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30/11/22

20 años del Adventure Team

Utah, 2002. Un año antes, la selección regional del MAT catapultó a Jarabacoa (La Vega) como destino de aventura y deportes extremos

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com 
Santo Domingo

Este 2022 se cumplieron 20 años del Marlboro Adventure Team (MAT), la aventura que reunió en Utah, Estados Unidos, a 36 jóvenes de 13 países que cumplieron el sueño de vivir experiencias extremas retando los paisajes del oeste norteamericano.
Un año antes, la selección regional para América Latina de los participantes del MAT 2002, celebrada en el país, catapultó a Jarabacoa como destino de aventura y deportes extremos.
Pocos se imaginaban que en unos cuantos kilómetros, en los alrededores de Rancho Baiguate, se pudieran realizar todas las competencias exigidas a los jóvenes que aspiraban al viaje final: escalada, rafting, cabalgata, jeeping, rapel, tirolesa y four wheels.
Estos y otros deportes como el motocross y el montañismo los vivieron en el sureste de Utah, pero en una versión extrema inimaginable, Iván Gómez, Roger Jover Rivera, Loreley Sáinz y Juan Francisco Pérez (Quírico), los jóvenes representantes de República Dominicana en el MAT.
Los acompañaron un delegado de la Philip Morris (Agustín Fernández) y como prensa Sergio Carlo (TV) y Yaniris López (periódico Hoy). 

Fueron catorce días de un mayo inolvidable. La retina congelaba en cada recorrido el polvo, la nieve, las piedras, el viento, el resplandor de los lagos, los rápidos de los ríos Green y Colorado, las montañas verdes, las flores de estación, los pueblitos, las carreteras interminables y las formaciones rocosas (paredes, columnas, arcos, agujas y laberintos) de un mundo que, en ese momento, representaba el lado salvaje de una marca comercial.

 “UN EQUIPO COMO NINGÚN OTRO”

 Divididos en cinco grupos y acompañados cada uno de un guía y un fotógrafo, los chicos partían a jornadas de dos días por cada deporte extremo.
El itinerario de la prensa e invitados especiales también incluyó pesca, senderismo y visitas a lugares emblemáticos de la Tierra de los Cañones como el Punto del Caballo Muerto, Fry Canyon, el Newspaper Rock, el Parque Nacional de los Arcos y Lake Powell (entre Utah y Arizona).
Los equipos se juntaban cada dos días en un campamento base. La  noche de ese encuentro, alrededor de una fogata rodeada, a su vez, por las casas de campaña, es una estampa que resume una experiencia que, tal como plasmaron los chicos dominicanos en las crónicas del viaje, marcaron sus vidas de una forma difícil de explicar. 
Porque ir al MAT era, para los amantes del turismo de aventura y los deportes extremos, algo más que un sueño.
Veinte años después, la nostalgia repasa en la memoria vivencias como una tormenta de nieve a menos de treinta minutos de sol; horas de caminata por los túneles de piedra de Fry Canyon, compartir montura y café con cowboys de verdad o recorrer en bote las aguas azules del lago Powell.
O recordar la disciplina inquebrantable de Iván, el humor ‘oculto’ de Quírico, la sobreprotección hacia Loreley, la pasión que pone Roger en todas las cosas y las ocurrencias de Sergio. Porque Sergio era el alma de las fogatas. Fue el animador ‘oficial’ de los campamentos base, el que alegraba y alborotaba las noches, el que ponía en valor el intercambio de culturas del MAT.  


 MELANCOLÍA.  Poco importa que el tiempo y la vida distancien los cuerpos. Que las tareas diarias dirijan ahora la mirada de Roger a la ingeniería civil, la de Quírico a las finanzas y la de Loreley al diseño de producción. Iván alcanzaría en 2011 la cima del Everest. Las fotos del MAT nos recordarán siempre que el monte hermana, y que esa hermandad y el cariño que nació con ella no se pierden nunca porque forman parte del espíritu generoso y sensible de las almas aventureras.

DE INTERÉS.
-- El MAT nació en 1983 como una promoción/premio de la marca Marlboro. Esta campaña incluía una colección especial de ropas y accesorios que más tarde se convertirían en una referencia de la empresa.
-- La aventura del 2002 estaba pautada para el 2001, pero los acontecimientos ocurridos el 11 de septiembre en New York obligaron a posponerlo. Curiosamente, la mayoría de los participantes no fumaba. Todo el interés de los jóvenes se concentraba en los deportes extremos. Esta fue la última versión en la que participaron dominicanos.
-- El MAT del 2005 es el último del que se tiene registro.  


Sergio Carlo entrevistando a Loreley.

17/6/12

A la conquista del monte Carstensz

Iván Gómez escalará la montaña insular más alta del mundo y con ella completará el fin de una travesía
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Luego de hacer historia al coronar el Everest en mayo de 2011, Iván Gómez Carrasco parte el próximo 27 de junio a las selvas de Nueva Guinea a una travesía que lo llevará hasta la cima del monte Carstensz o monte Jaya, la montaña insular más alta del mundo.
Los 4,884 metros sobre el nivel del mar de la también llamada Pirámide de Carstensz la convierten en la montaña más alta de Indonesia, la más alta de la isla de Nueva Guinea y la más alta de Oceanía.
¿Qué tiene de especial este pico para los montañistas? Es una de las montañas que requiere mayor destreza y preparación física para la escalada en roca, dice Iván. A pesar de encontrarse en el ecuador, en las laderas del Carstensz se forman glaciares que complican el ascenso.
“Esta montaña es la más técnica de todos los continentes porque a diferencia del Everest, que caminábamos por largas horas, en esta escalaremos en pura roca, lo que requiere un nivel técnico grado V”, explicó ayer Iván.
El dominicano formará parte de un grupo de 12 expedicionarios de todo el mundo que intentarán enfrentarse a las elevadas pendientes del pico gris. Allí también le esperan, para complicar la proeza, alrededor de 400 tribus caníbales y unas cuantas guerrillas. De hecho, debido a las convulsiones políticas en el área, Indonesia mantuvo cerrado el ascenso a los escaladores durante varios años.
Con la conquista del Carstensz en Oceanía y del monte Vinson en la Antártida (odisea que intentarán Federico Jovine, Karim Mella, Julio de Peña y José Moya en diciembre de este año), los chicos del grupo Excelsior habrán completado el proyecto Siete Cimas, un sueño que los ha llevado a escalar desde el 2005 los puntos más altos de cada continente.

Adiós al montañismo profesional
Si todo marcha bien, Iván estará de regreso el 22 de julio para dedicar su hazaña a los atletas dominicanos que participarán en las Olimpiadas de Londres 2012.
¿Por qué? Iván se convertiría en el primer dominicano que corona las montañas más altas de los cinco continentes habitados.
“Iván relacionó esto con los cinco aros olímpicos porque el deporte está relacionado con los cinco continentes”, dijo Luisín Mejía, presidente del Comité Olímpico Dominicano, al informar el apoyo del Comité a la gesta de Iván.
“Él mismo estableció la relación porque nuestros atletas van, terminando él, a escalar la montaña más alta del deporte, que son los Juegos Olímpicos”, señaló Mejía.
Iván ha llamado al proyecto “El fin de una travesía” porque con esta expedición dice que finalizará su carrera profesional como montañista. Luego se dedicará a llevar mensajes de estímulo e inspiración a los jóvenes. ¿Su mensaje? “No hay nada en la vida que no podamos alcanzar, siempre y cuando trabajemos con pasión, perseverancia, sacrificio y fe, pero siempre apegados a los valores y principios morales que nos inculcaron nuestros padres de la Patria”.

30/4/12

Federico Jovine sigue "soñando el Everest"

"Soñando el Everest", el diario de un dominicano a la montaña más alta del mundo, es el título del último libro del poeta, abogado y montañista.

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Yaniris López
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Coronar el Everest y ondear en su cima, a 8,848 metros sobre el nivel del mar, la bandera dominicana era la meta de un anhelado sueño que Federico Jovine Rijo, Iván Gómez y Karim Mella comenzaron a hacer realidad el 28 de marzo de 2011.
Semanas antes de iniciar la travesía, la primera expedición dominicana a la montaña más alta del mundo dejó de ser el sueño de tres amigos montañistas y se convirtió en el sueño de una nación.
El 20 de mayo, tras sortear los Himalayas, Iván y Karim lograron plantar en lo alto la enseña tricolor. Federico, en cambio, no pudo hacerlo. ¿Qué pasó allá arriba que se lo impidió? Y además, ¿cómo se gestó y se hizo realidad una expedición que ya forma parte de la historia dominicana?
Todo lo cuenta Federico Jovine en las 223 páginas de “Soñando el Everest” (2012), el diario de un dominicano en esa primera expedición a la montaña con la que sueñan los más apasionados escaladores, monteros y montañistas.
Son cinco capítulos en los que Jovine no sólo cuenta y desmenuza los preparativos del viaje, los contratiempos en los aeropuertos y ciudades en las que pernoctaban, la convivencia en los campamentos, el reto de cada escalada o esos angustiantes minutos en los que, a unos 400 metros de la cima, tomó una de las decisiones más difíciles (¿o fáciles?) de su vida.
“Soñando el Everest” es también una exaltación a la literatura de viajes que seduce y emociona. El libro está cargado de aforismos, historias y lecciones de vida que estremecen al lector y lo obligan a pensar y a cuestionar sus sueños y decisiones.
Y como toda buena narrativa dedicada a los viajes, Jovine aparta pequeñas secciones para explicar por qué el Everest cautiva y reta a los montañistas.

Por qué contarla
Jovine dice que decidió escribir la historia para motivar en los jóvenes dominicanos el amor por la montaña y, junto a ella, la oportunidad de descubrirse a sí mismos. ¿Por qué hacerlo si la historia no tuvo, para él, un lindo final?
“¿Y quién dijo que no tiene un lindo final? – responde Jovine–. En realidad, ni siquiera tiene un final. Es sólo una pausa en esta continua rueda que gira y gira, que es la vida. Es una historia hermosa. La de un grupo de jóvenes dominicanos que tuvieron un sueño; la de un equipo que se nucleó en torno a ese sueño; la de empresas, instituciones y personas que creyeron en él; la de todo un pueblo que estuvo atento, dando seguimiento, alentando, orando, viviendo esta odisea como si fuera de todos, porque lo era... Después, el más hermoso de todos los finales posibles: la bandera tricolor ondeando en la cima más alta del mundo… y quién la viera, quién la viera, más arriba, mucho más”.

El sueño le persigue
Federico Jovine Rijo es abogado, escritor y montero. Ha publicado dos libros de cuentos: “A veces yo también” y “Bitácora de viaje”; y uno de poesía: “Todos los demonios”.
Conociendo un poco de su historia y pasión por la montaña, le preguntamos si se sentía un perdedor por no haber completado el sueño de coronar el Everest. ¿Su respuesta?
Es imposible que me sienta un perdedor, pues fui parte de un equipo que fue exitoso. Yo sobreviví. Creo que no hay mayor gloria en la vida que poder estar vivo. El Everest no era más que una montaña, y cada quien tiene la suya. Ha habido muchas antes, y vendrán muchas más después. Tan sólo un simple eslabón en una larga cadena. Dondequiera que hay una cima, hay una bandera dominicana esperando ondear sobre ella. El sueño sigue ahí, aguardando…”

El sueño le aguarda y él seguirá persiguiéndolo. Lo persigue e intentará alcanzarlo en mayo de 2014, cuando se enfrente de nuevo al Everest y a su zona de muerte: uno de los lugares, dice Jovine en su libro, “más fríos y desolados que existen en el planeta”.

Tres momentos del viaje que marcaron a Federico

1. Cuando tuve que devolverme solo hacia un pueblo que estaba a 1,000 mts de desnivel del Campamento Base. Salí caminando con fiebre de 39º, una faringitis y una bronquitis. La idea era descansar y tratar de recuperarme ahí. Cuando partí, entre lágrimas, no sabía si volvería.

2. La primera noche que cruzamos el glaciar de Khumbu. Uno de los lugares más peligrosos del planeta. A oscuras, congelándonos, caminando rápido, sabiendo que en cualquier momento, por más preparados que estábamos, podía caérsenos encima una avalancha, o abrirse el piso bajo nuestros pies, y acabar todo de una vez. Esa incertidumbre, durante horas y horas nocturnas, te marcan, te hacen ver que eres insignificante y efímero.

3. A 50 metros del Balcón (8,400 msnm) a la 1:30 am, camino a la cima, la máscara de oxígeno se me congeló y no podía respirar. Mientras mis compañeros iban rumbo a la cumbre, intenté varias veces resolver el problema técnico. En medio de la desesperación de no poder respirar el oxígeno, tuve que decidir si seguía o si daba media vuelta. Hacia adelante estaba la cima, mi reto, mi sueño, pero también estaba mi orgullo y mi vanidad de escalador, y también, seguramente, estaba esperándome la muerte. Tras de mí estaban mi familia, mi esposa, mis amigos, mi país. La decisión más difícil que he tomado en toda mi vida, se me hizo sumamente fácil.

16/2/11

Misión Everest 2011

Iván Gómez, Karim Mella y Federico Jovine encabezan la primera expedición dominicana que intentará escalar el monte más alto del planeta

Yaniris López
Santo Domingo

Les esperan los 8,848 metros sobre el nivel del mar más temidos del mundo, la mayor altura firme del planeta, el lugar con el que sueñan los montañistas más aguerridos. Los dominicanos Iván Gómez, Karim Mella y Federico Jovine encabezan la primera expedición dominicana que intentará coronar la cima de la montaña más alta: el monte Everest. Partirán a la cordillera del Himalaya el próximo 27 de marzo como parte del proyecto Siete Cimas, que los ha llevado a escalar las montañas más altas de cada continente y del que también han formado parte Rubén Torres y Luis Manuel González.
Ya han conquistado los montes Kilimanjaro y Kenya en Tanzania, África (2005); Aconcagua en Argentina (2006) y Elbrus, en Rusia (2009). Ahora alcanzarán el Everest y, aunque suene algo cruel, por tratarse de una de las actividades más extremas que montañista alguno osare intentar, los chicos han firmado su testimonio y un documento en el que indican a las autoridades de Nepal qué hacer con su cuerpo si ocurriese alguna tragedia. Pero ellos no piensan en eso…

El reto de coronar la montaña más alta

La euforia de la historia que tiene como meta coronar la cima del monte Everest este 2011 comenzó en el 2004, cuando varios miembros del grupo Excelsior finalizaron el proyecto 10 en 10, que los llevó a escalar las 10 montañas más altas de República Dominicana en 10 días.
Fue entonces cuando, motivados por la experiencia y la necesidad de nuevos retos, decidieron enfrentarse a las siete montañas más altas del mundo en cada continente, naciendo así la mayor expedición que tiene a dominicanos como protagonistas. Como equipo, en su lista de coronaciones ya figuran los 6,962 metros del Aconcagua, el más alto de América; los 5,895 metros del Kilimanjaro, el más alto de África (más los peligrosos 5,199 metros del monte Kenya, el segundo en altura), y los 5,642 metros del monte Elbrus, en Rusia, el más alto de Europa.
Los seguidores del proyecto Siete Cimas pensaban que por lo que representa este ascenso para los escaladores del mundo, el monte Everest sería el último en la lista. Hacerlo ahora se debe, explican los chicos, a que las condiciones, la oportunidad y la logística del viaje, que tiene un costo aproximado de 300,000 mil dólares, eran favorables para que se hiciera este año, pues para subir al monte Everest deben seguirse ciertos protocolos que incluyen a veces anotarse en una lista de espera hasta esperar las plazas disponibles. Las fechas de ascenso, para aprovechar las mejores condiciones climáticas, están limitadas al mes de mayo. Entre 200 y 300 montañistas deciden vivir esta experiencia cada año, una experiencia en la que el proceso de aclimatación a las temperaturas del Everest y sus alrededores dura más que los minutos que los escaladores pasan en su cima.

Un mes para aclimatarse

Los dominicanos Iván Gómez, Federico Jóvine y Karim Mella se marchan a finales de marzo para iniciar el proceso de aclimatación, que les tomará un mes. Se prepararán para soportar niveles impredecibles de temperaturas bajo cero, que en el Everest pueden llegar a menos 50 grados; subirán y bajarán desde los tres campamentos habilitados en el Monte (el número tres ubicado casi a la misma altura del Aconcagua) y planificarán el ascenso hasta el Everest para el día 10 de mayo.
Además de los guías, un equipo de profesionales les dará soporte técnico y médico durante el trayecto, mientras que una de las mejores compañías dedicadas al montañismo se hará cargo de la logística en el campamento base y en alta montaña. ¿Que si saben a lo que se enfrentan? Aseguran que sí, tanto que no hay chance para el arrepentimiento.
“El día que tuvimos que llenar una forma que se llama acta de disposición de cadáver, un documento que el gobierno de Nepal exige a cada participante para saber qué van a hacer con un cuerpo en caso de fallecimiento, ese día es cuando aquilatas en toda su dimensión los riesgos que tiene la empresa que estás haciendo y ahí es que dices ‘miércoles, esto es en serio’”, cuenta Federico. Pero sentir miedo es parte de la aventura, dice Iván, “y no queremos hablar de la parte negativa”. Prefieren comentar que su mensaje va dirigido a la superación personal, al amor por la vida al aire libre y también al amor patrio, razón por la que muchas veces no pueden controlar las lágrimas cuando plantan la bandera tricolor en lugares reservados a unos pocos, valientes y arriesgados por demás.
Cómo se vive el proceso de aclimatación en alta montaña, cómo se preparan Iván, Karim y Federico físicamente para el ascenso y cómo piensan enfrentar al Everest forma parte de otras historias.

Nuestros valientes montañistas

Karim Mella
. Es experto en seguridad internacional y vive en Estados Unidos.
Karim ha realizado más de 50 ascensos al pico Duarte y tiene unos 23 años de experiencia en montañismo y expediciones de todo tipo.

Iván Gómez. Administrador de empresas y consultor empresarial, registra más de 50 ascensos al pico Duarte y más 10 años de experiencia en montañismo y expediciones, incluyendo campeonatos nacionales y logros internacionales.

Federico Jovine. Abogado, escritor y montañista profesional, ha subido en más de 53 ocasiones el pico Duarte (del que ha explorado todas sus rutas de ascenso) y más de 20 años de experiencia en montañismo.

Del Everest y dónde seguir la expedición
Con 8,848 metros, el monte Everest es la montaña más alta ubicada sobre el nivel del mar. Marcando la frontera entre Nepal y China, se localiza en los montes Himalaya, en Asia. Su nombre honra la memoria del geógrafo británico sir George Everest desde 1865.
El italiano Reinhold Messner fue el primero en llegar en solitario hasta la cima sin oxígeno en agosto de 1980. La japonesa Junko Tabei fue la primera mujer que alcanzó su cumbre, el 16 de mayo de 1975. 

En internet
El equipo técnico del grupo Excelsior ha habilitado varios espacios para el público que desee dar seguimiento a los pormenores de la expedición de los montañistas:
http://facebook.com/excelsiordominicana
http://twitter.com/excelsior_dom
Listín Diario también apoyará la expedición con noticias y actualizaciones permanentes en su página web: www.listindiario.com

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Fotos de los chicos: Proyecto Siete Cimas

15/1/09

Iván, un chico extremo

"Nos perdimos por dos días entre Bonao y Constanza y se nos acabó la comida. Al final apareció un campesino que nos rescató. Al llegar abajo comí como un loco, tanto que justo al terminar, vomité todo de una vez".

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Yaniris López
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Iván Gómez Carrasco nació en Santo Domingo. Estudió Administración de Empresas pero desde los 15 años se dedica a practicar deportes extremos (él prefiere llamarlos no convencionales), entre ellos excursionismo y montañismo, windsurf, kitesurf, enduro, paracaidismo, rock climbing, exploración de cuevas, mountain bike, buceo y wakeboarding. Ha subido más de 24 veces al pico Duarte, fue miembro del primer equipo dominicano y del Caribe en participar y completar un Eco-challenge (2000) y formó parte de equipo dominicano que participó en el Malboro Adventure Team, en Utah, Estados Unidos (2002). Yalo lo torturó con unas preguntillas hace unos años:

¿Basta con ser arriesgado y loco para practicar deportes extremos?
No arriesgado y loco, sino tener el espíritu, la vocación y el ímpetu de hacer cosas no convencionales, que se salen de lo normal pero que te llenan de vida, te suben la adrenalina, te ponen en contacto con la naturaleza, te ensucian, donde pasas trabajo y te da miedo. Después, sólo tienes que conseguirte unos amigos locos, igual que tú, fajarte a trabajar porque los equipos son caros y sacar tiempo para divertirte.

Hablando de trabajo, ¿elegiste mal tu carrera o sí ejerces la administración de empresas?
Sí, soy vicepresidente ejecutivo de Segocar, una firma de consultoría y desde el año pasado soy socio de Desde el Medio Tour. Lo que hacemos es que trabajamos como locos de lunes a viernes hasta las 7:00 de la noche, de ahí pa’l gimnasio y los fines de semana pa’ los montes o pa’ la playa.

¿Qué tienen los deportes extremos que les falta a los más populares o tradicionales?
La mayoría se practican outdoors o al aire libre. Generalmente tienen un factor de riesgo mucho más alto. En otros deportes te lesionas, pero en estos las consecuencias pueden ser más graves, hasta la muerte en algunos casos. Necesitas mucha destreza y agilidad y por supuesto tienes que tener ciertas condiciones físicas, seguir ciertos entrenamientos y ser ágil.

¿Por qué se practican menos si son más completos?
Por eso, porque son más difíciles, más riesgosos y más costosos. Ah, y no puedes practicarlos solo porque nunca harías nada y te quedarías en el mismo círculo. Tengo amigos con los que practico buceo, con otros escalo montañas… También debes conocer las localidades en el país donde se practican estos deportes, que son muy específicas: si quieres hacer windsurf tienes que ir a Cabarete o a Salinas; si quieres escalar tienes que entrar al frontón de Samaná, al que se llega por un trillo que casi nadie conoce; si quieres bucear tienes que ir a La Caleta o a Dominicus…

¿Por qué vale la pena subir el pico Duarte?
Porque te ofrece una experiencia de vida indescriptible. La gente me pregunta por qué sigo subiendo y le respondo que hay que vivirlo para poder entenderlo. Es una experiencia lindísima. El contacto con la naturaleza es increíble, te independizas de todo. Puedes tener mil pesos y no te sirven de nada allá arriba, te desprendes de lo material, estás más cerca de Dios. Hay gente que ha llorado con nosotros, en los tours que hacemos con Desde el Medio Tour. Para mí no significa nada subir solo al Pico, la experiencia bonita la hace la gente con la que subes, ayudándolos, pasando trabajo...

Con 24 subidas al pico supongo que toda la gente de la zona te conoce...
Sí (ríe). En La Ciénaga de Manabao, el último pueblito que bordea el Parque Nacional, donde empezamos el ascenso, todo el mundo nos conoce, los guías, los muleros, los guardaparques...

Tierra, mar o aire, ¿dónde te sientes mejor?
Mi base es el montañismo, ahí empezó todo, a los 15 años, con el grupo de excursión del Colegio Loyola. Ahí empezó mi fascinación por los deportes al aire libre. Es chulísimo sentarte frente a una hoguera con los muchachos, a 3,000 metros de altura, con un frío del carajo... Más tarde llegó el senderismo, rockclimbing y el buceo, luego pasé al enduro, incursioné en paracaidismo y en los últimos tres años vengo con los deportes del agua, windsurf y kite.

¿Qué es lo peor que puede pasarle a un extremista?
Que te enfermes, que llueva, y en el caso del windsurf y el kite, que no haya viento.

¿Eco-Challenge o Marlboro Adventure Team?
Son cosas diferentes. Como reto, Ecochallenge es una experiencia casi inhumana, hasta crees que te vas a morir; pero el MAT es más divertido, más emocionante, que requiere de un trabajo en equipo.

¿Cuál es la situación más extrema que has vivido?
Paracaidismo, tirarme desde 13,000 pies de altura en la Base Aérea de San Isidro con el Club Dominico-Canadiense, al que pertenezco.

Mi hijo, pero a algo tienes que tenerle miedo...
Al fracaso, en todos los sentidos, y a quedarme inválido...

¿Y qué es lo peor que te ha pasado en un monte de esos?
Lo peor que me ha pasado en un monte fue entrenando para el EcoChallenge: nos perdimos por dos días entre Bonao y Constanza y se nos acabó la comida. Al final apareció un campesino que nos rescató. Al llegar abajo comí como un loco, tanto que justo al terminar, vomité todo de una vez.

¿Le ves futuro a los deportes extremos en el país? ¿Se pueden practicar con éxito?
Aquí se practican exitosamente sin ningún problema; la mayoría de estos deportes tienen grupos, asociaciones o federaciones o escuelas... Aquí tenemos en windsurf a Tony García, que quedó número 1 del mundo el año pasado en el Aloha Classic de Hawai, también a Pablito Guzmán y a Ricardo Esteban; tenemos a Luciano en el kite… Claro que tienen futuro.

¿De qué se queja la gente en las excursiones?
Dicen que no lo van lograr, que se van a lesionar, que se van a perder, que “me voy a morir, a mojar, a pasar trabajo, que me va a dar hambre”…

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PD: Esta entrevista fue publicada en el año 2003 en la sección La Generación, del Listín Diario. Iván participó en el 2005 en la expedición Coronando Africa (subida al Kilimanjaro) y en el 2006 en Coronando América (subida al monte Aconcagua, en Argentina).
Foto: proyecto de montañismo 10en10.com
Arte: Eric Febrillet