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El burro vanidoso

Bajábamos de Guayuyal (Bohechío, San Juan) y nos paramos en una casa no sé a qué. Al ver ese burro color polvo que venía por el camino -¡vaya parecido con el paisaje!- me aparté del grupo, corrí a la vía y me dispuse a tomar la foto. Al darse cuenta de las intenciones de la chica, el burro se paró, juntó las patas delanteras y luego las traseras (¿o fue al revés?), miró a la cámara con esos enormes ojos entre tristes y burlones que sólo tienen ellos, los burros, y posó para el lente de la siempre entrometida Yalo.

Amor de mujer

La chica que cambió a Bávaro por Guayuyal
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Milady tenía un trabajo estable –de humilde gerencia de servicios y todo- en Bávaro. Le iba muy bien. Le tocó el “honor” de atender a los reyes de España y a los presidentes que participaron en aquella XII Cumbre Iberoamericana del 2002. Tiene tres niños que nacieron en Higüey, donde vivía. Se separó de su esposo. Siguió trabajando. Echando pa’ lante.
Todos valoraban mucho su trabajo en el polo turístico y ella lo disfrutaba, le gustaba. Ganaba bien. Le iba bien.
Hasta que se enamoró...
Y por culpa de ese amor difícil de explicar y entender incluso para la ciencia, Milady se mudó con su nuevo esposo, hace un año, a Guayuyal, un apartadísimo paraje del distrito municipal Yaque (municipio Bohechío), a unos 35 difíciles kilómetros de San Juan de la Maguana.
Allí trabaja él en el proyecto de la presa de Palomino y ella se ha integrado a las labores de la tierra. Viven en esta casita, casi besando la cordillera Central. Una de las abuelas se quedó con uno de sus hijos y ella se quedó con dos.
Cuando apenas se conoce la primera parte de la historia (la de su vida en Bávaro) y se le pregunta por qué cambió el principal polo turístico del país, tan chic y caro, por un lugar al que apenas llegan dos o tres vehículos al mes y en el que pastan los ovejos, ella responde: ¡Por amor! 
Y entonces cuenta la segunda parte de la historia, una que, quizá porque se trata de un acto muy grande de nobleza y valentía, yo dudaría mucho en protagonizar. Aunque...






El Yaque del Sur corre a un costado de la comunidad.