Ayer, doña Carmenchu Brusíloff me hizo uno de los regalos más hermosos que un periodista dominicano
que escriba sobre naturaleza y ecología pueda recibir.
Me entregó los seis tomos de “La naturaleza dominicana”, una recopilación de
los artículos publicados por el periodista y escritor dominicano Félix Servio
Ducoudray entre 1978 y 1989 en el suplemento sabatino del periódico El Caribe.
Qué belleza de publicación (León Jimenes, 2006). Los tomos, en el mismo orden,
contienen artículos de la región Norte, región Sur, región Este, flora/fauna,
dunas/formaciones geológicas/orografía/volcanes y ámbar/ varios/anexos.
Luego les cuento de todas las cosas interesantes que seguro encontraré.
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1/4/25
Los escritos de Ducoudray
31/3/25
Un duro, José Mercedes
Yaniris López
Listín Diario
La explotación de
los recursos forestales con fines comerciales no es uno de los temas más queridos
en el área ambiental, pero la percepción cambia cuando lo explica un experto
como el ingeniero agrónomo dominicano José Mercedes.
En una larga conversación con Listín Diario, el especialista en administración
de recursos forestales, cálculo de emisión y remoción de gases de efecto
invernadero, adaptación y mitigación al cambio climático, plantea que no existe
un plan agroforestal diseñado apropiadamente para República Dominicana, que el
Estado no tiene tierra para plantar y que hace falta fomentar la industria
forestal “en lugares donde se puede hacer”.
Fotomar 2025
Por si les
gustaría participar, las embajadas de Francia y Alemania en República
Dominicana convocan al premio de fotografía franco-alemán Fotomar 2025. Hoy es
el último día para enviar las fotos.
El objetivo
principal, publicaron los organizadores, es “promover la concienciación y
acción sobre la protección y conservación de los ecosistemas marinos y costeros
de la República Dominicana, a través de la fotografía como herramienta de
sensibilización y documentación visual del impacto humano en los mares,
fomentando una mayor apreciación por la biodiversidad marina y la necesidad de
su preservación”.
Toda la información en este enlace
28/2/25
Una nutritiva y versátil enredadera
En El Palmar de Guayabal (noreste de Azua), a más de 1,100
metros sobre el nivel del mar, Ketsy nos enseñó la “Liann panye”, una
enredadera que se consume como verdura muy popular en su natal Haití.
Se llama Trichostigma octandrum y es una planta perenne nativa de la América
tropical y subtropical.
Kew Gardens la describe como un arbusto o árbol trepador que crece
principalmente en el bioma tropical húmedo.
Por sus altos valores nutritivos, es incluida en programas de alimentación para
tratar la desnutrición.
Se consume cruda, hervida o guisada como acompañante de víveres y carnes. Para
mostrarlo, Ketsy no dudó en masticar varias hojas tiernas y hervir el resto con
guineítos verdes.
La planta se usa también como fibra para tejer cestas y muebles y en la
elaboración de artesanías. También en medicina popular para tratar heridas
(cataplasma de sus hojas) y el asma (té).
Si Ketsy no hubiera decidido cocinar ante nuestros ojos el bejuco que llama
“Liann panye”, fácil que la hubiéramos confundido con cualquier maleza, pues
sus hojas son muy parecidas a las de la Rivina humilis.
30/1/25
Una boa enana en las Cuevas de El Pomier
Su cuerpo negro resaltaba sobre la piedra caliza de la cueva No.1 de El Pomier, el sistema de cavernas más importante de República Dominicana, en la provincia San Cristóbal.
José Corporán, guía veterano de la reserva antropológica, dice que nunca la había visto en la cueva. “Eso es huyéndole al frío”, aseguró, porque se encontraba en un recodo cerca de la salida.
La ayuda para identificarla nos la ofrece Sixto J. Incháustegui, reconocido herpetólogo dominicano.
“Es Tropidophis haetianus, conocida popularmente como boa enana. Es común, con una distribución amplia. Nocturna”, dijo el biólogo a LISTÍN DIARIO al reconocer las manchas del réptil.
Endémica de La Española, es una culebra pequeña y crece poco más que el tamaño de la que muestra la foto, agregó don Sixto.
Ya la conocen, por si la ven ‘paseando’ por ahí.
29/1/25
En la botica de la Cruz Roja (Novela de una chica ilusa, cap. 20)
Hace unos minutos, en la botica de la Cruz Roja Dominicana (ensanche Miraflores), llego y una chica con cara de resignada parece que tiene un rato preguntando por esto, por aquello, y al parecer todas las respuestas son negativas.
Aunque, pensándolo bien, nunca dijo si se refería a este
mes o al siguiente; o al 15 de abril, o al 15 de mayo, o al 15 de diciembre. A
lo mejor llegan cada 15 de mes para cada usuario que se acerca a preguntar.
La chica sigue preguntando. Nada.
—Pues deme eso nada más —dice al final la chica, y saca un billete de 50 pesos.
Seguro era algo que sí tenían y que pidió antes de que yo llegara. La señora que atiende ve el billete y le dice:
—Pero yo no tengo monedas, no; no tengo nada de menudo.
La compra no se pudo hacer por falta de menudo para 50 pesos, porque eso sí, bien barato que venden en las boticas populares. La chica le responde, en buen dominicano (agregar tono dominicano):
Le sonrío amablemente a la señora que atiende, buscando alguna sonrisa de complicidad, como esperando a que ella me diga, levantando los hombros y poniendo cara de dominicano que sabe lo que estás pensando y está de acuerdo en eso que estás pensando: “Qué le vamos a hacer, señorita, no hay de nada, son así las cosas, qué pena que cada vez que vengan no encuentren nada, lo lamento, otra vez será”.
Pero no dijo nada. No sonrió. Su cara ni se inmutó. Tampoco de “eso” tenían…