se atreven a ofrecerles dinero a los vigilantes del área protegida para que les permitan “llevarse” una a casa y los más atrevidos simplemente se las roban.
Hay quienes creen que son animales espectaculares, exóticos, “lindos”. Esos, los que creen eso, disfrutan sobremanera llegar al iguanario, alimentar a las iguanas (nadie ve el letrero que prohíbe alimentarlas), acariciarlas y dejarse torturar con el espectáculo que ofrecen al abrir las bocas, un espectáculo que es mejor no describir.
Comen pan, papitas fritas, galletitas, frutas y hojuelas de maíz. Los que la han tenido como mascota aseguran que limpia la casa de moscas y otros insectos rastreros, que son dóciles y silenciosas y que les encanta pasear y dejarse mimar.
Sin embargo…
A los pequeños gritos de emoción les sigue un espanto dramático que raya en lo absurdo. Algunas son tan feas –disculpen los ecologistas- que dan grima. Siempre lucen guapas, como aburridas de tener que vivir tantos años (20 y tantos, aproximadamente).
Como el iguanario está cobijado de bayahondas y otras plantas secas cuyos frutos les encanta a las iguanas, da la impresión de que saltarán de cualquier rama y caerán sobre nuestros hombros y pies en cualquier momento.
Entonces el iguanario ya no luce tan atractivo. Un pasillo de cemento lo divide en dos, obligando al viajero a utilizarlo para entrar y salir. Si por casualidad hay iguanas en ambos lados –y es casi seguro que acorralarán al miedoso-, el temor puede provocar una crisis de histeria que obligará a los guardaparques o a otros viajeros a acudir en auxilio del atormentado. Atormentada en este caso. Qué pena da admitirlo.
“No te harán nada”, gritan los valientes. “Son inofensivas”. “Míralas qué lindas”. Es cierto, las iguanas son inofensivas. Pero qué va. Nada logra acallar los gritos cada vez que alguna intenta acercarse. La vergüenza aumenta si hay extranjeros cerca, que miran a la víctima entre “me río, lloro o le grito cuán cobarde es…”.
Tal vez el único consuelo que realmente funciona en estos casos es pensar que, por suerte, son vegetarianas.
Pobres iguanas! En lugar de temerles, se acercan a los hombres, buscan sus manos y se dejan alimentar de las mismas manos que las matan, se las comen o se las roban para mantenerlas en cautiverio. Por eso es raro que alguien les tema; aunque, por su bien, deberían celebrarlo.
-----
P.D: Escrito a principios de 2009, unas semanas antes de que las aguas del Lago subieran tanto que taparan completamente el balneario Las Azufradas.
17/8/10
Oasis en el Sur
LAS MARÍAS
Es el balneario que da la bienvenida a los que viajan a Neiba, el municipio cabecera de la provincia Bahoruco. ¿Qué hacer, además de tomar un baño en sus aguas claras? Comer frituras a orillas de la carretera, jugar billar e intentar atrapar minúsculos pececitos con una caña de pescar.
LAS BARÍAS (LA DESCUBIERTA)
Nadie que visite el centro del municipio La Descubierta se marcha sin antes visitar Las Barías, un amplio y frío balneario que hace honor al río que le brinda sus aguas y a los altos árboles que lo rodean. Para los friolentos, es uno de los mayores retos ecoturísticos que les ofrece el país, pues son pocos los que pueden darse el lujo de permanecer varias horas dentro del charco.
BOCA DE CACHÓN
El oasis natural de este distrito municipal de Jimaní es uno de los más visitados de la región sur. Está ubicado frente a los humedales de la punta oeste del Lago Enriquillo. Amplio y con facilidades recreativas, sus aguas continúan corriendo en canales artificiales.
LA ZURZA
A este balneario cercano al distrito municipal Vengan a Ver (municipio Duvergé)se acercan exploradores que buscan en sus aguas azufradas la cura de enfermedades cutáneas. Los que deseen un baño normal lo tendrán en una alberca adicional habilitada en un costado del balneario, con las aguas de un manantial que nace a pocos metros de allí.
3/6/10
Las Caritas de los Indios
Yaniris López
Al dejar atrás Postrer Río y antes de llegar a La Descubierta, al norte de la provincia Independencia, los cerros de Las Caritas, frente al lago Enriquillo, conforman la tercera parada de una ruta que lleva al viajero a emocionarse con los encantos del Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos. Si el vehículo va muy deprisa es posible que tenga que devolverse, porque los farallones, desde la carretera, no se ven tan grandes ni majestuosos como el visitante se imagina o como muestran las fotografías. El sendero que lleva hasta la cumbre, además, no es tan complaciente con los aventureros haraganes. Pero ya cerca, sí es verdad que el paisaje impresiona.
Al llegar, y por las formas de las piedras, la primera impresión es que se trata de la escultura de un gigantesco intestino perforado. Como los agujeros del intestino no se ven sino desde dentro de la cavidad del farallón, descubrirlos provoca una retahíla de exclamaciones espontáneas, porque el cielo azul intenso que aparece entre las “tripas” perfora, a su vez, los ojos de los visitantes.
El suelo de la “cueva” es resbaladizo (de tanto que lo pisan) y sólo cuando los pies logran acomodarse o el cuerpo estabilizarse es que los ojos comienzan a posarse en los petroglifos. Aparecen por doquier: docenas de caritas que sonríen y cuerpos que bailan. Líneas simples que comunican más que cientos de palabras.
Por más que se intente, es imposible contar las caritas, porque se suceden a lo largo del cerro y el acceso por el monte está limitado.
Luego, alguien asegura que para los tiempos de los indígenas las aguas del lago Enriquillo llegaban hasta las piedras, y entonces la mente vaga y se pregunta cómo es que lograron esculpirlas. Y las imágenes de muchas canoas alrededor del farallón, y las manos trabajadoras de los indígenas esculpiendo las piedras, sabrá Dios con qué materiales, llegan y se quedan en la cabeza.
Una parada en la Ruta del Lago
Siguiendo la ya famosa ruta norte del lago Enriquillo, se llega a Las Caritas tomando la carretera Neiba-Jimaní, luego de dos paradas de rigor: una en el balneario Las Marías, en Neiba, y otra en el Museo Rural de Los Ríos.
La sobrecogedora imagen del lago Enriquillo que se contempla desde lo alto quedará eternizada no sólo en las cámaras fotográficas: es una de esas imágenes que nunca se borran de la memoria.
4/4/10
"Los robles mueren de pie"
Por eso, llegar hasta un punto dentro de la islita de 12 kilómetros de largo y 2.5 de ancho y toparme con esta frase me recordó todos esos libros que en 300 y 400 páginas intentan “obligarte” a ser feliz, a enfrentar los problemas y a evitar, a toda costa, que termines asesinando a tu jefe. Con cientos de frases te ofrecen soluciones que, quien sea que haya dicho o escrito esto que leí en la Isla Cabritos, resumió en cinco palabras: “Los robles mueren de pie”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







