Una nunca sabe. Como van las cosas, un día cualquiera volvemos a los inicios y en lugar de estufas usaremos nuevamente fogones para preparar los alimentos. O puede que andemos por el monte y necesitemos armar uno de repente. El motivo poco importa, en realidad. Si necesita construir un fogón, en nuestros campos encontrará algunas ideas.
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Azua. Este se hizo utilizando dos blocks y la tina de un fregadero viejo. Ideal para calderos pequeños.
Villa Tapia. Este es modernísimo, con tres "hornillas" (para que quepan más calderos) separadas por blocks empañetados. Está en el patio de Tulí, el decimero de Ranchito.
Jarabacoa. Este también es muy lindo y moderno, con cuatro compartimientos. Es la cocina del proyecto ecoturístico manejado por mujeres Sonido del Yaque, en Jarabacoa, La Vega.
Monte Plata. Algo rústico pero más duradero que los demás es el fogón del proyecto Saltos de la Sabana, en Monte Plata. La plataforma está hecha con varias hileras de blocks.
Las Lagunetas, Ocoa. Este no lo sé describir. La plataforma parece hecha con sacos y cemento. Es muy modesto, como la comunidad donde se encuentra.
Vuelta de la Paloma, Ocoa. Este es un fogón-bidón-anafe. Parece una lorena arcaica. En la parte de abajo se le hace una apertura al bidón, por donde se le entrará el carbón o la madera, y en la parte de arriba varios hoyos para dejar salir el calor y las llamas.
San Juan. Así debieron ser los primeros fogones: tres piedras colocadas de forma que el caldero no se caiga. El más simple de todos, el más fácil de armar.
Batey. El más raro y menos amigable con el medio ambiente está en el batey Doña Lila, en San Pedro de Macorís. ¿Se imaginan que se incendie la goma? Pero es un fogón, y merece aparecer aquí.
El Catey. Mi favorito está en el proyecto ecoturístico El Catey, en Santiago Rodríguez. Tan limpiecito y fotogénico...