Batey Doña Lila, San Pedro de Macorís
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6/11/10
29/4/09
Un fogón de goma
* Está ubicado en el batey Doña Lila, en el municipio de Consuelo (San Pedro de Macorís). Se presta perfectamente para decir: Ayer vi…
22/4/09
El horno panadero de Andre Coffi
Vino de Haití en 1985 a trabajar en los campos de caña del país y se quedó a vivir en el batey Doña Lila, en el municipio Consuelo (San Pedro de Macorís), un lugar donde aproximadamente 200 personas sobreviven por obra, gracia y misericordia divinas.
Cuando se acaba la zafra no hay mucho que hacer, así que André Coffi vende mabí, dulces y conconetes para sostenerse –es soltero y tiene siete hijos.
Pero los días de pago Coffi se convierte en panadero. El panadero del batey Doña Lila.
El horno se lo construyeron hace dos años “unos padres americanos” a los que la comunidad recuerda con cariño.
Ubicado al fondo del cacerío de 25 viviendas, parece una pequeña ermita hecha de blocks, cemento y ladrillos.
Luce casi nuevo porque, como entenderán, los pagos no se hacen muy a menudo (la zafra dura cinco o seis meses) y Coffi debe viajar a San Pedro a Macorís (12 ó 13 kilómetros aproximadamente) a comprar la harina, porque ese ingrediente es un lujo en el pequeño ventorillo del batey, del que se encarga Agustín Pardilla, uno de los fundadores del lugar, allá por 1975.
La dueña de las tierras se llamaba Lila, y por eso el batey lleva su nombre. Coffi dice que ha pasado “mucha calamidad” en esta vida. Y parece que es cierto. Sus pocos años (58) delatan mucho trabajo, mucha lucha, mucho sol cayendo sobre su negra piel, muchas horas de zafra, muchas promesas incumplidas. Y él se ríe con cara de tonto, ingenuo, esperanzado, buena gente…
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Ya saben. Si viajan al Este y deben tomar la carretera San Pedro-Consuelo-Hato Mayor, deténganse un día en un colmado o supermercado, compren una libra de harina de trigo, tomen la carretera y después del batey Don Juan y antes del batey Consuelito doblen a la derecha y llévensela a Coffi.
De la carretera al batey sólo les tomará unos cinco minutos, pero las brasas del horno de André Coffi arderán por horas y todos en Doña Lila se lo agradecerán. A cambio, él les regalará su sonrisa ingenua, tonta, esperanzadora...
Cuando se acaba la zafra no hay mucho que hacer, así que André Coffi vende mabí, dulces y conconetes para sostenerse –es soltero y tiene siete hijos.
Pero los días de pago Coffi se convierte en panadero. El panadero del batey Doña Lila.

El horno se lo construyeron hace dos años “unos padres americanos” a los que la comunidad recuerda con cariño.
Ubicado al fondo del cacerío de 25 viviendas, parece una pequeña ermita hecha de blocks, cemento y ladrillos.
Luce casi nuevo porque, como entenderán, los pagos no se hacen muy a menudo (la zafra dura cinco o seis meses) y Coffi debe viajar a San Pedro a Macorís (12 ó 13 kilómetros aproximadamente) a comprar la harina, porque ese ingrediente es un lujo en el pequeño ventorillo del batey, del que se encarga Agustín Pardilla, uno de los fundadores del lugar, allá por 1975.
La dueña de las tierras se llamaba Lila, y por eso el batey lleva su nombre. Coffi dice que ha pasado “mucha calamidad” en esta vida. Y parece que es cierto. Sus pocos años (58) delatan mucho trabajo, mucha lucha, mucho sol cayendo sobre su negra piel, muchas horas de zafra, muchas promesas incumplidas. Y él se ríe con cara de tonto, ingenuo, esperanzado, buena gente…
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Ya saben. Si viajan al Este y deben tomar la carretera San Pedro-Consuelo-Hato Mayor, deténganse un día en un colmado o supermercado, compren una libra de harina de trigo, tomen la carretera y después del batey Don Juan y antes del batey Consuelito doblen a la derecha y llévensela a Coffi.
De la carretera al batey sólo les tomará unos cinco minutos, pero las brasas del horno de André Coffi arderán por horas y todos en Doña Lila se lo agradecerán. A cambio, él les regalará su sonrisa ingenua, tonta, esperanzadora...
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