Olga Martín López, redactora de contenido web de Compañías de Luz (España), nos comparte este artículo que relaciona desde una perspectiva diferente la película El rey León con el medio ambiente y la crisis climática.
Es un punto de vista interesante.
“De la misma forma que les ocurría a los animales del régimen de Scar, los seres humanos están sometidos a una dictadura global donde las grandes empresas energéticas financian campañas políticas para controlar los gobiernos del mundo y poder seguir así agotando los recursos del planeta”, escribe Olga.
Les comparto el resumen del artículo y el enlace, por si quisieran pasar y ver…
Resumen: Disney estrena el remake de El Rey León con una espectacular puesta en escena digital. La entrañable historia de Simba es, sin duda, una de las más comprometidas con el medioambiente ya que nos da una increíble lección sobre el equilibrio en el “Ciclo de la Vida”. ¿Hemos aprendido algo los espectadores sobre las enseñanzas de Mufasa? Las consecuencias que va a traernos el cambio climático dicen que no.
https://www.companias-de-luz.com/el-rey-leon-y-la-ecologia/
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1/8/19
5/4/11
RD y su adaptación al cambio climático (2)
Por Yaniris López
Optimizar los recursos
Rieger sugiere a las autoridades gestionar mejor los recursos hidráulicos.
“El agua de la superficie viene de las montañas, pero estamos cortando los árboles para dedicarlas a la agricultura, en vez de extender los servicios de las cuencas y mejorar la agricultura con esa agua. Podemos hacer una comparación entre la demanda de agua y la capacidad de producir agua que tienen las montanas ahora y la que tendrán en 20 ó 50 años y planificar en base a ello, podemos trabajar para medir la eficiencia del uso del agua en la agricultura, en las casas, en la industria; podemos crear un sistema de aguas residuales y procesadas que, aunque no estén totalmente limpias, sirvan para reciclar y usarse en la agricultura y en los campos de golf. Tenemos mucha agua dulce perdida que va al mar y que podíamos usar, el Gobierno puede crear incentivos para este tipo de cosas”.
El biólogo recomienda tomar en cuenta el cambio climático incluso en los proyectos de reforestación, de manera que sean ejecutados en aquellos lugares factibles de cambios.
Cada quien en su vida cotidiana puede empezar a adaptarse al cambio climático, dice Rieger. En la casa, en la oficina, en la calle.
“Podemos empezar con el uso del agua. Estamos mirando un futuro con menos agua, hay que ajustarnos a este futuro, podemos usar menos agua en las cosas que hacemos cada día; si cada persona lo hace, es un aspecto importante. Por otro lado es necesario crear en el hogar la mente de cambio climático, la gente tiene que exigirle al Gobierno que le facilite programas para incentivar la adaptación a cualquier nivel, a escala país: en el hogar, en la calle, en la agricultura, en los negocios”, señala Rieger.
Cualquier cosa que una persona pueda hacer en la casa para reducir el uso de agua y para reciclar es importante, opina.
Otras sugerencias : “No construyamos cerca del mar, pensemos en la elevación de las aguas, no destruyamos los manglares. Una cosa que los municipios pueden hacer es tomar parte de los subsidios para crear planes de planificación y sentirlo como una responsabilidad”, termina Rieger.
The Nature Conservancy (TNC) es una organización internacional que trabaja por la conservación de la naturaleza y los recursos naturales. Tiene su sede en EE.UU. y representación en 80 países.
Eddy Silva, ecuatoriano radicado en el país y especialista en ecoturismo de TNC para el Programa del Caribe Central, que incluye a Dominicana, Haití, Cuba y Puerto Rico, señala que este programa se especializa en la protección de áreas protegidas marinas y otras zonas sensibles e importantes para la conservación.
“Ofrecemos propuestas de mecanismos de sostenibilidad financiera para las áreas protegidas, el turismo, el cambio climático y la pesquería. Localmente trabajamos con socios y ONG de conservación como Fundemar, el Centro para la Conservación y Ecodesarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (Cebse) y Pronatura. Cuando encontramos vacíos en las capacidades traemos expertos para fortalecer las capacidades locales”, dice.
Durante 10 años, TNC ha realizado investigaciones locales en las montañas de la cordillera Central, en Samaná y en los parques nacionales del Este y Valle Nuevo. Su estudio sobre áreas protegidas ayudó a las autoridades a identificar zonas vulnerables y a aumentar el sistema de áreas protegidas marinas del país.
La USAID dispondrá de fondos para trabajar en el país la adaptación al cambio climático. "Jim Rieger está preparando un programa de capacitación para tomadores de decisiones en el Gobierno sobre el tema", adelantó Eddy Silva.
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RD y su adaptación al cambio climático (1)
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Por Yaniris López
Jim Rieger, director de Adaptación al Cambio Climático para Latinoamérica de la organización The Nature Conservancy (TNC), y Eddy Silva, especialista en ecoturismo del Programa del Caribe Central de esa organización, alertaron sobre la importancia de que en el país se ponga énfasis en las inevitables consecuencias que tendrá para la sociedad dominicana el cambio climático y en la necesidad de crear programas de adaptación.
Ambos consideran que, pese a los esfuerzos que se hacen para interesar a la población, el tema se maneja de manera genérica y no a nivel de país. Los especialistas ponen énfasis en la diferencia entre mitigación y adaptación al cambio climático como dos términos imprescindibles para entender el tema.
Rieger explica que el cambio climático es el resultado de los gases invernadero en la atmósfera y el más común es el dióxido de carbono (CO2). En ese sentido, hay básicamente dos formas de enfrentarlo: la mitigación, que se logra al reducir las emisiones de CO2 y que involucra el secuestro de CO2 en los bosques y el uso de energía limpia; y la adaptación, es decir, reconocer que el clima va a cambiar, que impactará a la sociedad y que hay que habituarse a esos cambios.
“Hemos gastado mucho tiempo en negociaciones y proyectos de mitigación pero no en la adaptación. Nos enteramos que el clima va a cambiar pero como no estamos haciendo progresos rápidos en mitigación sólo queda adaptarse”, dice Rieger.
Silva indica que el cambio climático es inevitable: va a subir el nivel del agua, va haber menos lluvias y la temperatura se elevará. ¿Qué podemos hacer al respecto?, se pregunta. “Desarrollar estrategias para adaptarnos a eso, aprender a vivir con menos lluvia, con menos agua potable. En vista de que el proceso de mitigación es un proceso costoso, de años, de que nadie quiere ceder, tenemos que prepararnos para los desastres, para ver más huracanes y tempestades, más inundaciones, más hambre y más enfermedades. Lo que tenemos es que crear estrategias para ver cómo nos adaptamos a ese mundo. Es una mala noticia pero hay que enfrentarla. Tenemos que despertar el interés de la gente y decirle que el cambio está aquí, que dentro de 10, 20 ó 50 años todo será diferente y tenemos que ir adaptándonos a esa nueva realidad”, responde.
Más y mejores informaciones
A las autoridades les está costando involucrar e interesar a la población en el tema del cambio climático. Tal vez se deba, indica el especialista en ecoturismo y coordinador de la Alianza Dominicana para el Desarrollo del Turismo Sostenible (DSTA/USAID), Eddy Silva, a que muchas personas creen que los recursos nunca se van a agotar.
“Pero ya no es un asunto de volver al verde porque es un tema bonito y está de moda, es que el tope verde va a desaparecer. Puede que ahora estés sembrando sobre futuros fondos marinos”, explica. Tanto Silva como el experto en adaptación climática Jim Rieger coinciden en que la principal amenaza para la isla es la elevación del nivel de las aguas del mar. “En proyecciones para el 2100, se elevarán aproximadamente un metro, por lo que se espera que desaparezca el 14% del área costera, y el 95% de nuestras estructuras hoteleras está en ese por ciento. Son predicciones, como pueden llegar a un metro pueden llegar a 50 centímetros, de todas formas nos va a afectar”, indican.
Recomendaciones
“Lo que tenemos que hacer es planificar por tantos años en esta dirección y ver qué podemos hacer”, señala Rieger. Para empezar, asegura que el país necesita mejorar sus programas de comunicación. “La gente tiene que entender qué es el cambio climático, necesita más información. Posiblemente hay una percepción de que ya tenemos la información pero no, necesitamos la información a nivel del país, tenemos mucha información a nivel del mundo, pero necesitamos información de aquí, conocer cuáles son los puntos más vulnerables de la isla”.
En República Dominicana, dice señalando un mapa, la zona Este es la más vulnerable si sube el nivel del mar, debido a que es un área poco montañosa y con ecosistemas costeros frágiles. “Las montañas peligran pero no cambiarán tanto como en el Este, donde es necesario hacer un programa para preservar y maximizar los beneficios de la naturaleza porque después de ciertos extremos de clima posiblemente vamos a perder mucho por aquí”.
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30/11/10
Ideas suicidas (Novela de una chica ilusa, cap. 10)

El mar provoca en mí ideas suicidas. Me reta. Me dice ven, échate a dormir aquí, bocarriba, sobre las crestas blancas. Eso si hay espumas, como las que dejan las olas en Cabarete. Si no hay espumas entonces me imagino que me dice ven, tírate, traspasa mi cuerpo, húndete y mira lo que hay debajo de mi piel de agua.
Siempre ha sido así. No importa que vaya en una lancha o lo vea por la ventana de un hotel. Si paso por el Malecón o por las Américas, por ejemplo, me gusta verlo de lejos y a intervalos. Si dejo posar la vista varios segundos en el fondo imaginario donde descansan las aguas, me veo tirándome de cabeza, desapareciendo para siempre. Y antes de tirarme sufro porque me imagino a los buzos buscando sin éxito mi cuerpo, a la gente sobre el farallón, metiéndose en lo que no le importa, lamentando la muerte de alguien que se dejó provocar por el mar. Y él burlándose de ellos antes de tragarme.
Maro escribió en su muro de FB una frase conocida que ha vuelto a traer esas ideas suicidas. "Qué me importa que se seque el mar; total, yo no soy marinero". Me regodeo pensando qué pasaría si el cambio climático se retuerce y decide que ya no descongelará los glaciares ni tapará islas enteras, sino que ocurrirá al revés: las aguas del mar se irán secando poco a poco hasta que todos podamos ver su fondo seco, sus secretos al descubierto. Dulce venganza. ¿Qué podría ocurrir? "Iremos caminando hasta Nueva York", dice Pachico. Pero no.
Su misión -la del mar- es mortificarme. Como ya no tendrá agua me imagino frente al farallón del Malecón intentando ver su fondo oscuro, impenetrable. No hay forma de ir a ningún lado. No se le ve el fondo. Y entonces me duele pensar que nunca más pasearía por el Malecón o por las Américas, porque cualquier brisita podría hacerme tambalear y caer al mismo abismo que una vez estuvo lleno de agua...
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P.D.: El mar es como la vida. Nunca se sabe cuándo tocaremos fondo.
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