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21/2/15

La ruta Piedra Blanca-Rancho Arriba

¡Qué lindos que se ven los pueblitos intramontanos desde lo alto de las mesetas y de los despeñaderos! ¡Cuántos tonos verdes se pueden contar entre los altos pinares y la yerba! 

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A Vladimir Fernández  
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Una vez concluyan de manera definitiva los trabajos en la carretera que conecta Piedra Blanca (Monseñor Nouel) con Sabana Larga (San José de Ocoa), más viajeros dominicanos tendrán la oportunidad de disfrutar de una vía panorámica tan bonita como las de los municipios Jarabacoa y Constanza en La Vega y San José de las Matas en Santiago. 
Si todavía no lo hacen es porque el camino es casi intransitable y los atractivos turísticos del área son poco conocidos.
Como habíamos escrito en 2013, desde Piedra Blanca hasta el Cruce de Ocoa, en la provincia Peravia, hay 84 kilómetros de puros verdes en los que unas 42 fuentes acuíferas (entre ellas los ríos Maimón, Nizao, Ocoa y Banilejo) alimentan una de las zonas de agua más importantes de República Dominicana.
“En ese trayecto, la carretera pasa 
por el Parque Nacional Montaña La Humeadora (una zona de bosque nublado que registra una de las pluviometrías más altas del país) e incide en los alrededores de otros tres: Valle Nuevo, La Barbacoa y Padre Luis Quinn”. 
(Leer en Listín Diario).

Pocos viajeros, esos que han tenido el placer de hacer el trayecto en camionetas, vehículos 4 x 4 o, como ya lo hicieron los chicos del Hispaniola Dual Riders en motocicletas, ya conocen la maravilla que es el tramo Piedra Blanca-Juan Adrián-Rancho Arriba (y un poco más: Sabana Larga).
Si hacemos a un lado las zanjas y los pelados “derricaderos” que diseñan las lluvias y la erosión (es que hasta eso es bonito), nos queda un paisaje de montañas y valles muy parecido al de la zona de Casabito.
Entonces es una delicia pararse a observar las cascadas que se pierden entre las piedras y la maleza, apenas distinguibles desde un vehículo en marcha; detenerse en el punto exacto de la carretera desde donde se obtiene la mejor vista de La Humeadora, o dejar que la vista se deleite en la contemplación, desde un mirador natural, de las formas perfectas de las lomas (parecen dibujadas) y los valles sembrados de hortalizas y vegetales.

El recorrido invita a tratar de distinguir las plantaciones de café a lo lejos, darse un chapuzón en las pocitas que se forman en el río Maimón o desafiar el cruce del río Nizao.
¡Qué lindos se ven los pueblitos intramontanos desde lo alto de las mesetas y los despeñaderos! ¡Cuántos tonos verdes se pueden contar entre los altos pinares y la yerba tierna! ¡Qué coqueta la ermita de la virgen de la Altagracia en un costado del camino, qué risa con los charamicos que se ofrecen en la vía en pleno verano y cuánto se aprende en una visita a los invernaderos!
¡Qué desafiantes a la aventura lucen los senderos de tierra que se unen a la carretera principal!
¡Cuántas flores y plantas "raras" alegran los caminos, los patios y las cercas de las casas! ¡Y qué rica la comida y el buen trato a los viajeros del hotel y restaurante Tell Alpin (Rancho Arriba).
Na.
Qué prometedor es el futuro ecoturístico alrededor de esta carretera, sobre todo en la parte que corresponde a San José de Ocoa. Porque lo que ven en las fotos es solo un poquito de lo mucho que ofrece la provincia sureña. Dejar la vía principal y explorarla “por dentro” es parte de otra historia que espero contarles algún día...

4/9/09

Los encantos de Valle Encantado

CON RAZÓN ES FÁCIL PERDERSE ALLÍ. PALPAMOS EL PORQUÉ DE TANTAS LEYENDAS SOBRE DESAPARICIONES Y MUERTES EN EL VALLE. Y NO ES PARA MENOS

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Texto y fotos: © Avic García
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Muchas son las historias que se tejen respecto al Valle Encantado, ubicado a 2,250 metros sobre el nivel del mar, que anima a conocerlo personalmente y descubrir sus encantos. Partimos, el grupo de Indiana Adventure Team, puntuales desde Constanza a las 4:00 de la madrugada a solicitud de nuestro guía, Miguel Abreu, conocedor del ultimo rincón del lugar, y quien se desempeña en el área de búsqueda y rescates en operaciones de montaña, así como a los también guías Máximo Kelly y Martín Ramírez. Con ese aval, había seguridad de salir viva del lugar.
Luego de un desayuno que compartimos con el personal del puesto militar de Valle Nuevo, nos dirigimos hacia Alto Bandera, a 2,800 metros sobre el nivel de mar, a presentar los permisos de lugar para poder acceder al área protegida.
Salimos hacia un recorrido que nos tomó aproximadamente seis horas a través de los 20 kilómetros que conducen al Valle, ida y vuelta. Habíamos escuchado la noche anterior las leyendas sobre el valle y estábamos dispuestos a conocer el misterioso lugar, a pesar de haber un “sendero” tuvimos que ser auxiliados con el corte de algunas ramas que permitieran el acceso de tan frondoso lugar. Con razón es fácil perderse allí. Palpamos el porqué de tantas leyendas sobre desapariciones y muertes en el valle. Y no es para menos. Si no eres conocedor del lugar, es seguro que te extravías.

Leyendas
El nombre real del valle, según nos comentara la noche anterior el señor Constancio Cassá, era “Sabana sin Provecho”, ya que los cazadores de cerdo cimarrón, por alguna fuerza extraña, no podían atrapar a los animales en dicho lugar.
“Cuenta la leyenda que el valle fue habitado en tiempos remotos por un señor procedente de La Vega o Santiago, quien en compañía de dos esclavos se refugió en el lugar llevando consigo su fortuna en el “lomo de las bestias”, pereciendo el señor junto a uno de sus esclavos, logrando el otro regresar a los lugares habitados, pero no pudo explicar de dónde venía: estaba totalmente contrariado o hechizado.
Otra leyenda cuenta que dos señores se establecieron en el valle, uno de los cuales pereció; el otro, después de varios años de permanencia allí, regresó, pero en las mismas circunstancias del esclavo de la leyenda anterior: no sabía de dónde venía.
En cuanto a la fortuna, se cuenta que quedó enterrada al pie de un árbol plantado expresamente para que sirviera de señal del lugar donde fue enterrada.

Explorando
Camino al valle se encuentra la Loma de la Paila, que debe su nombre a los restos de una paila que se rompió cuando se dirigían al valle los señores mencionados. En el trayecto se encuentra también la Loma del Mulo, porque hasta allí llegó uno de los mulos que llevaban y que trató de escaparse en varias ocasiones.
Esa fortuna era lo que el general venezolano Horacio Blanco Fombona buscaba en el siglo pasado y que le costó la vida, ya que extraviado en el camino, sin poder salir, murió de hambre.
ESA FORTUNA ERA LO QUE EL GENERAL VENEZOLANO HORACIO BLANCO FOMBONA BUSCABA EN EL SIGLO PASADO Y QUE LE COSTÓ LA VIDA, YA QUE EXTRAVIADO EN EL CAMINO, SIN PODER SALIR, MURIÓ DE HAMBRE.


En lo que respecta a las leyendas que lo hacen aparecer como “encantado”, tiene su explicación en que se trata de una región muy lejana de todo sitio habitado, donde reina perpetuamente una densa niebla (datos entregados por nuestro guía).
Luego de ver los orígenes del río Nizao en pleno valle, contemplar su belleza y dejarnos encantar, partimos hacia la Sabana de Calderón, próxima al Valle Encantado. En el trayecto nos encontramos con piedras basálticas, restos de un antiguo volcán del área. En la sabana existía un aserradero a vapor con agua extraída del río. Duró aproximadamente 60 años; fue cerrado en el año 1967 por orden de Joaquín Balaguer. Del mismo salían aproximadamente 3 o 4 camiones diarios cargados con madera. En dicho lugar sólo queda una vieja caldera que no pudo ser sacada.
El reloj marcaba las 4:00 de la tarde, hora del regreso. Ya la neblina, dueña del lugar, comenzaba a poblarlo.