
Les tengo un chisme fresquecito. No me aguanté y salí del lugar de los hechos sólo para contárselo, pero no hay Wi Fi en la habitación, así que lo colgaré mañana (o sea, ahora). Son las 11:12 p.m. Hace dos horas, dos chicas despampanantes vestidas con plumas y esas cosas promovían en la entrada del anfiteatro
el show más esperado del más grande complejo hotelero de la zona este del país (porque son muchos en uno). Guao, será un espectáculo
Espectacular, pensó la Yalo. Allí estaré. Y miren que lo fue. Comenzó una hora más tarde. Una parte estuvo dedicada a América y las chicas bailaron mucho mejor que otras veces. Los chicos que cantan siempre lo hacen bien, que conste. Sigo. Ay, qué lindo.
Qué lindo cuando comenzaron a dedicar canciones y bailes a muchos países de América Latina, preciosos, muy de cada país. Con sus trajes típicos y todo. Con una gran orquesta en vivo (muy buena). Qué lindo, la verdad. Entonaron y bailaron canciones que elevan el ánimo patrio y hacen que la piel se ponga, unos segundos, de gallina:
el joropo Alma llanera (Yo nací en esta ribera…) para Venezuela, una
cumbia pegajosa para Colombia, un
tango súper bien bailado para Argentina y Uruguay (de película), el
Cielito Lindo mexicano cantado por toda la audiencia, el famoso cha, cha, cha cubano
El bodeguero; canciones lindas para Chile, El Salvador y Perú y el
Cortaron a Elena puertorriqueño
digno de concurso. Y al final, la chica de la voz bonita dice,
bien alto, bien entonao, con mucho ánimo:
“Y ahora, público querido, nos quedamos aquí, ¡en nuestra preciosa República Dominicana!” Y la Yalo, que practicó y bailó danzas folklóricas cuando “más joven”, que disfruta a rabiar los espectáculos de bailes folklóricos, que se atrevería a pagar por ver un show de bailes folklóricos de cualquier país, ella pensó: “Prepárate, Yalo, ¿qué sorpresa nos traerán?
¿Qué bailarán? ¿Chenche, mangulina, merengue, bachata, un perico ripiao de tierra adentro? ¡Párate, párate, para que veas bien!”. Y hete aquí que las chicas se aparecieron con unas diminutas falditas color rojo tipo bailarina que no alcanzó a comprar suficiente tela, y una cosa blanca cubriéndoles los pechos, y al compás de la voz del chico que se quedó en el escenario y de la orquesta bailaron:
Patica aquí, patica allá, y pan, pan, pan… PD. No, nada…