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16/12/09

Sebastián (Novela de una chica ilusa. Cap. 6)

¡Qué brutaaaaaa!

Ocurrió hace dos meses. Luego de echarle gasolina a Sebastián en la bomba (…), Yalo baja el freno de emergencia e intenta mover la palanca de Stop a la D y la palanca no se mueve. Yalo lo intenta con más fuerza y nada. Vuelve y sube y baja el freno de emergencia y lo intenta de nuevo. Nada. Si la palanca no se mueve no podrá arrancar.
Le hace señas al chico de la bomba, que se asoma por la ventanilla, chequea la maniobra que ella hace, mira por todos lados el tablero del vehículo y comprueba que efectivamente la palanca no se mueve.
“Soy una analfabeta automovilística, no sé qué le pasa”, le dice humildemente la Yalo. El responde “bueno, yo tampoco sé mucho de eso”, y se vuelve para atender a alguien del otro lado.
No había nadie detrás de ella pero a Yalo la impaciencia y el miedo de hacer el ridículo le dio con echarse a reír. Una risa nerviosa, tonta. Intentó hacerle más fuerza a la palanca. No se movía. Blandengue hasta rayar la vergüenza, recordó aquellas prácticas de Tae Kwon Do que abandonó precisamente dizque porque le daba “pena” golpear a su oponente. Las necesitaba ahora. Nada.
Dos años y pico de amores con Sebastián y nunca le había ocurrido algo así. No eso.
Lo intenta de nuevo. Nada. Piensa, Yalo: ¿qué haces cuando debes viajar de madrugada y en la noche o cinco horas antes de salir no encuentras el pasaporte?, ¿dónde buscas ese libro que sabes que no has prestado y no lo encuentras ni en el baño, ni en el patio, ¡en ninguna parte!?, ¿cómo y dónde encontrabas los paquitos después de gritarle a todo el mundo en la casa que no toquen tus cosas? Piensa.
Después de llorar y patalear siempre encuentras lo que buscas. ¿Cómo lo haces? Entonces Yalo respiró profundo, cerró los ojos unos segundos y pensó (sí, así como Pinky Dinky Doo) qué hubiese hecho si le quedaran segundos para actuar (a lo MacGyver). Abrió los ojos y se rió.
Llamó al chico de la bomba (¿por qué lo habrá llamado, por qué extender tan vergonzosa racha?) y le dijo:
- Olvídalo, ya está. Mira, es que el vehículo estaba apagado.

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