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| La poza bajo el puente a la entrada de Guayabal |
En el lecho del río Guayabal, a su paso por el costado oeste del municipio que
lleva su nombre, en el
noreste de Azua, se forman tinas de aguas transparentes
que
inspiran más que un viaje.Las aguas poco profundas del río corren
“a ras de tierra” a lo largo de unos 10
kilómetros, así que varias pozas terminan dibujadas con piedras de mediano
tamaño que acorralan el agua y permiten el baño.
¿Algunas de las más grandes y visitadas? De sur a norte, caminando río arriba:
el charco que da la bienvenida al pueblo, sobre el puente ubicado a unos 200
metros de la confluencia donde el río Guayabal entrega sus aguas al río Las
Cuevas; el charco junto al puente de palos que enlaza el norte del centro
urbano con la carretera que conduce a la comunidad El Palmar, a unos 700 metros
de la confluencia; el Charco de los Granos, unos dos kilómetros más adelante;
La Tina, siete kilómetros después si seguimos siempre sobre el lecho del río; y
el charquito de las aguas termales, a unos nueve kilómetros de recorrido.
Con sus minúsculas cascadas que emergen de las piedras, la pequeña poza de aguas calientes es uno de los mayores atractivos naturales del municipio azuano que vive una especie de bonanza económica gracias al aguacate. ¿Tendrá que ver que este cultivo, que necesita de tanta agua, con la disminución del cauce del Guayabal?
DE INTERÉS.
-- El río
Guayabal nace en el Parque Nacional Valle Nuevo. Según datos de Medio Ambiente,
este parque abarca el 43.1 % del área del municipio.
-- La ruta ecoturística
Guayabal-Valle Nuevo es una de las favoritas de los excursionistas locales más experimentados.
En algunos puntos, las paredes de las montañas forman cañones de singular
belleza escénica con el río a sus pies.
-- Los monteros suelen acampar en las
playitas de piedras blancas que deja el cauce seco del río.