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6/5/12

Y ahora... la Antártida

El próximo reto de la bandera dominicana se encuentra a unos 10,000 kilómetros de la isla, en la parte más austral de la Tierra: la Antártida, el continente helado, el lugar más seco, frío y remoto del planeta.
En esta ocasión, Karim Mella, Federico Jovine, Julio de Peña y José Moya plantarán la enseña tricolor en el monte Vinson, a 4,897 metros de altura sobre el nivel mar.
El reto está programado para diciembre de 2012 y los chicos ya tienen todo un plan de entrenamiento, que incluye una escalada al monte Rainier, Estados Unidos, en julio. La expedición corre por cuenta del grupo Dominicanos en la Cima, integrado por jóvenes emprendedores que, como parte del proyecto Siete Cimas, buscan colocar la bandera dominicana en la cumbre más alta de cada continente. Ya la han plantado en el Everest, Chimborazo, Kilimanjaro, Monte Kenya, Aconcagua y el Elbrus.

El lugar más remoto
En la Antárdida, como dijo Karim Mella en rueda de prensa, las condiciones son extremas y el éxito depende no tanto del esfuerzo físico como del clima. En el desierto helado de la Antártida, el clima es por tanto el enemigo a vencer y de él dependerá que la expedición se tome 20 o 50 días.
“Este lugar es el lugar más remoto al que podamos ir a escalar una montaña. El viento puede ir en una hora desde cero hasta cien millas por hora; cuando cosas así pasan básicamente uno se paraliza”.
Para llegar al lugar se toman tres días y al campamento base se llega en una avioneta.
Federico Jovine, de su lado, recordó que la fecha para escalar el Vinson es muy simbólica, pues justo en diciembre del 2011 se cumplieron 100 años de la conquista del Polo Sur. “Ningún lugar es tan inhóspito, ningún lugar es tan alejado, ningún lugar es tan frío y tan peligroso como la Antártida. Entendemos que hay una razón, que hay un motivo y que sobre todo hay una pasión que nos mueve hacia ese lugar”, considera Jovine. Dijo también que esta expedición es un tributo a todos esos exploradores que dejaron su vida y lo mejor que tenían en aras del sueño de llevar hasta allí la bandera de su país.

Latitud 90ºS
Julio de Peña, médico y montañista, asegura que el monte Vinson es la montaña más inhóspita del planeta, un lugar donde llegan a registrarse temperaturas de hasta -70 grados Celsius. A esta altura, cuando los vientos alcanzan los 100 kilómetros por hora, la piel se tuesta.
“Puede frizarse y ponerse dura como una roca en cinco o diez segundos. Esas son las condiciones a las que estaremos expuestos”, dijo. Miguel Moya, el único miembro del grupo que no es montañista, enfrenta el reto de seguirles los pasos a los demás chicos y de ondear la bandera en lo alto del Vinson.
“Cuando eso esto suceda hay mucha gente en el país que se verá reflejado en ese acto y sabrá que las cosa se logran pero se logran cuando hay la presencia de una serie de valores fundamentales (…): compromiso, voluntad, determinación y también lealtad a un propósito”, dice Moya.

30/4/12

Federico Jovine sigue "soñando el Everest"

"Soñando el Everest", el diario de un dominicano a la montaña más alta del mundo, es el título del último libro del poeta, abogado y montañista.

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Yaniris López
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Coronar el Everest y ondear en su cima, a 8,848 metros sobre el nivel del mar, la bandera dominicana era la meta de un anhelado sueño que Federico Jovine Rijo, Iván Gómez y Karim Mella comenzaron a hacer realidad el 28 de marzo de 2011.
Semanas antes de iniciar la travesía, la primera expedición dominicana a la montaña más alta del mundo dejó de ser el sueño de tres amigos montañistas y se convirtió en el sueño de una nación.
El 20 de mayo, tras sortear los Himalayas, Iván y Karim lograron plantar en lo alto la enseña tricolor. Federico, en cambio, no pudo hacerlo. ¿Qué pasó allá arriba que se lo impidió? Y además, ¿cómo se gestó y se hizo realidad una expedición que ya forma parte de la historia dominicana?
Todo lo cuenta Federico Jovine en las 223 páginas de “Soñando el Everest” (2012), el diario de un dominicano en esa primera expedición a la montaña con la que sueñan los más apasionados escaladores, monteros y montañistas.
Son cinco capítulos en los que Jovine no sólo cuenta y desmenuza los preparativos del viaje, los contratiempos en los aeropuertos y ciudades en las que pernoctaban, la convivencia en los campamentos, el reto de cada escalada o esos angustiantes minutos en los que, a unos 400 metros de la cima, tomó una de las decisiones más difíciles (¿o fáciles?) de su vida.
“Soñando el Everest” es también una exaltación a la literatura de viajes que seduce y emociona. El libro está cargado de aforismos, historias y lecciones de vida que estremecen al lector y lo obligan a pensar y a cuestionar sus sueños y decisiones.
Y como toda buena narrativa dedicada a los viajes, Jovine aparta pequeñas secciones para explicar por qué el Everest cautiva y reta a los montañistas.

Por qué contarla
Jovine dice que decidió escribir la historia para motivar en los jóvenes dominicanos el amor por la montaña y, junto a ella, la oportunidad de descubrirse a sí mismos. ¿Por qué hacerlo si la historia no tuvo, para él, un lindo final?
“¿Y quién dijo que no tiene un lindo final? – responde Jovine–. En realidad, ni siquiera tiene un final. Es sólo una pausa en esta continua rueda que gira y gira, que es la vida. Es una historia hermosa. La de un grupo de jóvenes dominicanos que tuvieron un sueño; la de un equipo que se nucleó en torno a ese sueño; la de empresas, instituciones y personas que creyeron en él; la de todo un pueblo que estuvo atento, dando seguimiento, alentando, orando, viviendo esta odisea como si fuera de todos, porque lo era... Después, el más hermoso de todos los finales posibles: la bandera tricolor ondeando en la cima más alta del mundo… y quién la viera, quién la viera, más arriba, mucho más”.

El sueño le persigue
Federico Jovine Rijo es abogado, escritor y montero. Ha publicado dos libros de cuentos: “A veces yo también” y “Bitácora de viaje”; y uno de poesía: “Todos los demonios”.
Conociendo un poco de su historia y pasión por la montaña, le preguntamos si se sentía un perdedor por no haber completado el sueño de coronar el Everest. ¿Su respuesta?
Es imposible que me sienta un perdedor, pues fui parte de un equipo que fue exitoso. Yo sobreviví. Creo que no hay mayor gloria en la vida que poder estar vivo. El Everest no era más que una montaña, y cada quien tiene la suya. Ha habido muchas antes, y vendrán muchas más después. Tan sólo un simple eslabón en una larga cadena. Dondequiera que hay una cima, hay una bandera dominicana esperando ondear sobre ella. El sueño sigue ahí, aguardando…”

El sueño le aguarda y él seguirá persiguiéndolo. Lo persigue e intentará alcanzarlo en mayo de 2014, cuando se enfrente de nuevo al Everest y a su zona de muerte: uno de los lugares, dice Jovine en su libro, “más fríos y desolados que existen en el planeta”.

Tres momentos del viaje que marcaron a Federico

1. Cuando tuve que devolverme solo hacia un pueblo que estaba a 1,000 mts de desnivel del Campamento Base. Salí caminando con fiebre de 39º, una faringitis y una bronquitis. La idea era descansar y tratar de recuperarme ahí. Cuando partí, entre lágrimas, no sabía si volvería.

2. La primera noche que cruzamos el glaciar de Khumbu. Uno de los lugares más peligrosos del planeta. A oscuras, congelándonos, caminando rápido, sabiendo que en cualquier momento, por más preparados que estábamos, podía caérsenos encima una avalancha, o abrirse el piso bajo nuestros pies, y acabar todo de una vez. Esa incertidumbre, durante horas y horas nocturnas, te marcan, te hacen ver que eres insignificante y efímero.

3. A 50 metros del Balcón (8,400 msnm) a la 1:30 am, camino a la cima, la máscara de oxígeno se me congeló y no podía respirar. Mientras mis compañeros iban rumbo a la cumbre, intenté varias veces resolver el problema técnico. En medio de la desesperación de no poder respirar el oxígeno, tuve que decidir si seguía o si daba media vuelta. Hacia adelante estaba la cima, mi reto, mi sueño, pero también estaba mi orgullo y mi vanidad de escalador, y también, seguramente, estaba esperándome la muerte. Tras de mí estaban mi familia, mi esposa, mis amigos, mi país. La decisión más difícil que he tomado en toda mi vida, se me hizo sumamente fácil.

16/2/11

Misión Everest 2011

Iván Gómez, Karim Mella y Federico Jovine encabezan la primera expedición dominicana que intentará escalar el monte más alto del planeta

Yaniris López
Santo Domingo

Les esperan los 8,848 metros sobre el nivel del mar más temidos del mundo, la mayor altura firme del planeta, el lugar con el que sueñan los montañistas más aguerridos. Los dominicanos Iván Gómez, Karim Mella y Federico Jovine encabezan la primera expedición dominicana que intentará coronar la cima de la montaña más alta: el monte Everest. Partirán a la cordillera del Himalaya el próximo 27 de marzo como parte del proyecto Siete Cimas, que los ha llevado a escalar las montañas más altas de cada continente y del que también han formado parte Rubén Torres y Luis Manuel González.
Ya han conquistado los montes Kilimanjaro y Kenya en Tanzania, África (2005); Aconcagua en Argentina (2006) y Elbrus, en Rusia (2009). Ahora alcanzarán el Everest y, aunque suene algo cruel, por tratarse de una de las actividades más extremas que montañista alguno osare intentar, los chicos han firmado su testimonio y un documento en el que indican a las autoridades de Nepal qué hacer con su cuerpo si ocurriese alguna tragedia. Pero ellos no piensan en eso…

El reto de coronar la montaña más alta

La euforia de la historia que tiene como meta coronar la cima del monte Everest este 2011 comenzó en el 2004, cuando varios miembros del grupo Excelsior finalizaron el proyecto 10 en 10, que los llevó a escalar las 10 montañas más altas de República Dominicana en 10 días.
Fue entonces cuando, motivados por la experiencia y la necesidad de nuevos retos, decidieron enfrentarse a las siete montañas más altas del mundo en cada continente, naciendo así la mayor expedición que tiene a dominicanos como protagonistas. Como equipo, en su lista de coronaciones ya figuran los 6,962 metros del Aconcagua, el más alto de América; los 5,895 metros del Kilimanjaro, el más alto de África (más los peligrosos 5,199 metros del monte Kenya, el segundo en altura), y los 5,642 metros del monte Elbrus, en Rusia, el más alto de Europa.
Los seguidores del proyecto Siete Cimas pensaban que por lo que representa este ascenso para los escaladores del mundo, el monte Everest sería el último en la lista. Hacerlo ahora se debe, explican los chicos, a que las condiciones, la oportunidad y la logística del viaje, que tiene un costo aproximado de 300,000 mil dólares, eran favorables para que se hiciera este año, pues para subir al monte Everest deben seguirse ciertos protocolos que incluyen a veces anotarse en una lista de espera hasta esperar las plazas disponibles. Las fechas de ascenso, para aprovechar las mejores condiciones climáticas, están limitadas al mes de mayo. Entre 200 y 300 montañistas deciden vivir esta experiencia cada año, una experiencia en la que el proceso de aclimatación a las temperaturas del Everest y sus alrededores dura más que los minutos que los escaladores pasan en su cima.

Un mes para aclimatarse

Los dominicanos Iván Gómez, Federico Jóvine y Karim Mella se marchan a finales de marzo para iniciar el proceso de aclimatación, que les tomará un mes. Se prepararán para soportar niveles impredecibles de temperaturas bajo cero, que en el Everest pueden llegar a menos 50 grados; subirán y bajarán desde los tres campamentos habilitados en el Monte (el número tres ubicado casi a la misma altura del Aconcagua) y planificarán el ascenso hasta el Everest para el día 10 de mayo.
Además de los guías, un equipo de profesionales les dará soporte técnico y médico durante el trayecto, mientras que una de las mejores compañías dedicadas al montañismo se hará cargo de la logística en el campamento base y en alta montaña. ¿Que si saben a lo que se enfrentan? Aseguran que sí, tanto que no hay chance para el arrepentimiento.
“El día que tuvimos que llenar una forma que se llama acta de disposición de cadáver, un documento que el gobierno de Nepal exige a cada participante para saber qué van a hacer con un cuerpo en caso de fallecimiento, ese día es cuando aquilatas en toda su dimensión los riesgos que tiene la empresa que estás haciendo y ahí es que dices ‘miércoles, esto es en serio’”, cuenta Federico. Pero sentir miedo es parte de la aventura, dice Iván, “y no queremos hablar de la parte negativa”. Prefieren comentar que su mensaje va dirigido a la superación personal, al amor por la vida al aire libre y también al amor patrio, razón por la que muchas veces no pueden controlar las lágrimas cuando plantan la bandera tricolor en lugares reservados a unos pocos, valientes y arriesgados por demás.
Cómo se vive el proceso de aclimatación en alta montaña, cómo se preparan Iván, Karim y Federico físicamente para el ascenso y cómo piensan enfrentar al Everest forma parte de otras historias.

Nuestros valientes montañistas

Karim Mella
. Es experto en seguridad internacional y vive en Estados Unidos.
Karim ha realizado más de 50 ascensos al pico Duarte y tiene unos 23 años de experiencia en montañismo y expediciones de todo tipo.

Iván Gómez. Administrador de empresas y consultor empresarial, registra más de 50 ascensos al pico Duarte y más 10 años de experiencia en montañismo y expediciones, incluyendo campeonatos nacionales y logros internacionales.

Federico Jovine. Abogado, escritor y montañista profesional, ha subido en más de 53 ocasiones el pico Duarte (del que ha explorado todas sus rutas de ascenso) y más de 20 años de experiencia en montañismo.

Del Everest y dónde seguir la expedición
Con 8,848 metros, el monte Everest es la montaña más alta ubicada sobre el nivel del mar. Marcando la frontera entre Nepal y China, se localiza en los montes Himalaya, en Asia. Su nombre honra la memoria del geógrafo británico sir George Everest desde 1865.
El italiano Reinhold Messner fue el primero en llegar en solitario hasta la cima sin oxígeno en agosto de 1980. La japonesa Junko Tabei fue la primera mujer que alcanzó su cumbre, el 16 de mayo de 1975. 

En internet
El equipo técnico del grupo Excelsior ha habilitado varios espacios para el público que desee dar seguimiento a los pormenores de la expedición de los montañistas:
http://facebook.com/excelsiordominicana
http://twitter.com/excelsior_dom
Listín Diario también apoyará la expedición con noticias y actualizaciones permanentes en su página web: www.listindiario.com

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Fotos de los chicos: Proyecto Siete Cimas