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21/8/07

Linda, pero peligrosa


La mayor atracción de Jarabacoa recibe, los fines de semana, la visita de cientos de personas: locales, turistas y nacionales que se trasladan para conocer una de las maravillas del ecoturismo dominicano.

Pero los 40 metros de espuma blanca del Salto de Jimenoa cayendo sobre el río que lleva su nombre no se ven cuando los visitantes arriban a la entrada de la hidroeléctrica del municipio, a cuyas espaldas se encuentra. Está a 10 minutos de caminata. A la izquierda, antes de la caseta de entrada, una valla advierte sobre las reglas del lugar y los peligros que asechan a los bañistas. Pero nadie las lee. Las letras casi no se ven.

Además, las fotografías de las revistas turísticas son tan bonitas que parecería que nada malo puede suceder allí. Entonces llega la primera estocada: hay que pagar veinte pesos para pasar. ¿Cómo? ¿Es área privada? ¿Tiene dueño el Salto? No, pero es para el mantenimiento de los puentes y las instalaciones que acogen a los visitantes. De ello se encarga una compañía que dirige el empresario Gerineldo de los Santos.

¿Por qué no lo hace la Secretaría de Medio Ambiente o Turismo? Porque fue el señor De los Santos el primero en acondicionar el lugar para que fuera apto para visitas y ellos se encargan de darle mantenimiento desde hace unos 20 años, nos dice el seguridad que cobró la entrada. El dinero, si es así, es pagado con gusto. “Por favor, pasen los puentes de cuatro en cuatro, no más, no se balanceen ni jueguen sobre ellos”, advierte el seguridad.

Entonces llega la segunda estocada: los puentes no parecen tan seguros como en las fotografías, las tablas no se ven tan nuevas como para pisar con confianza, algunos tramos de la barandilla no tienen tubos de agarre ni malla ciclónica, y algunos graciosos no se aguantan y los atraviesan antes de que los primeros en partir alcancen la próxima parada segura, provocando el vaivén que tanto nos advirtieron evitar. Superado el pánico que vive hasta el más experto de los ecoturistas, ahora hay que subir escalones de piedra.

No hay problema, es ecoturismo, no un área de playa. El hedor que se filtra de los baños y de otros lugares que se hace imposible ubicar no empaña la vista impresionante del Salto que se abre al lado de la caseta y de una cafetería, atendida por una chica. Y entonces llega la más fea de las estocadas: “Peligro. Prohibido el baño en esta área. La administración”. La gente voltea y busca afanosamente a quién preguntar si es cierto. Nadie puede creer que después de tan largo viaje el esperado baño sea vetado, que el área es “sólo para observación”.

La chica de la cafetería no responde y no aparece un seguridad –y nadie está dispuesto a devolverse- para preguntarle. Hay personas dentro del agua, a lo mejor es una equivocación. Algunos maldicen la pendiente que deben bajar para llegar al lecho del río, la señora Rosa Batista se queja porque ha hecho el viaje en dos ocasiones y en ninguna ha podido bajar, varios padres llegan hasta el final del barranco y elevan a sus hijos por los aires para que otro familiar o amigo, abajo, los “apare”.

Se escucha un grito de terror, el de Mercedes Liriano, al ver que su sobrino, de unos siete años, sale corriendo hasta los palos que bordean el precipicio y sirven de balaustrada. -¡No hay seguridad aquí, esto está abandonado!, se queja. La basura se amontona alrededor de la caseta abarrotada de gente que espera que alguien se pare del banco roto para sentarse. El tiro de gracia lo pone un hombre que llega con una culebra negra de más de un metro para venderla y la deja en exhibición toda la tarde, en espera de un comprador.

Resulta un alivio que muchas personas se hayan quejado de la falta de seguridad en el lugar y de la basura en los alrededores. Yasele Gómez, encargada de la Oficina de Turismo en Jarabacoa, explica que le dan seguimiento a las denuncias de los visitantes y se lo comunican a la empresa encargada. Confirma que la policía turística hace sus patrullajes -se empeña más en fechas especiales-, y que han propuesto la construcción de otra estructura más fuerte para llegar al lugar o que se refuerce la existente.

Foto: Yalo

17/8/07

La Generación (Monumento al ego 4)


¡Qué tiempos!
Oyendo música de Rolling Stones
formando parte de una revolución
cantando el Hare Krisna
viviendo cada noche el amor...
(Perales, El Rincón de Andrés)

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En la imagen, de atrás pa'lante: Yalo, María Isabel, Nodalia y Jaclin, fundadoras de la sección La Generación, del Listín Diario, en un sitio emblemático para ellas: Café El Conde, ayer.
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La foto es de Phillipe Leonor

Pintaron el Consistorial



La verdad es que por muchos años el espacio comprendido entre las columnas y las paredes de piedra del Palacio Consistorial de Santo Domingo (Zona Colonial, Conde esquina Meriño, frente al parque Colón) no era más que un criadero de ratas, refugio de vagabundos y “meadero” público. Ahora está tan bonito, tan pulcro, tan precioso con su color mantecado clarito, tan nítido, que choca verlo. Los más extremistas hasta se pusieron guapos con el cambio. “Sólo necesitaban limpiarlo y alumbrarlo –dicen- no cambiarle su estado original”. ¡Ay, Santo Domingo, palo si boga y palo si no boga!
El palacio, antigua sede del Ayuntamiento "colonial", fue construido entre los años 1502 y 1504 y remodelado entre 1911-1913 por el arquitecto Osvaldo Báez Machado. Hace años funcionaba en el lugar el Banco de Trabajadores, pero ahora el edificio es regentado por el Ayuntamiento del Distrito Nacional y en sus salas se realizan actividades culturales. Ah, la torre tiene nombre: le dicen El Vivaque. Ni idea.

Foto nueva: Yalo
Foto vieja: rsta.pucmm.edu.do

14/8/07

Su primer arte vial


Menos ostentosa que la muestra que Yann Arthus-Bertrand presentó en las verjas del Parque Independencia en el 2004, y con menos cuadros que los presentados por Mercasid con las mujeres vivas más influyentes en la historia dominicana en el mismo parque y en el Duarte de la avenida Venezuela, en la Zona Oriental, la ciudad de Jarabacoa inauguró el 3 de este mes su primera muestra vial. Se llama Sendero de Luz y la organizan el Movimiento Artístico Salamandra y Artistas de la Sierra.

“Quisimos hacerla para recrear a nuestra gente, para disipar y alejarnos un poquito de tanta violencia, de la política y las drogas”, nos dijo la presidenta de Salamandra, Charo Jiménez, cuando “accidental y ocasionalmente” paseábamos por la ciudad de la eterna primavera.
Son unas 30 obras. Lo hicieron vial “para que tanto el que va montado en un carro, en un motor o caminando tenga la oportunidad de apreciar la belleza de las obras. Y la titulamos Sendero de Luz porque trasciende hasta lo espiritual”.

Artistas de renombre como Porfirio Ferrer, Carlos Regalado y Marcos Jorge (Quimbo) cedieron sus pinceles para la muestra, que pueden ver hasta el 21 de agosto en la calle Paseo de los Maestros, en las verjas del colegio de las Hermanas Salesianas.

13/8/07

Jarabacoa (Monumento al ego 3)


Me hueles a guayaba
a cordillera helada
a tierra verde
y lluvia tropical
Me hueles a pradera
y a eterna primavera
me hueles a futuro
y libertad
Perales)

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En la imagen Lissette, Marisol, María Mercedes, Yalo, Yenny, Yocasta y Erika. Foto: Miguel Aza