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6/9/22

Un laberinto de plantas vivas en la Ciudad Corazón

Al principio.

Lo que esconden los muros de cipreses del Jardín Botánico de Santiago: una invitación a la exploración y al disfrute de la flora caribeña

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Yaniris López para Aldaba
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Un túnel de tumbergias moradas (Thunbergia grandiflora) da paso al laberinto del Jardín Botánico de Santiago Prof. Eugenio de Jesús Marcano Fondeur. 
Parece fácil no perderse, pero una vez los cipreses cierran el paso y el visitante comienza el recorrido, la búsqueda de la salida se convierte en un reto que tiene mucho de turismo botánico, ciencia y exploración.
Ubicado al lado del rosedal, en el costado derecho de la vía central, es uno de los muchos ‘grandes rincones’ repartidos en los 650,000 metros cuadrados del arboreto cibaeño inaugurado en 2018.
¿La primera impresión de quienes se internan en los túneles verdes? La acertada combinación de especies florales usadas en el paisajismo del laberinto. 
Porque el paseo es mucho más que recorrer los senderos de piedra y grama hasta encontrar el hueco del escape.
Entre los muros de pinos (Cupressus sempervirens) y los montículos de piedras los ojos se pierden –o se detienen- en los círculos repletos de lenguas de vaca (Sansevieria trifasciata), en las largas hileras de amaranto (Gomphrena globosa) y maguey (Agave mexicana) y en los parchos de trinitarias (Bougainvillea), Isabel Segunda (Plumbago capensis), kalanchoes y campanitas (Ruellia simplex) repartidos por doquier. 


 Cada especie aporta tonalidades al diseño floral, desde el verde intenso del fukien tea (Carmona retusa) al morado de la cucaracha (Tradescantia spathacea).
Pequeños jardines con tinajas o piedras a modo de asientos ‘acorralan’ al visitante cuando menos lo espera y le obligan a parar, respirar el aire puro del parque y tomar fotografías.
Y así, entre parterres y flores el tiempo pasa y solo cuando las imágenes se repiten y los meandros de los senderos parecen alargarse demasiado te das cuenta que, efectivamente, te perdiste…

Del espacio 
Se trata del primer laberinto de especies vivas de República Dominicana. Ocupa unos 3,600 metros cuadrados y para los muros o setos vivos se usaron más de 2,000 cipreses. 










 

8/8/22

Pringamosa en flor

Esta Urera baccifera, enorme, crece en el Ecoparque de la Paz de Salcedo (Hermanas Mirabal).  Si tan solo no picara tanto… 

Esta quedó desenfocada :/ Pero es para que vean el tamaño. 



22/7/22

Guillo Carías: “Creo que mi cuna fue un piano” (Monumento al ego 31)

Murió hoy don Guillo Carías (n. 1936), músico dominicano, arreglista, intérprete de jazz, autor de comerciales y jingles y una persona maravillosa.
Lo entrevisté en agosto del 2000. Fue mi primera entrevista a una “persona importante” (gracias, Marien Capitán).  Es más, creo que fue mi primera entrevista.
En unos meses (octubre) me graduaría de la universidad (UASD) y optaba por un puesto como redactora en el periódico Hoy. Es una de las entrevistas que recuerdo con más cariño.
No sabía nada de jazz. Así que no solo comencé a estudiar y escuchar este género musical, sino que lo visité y disfruté (a Carías) varias noches antes de la entrevista en el Salón Marrakesh del hotel Santo Domingo, lugar donde tocaba junto a su grupo 4 + 1. Como para no pasar vergüenza, pues. 
Grande, Guillo. Fue una entrevista linda, especial. Tan especial que todavía conservo la publicación original. Y su foto, dedicada. Descanse en paz, maestro.