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3/1/19

Acapulco sin gente


Jima Abajo, La Vega
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Si no ha ido, por lo menos ha escuchado que es uno de los balnearios más visitados de La Vega. De lo rico que saben las tilapias y el moro que sirven en las enramadas; de que las pozas que se forman a lo largo del río Jagüey no son tan bajitas como parecen, que lo que pasa es que el agua es tan transparente y limpia que confunden a cualquiera.
Y seguro también le han dicho del molote de gente que lo visita, al punto de que muchos se devuelven en la entrada.
Pero si va por estas fechas lo encontrará al mediodía así: quieto, sin bulla, verde por todos lados, perfecto para las almas solitarias que no soportan el ruido. Acapulco en calma es un regalo para los sentidos. 
El agua fría solo se siente al principio, después: ¡bienvenidos todo tipo de chapuzones! 


PARA IR. Desde Santo Domingo, tome la autopista Duarte y doble a la izquierda en el cruce de Los Algarrobos (a unos 12 kilómetros del centro de La Vega), donde se encuentran las famosas lechoneras. El camino vecinal que conduce a la falda de loma Miranda le llevará directo al balneario. El trayecto le tomará unos cinco minutos.

El amplio balneario cuenta con zonas verdes para picnic, pequeñas enramadas donde almorzar y parqueo. Aproveche la ocasión –porque de todas formas hay que pagar la entrada- y exíjale a los administradores que sean más cuidadosos con los residuos sólidos que se generan en el balneario. 





21/11/18

La Llovedora, en Loma Miranda



Es una ruta soñada para aquellos viajeros que no hacen alarde de una buena condición física, un sendero sombreado de apenas kilómetro y medio a lo largo del río Jagüey que termina frente a una pared asombrosamente negra de la que brota una lluvia permanente. 


Dejando atrás el popular balneario Acapulco, solo hay que seguir el curso de agua hacia arriba, a los pies de loma Miranda, para ir internándose poco a poco en el corazón de la montaña. Hay que atravesar cuatro o cinco veces el río con su lecho cargado de piedras de todos los tamaños y corriente cristalina para ubicar los senderos, pero no importa buscar aquí y allí si el guía es el veterano excursionista Manuel Peralta Ureña.


El suelo, una tupida alfombra de hojas o un camino de tierra, amortigua los pasos y hace más agradable la caminata. Solo una pequeña subida antes del destino final y ahí está.

Lluvia que brota de las piedras
Luego de media hora de ejercicio ecológico, se escucha el rumor de una cascada y tras la maleza aparece La Llovedora. 

Le caben muchas definiciones, pero la más justa es que parece la falda de una cascada cuya agua se desparrama sin sentido por la terraza de piedras acompañada de la música característica de un suave y constante aguacero. 
A simple vista, parecería que la lluvia brota de las piedras. Los hilos de agua parecen surgir de todos lados, de cualquier grieta, de lo alto, de los lados, de entre los árboles. 
El charco es cristalino y de pocos desniveles, haciendo del balneario un lugar perfecto para disfrutar en familia. Y para olvidarse, entre muchas otras cosas, del cada vez más nocivo estrés citadino.





16/6/14

La encuesta de Falcondo (Novela de una chica ilusa, cap. 14)

 
La Vega.-  Ayer, justo mientras hablábamos del lío entre los herederos de la familia Rosario-Díaz y la Barrick, un carro se para frente a la galería. Baja una persona, se acerca y pide que le respondan una encuesta que está realizando Falcondo en La Vega sobre la explotación minera en loma Miranda.

Acepto responder si no es necesario dar el nombre. No es necesario dar el nombre. Pero me piden la dirección y el número de la casa. Le digo que si se los doy ellos pueden averiguar quién respondió la encuesta, ¡jaaaaa! Neurótica, Yalo.
Lo piden, dice la persona que me encuesta, porque luego pasará un supervisor a confirmar que, efectivamente, la encuesta fue realizada. Me quejo por la falta de confianza que les tienen a ellos, a los encuestadores. La persona me dice que hacen bien, porque ellos podrían sentarse bajo una mata de mango y llenar la encuesta.
Tiene razón, ¡grrrr!
Las preguntas eran cerradas con algunas respuestas largas. Y tenía que elegir una opción aunque no estuviera de acuerdo con ninguna de las opciones.
Las primeras preguntas me pusieron de mal humor: ¿cuántos años tengo, de cuántos son mis ingresos mensuales, cuál es mi profesión, mi grado académico y qué religión practico? Le digo a la persona que, para los fines, esas preguntas son irrelevantes si lo que Falcondo quiere saber es si estoy o no a favor de la explotación de la loma. ¿Vale más la opinión de un universitario que la de un campesino? ¿O al revés? ¿Qué m… importan mis creencias religiosas en este caso?
Respondo algunas, me niego a responder otras. La persona que me encuesta, muy gentil, dice que tengo que responder. Le digo que puede poner al margen de la pregunta que la persona encuestada dice que esa información no les importa. Pero me da cierta pena y continúo.
Me fijo en que para seleccionar mis respuestas, la persona que me encuesta borra otras ya seleccionadas en mi plantilla. Le pregunto si está usando una plantilla usada y me dice que la persona anterior desistió de seguir respondiendo y las hojas están contadas.
“Pero, pero –digo- así como pueden pensar que te sentaste bajo una mata a llenar la encuesta pueden pensar, por los borrones, o que yo soy muy indecisa y cambio de parecer, o que tú te estás equivocando al colocar la respuesta, o que manipulaste lo que dije”. Seguimos.
Son muchas preguntas, algunas un poco largas. Noto que la persona que me encuesta terminará con dolor de garganta. Le digo que, si gusta, puedo tomar las hojas y responder directamente, pero me responde que no se lo permiten.
Yalo by Hutchinson
Yo creo que le temen a las notitas que los encuestados puedan dejar al margen.
En una, ella pregunta algo sobre cómo afectará a tal río tal explotación minera en loma Miranda. Le miro y le digo que esa pregunta es un gancho porque ese río no está en loma Miranda y Falcondo no hace el tipo de explotación minera que me insinúa, que si no hay una opción entre las respuestas para decir eso. Que no, que tengo que elegir entre las respuestas. La pregunta siguiente -¡bravo, Yalo- comienza insinuando eso mismo que yo le dije.
Un gancho, je.
Y así continuamos, respondiendo muchas preguntas trabajadas, muchas preguntas que quieren llevar al encuestado a sentir que no conoce tanto del tema como para oponerse a la explotación de loma Miranda. Se lo hago saber, pero me responde que acaba de llegar de un lugar –un paraje lejísimo, omito el nombre a propósito- donde casi todos los habitantes estaban de acuerdo con la explotación, pero ¡ay!, luego se le zafó decirme que Falcondo los había visitado previamente, les había hablado del proyecto, de los beneficios que traería, de los empleos que crearía. Así no se vale.

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P.D.:
1. Hay algo que Falcondo no entiende. Poco importa el motivo por el que gran parte de la población se opone a la explotación de loma Miranda. Poco importa que la loma no reúna las condiciones para ser declarada área protegida. En un país donde la población decide sobre sus recursos y es respetada por sus autoridades, si la población no quiere que se explote, no se explota. Así de sencillo.
2. Hay algo que la población (no están incluidos los políticos) no entiende. Más allá de la razón, de las buenas intenciones y de las manifestaciones sociales, “aves del mismo plumaje vuelan juntas”. Pero esta es una opinión muy pesimista de la Yalo.
3. Al despedirse, mientras cerraba la verja le voceo a la persona que me encuestó: “Lo hiciste muy bien. No te dejes molestar ni manipular por gente desagradable como yo”.

28/3/13

"Loma miranda, un paraíso por conocer"

Lanzan concurso fotográfico para mostrar y promover las riquezas naturales de este pulmón ecológico del Cibao

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La Cooperativa Vega Real (CVR) está invitando a la población a participar en el concurso fotográfico “Loma Miranda, un Paraíso por Conocer”.
Con el objetivo de mostrar las bellezas naturales que posee este pulmón ecológico del Cibao, el concurso está dirigido a fotógrafos aficionados y profesionales del país. Los temas seleccionados para las categorías son agua, flora y fauna de loma Miranda.
Cada participante, informa la CVR, podrá inscribir el número de obras fotográficas que considere en cualquiera de estas categorías. Los autores, sin embargo, señala la institución, deberán estar en capacidad de demostrar la propiedad intelectual de sus obras.

Viaje y recepción 
Como requisito, el sábado 6 de abril todos los participantes deberán realizar una excursión a loma Miranda. El punto de salida será la oficina principal de la Cooperativa Vega Real (CVR) ubicada en la calle Mella esquina Manuel Ubaldo Gómez, en la ciudad de La Vega.
Todas las fotografías que participarán en el concurso serán recibidas desde el lunes 11 al miércoles 20 de abril de 2013, de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, en el local de la CVR.

Las categorías 
Los concursantes podrán presentar trabajos en las categorías:
Agua. Elegida tomando en cuenta que el 2013 fue declarado por la ONU como el Año Internacional de Cooperación en la Esfera del Agua. “Esta categoría especial está orientada a llamar la atención sobre la importancia del agua para la supervivencia de los seres vivos”, dice la CRV.
Fauna. Incluye una representación de la singularidad de los animales de la zona.
Flora. Para mostrar el atractivo y singularidad de las plantas y formaciones vegetales de esta área montañosa.

La loma 
Loma Miranda está ubicada a unos 17 kilómetros del centro urbano del municipio de La Vega, hacia el este-sureste. Su territorio es compartido por las provincias La Vega y Monseñor Nouel. Gracias a la cantidad y variedad de especies que albergan sus bosques, la loma está considerada como uno de los más importantes espacios para la biodiversidad caribeña. 

Premios por categoría
Los premios del concurso también están categorizados. Para el concursante profesional, el premio en la categoría agua será de RD$20,000, certificado, e impresión de una de las fotos en las fundas reciclables de CVR; para el concursante amateur será de RD$10,000 y certificado.
El premio para las categorías fauna y flora será de RD$20,000 y certificado para el fotógrafo profesional, y RD$5,000 y certificado para el amateur.
Es una lástima, porque la calidad de una foto no la determina el perfil profesional del fotógrafo. Para inscribirse y conocer las bases del concurso, visite cvr.com.do/