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16/9/20

Reto de observación


Juguemos. Miren de repente toda la franja izquierda de la imagen. ¿Ilusión óptica? ¿Photoshop? Hay algo raro en esta foto de Istock tomada en el parque central de Puerto Plata. ¿Quisieron convertir el laurel del fondo (el de la flecha) en framboyán usando flores de trinitarias? ¿Por qué el laurel parece estar frente a la palma si está tan lejos? ¿Qué pasa en realidad? 

29/11/19

“The Oxbow” y el río Yásica


R.C., dominicano que vive en Estados Unidos y trabaja en el Museo Metropolitano de Arte de New York, nos hace notar el parecido que hay entre la famosísima pintura “The Oxbow”, de Thomas Cole (en exhibición permanente en el museo), y la foto del río Yásica (Puerto Plata) que en esta ocasión adorna el cabezote del blog.


El de Cole es el río Connecticut.
Mirando el Yásica desde diferentes ángulos, sí se le parece un poco, en la forma del llano y del meandro. La pintura de Cole (1801-1848) se llama en realidad “Vista desde el Monte Holyoke, Northampton, Massachusetts, después de una tormenta eléctrica”, pero se le conoce como “The Oxbow”. La pintó para el año 1836.
A partir de la obra de Cole, otros artistas han recreado e interpretado la escena.
En 2017, la página earthobservatory.nasa.gov (un proyecto de la NASA) le dedicó una entrada para mostrar cómo luce actualmente el paisaje del escenario de Cole. En el artículo explican en qué y por qué ha variado el paisaje desde 1836 a la fecha.



30/5/18

La línea de playas urbanas de Puerto Plata


El malecón de la ciudad de Puerto Plata posee la más grande y accesible línea de playas urbanas dominicanas. ¿Dónde? A lo largo de la avenida Gregorio Luperón, entre el fuerte de San Felipe y la punta de playa Dorada, casi cinco kilómetros de arena dorada y blanca (algunas fueron regeneradas hace algunos años) con paradas corridas en las playas de Acapulco, Long Beach, Cosita Rica, el Chaparral y Cano Grande, estas dos últimas ya en el área de los grandes complejos hoteleros.


Las vistas son impresionantes desde cualquier ángulo costero de la Novia del Atlántico, incluso desde las ventanas de los hoteles del centro de la ciudad. La más ancha de todas, Long Beach, se llena de visitantes de todas partes del país especialmente los fines de semana.








28/9/17

Yalo (Monumento al ego 30)


... y también sirva como #TBT. Esta es una ‘selfie’ tomada desde un puente en Laguna Cabarete, Puerto Plata, en 2010. El agua estaba tan quieta que parece un espejo. Hasta las greñas se me ven.

3/8/17

Neptuno (#tbt, Puerto Plata 2007)


¿Recuerdan a Neptuno? “Vivía” en esta islita frente al malecón de Puerto Plata. Las fotos fueron tomadas el 14 y el 15 de julio de 2007. Hace 10 años. Al pobre le robaron el tridente, se lo robaron a él (su cuerpo) completo (dizque para venderlo por piezas), apareció mutilado/tirado en las calles de la ciudad, lo devolvieron a su lugar y luego desapareció para siempre. Así lucía entonces el dios de los mares desde todos sus ángulos, y así también lucía entonces la Novia del Atlántico.









19/6/15

Desastre ecológico en el río Veragua


Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Sosúa, Puerto Plata
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Miembros de la Asociación para la protección del medio ambiente y del turismo en la zona de Cabarete y Sosúa (Asoprocaso) denunciaron el incremento de la extracción de materiales en los ríos Yásica y Veragua, cuyos cauces comparten en ciertos puntos las provincias Puerto Plata y Espaillat.
También pidieron la intervención del Estado para detener el crimen ecológico que, aseguran, cometen las granceras en estos ríos con el consentimiento del Ministerio de Medio Ambiente.  
Michel Gay-Crosier, presidente de la entidad, asegura que en las últimas semanas entre 15 y 18 camiones hicieron turnos por día en el lecho del río Veragua y sacaron de manera irregular y sin criterios ambientales una cantidad considerable de materiales que depositaron y venden en granceras de los distritos municipales Veragua (municipio Gaspar Hernández, Espaillat) y Sabaneta de Yásica (municipio Sosúa, Puerto Plata).
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El 12 de junio, la Academia de Ciencias de República Dominicana entregó a Asoprocaso los resultados de un informe elaborado por la Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente de la institución sobre la situación ambiental en el curso bajo del río Veragua, cerca de la confluencia con el río Yásica.
Este informe, fechado el primero de junio y realizado a petición de Asoprocaso, confirma la depredación del cauce del río Veragua con maquinaria pesada a su paso por el distrito municipal Veragua y la depredación del cauce del mismo río en el paraje de Los Guaos.
El río Veragua es afluente del río Yásica. En la imagen de arriba, tomada el pasado 14 de junio, pocos días después de concluida la extracción por parte de una grancera, el río casi ha desaparecido, denuncia Asoprocaso.

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5/1/15

El artesano de la radiolaria

En un taller del municipio Montellano, en Puerto Plata, Aramis Ciriaco Green (Bobo) trabajó por primera vez en República Dominicana, hace 10 años, este elegante fósil

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Yaniris López
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El primer dominicano que trabajó con fines artesanales la radiolaria, Aramis Ciriaco Green (Bobo), era ya un reconocido artesano puertoplateño con más de 40 años de experiencia cuando “descubrió” la piedra en la cuenca alta del río Camú, en la cordillera Septentrional, a unos 200 metros sobre el nivel del mar.    
Era el currú (maña) de todos los días -dice a LISTÍN DIARIO- ir con los amigos al río, en la zona de Juan de Nina (Montellano), a bañarse y a jugar dómino bajo un árbol de limoncillo.  
Mientras el resto jugaba en la parte alta, Aramis se iba a la ribera del río a buscar piedrecitas de ámbar y diminutas piezas taínas que los derrumbes arrastraban al afluente.  
“Míralo cómo está, buscando diamantes”, solían decir sus amigos, y él los escuchaba abajo. Un día de 2004, su amigo Elías Campos le tiró una piedra grande desde arriba mientas le voceaba: “Aramis, agarra ese diamante”.
Al caer, la piedra rompió en dos, a su vez, otra piedra que reposaba a los pies de Bobo. La pieza rota dejó al descubierto unos extraños dibujos.
“Yo la agarré, la miré, la mojé en el agua y vi que tenía esas caritas, esos ojitos. Dije ‘mira qué interesante, parecen flores’; la eché en la mochila y seguí buscando. No sabía qué hacer con ella. Me la llevé solamente porque me llamó la atención”. 
En el taller de la joyería que instaló en los años 80 en Montellano, Bobo cortó la piedra, talló tres cauchones (piezas ovaladas) y en su próximo encuentro se la mostró a un sorprendido Elías.  Luego invitó a otros amigos artesanos a trabajar la piedra, pero ninguno tenía idea de que se trataba de radiolario. 
Con la ayuda primero de una científica rusa que laboraba para la Universidad Autónoma de Santo Domingo (que erróneamente calificó el fósil como planta marina), y luego con la asesoría de un técnico de la USAID que trabajaba entonces en el país, identificaron el fósil. 
La piedra radiolaria, aprendió Bobo, es el mineral que resulta de la petrificación del radiolario: protozoos marinos que la Real Academia Española de la Lengua (RAE) describe “de la clase de los Rizópodos, con una membrana que divide el citoplasma en dos zonas concéntricas, de las que la exterior emite seudópodos finos, largos y unidos entre sí que forman redes”.
Pueden vivir aislados, sigue la RAE, “pero a veces están reunidos en colonias y en su mayoría tienen un esqueleto formado por finísimas agujas o varillas silíceas, sueltas o articuladas entre sí”. 
Bobo dice que algunos la llaman “flor de amor” pero a él no le gusta “porque es un nombre barato”.
“Me gusta que la llamen radiolaria. Son animales uniceluluares. Están petrificados porque son de agua pero quedaron atrapados en tierra”, explica.

Una piedra común

La radiolaria tiene una dureza blanda (entre 2 y 3 en la escala de Mosh) y su color lo determina la tierra donde se compacta.  Aramis ha trabajado hasta con siete colores diferentes. El crema es el más abundante y el gris el más complicado para tallar, comenta. Y agrega que para identificar la roca sin tallar se necesita de un ojo experto porque casi siempre está cubierta de lama.  El artesano ha identificado buenas canteras en el río Camú, en la cuenca del Jamao y en los ríos de Los Haitises.
“Es una piedra común y ojalá que todos los artesanos puedan trabajarla con calidad, porque el ámbar y el larimar están ahora mismo fuera del alcance de los artesanos y esta tiene una tremenda demanda”.  Esta demanda comenzó cuando empezaron a promoverla en las ferias artesanales, con precios tan asequibles que muchos quedan sorprendidos de que piezas tan elegantes y bien trabajadas puedan adquirirse a bajo precio.
CORTE Y BRILLO. El arte de tallar la radiolaria radica en el corte y el brillo que le da el artesano. 
“La piedra tiene un frente y un lateral y el artesano debe saber cortarla y brillarla para hacer piezas únicas”, sostiene Ciriaco.
Pocos dominicanos (unos cuatro) la trabajan hoy día, por eso Bobo promueve que sea declarada piedra semipreciosa para aumentar el interés de los artesanos y con él la demanda.

CALIDAD. En el certificado de autenticidad de la radiolaria dominicana se lee que el fósil “ha sido estudiado por geólogos de la UASD, así como por personas interesadas que han llevado muestras a Europa y EE.UU. para ser comparadas con piezas de la misma especie, determinándose que las locales poseen más dureza  y que existe una mayor variedad de colores (8) y diferencias de formas o núcleo (6)”.
PIEZAS. ¿Qué se puede elaborar con la radiolaria? Aretes, dijes, pulseras, anillos, portaservilletas. 
“Las contra-argollas de las piezas las hacemos con acero inoxidable o plata”, agrega Bobo.

10/11/14

El Bahía Príncipe San Juan no está en Puerto Plata

En asuntos geográficos no se vale mentir

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Algunos hoteles mienten sobre la ubicación exacta del lugar donde se encuentran por conveniencia, es decir, les conviene más decir que están en un lugar más famoso y accesible que en otro más lejano o menos famoso. Pero en asuntos geográficos no se vale mentir, porque es muy fácil comprobar la mentira. Algunos amigos y lectores extranjeros nos piden que les elaboremos rutas para visitar por su cuenta el país y al verificar las direcciones de los hoteles en las páginas web nos encontramos con que muchas veces sus administradores no tienen idea de la provincia o municipio donde se encuentran. O se hacen que no lo saben. Es lo que ocurre con el hotel Bahía Príncipe San Juan.
En su página web, en la pestaña de los resorts, dice que este hotel está en Puerto Plata, y así lo repiten otros sitios web, y así lo cree muchísima gente que seguro lo ha visitado. Sin embargo, el hotel está en Gaspar Hernández, provincia Espaillat (a 20 minutos del centro), y al oeste del municipio Río San Juan (a 10 minutos del centro), provincia María Trinidad Sánchez.
O sea, el hotel, ni por asomo, está en Puerto Plata. Pero claro, ¿quién conoce a Gaspar Hernández como un destino turístico? Cuando llamamos y les hicimos notar el error, nos dicen que lo venden así porque les es más conveniente. Y la Yalo, siempre entrometida, piensa: si les resulta tan fácil mentir sobre algo tan fácil de comprobar, ¿cómo saber que no lo hacen con otros aspectos del lindo resort? Con la decadencia del turismo en Puerto Plata, hasta les convendría decir que están en otro lugar. Al buscar en la página la dirección exacta del hotel (ver aquí), dice lo siguiente: Ubicado en Puerto Plata (con mapa incluido), pero con la siguiente dirección: Carretera Gaspar Hernández - Río San Juan, Km 18. República Dominicana. O sea…

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Publicado el 24 de enero de 2012 (estaba en borrador, ups). Suerte que existen los "caché"....

24/1/14

Objetivo 2014: explorar RD (Tesoros cibaeños)


Yalo en Cayo Arena
¿Qué busca en la región Norte? ¿Playas, montañas, buceo deportivo? ¿Qué tal un recorrido por Montecristi, La Vega y María Trinidad Sánchez?

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Yaniris López
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La región del Cibao es una especie de cofre del tesoro para los excursionistas. Con playas de arenas de todos los colores, cuevas, saltos de agua, ríos, formaciones rocosas espectaculares, cordilleras, valles y rutas culturales y agroturísticas, sus algo más de 19,000 kilómetros cuadrados asombran, retan y deleitan al viajero.
Agregue a sus maravillas naturales el espectáculo anual de observación de ballenas jorobadas, poseer el único teleférico del Caribe, ser el asiento americano “donde todo comenzó” y la afabilidad del cibaeño. Las opciones, entonces, para los que este año recorrerán el país para iniciarse en el ecoturismo y explorar cada rincón dominicano, son tantas que una selección de tres siempre resultará poca. Pero hay que hacerlo.
La sugerencia playera es un cayo sin vegetación frente a las costas de Montecristi. Para caminar por tupidos senderos en la montaña, la siempre verde Jarabacoa. Y para terminar prendados de la naturaleza, una ruta ecoturística en María Trinidad Sánchez, donde, como rezaba aquel eslogan de promoción turística, sus propuestas son “inagotables”.

El Norte que cautiva
El salto Jimenoa I, el montículo coralino Cayo Arena y la ruta de la Costa Verde (con Cabo Francés Viejo como atractivo principal) completan la selección de nueve enclaves propuestos por Listín Diario para iniciar un año donde el ecoturismo sirva de inspiración para explorar, disfrutar, proteger y promover los recursos naturales y culturales de República Dominicana. 
Estas recomendaciones, por supuesto, son apenas la chispa para desear conocer más.

Cayo Arena o Cayo Paraíso
CAYO ARENA
¿Le gusta el buceo deportivo? En la costa oriental de la provincia Montecristi tiene el lugar perfecto para comenzar a practicarlo. Allí le espera Cayo Arenao Cayo Paraíso, un montículo coralino de arena blanquísima que aparece como si flotara en las aguas azules del Atlántico, luego de un paseo de 20 minutos en bote.
Ese bote parte de la idílica playita de Punta Rucia, un pueblito pesquero ubicado en el extremo oeste de Puerto Plata, a 70 kilómetros del centro urbano de la Novia del Atlántico.
¿Qué tiene de especial el cayo? Arena, sol, agua salada y la oportunidad de conocer una de las terrazas marinas mejor conservadas del país.
Si teme nadar en mar abierto no se preocupe, una piscina natural divide el banco de arena del arrecife. En este pedacito el agua es tan clara que se pueden ver los peces incluso sin usar escafandra. Gracias a esta formación y a la buena salud de los arrecifes, Cayo Arena es visitado no sólo por turistas y seguidores novatos del “snorqueling”, sino por experimentados amantes del buceo deportivo e investigadores de la fauna marina.
Cuando la jornada en Cayo Arena termina, la aventura continúa con un recorrido en bote a través de los caños bordeados de mangles frente a la costa montecristeña. Y de nuevo a Punta Rucia. 
Muchas excursiones ofrecen un recorrido por el Parque Histórico La Isabela (el primer asentamiento europeo en América) antes de llegar a Punta Rucia. Los operadores turísticos que funcionan en el pueblito se encargan de organizar los paseos al cayo.

SALTO JIMENOA I
Dos saltos de agua conforman el Monumento Natural Salto de Jimenoa, en el municipio vegano de Jarabacoa. 

El de la foto, con 75 pies de altura, es el Jimenoa 1. Se encuentra a 6 kilómetros de Jarabacoa, en el área de amortiguamiento de la Reserva Natural Ébano Verde. 
De su co-manejo se encarga la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Comunidad El Salto y visitarlo es ser partícipe de un proyecto modelo de sostenibilidad.
¿Cómo llegar? Ya en el pueblo, en la carretera Jarabacoa-Constanza (por dentro), un sendero de 1.4 kilómetros sorteado por arroyos y paradores con vistas panorámicas del municipio lleva hasta el salto rodeado de grandes peñascos. 

Recorrer el sendero, bañarse en el playita de la cascada, recoger guijarros, subir de nuevo hasta la comunidad y disfrutar de la cocina campesina bien valen el viaje. Arriba, en lo alto de una meseta, hay un mirador para que las personas con discapacidad puedan ver el salto y disfrutar del verde paisaje.

LA COSTA VERDE
Frente al Atlántico, desde Nagua hasta Río San Juan, la provincia María Trinidad Sánchez va dejando de este a oeste una estela de encantadores rincones que han hecho de la Costa Verde la ruta ecoturística favorita de los últimos años.

Cabo Francés Viejo. Al fondo, los fa
Lagunas (Perucho, Gri-Grí), cenotes (El Dudú), playas (La Entrada, Diamante, El Bretón, Grande, Caletón), Saltos (El Saltadero) y peculiares balnearios (La Boca) hipnotizan al visitante. 
El enclave más visitado es, sin dudas, el Monumento Natural Cabo Francés Viejo, en el promontorio de Cabrera. Esta área protegida mide apenas 1.5 kilómetros cuadrados, pero ¡cuántos buenos momentos y recuerdos regala a quienes la visitan! 
Forman parte de sus atractivos tres faros llenos de historia, un bosque, una playa, un sendero de tierra, una cueva que espera ser explorada y un largo farallón que figura, por el contraste de su forma y colores, entre los puntos favoritos de los fotógrafos locales. Y es, también, una de las vistas panorámicas más bucólicas de la costa dominicana.

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