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23/7/16

Elige un río... ¡Vive el verano!

Que las altas temperaturas solo sean una excusa para salir de la ciudad y disfrutar de los afluentes que retan al calor. ¡Crea tu propia ruta!

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Llegó el verano con su abrasante sol, noches pegajosas, sudores apenas caminas unos cuantos metros y una indeseable humedad en el aire mezclada con polvo y raros olores. ¿Ponerse de mal humor por ello? No se vale. Es la mejor excusa para salir de la ciudad y vivir la temporada a plenitud. 
Verano se escribe con ‘r’ de río. Aguas dulces para refrescar el cuerpo y zambullirse sin temor a darse un trago; pozas a las que saltar desde una piedra, manantiales de corrientes frías que hacen tiritar, regolas, ambientes sombreados donde descansar y dejar a un lado las prisas...
Hay muchísimos para elegir en todas las regiones dominicanas. 
Te proponemos algunos para empezar, muchos de ellos de fácil acceso y ubicados próximo a comunidades y centros ecoturísticos que facilitan la estancia y la seguridad.

Ríos y saltos en Monte Plata. El gran charco que se forma sobre el río Comate, a unos tres kilómetros de Bayaguana, sigue siendo el balneario más visitado de la región Este. ¿Te gustaría disfrutar otros puntos del famoso río? Pásalo de largo siguiendo la carretera Bayaguana-Sierra de Agua y descubre por qué sus orillas son, desde hace varios años, la meca de los campamentos de verano dominicanos. Una vez en el cruce Sierra de Agua-Hidalgos, pregunta cómo se llega al Salto Alto (no confundir con un balneario del mismo nombre ubicado cerca de la carretera) y disfruta de una de las cascadas más impresionantes de República Dominicana. 

Saltos de Jima. Las Pozas de la Reina, en Bonao, han hecho del río Jima un destino popular muy visitado todo el año. En verano, prefiérelas para recorrer sus senderos en familia, respirar aire puro y sentir la frescura de las aguas en sus saltos, pequeños embalses y discretos rápidos que discurren entre piedras. Están ubicadas al sur de la presa de Rincón, en la comunidad Charco Prieto, a la que se accede desde la autopista Duarte.


La Ballena, San Juan. Si sientes que te falta el aire luego de recorrer a pie, durante unas ocho horas, 18.6 kilómetros desde La Ciénaga de Manabao (La Vega) hasta el Valle del Tetero (San Juan), el balneario La Ballena y sus aguas frías como hielo te darán la bienvenida a uno de los valles intramontanos favoritos de los senderistas dominicanos. Es la opción más alta, a unos 1,562 metros sobre el nivel del mar. 

La Cortina. ¿Te apetece un baño en aguas tan frías que taladran el cuerpo cargadas, a la vez, de buena suerte? Entonces párate unos minutos en La Cortina, un balneario a orillas de la carretera que comunica Manabao y Jarabacoa. Tienes dos opciones: bañarse bajo las aguas siempre limpias de la cortina, o en la piscina que recoge sus aguas.

Artibonito. En la zona fronteriza, la recomendación se encuentra a ambos lados de la carretera que lleva hasta la comunidad de Río Limpio, al norte de Elías Piña: las siempre frías y limpias aguas del río Artibonito, el más largo de La Española.

La Boca. ¿Aguas dulces y frías muy cerca de la playa? Las encuentras en Arroyo Salado (Cabrera, María Trinidad Sánchez), justo antes de su desembocadura en el Atlántico. Las aguas del balneario, conocido como La Boca, son perfectas para el disfrute de grandes y pequeños.


Manabao es un pueblito de ensueño. A 23 kilómetros del centro de Jarabacoa, muchos charcos se forman sobre el río Yaque del Norte y los arroyos Grande y Dajao que lo convierten en un atractivo destino veraniego. Las pozas tienen diferentes niveles de profundidad, incluyendo charquitos entre piedras ideales para los niños a la altura de La Ciénaga, la comunidad desde donde salen los excursionistas a conquistar la cima del pico Duarte o el valle del Tetero.

Jamao y Blanco. En los alrededores del proyecto ecoturístico Sereno de la Montaña, en la provincia Espaillat, los ríos Blanco y Jamao son una refrescante opción para explorar tupidas riberas y corrientes de todos tamaños, con ofertas para recorrerlas en tubo o kayak.

La Zurza. Este frío manantial ubicado al oeste de la comunidad Vengan a Ver, en la provincia Independencia, te gustará si estás de paseo por el Suroeste y prefieres balnearios menos frecuentados que Las Barías y Boca de Cachón. Está a pocos metros de la carretera que comunica Jimaní y Duvergé.

14/7/16

La costa “parda” de Jaquimeyes

El municipio barahonero tiene una hermosa línea de costa, de unos 22 kilómetros, frente a la bahía de Neiba. A su costado oeste, su único distrito municipal: Palo Alto.
El semicírculo de la bahía lo comparte hacia el suroeste con los distritos municipales Pescadería (Fundación) y Villa Central (Barahona). Entre Pescadería y Palo Alto desemboca el Yaque del Sur y al este de V. Central se encuentra el aeropuerto internacional María Montez.
En julio de 2004, cuando fue elevado de distrito municipal a municipio, la Cámara de Diputados destacó que Jaquimeyes poseía entonces “unas 20,000 tareas cultivables y una producción que sobrepasa las 80,000 unidades de plátanos, 25,000 racimos de guineo y 40,000 unidades de coco anualmente y produce además yuca, habichuela, maíz, ajíes, berenjena, auyama y cilantro, entre otros”.


Pero Jaquimeyes no es muy famoso por sus paisajes agrícolas y costeros, que digamos, sino por las revueltas por reivindicación de obras sociales que suceden a menudo en su centro urbano, partido en dos por la carretera Sánchez en el tramo que une Azua y Barahona.
Y sí que tiene una franja costera digna de explorar. Una franja que en el extremo este se junta con la loma El Curro y la sierra Martín García, separándolo de Azua; mientras el otro es una larga playa de arena entre gris y blanco pardo que ofrece lindos contrastes al unirse a los colores intensos del Caribe barahonero, al verde oscuro de la desembocadura del Yaque del Sur, al verde claro de los matorrales del bosque seco de la zona y al marrón de las salinas de Puerto Alejandro. 


Luego de playa Andina, frente a El Curro, la arena se torna más blanca y los colores se intensifican.
Y entre la carretera y la línea de agua: verdes plantaciones, el salado de los Cucuses, el manglar Atravesado, El Puertecito, los humedales del río y las aguas claras de la Laguna de la Sierra.
Toda esta costa que une Jaquimeyes, Pescadería y Villa Central forma parte del Refugio de Vida Humedales del Bajo Yaque del Sur. Una zona perfecta para hacer senderismo y dejarse llevar...

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P.D. Me cuenta don Tomás Aquino Méndez, jefe de información de Listín Diario, oriundo de Tamayo, que para finales de los años 70 los muchachos de su pueblo solían bajar temprano en la mañana hasta la playa de Jaquimeyes para recoger cangrejos. Y que había tantos para entonces que solían llenar sacos con estos crustáceos en una sola jornada. ¿Qué hacían con ellos? "Nos los comíamos", dice Aquino.
 Puerto Alejandro, en Jaquimeyes.




Puerto Alejandro
Salinas

28/6/16

Paisaje de Santa Bárbara


¿Ven su silueta? Eligió para descansar, o tal vez para aliviar la modorra provocada por el sol de las 3:00 de la tarde, el tronco de un mango que carga en su follaje alto una futura copiosa parición.
De espaldas al mar de Monet para que el resplandor del sol, insistentemente reflejado en puntitos y rayitas blancas que parecen cortar la superficie, no le ciegue o maltrate su sueño. Oyendo a los turistas y a los pescadores pasar. Percibiendo el suave vaivén de las corrientes marinas y el golpe casi imperceptible del agua al chocar con la pared clara del malecón. Ajeno a todo. Sintiendo la vida pasar. Feliz, tal vez. Sin saber que arruina, con su figura sobre la mata, el paisaje perfecto del muelle de Samaná.

27/6/16

¿Calor? ¡No en Comate!

El balneario de agua dulce más visitado del este dominicano, en Monte Plata, es una opción refrescante para paliar el calor sofocante del verano

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Yaniris López
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Tres kilómetros al este del centro de Bayaguana, el río Comate se ensancha y, desde una amplia plataforma de piedra que sobresale algunos metros y 'rompe’ su cauce, deja caer sus aguas en forma de cascada. Las enormes piedras dividen el río en dos embalses. En ese punto exacto del curso medio del afluente que nace en la loma Sierra de Agua se forma el balneario de agua dulce más popular y visitado de la provincia Monte Plata y del este dominicano.

Un rico chapuzón
A una hora de Santo Domingo, de fácil acceso y abierto todos los días, Comate es una opción refrescante para paliar el calor sofocante del verano. Entre 700 y 800 personas se dan cita en sus aguas los fines de semana. Pero si bañarse entre el molote de gente no le atrae, puede visitar el balneario cualquier otro día de la semana y lo tendrá prácticamente para usted y unos cuantos, especialmente en horas de la mañana.
Por la comida no se preocupe. Tiene la opción de llevarla o probar alguno de los platos elaborados en los comedores y frituras ubicados a un costado de la entrada.
Muy demandados son el pescado frito, la jaiba y los testículos de toro que prepara doña Francia Severino, la única que abre todos los días.

¿Qué debe tomar en cuenta? La administración del balneario es privada. La entrada cuesta 25 pesos. Las puertas de acceso abren de 8:00 de la mañana a 6:00 de la tarde. Las sogas sobre el río indican que ese punto está hondo y que le conviene agarrarse a ella si no sabe nadar. Está prohibido bañarse en calzoncillos (la administración le alquila uno si lo necesita). Hay personal salvavidas y vigilancia permanente. En el bar/rotonda sirven bebidas alcohólicas: tómelo en cuenta a la hora de bañarse en el río.
Esa soga que cruza de extremo a extremo el río le indica que ese punto está hondo y que le conviene agarrarse a ella si no sabe nadar. 
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De interés:
--Comate es uno de los muchos balnearios ubicados en el municipio Bayaguana de la provincia Monte Plata. El río nace en la loma Sierra de Agua, al centro (norte) del municipio y al sur del Parque Nacional Los Haitises. Es afluente del río Yabacao.
--El balneario recibe cientos de visitantes los sábados y domingos. El resto de la semana, sobre todo en las mañanas, el embalse está prácticamente vacío, idóneo para nadar y saltar sin muchos cuerpos alrededor.

El primer embalse del balneario, antes de la caída de agua, está destinado a nadadores experimentados.



14/6/16

José Perdomo, 50 años dedicado a la pintura

El pintor dominicano celebra cinco décadas en las artes plásticas con la exposición Por los caminos de la madre naturaleza.

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Yaniris López
Santo Domingo
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Nació en 1946 en Santo Domingo y para finales de los 50 ya sabía que quería ser pintor. Decidirse fue fácil: desde muy pequeño, José Perdomo se dio cuenta que la pasión que sentía por la pintura y el dibujo y el talento para crear obras pictóricas les venían de nacimiento.
Dice que le dieron muchos fuetazos por llenar todos los cuadernos escolares con dibujos; que cobraba un centavo a los compañeros de escuela por hacerles las ilustraciones de Naturales y Geografía, y que siendo muy pequeño solía rellenar con color –y sin permiso- los dibujos en blanco y negro de su mamá, entonces estudiante de pintura.
A los 15 inició su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en los talleres de Paul Giudicelli y Gilberto Hernández Ortega. Su primera gran paga, a los 16, se la debe a los bodegones y desnudos que hiciera para un comerciante puertorriqueño que vivía en Santo Domingo y viajaba mucho a Santiago.
“Él me dijo 'Vamos a hacer un negocio: te voy a traer tela y óleo, te voy a dar algo de dinero y tú me pintas esos bodegones’. Esa fue la primera vez que cogí dinero por hacer pintura”, comenta.

 Convencido del talento de Perdomo, este señor le ofreció ayuda para que estudiara y trabajara en Estados Unidos. Se marchó ya iniciada la Revolución de Abril y regresaría en 1966 para su primera individual en el Palacio Nacional de Bellas Artes. Un gran escenario para iniciar la carrera. De vuelta al país norteamericano estudió con los maestros Luis Camnitzer y Robert Motherwell.
Luego vivió varios años en Perú (donde aprovechó para estudiar sobre las Líneas de Nazca, Machu Picchu y el arte peruano) y en Brasil. A República Dominicana regresaría para quedarse en 1983. A partir de este año, el contenido plano y sin fondo de sus cuadros, la singularidad de sus trazos y los colores fuertes de sus figuras humanas le aseguraron un espacio en la plástica dominicana.

José Perdomo lleva más allá del lienzo su admiración por la biodiversidad. Por muchos años se ha dedicado al cultivo de bonsáis y en el patio de su casa crecen decenas de plantas, incluyendo especies propias de bosques muy húmedos.

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30/5/16

La cripta que no fue...

A propósito de la fecha, se cumplen 55 años de la muerte del dictador Rafael Leonidas Trujillo, posteo para recordarles que la iglesia de la Consolación, en la ciudad de San Cristóbal, fue construida en 1947 para ser el templo funerario deTrujillo y su familia. Y para dejarles algunas fotos de la cripta.

Fachada y lateral de la iglesia. Linda.
Ambiente. Nichos.
Pasillo, altar mayor y entrada a la cripta. Flores de metal.
Féretro de Trujillo, con sangre y todo. Al fondo, la raída bandera.
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