-¡Yo conozco a este señor! ¡Le tomé una foto el año pasado en el Festicafé 2008 y es una de mis fotos favoritas!
Aunque no sabía su nombre, Yalo pensó que si la foto engalanaba toda una pared es porque se trataba de alguien muy importante para la provincia. De hecho, lo había visto en muchos festivales y carnavales, llenando de color el ambiente, con esa mirada única, provocativa y penetrante, sin importarle que todos voltearan para ver su colorida melena e intenso maquillaje. Miró a la chica con satisfacción, como diciéndole: “El es importante y yo tengo una foto suya, lero, lero”. Entonces la chica dijo:
- Ah, él murió el 5 de este mes.
Yalo se quedó medio petrificada. ¿En serio? Sólo entonces se fijó en un letrero ubicado encima de la foto sin firma, sobre la rubia cabellera que el señor llevaba entonces: