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16/6/10
14/6/10
Los árboles de la Plaza Colón
Colocan tarjas con el nombre común, nombre científico y la procedencia de las plantas del parque más visitado de la Ciudad Colonial --------
Además de la estatua de Cristóbal Colón señalando al infinito, de la fachada lateral de la Catedral de Santo Domingo y de las palomas que revolotean por todos lados buscando quién les ofrezca un poco de maíz, los árboles de la Plaza Colón, en la Ciudad Colonial, también forman parte de la estampa más fotografiada de Santo Domingo. Ellos le dan ese aire bohemio al paisaje urbano y cosmopolita de La Zona y, según la época del año, dejan que sus ramas verdes se llenen de trocitos rosados, rojos y amarillos. Sí, pero, ¿cómo se llaman? ¿Cómo deben registrar sus nombres los viajeros en sus diarios o los nacionales en la memoria? Era una misión imposible hasta hace unos meses.
Por iniciativa del Clúster Turístico de Santo Domingo y sus miembros, con la cooperación de la Agencia del pueblo de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) y la Agencia Internacional de Cooperación Española (AECID), los árboles de la Plaza Colón fueron identificados. Las tarjas colocadas a un lado de sus troncos indican su nombre común, nombre científico y procedencia.
Con nombres y apellidos
Los cuatro gigantes que vigilan las esquinas de la plaza, que dan una sombra tan copiosa que invita a leer, a dormir o soñar y que los lugareños llaman álamo, es el higuillo o Ficus religiosa. Y le llaman higuillo, comenta el guía turístico Rodolfo del Orbe, porque la frutilla es similar a la del higo, pero mucho más pequeña.

Frente al Palacio de Borgellá está el higo cimarrón, de hojas anchas. Hay dos ejemplares de flores rojas: el flamboyán y el avellano criollo o capacito, y dos ejemplares de roblillo o aceituno de flores rosado pálido, casi blanco. El de las flores rosado intenso es el roble rosado (Tabebuia rosea), y el árbol que combina hojas verdes y amarillas es el caucho.
Una historia curiosa
Los visitantes más fieles de la Plaza Colón notan que los cuatro higuillos de la plaza no están perfectamente alineados, aunque de lejos lo parezca. El árbol ubicado frente al edificio de la antigua Cárcel Real, en el punto donde se colocan los guías turísticos (calle Isabel La Católica), está fuera de línea. Y eso, como cada espacio y detalle de la Ciudad Colonial, también tiene su historia. Los guías cuentan que el higuillo original, el que sí estaba alineado al resto, fue destruido por el huracán George en 1998. Para no perder el ejemplar, un pedazo del tronco del higuillo fue replantado unos dos metros más al centro de la plaza. Cuando a los guías les preguntan si los cuatro árboles son centenarios, suelen responder que sí, pero que el higuillo en cuestión es más joven, y proceden a contar la historia. Y tienen razón: el huracán George se llevó parte de sus años.
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P.D.: Lo que es el bombo y la publicidad, ¿vieron cuántas instituciones participaron en poner unas míseras tarjas?
11/6/10
Medio Ambiente en RD. Dos preguntas a Jaime David Fernández
"En nuestros países, el río es el camión de la basura más grande. Es más grande que una volqueta, porque todo el mundo tira la basura para el río, en funditas o como sea, y tiran no solo la basura que se ve, toda pipí y la caca, todo se va por ahí""La segunda amenaza es la inexistencia del funcionamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales, especialmente del Estado. Espero que ese no sea el titular, pero dígalo."
Yaniris López
Listín Diario
Fragmento de la entrevista publicada el sábado 5 de junio
Con motivo de celebrarse este sábado 5 de junio el Día del Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal, ministro dominicano de Medio Ambiente, conversa con LISTÍN DIARIO sobre los principales retos ecológicos que enfrenta el país en materia ecológica, entre ellos la necesidad de una ley de ordenamiento territorial, el manejo de las aguas residuales y de los desechos sólidos y la debilidad de la organización social para reclamar acciones que afectan el ambiente.
¿CUÁLES SON LOS MAYORES RETOS ECOLÓGICOS DEL GOBIERNO EN MATERIA DE MEDIO AMBIENTE?
La mayor amenaza es la inexistencia de una ley de ordenamiento territorial. Como no existe esa ley, aquí los asentamientos humanos se hacen donde quiera, es una amenaza para los humedades. Todo el mundo quiere rellenar un humedal, ricos y pobres. Quiero que usted vaya a ver el humedal de la Laguna de los Guaricanos, cómo está amenazada por un lado por los pobres y amenazada por el otro lado por los grandes ricos constructores de urbanizaciones, porque no hay una ley de ordenamiento. Pero qué resulta: una fábrica se instala en un lugar que es correcto, pero al otro día se le instalan cinco familias al lado en un área que es totalmente industrial y entonces hay una lucha entre lo residencial y lo industrial por esa inexistencia. La segunda amenaza es la inexistencia del funcionamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales, especialmente del Estado. Espero que ese no sea el titular, pero dígalo. Porque el vertido de aguas químicas y de aguas residuales que tienen todos esos componentes está yendo al subsuelo, al mar, y por eso usted ve que la barrera coralina del lado de Juan Dolio y Guayacanes se ha muerto, porque el agua que viene desde el Higüamo, por los vientos corre de Este hacia Oeste y el agua que viene desde La Romana corre desde La Romana hacia San Pedro y entonces el agua que corre desde el Ozama va hacia Güibia y hacia Haina; y el agua que sale del río Haina sigue más allá. Por eso es el que el Malecón sufre tanto, porque la barrera coralina de esa área prácticamente se ha muerto, y todo eso no es por las aguas residuales caseras, es por las aguas residuales de las industrias.
¿Y QUÉ HACE MEDIO AMBIENTE AL RESPECTO?
Lo que estamos haciendo es que tenemos proyectos en el río Haina, otro en el río Ozama, tratando de tener más control de la calidad del agua, pero si el principal violador es el propio Estado, que tiene las plantas de tratamiento... Vaya a ver la planta de Los tres Brazos, vaya a ver la planta de Villa Liberación, es más, si usted encuentra una sola planta que no sea la de Santiago, del sector público, que esté funcionando, yo le pagaría a usted.
No temo encontrar personas que lo refuten porque en el fondo esa es la realidad, pero ¿usted sabe por qué es esa realidad?, porque la clase política no le damos importancia a eso, porque la sociedad no nos reclama eso, porque la sociedad vive de espaldas a los desechos.

La sociedad es como cuando usted se sienta en el inodoro, que lo que tira para allá atrás usted no lo quiere mirar. Le da a la palanquita y adiós, a usted no le importa dónde va a ir a parar. En el fondo, así vive la sociedad. En los países avanzados, las aguas alrededor del río son las que más cuestan dinero. En nuestros países, el río es el camión de la basura más grande. Es más grande que una volqueta, porque todo el mundo tira la basura para el río, en funditas o como sea, y tiran no solo la basura que se ve, toda pipí y la caca, todo se va por ahí. En el fondo, ese es el reto que tenemos como sociedad, que la sociedad nos reclame, a la clase política, que tenemos que saber dónde estamos depositando los residuos, porque usted ve el sector turístico, puede ser una torre de Babel mañana. Si el sector turístico no se preocupa por lo que hacen con las aguas residuales, todo eso se nos puede ir abajo. Esas son las dos grandes amenazas: la inexistencia de una ley de ordenamiento territorial y el manejo de las aguas residuales y de los desechos sólidos y la debilidad de la organización social para reclamar el cumplimiento de eso.
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Fotos: (c) Yalo
8/6/10
¡No me digas!
Entonces, el pasado sábado, en la I Feria Agroforestal y Ecoturística de Jarabacoa, me acerqué a un vivero que tenía en exhibición y venta cientos de “Todoelaño” enanas (muchas de colores rosado y morado), e ingenuamente le pregunté al chico que atendía (un joven haitiano de lo más simpático) cómo es que le ponen esos colores tan lindos e intensos, que cuál era el truco. Y él me respondió que no, que no había truco, que venían así de lindas, así con esos colores. ¿Seguro?, le dije. Y el asentía con la cabeza. Le tomé muchas fotos a la mesa y al suelo llenos de flores y me fui. No le dije lo que yo sabía (bueno, sospechaba). Prefiero pensar que no entendió la pregunta…
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Relacionado:
Cómo las flores fabrican su color (y de cómo el chico del vivero tenía razón)
3/6/10
Las Caritas de los Indios
Yaniris López
Al dejar atrás Postrer Río y antes de llegar a La Descubierta, al norte de la provincia Independencia, los cerros de Las Caritas, frente al lago Enriquillo, conforman la tercera parada de una ruta que lleva al viajero a emocionarse con los encantos del Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos. Si el vehículo va muy deprisa es posible que tenga que devolverse, porque los farallones, desde la carretera, no se ven tan grandes ni majestuosos como el visitante se imagina o como muestran las fotografías. El sendero que lleva hasta la cumbre, además, no es tan complaciente con los aventureros haraganes. Pero ya cerca, sí es verdad que el paisaje impresiona.
Al llegar, y por las formas de las piedras, la primera impresión es que se trata de la escultura de un gigantesco intestino perforado. Como los agujeros del intestino no se ven sino desde dentro de la cavidad del farallón, descubrirlos provoca una retahíla de exclamaciones espontáneas, porque el cielo azul intenso que aparece entre las “tripas” perfora, a su vez, los ojos de los visitantes.
El suelo de la “cueva” es resbaladizo (de tanto que lo pisan) y sólo cuando los pies logran acomodarse o el cuerpo estabilizarse es que los ojos comienzan a posarse en los petroglifos. Aparecen por doquier: docenas de caritas que sonríen y cuerpos que bailan. Líneas simples que comunican más que cientos de palabras.
Por más que se intente, es imposible contar las caritas, porque se suceden a lo largo del cerro y el acceso por el monte está limitado.
Luego, alguien asegura que para los tiempos de los indígenas las aguas del lago Enriquillo llegaban hasta las piedras, y entonces la mente vaga y se pregunta cómo es que lograron esculpirlas. Y las imágenes de muchas canoas alrededor del farallón, y las manos trabajadoras de los indígenas esculpiendo las piedras, sabrá Dios con qué materiales, llegan y se quedan en la cabeza.
Una parada en la Ruta del Lago
Siguiendo la ya famosa ruta norte del lago Enriquillo, se llega a Las Caritas tomando la carretera Neiba-Jimaní, luego de dos paradas de rigor: una en el balneario Las Marías, en Neiba, y otra en el Museo Rural de Los Ríos.
La sobrecogedora imagen del lago Enriquillo que se contempla desde lo alto quedará eternizada no sólo en las cámaras fotográficas: es una de esas imágenes que nunca se borran de la memoria.
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