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21/5/16

Mariposa Mirabal


Endémica de República Dominicana (hasta que se demuestre lo contrario), hay poca información sobre ella, pero la que encontramos en el mariposario de Rancho Baiguate, en Jarabacoa, es más que completa.
Por eso, con su permiso, la reproducimos tal cual:

Heraclides machanoides. Posee una envergadura de las alas de 51 a 61 mm. Esta mariposa es uno de los papiliónidos más grandes y vistosos del país. Se les ha acuñado el nombre de mariposa Mirabal en honor a las hermanas Mirabal debido a que el Banco Central tomó dicha especie como símbolo de estas heroínas en los billetes de 200.00 pesos dominicanos, por endémica, vistosa y carismática. Es muy común en el bosque húmedo de Jarabacoa; su gusano ataca los cítricos y no hay mucha información de su historia natural.


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P.D.: De todas las fotos que tomé en el mariposario, las de esta mariposa fueron las que quedaron más chuecas. Es un poco escurridiza. No se dejaba retratar.

19/5/16

Adiós, pedacito de sombra y paz

Si uno de tus rincones favoritos de la Plaza de la Cultura es/era esa área verde ubicada en el costado derecho del Teatro Nacional, detrás de la estación del Metro… Si te gustaba caminar por el lugar y sentarte en la grama o en los bancos del fondo bajo la sombra acogedora de los flamboyanes, las acacias, las caobas, el avellano criollo y otras especies que no recuerdo…
Espero que tengas guardada alguna foto que te sirva para recordarlo porque así están dejando la antigua frondosa área (fotos tomadas de ahorita mismo).
¿Llorar por la sombra que se fue? ¿Por los árboles cortados? Nooooo (incluir gesto de desdén con la mano). Pero, pero, ¿por qué no hicieron algo más lindo, con adoquines claros y tipo plaza? ¿Por qué llenar todo el espacio de negro asfalto? ¿Por qué? En fin…




18/5/16

Este hotel por dentro...

Aunque a veces te traten como mierd... –total, una sigue yendo como si nada–, los antiguos bohemios de la Ciudad Colonial reconocemos sentir un cariño especial por este restaurante de la Meriño con Conde.
Debe ser la arquitectura, el lugar, las palomas, la sombra o la figura del álamo de su lateral izquierdo. 
Algo.
Porque fíjense que solo a la quinta vez que le pides que por favor te lleven la pasta con la salsa blanca esa pero sin cebolla, a la quinta o sexta vez, sin mentir, el mozo se viste de valor y te dice que nunca podrá ser, porque la salsa no es natural, es decir no la preparan ellos, sino que viene lista, y no hay forma de sacarle los pedacitos de cebolla, “como usted comprenderá”. 
El objetivo de la entrada es este: como conocemos de sobra el restaurante, ¿no les da curiosidad, cuando le pasan por el frente, de ver/conocer el hotel por dentro, a partir del segundo piso? Conocer sus habitaciones, pasillos, vistas...
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Bien, aquí las tienen. Algo viejas, eso sí (imaginemos que es un #tbt). 
En 2008 lo incluimos en un reportaje sobre los hoteles de la ZC y como estos hoteles, la verdad, cambian muy poco, es casi seguro que, si volvemos a recorrerla, la estancia lucirá así.
Pasillos, habitaciones...


El Palacio Consistorial desde el balcón.

La plaza Colón y la Catedral desde el balcón del hotel.

12/5/16

Nuestra Divina Pastora


La iglesia de Bayahíbe vista desde el mar, una de las estampas más lindas del pueblito pesquero y de San Rafael del Yuma (La Altagracia).

10/5/16

Flora dominicana: más de 1,300 especies tienen algún grado de amenaza

En 10 años, si no se toman medidas, muchas podrían desaparecer producto de la destrucción de los ambientes y de la expansión urbana, de la agricultura, la extracción para comercializarlas y por efectos del cambio climático.

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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
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La cantidad de especies nativas y endémicas de República Dominicana que están bajo algún grado de amenaza es mucho más alta de la registrada oficialmente.
 En 2011, de las aproximadamente 6,000 especies de plantas vasculares reportadas en el país, el Ministerio de Medio Ambiente incluyó 547 en la Lista Roja de especies en peligro de extinción, amenazadas o protegidas.
Pero este número se quedó corto, explica a LISTÍN DIARIO el director del Jardín Botánico Nacional (JBN), Ricardo García.
 “Esa lista que nosotros habíamos ayudado a elaborar es muy preliminar. En una última evaluación, realizada con los criterios de la Ordenanza ICM, hemos encontrado que más de 1,300 especies tienen algún grado de amenaza y, de esas, más de 600 se encuentran en estado de peligro crítico”.
Estas cifras fueron confirmadas y analizadas por representantes de las instituciones involucradas en los programas de conservación de la biodiversidad local, durante un taller realizado a finales de octubre en el JBN.
“En los últimos cinco años hemos estado evaluando la flora nativa y endémica de las especies en peligro, con el apoyo de Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyts). En esta reunión quedamos muy preocupados porque la cantidad de especies bajo algún grado de amenaza es muchísimo más alta de lo que nosotros pensábamos”, dice García.
¿Consecuencias? Probablemente en un período de 10 años, si no se toman medidas, las de estado muy crítico podrían desaparecer producto de la destrucción de los ambientes, de la expansión urbana, de la agricultura, la extracción para comercializarlas y algunas por efectos del cambio climático, sostiene el biólogo botánico.

Especies amenazadas
Entre las especies más amenazadas están las palmas. De las 26 especies entre nativas y endémicas que crecen en el territorio, muchas han desaparecido por la destrucción de sus hábitats o porque sus poblaciones nunca fueron abundantes, asegura.
“Hay un elemento adicional y es la extracción de las poblaciones silvestres para comercializarlas. Esto lo hace personas que se dedican a la jardinería. Si un cliente les dice que quiere un yarey (Copernicia baileyana), se van a Azua o a Santiago Rodríguez, donde aparecen, y les pagan a los campesinos para que las busquen, y estos campesinos, que no tienen conocimiento del daño que están haciendo, las sacan”.
Lo peor de esta acción, agrega García, es que la mayoría de los individuos muere por mal manejo y porque el comerciante no se encargó de su propagación.
“Eso está pasando incluso con la palma real, que es una de las más abundantes y con todo tiene cierto grado de amenaza. La gente que trabaja jardinería se compromete en el contrato a reponer esas plantas que se mueren, ¿y qué hacen? Vuelven a buscar más. Como el compromiso con el cliente a veces es de un año, a partir de ahí viene otro mal manejo y otra mortandad”.

Otro grupo que preocupa a los botánicos es el de las orquídeas, debido también a la destrucción de su hábitat. Dado que la mayoría de las orquídeas crece en lo alto de los árboles de bosques maduros, al cortarse los árboles o destruirse el bosque las orquídeas desaparecen, porque no logran reproducirse en el suelo.
“De ahí el problema de que muchas de ellas son exclusivas de un área determinada, o su área de distribución es muy limitada”.

¿Y ahora? Nueva lista
Los resultados del taller celebrado en el JBN servirán para ampliar la Lista Roja nacional de especies en peligro de extinción.
“Esta nueva lista será una herramienta para que, sobre todo el Ministerio de Medio Ambiente, elabore los planes de manejo en las áreas protegidas donde están esas especies y proteger las que están fuera de estas zonas aplicando la ley 64-00 y los convenios internacionales que tenemos y que incluyen algunas de esas especies”, opina García.
Además del JBN y Medio Ambiente, en este proyecto de conservación participan el Museo de Historia Natural, el Zoológico Nacional, Plan Sierra, la Sociedad Ecológica del Cibao, el Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Coniaf), la Sociedad Ecológica de Mao, la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Grupo Jaragua.

Ceiba
“Es una participación amplia de instituciones que tienen que ver con el tema ambiental y la protección y manejo de la diversidad biológica, tanto plantas como animales”, afirma García. Ahora que, gracias a la evaluación en el campo se sabe cuántos individuos quedan y dónde están, el JBN se ha encargado de recolectar semillas o esquejes y traerlas al banco de semillas y al vivero de la institución para aumentar la colección nacional de plantas vivas de especies raras.
“Las que se puedan, porque las que son de zonas altas y ambientes especiales no es posible tenerlas aquí, pero podemos colaborar con instituciones que trabajan en esas zonas (Constanza y Bahoruco, por ejemplo) y facilitarles la información y las semillas que podamos”.

Ecología de las plantas 
El JBN recomienda a los paisajistas, viveristas y jardineros que se dedican a la comercialización de plantas que conozcan las especies que están en algún grado de amenaza y se orienten sobre su manejo eficiente.
En esta tarea, dice Ricardo García, el JBN les puede asesorar, sobre todo en la mejor forma de extraer una planta en su medio silvestre, siempre que tengan los permisos previos de Medio Ambiente.
“Si ellos autorizan, entonces nosotros podemos orientarles de cómo hacer el manejo para que la planta no muera, porque lo lamentable de extraer una planta que está en su ambiente natural, y que está cumpliendo una función y un servicio ambiental importantes, es sacarlo para que se muera. Es una barbaridad”.

El vivero del JBN
Ricardo García comenta que en este trabajo de conservación de especies nativas y endémicas juega un papel importante el vivero del JBN, como centro de producción y propagación de plantas y como enlace entre las instituciones que realizan programas de reforestación, educación, defensa y protección de las especies en peligro.
Moisés Montero Gómez, ingeniero agrónomo encargado del vivero, dice al LISTÍN que en el espacio acogen alrededor de 276 especies diferentes entre plantas frutales, forestales, ornamentales y medicinales, especialmente de especies raras.
“Entre todas reunimos unas 38,000 plantas, pero en realidad tenemos capacidad para producir un millón y medio de plantas anualmente”, expresa Montero.
Para los botánicos, las especies raras son aquellas que tienen una distribución restringida, que son escasas y endémicas de un lugar.
“La rosa de Bayahíbe es rara en el sentido de que su distribución está muy restringida. Hoy es ya conocida, pero se considera todavía rara. En el JBN hemos producido unas 5,000 plantitas”, sostiene García.

Vivero del JBN
El vivero ofrece al público plantas a bajo costo como una forma de obtener recursos para sostener el programa de conservación de plantas nativas y endémicas en peligro. Santiago. García destaca que en Santiago se está estableciendo una colección de conservación en el campus de la UASD y que el JBN será la fuente principal de suministro de especies que le darán valor al Jardín Botánico de Santiago.
La sede de la Universidad Católica Madre y Maestra, en esta provincia, ya cuenta con una considerable de especies raras, apunta.

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Publicado en LD, noviembre 2015

6/5/16

La playa “Bonita” de Las Terrenas


Esta playa del municipio Las Terrenas (noroeste de Samaná), con su punta y arenas claras en un tramo, hileras de cocoteros, olas espumosas y arenas amarillas en otro, hace honor a su nombre por dondequiera que se le mire.
A lo largo de 1.5 kilómetros, playa Bonita invita a más que un baño en sus aguas cristalinas y a la práctica de surfing: cuenta con terrazas marinas donde practicar buceo deportivo, franjas de césped donde tenderse bajo la sombra y acogedores hoteles y restaurantes donde pernoctar, almorzar o refrescar el paladar con bebidas tropicales.
Cualquier lado de la playa es accesible a pie y en vehículo desde el centro de Las Terrenas (unos cinco minutos los separan).
Un paseo peatonal de asfalto paralelo a su orilla permite contemplarla mientras se escucha el rumor del viento y de las olas y se respira el salubre aire del Atlántico dominicano.
¿Dónde? Está situada entre las playas Cosón y Las Ballenas, al oeste del casco urbano de Las Terrenas: vegetación, rocas, arena y agua justo en la desembocadura del arroyo El Jobo.
En mi última visita el cielo estaba muy nublado, por eso la foto de arriba se la tomé prestada al Mitur. Esta: en Punta Bonita.

21/4/16

Los Tabebuia aurea se visten de amarillo


Poco a poco, para estas fechas, la ciudad comienza a llenarse del amarillo brillante de la Tabebuia aurea, un árbol ornamental originario de América del Sur que por su vistosidad, tamaño y adecuación al medio ha sido tomada en cuenta para el arbolado urbano. Pertenece a la familia de las Bignoniaceae y aquí le llaman roble amarillo. 
En “Árboles de Santo Domingo” (2010), Marianna Zsabó señala que es un árbol mediano (alcanza hasta 15 metros), caducifolio, que florece en primavera y tolera la sequía y el salitre. 
Sin embargo, apunta que debido a que su fuste es a menudo irregular “no es el mejor candidato para plantaciones en hilera” y que, según estudios realizados en Puerto Rico y Florida, no resiste bien a los huracanes. Sus raíces, además, son algo superficiales.
Al margen de las últimas observaciones, es un deleite contemplarlos por todos lados, alegrando con su floración el cada vez más ‘encementado’ paisaje citadino.


20/4/16

¿Amarga? Esas apariencias...


El sabor amargo de las pencas de sábila (Aloe vera) parece que no se extiende a las flores. Para que esta ciguita amarilla (Spindalis dominicensis) se quedara quieta (retándote con la mirada) durante el segundo que tarda un obturador en dispararse una única vez, luego de que notan tu presencia en la galería de la casa, es porque, a la larga, lo que hay dentro de las campanillas es muy, muy dulce…
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