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9/12/21

La mujer al revés: turismo botánico en Laguna Mallén

Objetivo: localizar el tronco de esta peculiar jabilla en el refugio de vida silvestre de la Sultana del Este 

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Yaniris López 
yaniris.lopez@listindiario.com  
San Pedro de Macorís

Ni el famoso ponseré (árbol emblema del área protegida), ni la hilera de caoba criolla que vigila uno de los costados de la caseta de los guardaparques, ni los tupidos manglares llenos de biodiversidad…

 Es otra la especie que nos trae de vuelta al refugio de vida silvestre Laguna Mallén, el pulmón verde de la ciudad de San Pedro de Macorís.
La protagonista del turismo botánico de hoy es una jabilla criolla cuyo tronco es un homenaje a la mujer. Solo que… la mujer está al revés. Parece ‘sembrada de cabeza’ y por eso solo se le ven los brazos, el torso, la pelvis y unas piernas muy largas que terminan en el follaje verde oscuro de la Hura crepitans. 

¿El reto? Encontrarla.

Nativa y maderable, la jabilla o javilla es un árbol de tronco espinoso común en el campo dominicano. En Árboles de Santo Domingo (2010) Marianna Zsabo lo describe como un árbol monumental de los bosques ribereños y zonas húmedas que puede alcanzar los 30 metros de altura. En la ciudad se le puede ver en algunas plazas y parques. 

A nivel de folclore, sus frutos enteros se convierten a menudo en las ruedas de los carros de los chicos del campo y las semillas con forma de delfín se usan en artesanía y bisutería.

El ejemplar de Laguna Mallén es un atractivo más del área protegida ubicada en el extremo sureste de la capital petromacorisana.

Hasta ahora, sin embargo, solo han visto su peculiar formación quienes son guiados por algún guardaparques o por Gloria Díaz Martínez, la administradora de la zona protegida, primera mujer en ocupar este puesto en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de República Dominicana.

Es que tampoco es fácil de ver. ¿Una pista? Se encuentra en la Isla de la Mujer, un espacio dedicado precisamente a Gloria por convertirse en la primera guardaparques de Laguna Mallén y de San Pedro de Macorís. 

Glora Díaz

De la silueta de la jabilla, desnuda y boca abajo, llama la atención el perfecto trazado natural de los genitales externos femeninos.

Si logran verla, retratarla y ganar el reto, ¿qué más hacer para complementar el viaje? Un recorrido por los nueve kilómetros de senderos del monumento natural; observar aves nativas y migratorias (llegan para esta época huyéndole al frío del Norte) en los árboles y en los caños, acechar a las tortugas o simplemente respirar aire puro y dedicarse a la contemplación.

¿Qué llevar?

Binoculares, repelente, merienda y muchas ganas de aprender sobre la flora y la fauna del parque ecológico.

Creación. El decreto 309-95, del año 1995, declaró la Laguna de Mallén y sus humedales refugio de fauna Silvestre. 

30/7/21

Gloria Díaz Martínez, guardaparques: “Me gustaría que haya más mujeres dentro de las áreas protegidas”

“Nunca me ha dado temor hacer el trabajo ni he sentido que me irrespetan por ser mujer. Soy de las que digo que no mando a pasar un puente si yo no puedo pasar. Yo soy la cabeza y me voy alante”.

Yaniris López 
yaniris.lópez©listindiario.com 
San Pedro de Macorís

La tildaron de loca pero nunca se lo tomó a pecho. ¿Amanecer sola en una caseta en medio del bosque? ¿Bregar con hombres siendo la única mujer?  
Gloria Díaz Martínez no piensa en roles de género en el trabajo, mucho menos cuando se trata de defender su querido humedal.  
En el año 2010 hizo historia al convertirse en una de las primeras mujeres guardaparques de República Dominicana y hace poco como la primera administradora de un área protegida. 
El lugar que le asignaron vigilar y cuidar es el refugio de vida silvestre Laguna Mallén, el pulmón verde de la ciudad de San Pedro de Macorís.  
Ubicada al sureste del centro urbano del municipio, la reserva de 9 kilómetros de senderos es el punto de recreación y encuentros sociales favorito de los petromacorisanos. 

Entre sus caños, pantanos y manglares, aves nativas y migratorias atraen a estudiosos y observadores durante todo el año. 
Y Gloria se siente orgullosa de ayudar a mantener ese espacio gracias a los trabajos de conservación.

VOCACIÓN MILITAR

Hija de militares, Gloria nació en Jimaní pero se crió y ha vivido toda su vida en el municipio de San Pedro de Macorís. 
Su labor como vigilante de los recursos naturales comenzó hace 11 años, durante la gestión de Jaime David Fernández en el Ministerio de Medio Ambiente, cuando entre las brigadas forestales y militares se solicitaban personas interesadas en ser guardaparques. 
Motivada por su hermano (dizque porque no le tenía miedo a los ejercicios, había pasado por la policía municipal y practicaba levantamiento de pesas), Gloria se formó en la Escuela Nacional Forestal de Jarabacoa, hoy Instituto Técnico de Estudios Superiores en Medio Ambiente y Recursos Naturales. 
Al terminar, no dudó en aceptar el puesto de guardaparques en su pueblo. “Yo me crié prácticamente en la laguna, en el barrio de Villa Faro”. 
Por eso ve con orgullo la recuperación del espacio natural. 
El corte ilegal de árboles, la contaminación y la invasión de terrenos está controlado y el público, especialmente el local, comienza a reconocer su valor ecológico.  
Tampoco le provoca sinsabores el tema de género.  
“Nunca me ha dado temor hacer el trabajo ni he sentido que me irrespetan por ser mujer. Soy de las que digo que no mando a pasar un puente si yo no puedo pasar. Yo soy la cabeza y me voy alante”. 

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