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En el Parque Nacional Aniana Vargas

EN SUS 21 CUEVAS SE HAN REPORTADO 435 PETROGLIFOS Y 711 PINTURAS PREHISPÁNICAS, POR LO QUE ESTÁ CONSIDERADO COMO LA GRAN GALERÍA DE ARTE RUPESTRE DE LA ISLA DE SANTO DOMINGO

(C)Yalo

Cotuí, Sánchez Ramírez.- El paisaje y las aguas del lago artificial más grande del país, ríos, aves endémicas y migratorias, caminos cobijados de hojas, sabanas de yerba verde y oscuras guácaras repletas de murciélagos y arte rupestre esperan al viajero que encontrará mucho que hacer en los 118.6 kilómetros cuadrados del recién creado Parque Nacional Aniana Vargas.
La instauración de la zona en área protegida fue durante décadas un sueño para los habitantes de la provincia Sánchez Ramírez, que pedían a las autoridades ayudarlos a preservar un área que, en su conjunto, está considerada como el gran templo del arte taíno de la isla.

Más allá de la superficie terrestre
El decreto 571-09 que creó el Parque Nacional Aniana Vargas en octubre de 2009 lo ubica al pie de la Sierra de Yamasá y los linderos meridionales de la gran llanura del Valle del Cibao Oriental. “Sin duda se ha creado uno de los más interesantes parques nacionales del Caribe, donde ya se han documentado 21 cuevas y abrigos que contienen nada menos que 435 petroglifos y 711 pinturas prehispánicas.
Igualmente engloba todo el embalse de Hatillo, los bosques de sus riberas y toda la cobertura forestal de los montes de Sierra Prieta, Comedero, Hernando Alonso y Caballero”, escribió el arqueólogo y especialista en arte rupestre Adolfo López Belando en su trabajo “Arte rupestre en el Parque Nacional Aniana Vargas”. Los estudios de Belando en la provincia y los esfuerzos de la Sociedad Ecológica de Fantino (SEF) contribuyeron a que la zona fuera finalmente convertida en área protegida.

El lago y la presa de Hatillo
En el extremo oeste de Sánchez Ramírez todo gira en torno al lago de Hatillo. Compartido por los municipios de Cotuí y La Mata, es el lago artificial más grande del país. Sus 30 kilómetros lo convierten en el mayor reservorio de agua dulce del Caribe y pese a las amenazas de contaminación de sus aguas sigue siendo uno de los balnearios más visitados. Estos días, debido a la sequía y al uso del agua para regar los campos de arroz que llenan el paisaje, luce con poca agua. La presa fue construida entre 1977 y 1984 seis kilómetros al suroeste de Cotuí para embalsar las aguas del río Yuna. Su embalse tiene un volumen de agua de 710 millones de metros cúbicos y el muro del dique mide 1,800 metros.

El ferry
El paseo por las aguas del lago de Hatillo, con música y bebidas a bordo, lo ofrece desde hace años un único ferry de dos niveles administrado por Raúl Fernández, su creador. En el 2009, Raúl cruzó a nado la presa de Hatillo junto a un grupo de amigos en reclamo de que fueran arregladas todas las calles y vías de acceso a la provincia. El reto se llamó “Gran desafío por la esperanza”.

Las guácaras
Forman en su conjunto el sistema de cuevas más importante del país no sólo debido a su abundancia y originales formas laberínticas, sino porque conservan la mayor concentración de arte rupestre de la isla. Las encontramos en las comunidades de Sierra Prieta, Comedero, Caballero y Hernando Alonso, todas ubicadas al oeste de la provincia.
Al entrar en las cuevas, la mirada se distribuye entre las rocas talladas por la naturaleza, jeroglíficos, laberintos esculpidos que según muchos arqueológicos hacen referencia al calendario de lluvias taíno, petroglifos y cientos de pinturas que ilustran el modo de vida de los primeros habitantes de la isla, así como animales y otros detalles difíciles de identificar.
En la del Hoyo de Sanabe, ubicada en la loma Peñón de la Sabana, al noroeste del lago de Hatillo, se han registrado alrededor de 300 pinturas en sus murales. La cueva fue descubierta a finales de los años 70 por el investigador Pagán Perdomo. Bordear el lago de Hatillo, subir la loma y luego bajar hasta la ciudad subterránea para recorrer sus casi 200 metros de largo es un placentero reto ecoturístico.

Las de Sierra Prieta son de fácil acceso, pues muchas de las entradas se encuentran a ras del suelo formando paredes de piedra. Y en una de las guácaras de Hernando Alonso, el atractivo principal es la “escultura” de una virgen a la que, encontrar, es toda una aventura. Es indispensable el uso de focos en las cuevas.

SOBRE EL PARQUE NACIONAL
El nombre del parque nacional, cuya biodiversidad se desarrolla dentro del ecosistema de bosque tropical húmedo, honra la memoria de Aniana Ondina Vargas Jáquez, luchadora antitrujillista y defensora de los derechos campesinos y del medio ambiente fallecida en el año 2002.
En la zona faltan todavía infraestructuras que acojan a los visitantes (un servicio que por el momento ofrece el centro de recreo ecoturístico Natura Bass) y más vigilancia en las cuevas. En el punto donde se toma el ferry, funcionan una cafetería y un restaurante.

Esas apariencias…

El pasado martes, luego de un fuc… día de trabajo, Yalo sale a la calle que comunica con el parqueo del periódico y alcanza a ver a cierta distancia, justo en la acera que ella debe tomar, una cara blanca, arrugada, engurruñá y malhumorada que la mira de arriba-abajo, que sigue sus pasos con la vista y la escudriña desde lejos como diciendo:
“Esta tipa –Yalo– debe tener un mes que no se peina, camina demasiado rápido, cree que se ve bien y debe dársela muchísimo, y para colmo pasará frente a mí…”.
Yalo, de su lado, en los cinco segundos que la separan de la señora que evidentemente esperaba de pie a alguien que estaba en el parqueo pensó:
“¿Qué me mira ella, con esa cara de odiosa, tan fea, como si yo apestara? La gente aburrida no debería salir a la calle. Y lo peor es que debo pasar frente a ella. La ignoraré. Pasaré mirando al suelo y la ignoraré”.
Tres segundos después, cuando Yalo pasa frente a la señora nota que la mueca dura y sufrida de la doña se transforma, esboza una pequeña sonrisa, mira a Yalo de repente como hace la gente del campo cuando se topa con alguien en pleno camino y le dice:
– Vete con Dios.

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P.D. Pensaron que los frutos rojos de la imagen son tomates, ¿verdad? Pues no. En realidad es una mata de hojas grandes parecidas a las de la berenjena, con espinas por todas partes y con frutos parecidos a los del tomate que a los chicos del campo les dicen que envenenan. La foto fue tomada en Sierra Prieta, al sur de Fantino, provincia Sánchez Ramírez.

Honestidad campesina

Todavía queda un poco de honestidad en este mundo, por lo menos en los campos dominicanos. Cuando un pollo o gallina se muere en un patio ajeno, los gentiles campesinos lo cuelgan en la rama de un árbol, visible para todo el que pasa, de manera que los dueños del animal se enteren que el pobrecito ha fallecido y lo recojan. Lo devuelven y no se lo comen, en otras palabras...
Una lección de honestidad aprendida el pasado fin de semana en Sierra Prieta, una comunidad rural ubicada al sur de Fantino, provincia Sánchez Ramírez.

Con santos no hay misa...

Qué risa. El sacerdote asignado al paraje Hoyo Oscuro, de la sección Sierra Prieta (La Victoria), se niega a dar misa en la iglesia de la comunidad hasta que los moradores quiten los cuadros de los santos y vírgenes que tienen en el altar.
Mientras, las oficia en la escuela.
La iglesia, que está como quien dice abandonada, sirve de depósito de las butacas rotas del centro educativo.
Don Obispo de la Cruz, uno de los fundadores de Sierra Prieta, me dijo que ellos no piensan quitar nada porque “esos santos fueron dejados ahí por sus ‘antecesores’, padres y abuelos, con un propósito santo”, y que ellos respetan a los santos, motivo por el que “ni locos” los moverán de su lugar.
Yo –que no sé nada de religión- respeto la decisión del sacerdote y comparto eso de no venerar imágenes, pero me quedo con los moradores, que han demostrado más devoción y osadía al defender lo que consideran “su patrimonio espiritual”.
Ay, cómo me gustaría que ese sacerdote insinuara que quiten el cuadro de la Virgen de la Altagracia del altar de la Basílica de Higüey. No joda nadie.