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1/6/07

¿Buscas el paraíso? ¡Está en Punta Rucia!

¿Sabes nadar? Practica snorkelling en los arrecifes coralinos de cayo Arena: una experiencia memorable

Yaniris López

El viaje es largo, pesado. Las paradas te obligan a pensar si vale la pena recorrer casi 270 kilómetros desde la capital para sólo disfrutar de unas pocas horas de diversión. Pues sí, lo vale. Visitar Punta Rucia y sus alrededores, que incluyen el pequeño montículo coralino Cayo Arena y parte del Parque Nacional de Montecristi, frente al Atlántico, vale todos los sinsabores que dejan los caminos en mal estado que llevan al "abandonado" pueblito pesquero, el que, muy lejos de inspirar evocadoras estampas, parece sumido en el letargo odioso de los parajes resignados al tiempo.
El sinsabor, sin embargo, dura poco. Al llegar al hotel ecoturístico Cayo Arena Tours, nuestro anfitrión por dos días, los atentos empleados te aseguran que estarás a punto de avistar el más hermoso de los atardeceres y disfrutar de aguas tibias y suaves olas.
Y es cierto. Bajita, enorme, salpicada de botecitos de colores por un extremo y una acuarela de casitas en el otro, la playa de Punta Rucia (hay quienes prefieren Punta Rusia) es ideal para que toda la familia se divierta y olvide el trote citadino. No importa la hora. Es, realmente, un oasis de paz que llega a alcanzar la plenitud cuando, luego de una cena típica, el sueño reparador a orillas del mar, bajo el cobijo de las casas de campañas, nos augura un penco día de emociones.

Y si la playa es bonita, mucho más lo es Cayo Arena, el verdadero motivo de los viajes a este paraje ubicado a 70 kilómetros de la ciudad de Puerto Plata. Muy pocos touroperadores de la capital se animan a hacer el viaje, pero a los turistas que visitan la costa norte les viene incluido como un paquete adicional de los hoteles. Por eso, el grupo que viajaba con los amigos de Brechero.com disfrutó al máximo la aventura.

Solitos en medio del océano
Cayo Arena forma parte del Parque Nacional de Montecristi y es difícil determinar cuántos metros posee, porque las mareas lo hacen muy "visible" o casi "invisible" dependiendo del tiempo. Tony Giacon, guía de Cayo Arena Tours, nos dice que las visitas también dependen del humor de las olas y la marea y que algunas veces hay que suspender los viajes porque simplemente ¡no hay nada que ver!, salvo las siluetas de las seis casetas de palos y cana dispuestas para servir de hospedaje momentáneo.
Pero si el islote está despejado y disponible, al cabo de 20 minutos de navegar a velocidad moderada desde Punta Rusia se adivinan unas horas de pura diversión. ¡Qué inmensa sensación de libertad inspira el islote desde lejos! ¡Cuántas ganas de vivir explotan al saltar del bote y mirar alrededor! La arena es blanca y los tonos del mar entre verdes y azules. Las aguas son tan claras que con buena vista no hace falta usar escafandra para dar de comer a los miles de peces de colores que rodean a los nadadores. Si sabes nadar, el tour incluye sesiones muy completas de snorkelling en los arrecifes coralinos que bordean el cayo: una experiencia memorable que Giacon invita a conocer.

Como se trata de un área protegida, está prohibido dejar desperdicios en el islote. Los touroperadores que llegan hasta aquí recuerdan a los visitantes la importancia de mantener el entorno limpio, cuidar los corales y no tocarlos ni tomarlos como "souvenir".
Casi siempre el tour es completado con un recorrido por un canal de mangles en el Parque Nacional Montecristi, aunque no es posible ver los manatíes que allí habitan porque les temen a los ruidos de los motores de las lanchas. (Ver el show fotográfico)

¿Cuánto cuesta? ¿Cómo llegar?
Los hoteles de la zona ofrecen paquetes que incluyen hospedaje, almuerzo y transporte ida y vuelta a Cayo Arena, distribuidos a solicitud del cliente. Para llegar a Punta Rucia, toma la autopista Duarte. Al llegar al cruce Navarrete-Puerto Plata dobla a la derecha y continúa hasta Imbert, antes de entrar a Imbert doblas a la izquierda en el letrero que indica: “Punta Rusia”. También se puede hacer el viaje desde Montecristi.
La ruta ideal es la siguiente: antes de llegar a Punta Rucia visiten el Parque Histórico La Isabela, la primera ciudad del Nuevo Mundo, allí donde Cristóbal Colón inició la conquista de América por el año 1493. Es mucho más grande y atractiva de lo que muestran las fotografías turísticas. Un chapuzón en la playa La Isabela es el preámbulo perfecto para seguir hasta Punta Rucia. Como las imágenes, a veces, “explican” más que las palabras, les dejo con el show fotográfico del viaje.



16/5/07

¡Ay, Bahía!

Conversación telefónica
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"Sí, corazón, es cierto, pero tampoco es para tanto, no te rajes a llorar. Yo te entiendo, vida. Sí, lo dijo la Secretaría de Medio Ambiente: no se puede acampar en bahía de las Águilas. Yo sé. Pero ellos dicen que son simples normas para regular las visitas a las zonas protegidas.
No, ya no puedes establecer casas de campaña, ni dormir, ni cocinar allí. Sí, es la única zona protegida donde no se puede acampar. Pero, cielo, no hay que llorar por eso. Ahí tienes el valle del Tetero, Constanza, Jarabacoa, el valle de Bao, el pico Duarte, La Pelona... Ahí tienes el "pobre" Este, que, aunque no es la gran cosa para acampar, tiene sus encantos.
Pero, chico, no te pongas así. También es cierto, sí.
El Parque Nacional Jaragua, donde está Bahía de las Aguilas, tiene su horario de visitas: lunes a viernes de 8 a.m. a 6:00 p.m. ¡Pues claro que hay gente que no lo sabe y sigue acampando en la zona! ¡Y otros que lo saben y lo hacen de todas formas!
Es más, me enteré que la verdadera razón de la prohibición es que se acercan grandes... ups, casi lo digo.
Sí, corazón, las agencias siguen programando viajes los fines de semana. No te aflijas, cosa bella. Ya veremos qué hacemos.
¿Qué todavía te resistes a la idea de no poder disfrutar como antes de tu Bahía, de tu rincón favorito, de tu playa sin palmeras, de tus verdes y tus azules, de lo más lindo que hay en Pedernales? Bueno... Ni pa’ tanto ni tan poco... Ok. Abur..."

9/3/07

Niños...


Esta foto me encanta. La tomé en la playa de Punta Rusia, en Puerto Plata. Los pequeños le huyen a una ola que, si se fijan bien, no llega a los 30 centímetros. Al principio eran unos cuatro, pero sólo quedaron estos dos. Se colocaban en fila a orillas de la playa y justo cuando la ola se acercaba echaban a correr a todo lo que le daban sus piernitas. Gritaban: "¡Ahí viene, ahí viene, correee!", y hasta se agarraban unos con otros para ayudarse. Y así pasaron una buena parte de la tarde de un domingo cualquiera. Se les olvidó que precisamente la "fama" de esta playa es que es súper bajita, ideal para que los niños se bañen en ella.

23/2/07

Gozadera total


Cada año las caretas son más "feas", más elaboradas, más llamativas. Los disfraces, más coloridos. En las calles no cabe un mandao. Bebés de meses dormidos en medio de un mar de cuerpos. Cabelleras de colores. Gritadera por gusto, porque sí. Y, gracias al cielo, este año tampoco me dieron funda. Salvé de un salto dos metros, frente a una cueva, y ¡a correr fanáticoooossss hasta la guagua! Dios, ¡cuánto se goza, se baila, se suda, se bebe y se vocea en el Carnaval Vegano.

Creo que lo único que le falta para robarle un chin de turistas al carnaval de Río de Janeiro es que las comparsas puedan "vaponearse", en todo su esplendor, a lo largo de la calle y que todos, desde una distancia prudente, podamos observar los trajes, los bailes o cualquier show preparado para la ocasión, como era antes, porque, siendo sinceros, la "apretujadera" en las calles, el miedo a que te den y el "cada quien por su lado de los diablos" como que... ustedes me entienden. En serio. Aunque a lo mejor eso es lo que le gusta a la gente.

8/2/07

Y conocimos Punta Rucia...

Aquí les dejo algunas fotos del viaje a Punta Rucia con los amigos de Brechero.com. Primero pasamos por La Isabela, a unos 70 kilómetros al oeste de la ciudad de Puerto Plata. Los chicos se dieron un chapuzón en la playa y luego visitamos el Parque Histórico, allí donde Colón levantó, en 1494, la primera ciudad del Nuevo Mundo. Y después de mucho trote: Punta Rusia. Del pueblito ni hablar (#@&%), pero la playa sí que es un sueño. Y qué decirles de Cayo Arena, un paradisíaco montículo coralino en el mismo medio del Atlántico que "aparece" o "desaparece" según el humor de la marea... Luego les contaré. Mientras, aquí un par de fotos.