
Después de esto, prometo darles descanso por un tiempo y dejar de privar en botánica y agrónoma. Pero ¿sabían que el berrón, sí,
ese líquido que le ponen en la cara y el cuerpo a la gente cuando se desmaya y que huele muchísimo, proviene de una mata? ¿O que debería salir de una? Pos sí.
Xiomarita Pérez (directora nacional de Folklore) me llevó a conocer una en Hatico, La Vega,
en el patio de Ima y Yiyi. Es una de las pocas matas de berrón que hay en el país, me dijeron. Ahí aprendí que el berrón que compramos en las tiendas es artificial. Y que es así porque
no hay plantas suficientes para industrializarlo como se debe y porque es un poco largo y complicado el proceso de elaboración, que consiste en colocar hojas de berrón en alcohol y dejar macerar. Algo así. Ah, y porque, además, la mata como que es de lento crecimiento y pocos están dispuestos a invertir a largo plazo. La de la foto tiene como tres años.
El arbusto es bonito, de hojas verde claro. Me recordó otras matas que ahora no recuerdo. Ya saben, la edad.