Se levanta a 1,900 metros sobre el nivel mar en el extremo oeste de la cordillera Central, en el parque nacional que lleva su nombre, y es el principal atractivo del distrito municipal Río Limpio (norte de Elías Piña). La cadena montañosa donde se encuentra es larga y coronada por otras cimas muy altas. Por eso, la primera vez que una pisa Río Limpio tiene que preguntar dónde está el Nalga de Maco. Lamentablemente, cuando el dedo o el brazo de un lugareño señala hacia su cima los ojos no se posan en él, sino en el pico de al lado, de forma casi perfecta (o con la forma que, se piensa, tiene un pico). No, no es ese, es el de más para acá, el de la derecha. Y vuelven los ojos a fijarse no en el pico, sino en la punta izquierda de lo que parece otro pico. Una no dice nada, para no pasar por tonta. Pero luego de dos visitas a Río Limpio nos armamos de valor y nos atrevemos a preguntar por qué le llaman así y, peor, nos aventuramos a insinuar que por más que nos empeñamos no le vemos al pico la forma de nalga de maco. Y entonces un guía local me mira medio raro, como echándome en cara que no sea capaz de notar algo tan obvio.
Como la Yalo perdió la vergüenza hace tiempo, insiste. Y él la obliga a hacer un ejercicio de observación desde lo alto del centro ecoturístico de la comunidad. Dice: ¿Ha visto o dibujado un maco de lado, se ha fijado cómo tiene la espalda y dónde termina esa espalda? Y fuán, ahí aparece el pico, el pico Nalga de Maco, al lado del otro pico de forma casi perfecta.
Qué fácil es notarlo ahora. Hasta lo entendemos: el pico no es solo la punta izquierda, es toda la loma y los dos macizos montañosos que le dan esta famosa silueta. Sin embargo, para demostrar que reconocer la forma del pico no significa aceptar su denominación, el señor apunta:
−Pero yo creo que no debieron ponerle así, porque los macos no tienen nalgas.


