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Entrada (y salida) al Hoyo de Sanabe
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Yaniris López. Periodista (Listín Diario). Algo misántropa. Prefiero leer a otros, tomar fotografías e imaginarme un mundo tan lindo como una postal de Las Terrenas. Quizá por eso me deprime cualquier cosa. No me gustan los vegetales, y no soporto el ruido...
¿El mejor ministro de Medio Ambiente?
¿Cuál ha sido el mejor ministro de Medio Ambiente?, le pregunto a don Gerónimo
Abreu, encargado del Programa Nacional de Manejo del Fuego y bombero forestal
con 35 años ligado al bosque.
Y él responde: “Todos tienen sus pros y sus contras, y obviamente al que está de turno es al
que más beneficio le podemos sacar”.
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P.D. No, culebra no cae en gancho, no. Acá las historias de la entrevista que le hicimos en el último Encuentro Verde de Listín Diario.
Incendios forestales en RD: “Hemos mejorado mucho la
capacidad de respuesta”
Una prioridad nacional: aprobar la Estrategia de Manejo del
Fuego 2021-2030
Pinar, el ecosistema dominicano más afectado por los
incendios forestales
Jimmy Abreu: el joven que inspira a la nueva generación de
bomberos forestales
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Museo Maguá: viva expresión de la cultura taína en Ojo de Agua, Salcedo
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiari.com
Salcedo, Hermanas Mirabal
Es el sueño de un
joven, Juan Peña, que empezó a forjarse cuando apenas tenía 10 años. Inaugurado
en noviembre de 2021, el museo comunitario está asentado sobre un yacimiento
arqueológico aún sin excavar.
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Zumbadorcito. ¿Quién dice que nunca se están quietos?
Creo que este Mellisuga minima (zumbadorcito, nativo) se ha enamorado de la Sansevieria cylindrica. Pese a que estaba muy, muy nublado, no faltó a su cita diaria.
Les digo a los chicos aprovechen y miren a ese colibrí posando, porque nunca se están tranquilos.
"Es hembra", responde mi vecinito Iker, de 8 años.
"Oh, ¿y cómo lo sabes?", le pregunto.
"Por las plumas. Los machos tienen el plumaje más brillante". :)
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¿Quién estudiará, ahora, las semillas de la cayena?
Antes de partir, el biólogo botánico Brígido Peguero (1952-2021) estaba interesado en estudiar la viabilidad de las semillas de esta planta que, aunque introducida, forma parte de la ‘cultura botánica’ dominicana.
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiaio.com
Santo Domingo
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Y ahora, ¿quién
llamará a las plantas por su nombre? Yolanda León, bióloga dominicana, sobre la
muerte de Brígido Peguero
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Fue la última
entrevista que ofreció a un medio de comunicación, el pasado 11 de mayo de este
año.
Hablaba de la viabilidad de las semillas, de cómo muchas especies pierden la
capacidad de germinar por semillas y, en cambio, solo lo hacen por estacas,
debido a que como seres vivos estas se adaptan a los cambios de reproducción y
cultivo.
La yuca es un buen ejemplo, decía el botánico dominicano Brígido Peguero
mientras compartía impresiones con la bióloga Yvonne Arias, coordinadora del
Encuentro Verde de Listín Diario; con Eladia Gesto, gerente de Programas de
Gestión y Conservación Ambiental de la Fundación Propagás; y quien escribe,
coordinadora de Vida Verde, la página ecológica de este diario.
“Si dejas de plantar por semillas, la planta deja de producirlas poco a poco
porque entiende que ya no son necesarias”, explicaba don Brígido.
“Las cayenas –preguntó el entonces encargado del departamento de Botánica del
Jardín Botánico Nacional (JBN)–, ¿han visto ustedes alguna vez las semillas de
la cayena?”.
Le respondo que la variedad de hibisco que tenemos en casa está repleta de
semillas. Le digo cómo son, cómo dejamos que ese capullo engrosado siguiera
creciendo para ver qué tenía dentro (porque no lucía como que fueran pétalos) y
cómo un día se rompió y dejó al descubierto decenas de pequeñas semillas negras
cubiertas de pelo que parecían tricomas. Pregunta si son de las conocidas como “sangre de Cristo”, rojas y de pétalos
simples. Al obtener una respuesta positiva se sorprendió mucho y dijo que ahora
había que ver si lograban germinar una vez sembradas.
Le contesto que sí, que las plantamos y germinaron, y que la mayor ha crecido
hasta casi alcanzar el metro.
Prometí compartirle imágenes y una vez las recibió don Brígido se alegró –y
sorprendió– tanto que se comprometió a estudiarlas y a publicar el estudio en
la Salcedoa (la revista científica del JBN) y en el periódico.
Pero no pudo hacerlo. Días después del último correo fue ingresado a una
clínica. El 8 de junio, el Covid-19 se llevaba a uno de los más brillantes
científicos dominicanos.
TODAVÍA DUELE
Su trabajo como biólogo botánico fue más allá de la investigación, la educación
ambiental y las publicaciones científicas.
Peguero legó a la ciencia más de 15,000 números recolectados y decenas de
estudios florísticos realizados especialmente en las zonas protegidas
dominicanas.
La Cojoba urbanii y la Calycogonium bairdianum forman parte de las especies
nuevas que descubrió en coautoría y en su honor le fue dedicada la orquídea
Sudamerlycaste pegueroi.
Su legado es un legado vivo, como las plantas que tanto amaba.
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¿Quién hizo la estatua de Colón ubicada en la Ciudad Colonial?
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiaio.com
Santo Domingo
Con la Catedral Primada de América de fondo y custodiada por
cuatro inmensos álamos (Ficus religiosa), la escultura de Cristóbal de Colón,
en la plaza que lleva su nombre, es tal vez la estampa más conocida y
fotografiada de Santo Domingo.
Y también una de las esculturas más antiguas de la ciudad. En realidad, lo
correcto es decir conjunto escultórico porque el Almirante no está solo: lo
acompaña la reina indígena Anacaona y otros elementos alusivos a sus viajes,
como unas carabelas atravesando el pedestal.
¿QUIÉN FUE SU AUTOR?
La pieza fue encomendada al escultor francés Ernest Guilbert (1848-1920), famoso por sus
obras en espacios públicos, algunas incluidas en el inventario general del
patrimonio cultural de Francia.
Según registra el folleto impreso Arte urbano en los espacios públicos de la
Ciudad Colonial de Santo Domingo, la escultura fue fundida en Francia entre los
años 1885 y 1886.
Vaciada en bronce y con pulido natural, se ubicó en ese lugar por disposición
del Ayuntamiento de Santo Domingo durante el gobierno de Ulises Heureaux,
registra el brochure editado por la Dirección de Patrimonio Cultural Inmueble
del Ayuntamiento del Distrito Nacional en 2009, bajo la coordinación de la
arquitecta Diana Martínez.
El monumento fue inaugurado el 27 de febrero de 1887.
Tiene pues Colón allí, señalando al infinito, hacia algún punto de América,
¡casi 135 años!
¿Otro dato? La escultura se sostiene sobre un pedestal de hormigón con
terminación en granito.
¿Se animará algún día el Ayuntamiento del Distrito Nacional a darle vida, con
alguna especie de parterre o muro vivo, a la jardinera que rodea la obra?
DE INTERÉS
¿Dónde? En la plaza o parque Colón, entre las calles El
Conde, Isabel la Católica y Arzobispo Meriño, en la Ciudad Colonial.
Acceso: público.
Legado. Entre las creaciones más famosas de Ernest Guilbert
figuran la destruida obra “Monumento a Étienne Dolet” (1889) en París, “Silla
para predicar” (1899), en la iglesia Saint-Clodoald de Saint-Cloud; el busto de
Auguste Vitu (1901) y la tumba de Augustin-François Feyen en el cementerio de
Montmartre.
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La mujer al revés: turismo botánico en Laguna Mallén
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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
San Pedro de Macorís
Ni el famoso ponseré (árbol emblema del área protegida),
ni la hilera de caoba criolla que vigila uno de los costados de la caseta de
los guardaparques, ni los tupidos manglares llenos de biodiversidad…
Es otra la especie que nos trae de vuelta al refugio de vida silvestre Laguna
Mallén, el pulmón verde de la ciudad de San Pedro de Macorís.
La protagonista del turismo botánico de hoy es una jabilla criolla cuyo tronco
es un homenaje a la mujer. Solo que… la mujer está al revés. Parece ‘sembrada
de cabeza’ y por eso solo se le ven los brazos, el torso, la pelvis y unas
piernas muy largas que terminan en el follaje verde oscuro de la Hura crepitans.
¿El reto? Encontrarla.
Nativa y maderable, la jabilla o javilla es un árbol de tronco espinoso común
en el campo dominicano. En Árboles de
Santo Domingo (2010) Marianna Zsabo lo describe como un árbol monumental
de los bosques ribereños y zonas húmedas que puede alcanzar los 30 metros de
altura. En la ciudad se le puede ver en algunas plazas y parques.
A nivel de folclore, sus frutos enteros se convierten a menudo en las ruedas de
los carros de los chicos del campo y las semillas con forma de delfín se usan
en artesanía y bisutería.
El ejemplar de Laguna Mallén es un atractivo más del área protegida ubicada en
el extremo sureste de la capital petromacorisana.
Hasta ahora, sin embargo, solo han visto su peculiar formación quienes son
guiados por algún guardaparques o por Gloria Díaz Martínez, la administradora
de la zona protegida, primera mujer en ocupar este puesto en el Sistema Nacional
de Áreas Protegidas de República Dominicana.
Es que tampoco es fácil de ver. ¿Una pista? Se encuentra en la Isla de la Mujer, un espacio dedicado precisamente a Gloria
por convertirse en la primera guardaparques de Laguna Mallén y de San Pedro de
Macorís.
| Glora Díaz |
De la silueta de la jabilla, desnuda y boca abajo, llama la atención el perfecto
trazado natural de los genitales externos femeninos.
Si logran verla, retratarla y ganar el reto, ¿qué más hacer para complementar
el viaje? Un recorrido por los nueve kilómetros de senderos del monumento
natural; observar aves nativas y migratorias (llegan para esta época huyéndole
al frío del Norte) en los árboles y en los caños, acechar a las tortugas o
simplemente respirar aire puro y dedicarse a la contemplación.
¿Qué
llevar?
Binoculares,
repelente, merienda y muchas ganas de aprender sobre la flora y la fauna del parque ecológico.
Creación. El decreto 309-95, del año 1995, declaró la Laguna de Mallén y sus humedales refugio de fauna Silvestre.
Yaniris López. Periodista (Listín Diario). Algo misántropa. Prefiero leer a otros, tomar fotografías e imaginarme un mundo tan lindo como una postal de Las Terrenas. Quizá por eso me deprime cualquier cosa. No me gustan los vegetales, y no soporto el ruido...
La planta que “reapareció” 100 años después
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Laguna Mallén, San Pedro de Macorís
Yaniris López. Periodista (Listín Diario). Algo misántropa. Prefiero leer a otros, tomar fotografías e imaginarme un mundo tan lindo como una postal de Las Terrenas. Quizá por eso me deprime cualquier cosa. No me gustan los vegetales, y no soporto el ruido...
El rostro de agave
Ábranla y fíjense en el extremo derecho inferior de la foto. Algún teórico de los antiguos astronautas podría afirmar que se trata de un geoglifo alienígena: un rostro plasmado en un bosque seco de República Dominicana visible desde el espacio con el propósito de enviar algún mensaje extraterreste.
Pero no. Las rosetas de un agave inclinado fueron las que “dibujaron”, sobre un pedacito pelado de la ladera, esta cara blanca y asustada que hasta miedo da al principio, cuando acercas la foto.
Es más, al ladito de la cara ‘humana’ se forma de una vez la de un perrito. ¿Logran verla?
La imagen fue tomada por Ricardo Briones y publicada en la página 28 del libro Legado de vida - Parques Nacionales de la República Dominicana (APAC, 2012). El pie de foto que acompaña la lámina dice: Montañas cubiertas de bosque seco espinoso.
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