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Mostrando entradas con la etiqueta Parque Nacional Armando Bermúdez. Mostrar todas las entradas
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11/7/10

Adelina

Siempre recuerdo a Adelina (¿o era Angelina?) y siempre quise dedicarle una entrada.
Formaba parte del grupo de escolares que van a las inauguraciones de los proyectos del Ministerio de Medio Ambiente y en esa ocasión estaba junto a otros chicos de alguna escuela en Manabao, Jarabacoa, durante la inauguración del centro para visitantes del Parque Nacional Armando Bermúdez (julio 2008).
Y la recuerdo porque en los momentos más tediosos de la actividad, en medio del aparataje de los funcionarios, de la tomadera de fotos, de la espera de los niños para almorzar… Adelina tomó una tambora y sin importarle que nadie la estuviera viendo, que nadie la estaba escuchando, se fajó a tocar merengues muy pegajosos con todo el ánimo del mundo y a cantarlos a todo pulmón.
Yo la miraba de lejos y me preguntaba si no le daba apuros. Me imaginaba que estaba yo en medio de un gran escenario, cantando, y que los espectadores hacían de todo menos mirar al escenario, como si yo no estuviera ahí…
Desde lo alto de un tronco, miraba a todos lados para ver si alguien le prestaba atención a la niña. Nadie.
Entonces sentí un gran cariño por Adelina. Porque la gente se estaba perdiendo su lindo espectáculo, su perfecto tocar, sus canciones.
Luego la chica de la güira se animó y le siguió la corriente, y el chico que tenía enfrente comenzó también a cantar, y entre los tres armaron un jolgorio de lo más bonito, del que, si miran bien las fotos, tampoco nadie se enteró.
A los tres: qué chévere que tienen el coraje de disfrutar y alegrar el momento aún cuando saben que nadie les presta atención...

15/7/09

Manabao, muy cerca del cielo

LA RUTA MÁS USADA PARA SUBIR EL PICO DUARTE COMIENZA AQUÍ, EN EL PUEBLITO DE LA CIÉNAGA

Texto y fotos: ©Yaniris López
Manabao, Jarabacoa.- Es fácil enamorarse de Manabao y caer rendidos ante sus paisajes, sus flores y su gente. El distrito municipal, ubicado al oeste de la provincia La Vega, pertenece al municipio de Jarabacoa, de cuyo centro lo separan alrededor de 23 kilómetros. La carretera que los une corre paralela al río Yaque del Norte y atraviesa los arroyos Dajao y Grande. El idilio, entonces, comienza al dejar la ciudad de la eterna primavera y crece a medida que las aguas del Yaque, las montañas de la cordillera Central y las grandes plantaciones de café y hortalizas pintan un lienzo multicolor en el que prima, sobre todo, el verde y sus matices.

De noche
Muchos viajeros admiten que el primer encuentro con Manabao llegó cuando aceptaron subir el pico Duarte por la ruta más corta y los llevaron al poblado de La Ciénaga, a los pies del Parque Nacional J. Armando Bermúdez, de donde parte la excursión de aproximadamente 22 kilómetros hasta su cima, localizada a 3,087 metros sobre el nivel del mar. Como casi siempre llegan de noche, cuentan que durante el trayecto apenas divisan estelas de espumas blancas que vienen en dirección contraria al vehículo y escuchan el rumor de las aguas chocando contra las piedras. Nada más. La oscuridad, los malos trechos de la carretera en sus últimos kilómetros y la emoción de vivir una de las aventuras más extremas del país apenas dejan tiempo para imaginar el paisaje. Es al día siguiente, cuando la neblina deja paso al sol, que Manabao pasa a ser un punto de referencia ecoturística único que obliga a más de una visita. Y al volver, es a Manabao sin pensar en el pico Duarte.


La siempre verde Ciénaga de Manabao
Los balnearios sobre el río Yaque del Norte y los arroyos Grande y Dajao atraen a los visitantes a Manabao. Con una población que, según la Oficina Nacional de Estadísticas, no alcanza las cinco mil personas, en el distrito municipal queda aún mucho espacio disponible para las actividades extremas y ecológicas. Los centros turísticos de los alrededores ofrecen algunas: rafting, caminatas, cabalgatas y observación de aves.
Las comodidades urbanas van desapareciendo cuanto más se avanza hacia el extremo oeste de la provincia La Vega y se llega a los límites que comparte con la provincia Santiago. En el último pueblito, La Ciénaga, termina la carretera que sale de Jarabacoa y comienzan los montes que sirven de entrada al Parque Nacional J. Armando Bermúdez. ¿Altura? 1,110 metros sobre el nivel del mar.
El Parque, creado en 1956, es el hogar de la jutía, el puerco cimarrón, el vencejo y muchos otros animales que los visitantes casi nunca llegan a conocer. En sus 766 kilómetros cuadrados abundan el pino, la sabina, el cedro, el nogal, el copey, el almendro, los helechos gigantes y las plantas estranguladoras.


Mucho por poco
A su paso por La Ciénaga, el Yaque del Norte ha dejado refrescantes pozos de agua o balnenarios que deleitan a locales y visitantes.
Si desea realizar cabalgatas, los guías que llevan a los turistas al pico Duarte y al valle del Tetero le ofrecerán gusto este servicio.
La Ciénaga y otros pueblitos encantadores de Manabao, como Los Dajaos, Mata de Limón, Angostura, Pedregal y Mata de Café, comparten un espectáculo que suele confundir los ojos del visitante y camuflar el paisaje: las inmensas áreas sembradas de tayota que cortan las montañas y tiñen de verde los valles.
Las tayotas cuelgan del techo de una “casa” improvisada compuesta por palos y alambres, dejando alrededor de un metro y medio entre el techo y el suelo. La parte superior de esa casa es lo que ven los viajeros a lo lejos, y es lo que confunden con hierba, pinos o matorrales.


DÓNDE QUEDARSE
- El nuevo centro para visitantes de La Ciénaga fue inaugurado por las autoridades de Medio Ambiente en julio del 2008 con la cooperación de la Embajada de Alemania, a través de la Agencia de Cooperación Alemana (GTZ). El lugar, amplio y cómodo, cuenta con áreas para camping y parrilladas. El costo de entrada al Parque Nacional es de RD$100. Algunas familias rentan habitaciones para los que prefieren descansar en el pueblo y no en el centro.
- Rancho Cimarrón. Es un proyecto ecoturístico en desarrollo que dirige la familia Genao. Por el momento, en el lugar sólo se ofrece hospedaje. Más en wrgenao@hotmail.com

Frescas opciones
A todo lo largo del Yaque aparecen fríos balnearios para calmar el calor. Muy visitados son el Vista del Yaque, en Las Guázaras, y La Cortina, en la comunidad de Los Calabazos.

7/7/08

Así no me quieran…

Siempre había escuchado hablar sobre las plantas “estranguladoras” pero nunca había visto una. En realidad creo que sí las había visto pero pensaba que eran raíces extras del mismo árbol que crecían y se enrollaban sobre el mismo, dándole esta apariencia. La planta estranguladora crece en el mismo lugar de otra y la abraza al punto de hacer morir la primera. Daryelin me dijo que había visto una –en el Jardín Botánico, creo- que eran tres en una, es decir, una estranguladora estranguló una planta, y otra estranguladora la estranguló a ella después. Algo así. Amor de tres. Bueno, yo prefiero que así no me quieran.

La de la foto está ubicada en el centro para visitantes de Manabao, Jarabacoa, a los pies del Parque Nacional Armando Bermúdez.